Según unos investigadores, la manteca de cerdo está relacionada con el aumento de la longevidad

Domingo, 30 de noviembre de 2014

Según los investigadores del grupo Biomembranas, antioxidantes y estrés oxidativo del Campus de Excelencia Internacional Agroalimentaria (ceiA3) de la Universidad de Córdoba, a diferencia de las grasas procedentes del pescado o la soja, los ratones que incluyeron manteca de cerdo con una dieta baja en calorías ralentizaron su proceso de envejecimiento.

Una de las principales aplicaciones que surgen a partir del estudio, que se ha desarrollado en colaboración con el laboratorio del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD) y la Universidad de California-Davis (EE UU), es la posibilidad de identificar dianas o procesos celulares (proteínas o genes que se activan o se inhiben) relacionados con el proceso de envejecimiento.

En el estudio, publicado en la revista The Journals of Gerontology, los expertos han demostrado cómo, en ratones que limitaron su consumo habitual de calorías un 40%, una dieta rica en manteca de cerdo fue capaz de potenciar los efectos beneficiosos asociados a la restricción calórica y aumentar aún más su longevidad.

En este sentido, los expertos señalan, en primer lugar, la importancia de definir en qué consiste este tipo de dieta baja en calorías, que se denomina restricción calórica y cuyos efectos positivos a la hora de mejorar la salud y prolongar la vida ya han sido demostrados. «Se trata de administrar una alimentación equilibrada nutricionalmente pero restringida desde el punto de vista del aporte calórico», comenta  José Manuel Villalba, investigador principal del proyecto y profesor de la Universidad de Córdoba.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores emplearon tres tipos de grasas con las que alimentaron durante 18 meses a ratones que habían sido divididos, previamente y en condiciones de laboratorio, también en tres grupos. «Utilizamos manteca de cerdo (rica en ácidos grasos saturados y ácido oleico), aceite de soja (que contiene en ácidos grasos Omega 6) y aceite de pescado, con Omega 3», argumenta Villalba.

El siguiente paso fue comprobar el efecto de cada una de estas grasas sobre el estrés oxidativo y sobre la muerte celular en órganos fundamentales del organismo como el hígado o el músculo esquelético.

Finalmente, los expertos comprobaron si algunos de los tres tipos de grasas empleadas durante el estudio mejoraban el efecto positivo asociado a la restricción calórica. «Aquellos animales que incluyeron manteca de cerdo en la dieta de restricción calórica vivieron hasta cuatro meses más que los otros dos grupos alimentados con aceite de soja o de pescado», declara el investigador.

Estos datos, según apuntan los investigadores, han permitido abrir nuevas líneas de trabajo con el objetivo de profundizar en el estudio de cuáles son los componentes más positivos de la manteca de cerdo. «Nos planteamos un nuevo proyecto para comprobar si los beneficios que hemos encontrado para este tipo de grasa se deben a los ácidos grasos saturados o al ácido oleico que la componen», concluyen.