“Yo soy enfermera, los valores de mi profesión atraviesan toda mi obra poética”

La revista Metas de Enfermería estrena sección. Con Al colgar el pijama: más allá de la Enfermería nace un espacio para dar cabida a aquellos profesionales que, además de desempeñar su labor enfermera, desarrollan con la misma pasión y entrega otras actividades. La primera entrega es para Rosa María Alberdi, decana de la Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de las Islas Baleares.

Además de su extensa experiencia docente y de haber sido la primera enfermera española en haber sido nombrada doctora honoris causa, cuenta con una amplia trayectoria en la poesía y nos habla de sus proyectos, de sus motivaciones literarias y de cómo se relacionan, para ella, poesía y Enfermería.

Pregunta. Háblenos de su último libro La conciencia del fuego.

Respuesta. Todos los libros de poesía tienen que ver con el momento de la persona, o al menos a mí me pasa esto. La conciencia del fuego responde a un momento personal, se llama así precisamente porque hay una conciencia de pasión rigurosa en mi vida. Este poemario nace por la necesidad de decir aquellas cosas que me pasan en la vida cotidiana, que reflejan mis inquietudes, mi necesidad de nombrar.

P. ¿Puede explicarnos las razones de estas inquietudes poéticas?

R. Nunca ha habido un proyecto de publicar en mi vida, pero he sentido una necesidad de nombrar para alguien en concreto, o para mí misma, y hacerlo a través de la poesía. Yo escribo porque tengo esa necesidad: este es el origen de mi poesía, es algo íntimo.

A partir de ahí se da la producción poética, grande, larga, ya que hace muchísimos años que escribo poesía, y cuando llego a Palma me integro en un grupo, coordinado por el poeta Antonio Rigo. Al cabo de muy poco tiempo tras empezar a participar en este grupo entré en la vida política, porque he sido diputada en el parlamento balear. Entonces mis compañeras de taller empezaron a publicar, pero como yo en aquel momento no hablaba en mi nombre, sino que representaba a un partido, no publiqué.

Cuando volví a la universidad y a recuperar mi voz, surgió la posibilidad de presentarme a un premio internacional que organizaba el Círculo de Bellas Artes de Palma. Lo hice y gané el primer accésit aunque decidieron publicar únicamente el primer premio. Entonces vino la idea de publicar, que me costó bastante, porque te expone mucho.

Al final encontré la solución ideal: montar una editorial independiente, junto con Paz Alomar, una encuadernadora y pintora que me ha hecho la vida muy fácil en muchos aspectos. Lo que hacemos son ediciones limitadas, encuadernadas a mano y numeradas.

P. La conciencia del fuego no es su primera obra, también ha publicado otros poemarios. ¿Qué temas ha tratado a lo largo de su carrera poética?

R. El primer libro que publiqué fue un poemario individual, que se llamó Darrera versió (Última versión), porque yo parto de la idea de que en realidad nosotros somos un texto perceptible que se escribe cada día, y cada jornada somos la última versión del texto de ayer, y hoy somos otra que se puede mejorar. El segundo es Medida humana, nombre que viene del primer poema y que habla de que trabajar intensamente en el ámbito político, se vive como un exceso de responsabilidad o con la posibilidad de hacer mal las cosas, pero el grupo con el que yo trabajé vivía la política con ganas de hacer las cosas bien, con trabajo y rigor. Entretanto, había escrito un libro colectivo, que se llama Poemas de las hijas de la luna, con otras cuatro compañeras del taller. Y ahora, La conciencia del fuego, cuyo nombre viene de un poema publicado en Medida humana, que habla de un dragón y de los intentos de controlar este dragón que algunos tenemos en el corazón.

P. ¿Tiene en mente escribir algún otro libro?

R. Sí. Yo voy colocando los poemas en una carpeta de mi ordenador, y un día a este conjunto le pongo un nombre, y al cabo de un tiempo siento que este poemario ha concluido. Ahora tengo escrito uno, que lo terminé el año pasado, que se llama El margen fértil. Lo tengo que depurar y trabajar, está hecho el esquema general.

P. ¿Cómo ha evolucionado como escritora a lo largo de sus obras poéticas?

R. Vas siendo el reflejo de tu contexto, de cómo influye y de cómo te va cambiando, ojalá haciéndote mejor y que luego pueda plasmarse en la poesía. Cada vez escribo más corto, pero no tiene que ver con la longitud sino con la concisión y, sobre todo, con la precisión. Tengo interés en decir aquello que necesito decir de la manera más breve y a la vez más amplia posible.

P. Su experiencia como enfermera, ¿le ha inspirado o influido de alguna forma para la poesía?

R. Sí, completamente. Yo soy una enfermera, no puedo hablar de forma externa a esta perspectiva, porque la poesía habla de mí, de cómo veo yo la vida. Y, evidentemente, los valores de mi profesión y del cuidado atraviesan toda mi vida y mi obra poética. Pero casi nunca hablo de mis experiencias con el cuidado, ni como profesora.

enfermera , enfermería , Poesía , Rosa María Alberdi

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