28 ABRIL
2017
Enfermeria21

Originales
Hábitos del sueño en niños de 8 a 12 años escolarizados en el barrio “La Mina”

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Autores/as:Saida Ridao Manonellas1, Ramona Ortiz López2, Josep Agudo Ugena3, Anna Vilaró Carulla2,
María Aparicio López1, Luisa Pretel Ordóñez2
Cargo

1Enfermera especialista en pediatría. Hospital Materno-Infantil Vall d’Hebron. Barcelona
2Enfermera. Centro de Atención Primaria (CAP) La Mina. Sant Adrià de Besòs (Barcelona)
3Enfermero. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas. CAP La Mina. Sant Adrià de Besòs (Barcelona)

Dirección de contacto:Saida Ridao Manonellas. Hospital Materno-Infantil Vall d’Hebron. Consulta 2 Polivalente de Enfermería Pediátrica. Planta baja. Passeig de la Vall d’He

Resumen Objetivo: describir los hábitos del sueño en la población infantil de entre 8 y 12 años escolarizados; y estudiar la influencia de factores sociodemográficos y de los hábitos de sueño en el sobrepeso y la obesidad.
Método: estudio descriptivo transversal en niños y niñas de 8 a 12 años, escolarizados entre 3º y 6º de Educación Primaria (EP) del barrio de La Mina de Sant Adrià de Besòs (Barcelona). Recogida de los datos: cuestionario Children Sleep Habits Questionnaire (CSHQ). Se calculó el percentil IMC (pIMC) según las curvas y tablas de crecimiento de Orbegozo. Tratamiento de los datos: pruebas de contraste de hipótesis (Chi cuadrado, U de Mann-Whitney y Kruskall Wallis).
Resultados: se estudiaron 337 niños/as. Un 4,2% de los escolares tenía sobrepeso y un 23,7% obesidad. El 55,9% de quienes tenían normopeso habitualmente estaba preparado para ir a dormir, en contraposición del 42,5% de quienes presentaban obesidad (p= 0,02). El 29,5% se mantenía despierto/a en la cama mientras sus padres creían que estaba durmiendo (aumenta el porcentaje a medida que aumenta el curso (p= 0,03), en los varones (p= 0,01) y en con obesidad (p= 0,04). Existía diferencia estadísticamente significativa entre las escuelas y la puntuación de la dimensión relacionada con los trastornos del sueño y la puntuación total de la suma de todas las dimensiones (p< 0,01); se obtuvieron mejores puntuaciones en el colegio concertado.
Conclusiones: los escolares de mayor edad y las niñas siguen mejores hábitos del sueño. Atendiendo a las puntuaciones obtenidas en el CSHQ, quienes estaban en la escuela concertada reflejaron mejores hábitos del sueño. Los escolares con normopeso tienen mejores hábitos de sueño.

Palabras clave

infancia ; pediatría ; escuela primaria ; sueño ; obesidad ; sobrepeso ; investigación ; estudio descriptivo transversal

Title: Sleep habits in 8-to-12-year-old school children from the “La Mina” area
Abstract
Objective: to describe the sleep habits in a population of 8-to-12-year-old school children, and to study the influence of sociodemographical factors and sleep habits upon excess weight and obesity.
Method: a descriptive transversal study in 8-to-12-year-old boys and girls, attending from 3rd to 6th term of Primary Education (PE), at the La Mina de Sant Adrià de Besòs neighbourhood in Barcelona. Data collection: Children Sleep Habits Questionnaire (CSHQ). The BMI rate was calculated according to growth curves and tables by Orbegozo. Data treatment: hypothesis contrast tests (Chi Square, Mann-Whitney’s U-Test, and Kruskall Wallis).
Results: the study included 337 boys and girls; 4.2% of them had excess weight, and 23.7% suffered obesity. From those school children with normal weight, 55.9% were usually ready to go to sleep, unlike the 42.5% who presented obesity (p= 0.02). 29.5% stayed awake in bed while their parents believed they were sleeping; the rate increased for latter terms (p= 0.03), for boys (p= 0.01) and for those with obesity (p= 0.04). There was a statistically significant difference between schools and the score in the dimension associated with sleep disorders and the total score for the sum of all dimensions (p< 0.01); there were better scores in the private school with public funding.
Conclusions: older school-children and girls presented better sleep habits. According to the scores from the CSHQ, those attending the private school with public funding showed better sleep habits. Schoolchildren with normal weight have better sleep habits.

Keywords

childhood; paediatrics; primary school; sleep; Obesity; excess weight; research; transversal descriptive study

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Introducción

El sueño es una función esencial para todas las personas con el fin de mantener una salud física y psicológica, sobre todo durante los primeros años de vida debido a la importancia que tiene para la madurez del cerebro. Un sueño adecuado desempeña un papel importante en el desarrollo, en el aprendizaje y en la salud del niño (1-3).

Sin embargo, actualmente existe una alta prevalencia de problemas del sueño en niños de edad escolar (1,4).

En un estudio de 2009 realizado en la Comunidad Valenciana se concluyó que los malos hábitos del sueño son muy prevalentes, y que este déficit del sueño está presente ya en las primeras etapas de la vida y permanece a lo largo de la adolescencia (4).

Cabe destacar el número importante de estudios realizados en diferentes lugares del mundo que apuntan que el déficit del sueño en niños puede contribuir a un aumento del índice de masa corporal (IMC) (1,2,5-13).

El estudio ALADINO, realizado en niños españoles de diferentes comunidades autónomas, afirma que el exceso de peso es más evidente en niños que duermen menos (5).

La cuestión de cómo los periodos de sueño cortos aumentan la probabilidad del desarrollo de la obesidad sigue siendo en gran parte desconocida. Algunos estudios indican que los niños que duermen menos horas tienen más oportunidades para comer y peores conductas alimentarias (2,9,11,13,14), y al tener más somnolencia durante el día realizan menores niveles de actividad física (2,9).

Esta investigación tuvo como objetivo describir los hábitos del sueño en la población infantil de entre 8 y 12 años escolarizados en el barrio “La Mina” de Sant Adrià de Besòs (Barcelona). Además, se pretendió estudiar la influencia de factores sociodemográficos y de los hábitos de sueño en el sobrepeso y la obesidad.

Método

Se llevó a cabo un estudio descriptivo transversal en niños y niñas de 8 a 12 años, escolarizados entre 3º y 6º de Educación Primaria en las tres escuelas (dos públicas y una concertada) del barrio de La Mina de Sant Adrià de Besòs. Se excluyeron a niños/as de 13 años que aún cursaban 6º de Educación Primaria (EP). El trabajo de campo se realizó durante los meses de marzo y abril de 2013.

Para la recogida de los datos se utilizó el cuestionario Children Sleep Habits Questionnaire (CSHQ) diseñado por Owens (15,16), y posteriormente adaptado al castellano (4), que se divide en tres áreas: las disomnias, las parasomnias y los trastornos respiratorios relacionados con el sueño. Por la misma razón reflejada por los autores que llevaron a cabo la adaptación al castellano (4), para el presente estudio se suprimieron las preguntas referentes a parasomnias y trastornos respiratorios, dada la dificultad de comprender y cumplimentar correctamente este tipo de preguntas en niños. Las 26 preguntas incluidas en este trabajo recorren tres dimensiones: higiene del sueño (siete preguntas), trastornos del sueño (12 preguntas), fatiga y sueño diurno (cuatro preguntas); y se responden mediante una escala tipo Likert desde habitualmente (5-7 veces por semana), alguna vez (2-4 veces por semana), o pocas veces (0-1 vez por semana).

Para poder realizar una evaluación del hábito de sueño se calculó una puntuación total de la encuesta y una puntuación por cada una de las tres dimensiones anteriormente señaladas. Cada pregunta de la encuesta se puntuó según la respuesta de la escala tipo Likert: habitualmente (1 punto), alguna vez (2 puntos) y pocas veces (3 puntos). Seis preguntas se consideraron inversas y se recodificaron para el análisis. Se excluyó la pregunta relacionada con la realización de la siesta, por no ser una pregunta negativa ni positiva. La puntuación total osciló entre 23 y 69 puntos, y la puntuación por dimensiones se distribuyó de la siguiente manera: higiene del sueño (de 7 a 21 puntos), trastornos del sueño (de 12 a 36 puntos), fatiga y sueño diurno (de 4 a 12 puntos); considerando negativas las puntuaciones más bajas, y positivas las puntuaciones más altas.

Además, se recogieron un total de siete ítems (curso, sexo, tipo de colegio -público o concertado-, peso, talla, IMC y percentil IMC) relacionados con las características sociodemográficas y parámetros somatométricos, medidos en condiciones estandarizadas (sin ropa de abrigo ni zapatos, báscula digital y tallímetro portátil).

El IMC se obtuvo a partir del peso y la talla, y se calculó el percentil IMC (pIMC) según edad y sexo mediante las curvas y tablas de crecimiento de Orbegozo (17), considerando como normopeso un percentil menor de 85, como sobrepreso un percentil igual o mayor a 85 y menor de 95, y obesidad un percentil mayor o igual a 95, tal como marca el IMC por edad según el National Heart, Lung and Blood Institute.

Los datos fueron procesados y analizados con el programa SPSS versión 17. Se calcularon índices de estadística descriptiva. Para comparar las variables curso, sexo, colegio y pIMC con cada ítem de la encuesta se utilizó la prueba Chi cuadrado y para compararlas con las puntuaciones de la escala (totales y por dimensión) se usaron las pruebas U de Mann-Whitney y Kruskall Wallis. Se trabajó con un nivel de significación estadística p< 0,05.

En lo que respecta a las consideraciones éticas, los niños cumplimentaron el cuestionario de forma anónima, por grupos reducidos de entre 14 y 28 niños del mismo curso y escuela, en horario de mañana y días entre semana escolares. El protocolo no se envió al Comité de Ética de Investigación, pero previamente se obtuvo una autorización tanto de los colegios asignados como de los padres o tutores legales de los niños para poder participar en el estudio; estos últimos tenían que cumplimentar el consentimiento informado como requisito para que los menores participaran en el estudio. La consulta y recogida de la información se realizó con la más rigurosa confidencialidad.

Resultados

De un total de 414 niños de 3º a 6º de EP que pertenecían a las escuelas estudiadas, se excluyó a un 18,35% (n= 76 niños) por no asistir ese día al colegio y un 0,24% (n= 1 niño) por tener 13 años. En el estudio se incluyeron 337 niños que cumplían los criterios de selección.

Un 4,2% (n= 14) de los escolares tenía sobrepeso y un 23,7% (n= 79) obesidad (Tabla 1).

El 28% (n= 94) no tenía horarios regulares para ir a dormir los días escolares, mostrando asociación con el curso escolar (p= 0,03) y el colegio (p< 0,01). El 80,3% (n=270) habitualmente se dormía solo, y a mayor edad se daba un mayor porcentaje de independencia para ir a dormir solos (p= 0,01). El 51% (n= 171) decía estar preparado para ir a dormir cuando se acercaba la hora; los y las escolares de 6º de EP eran los que menos se preparaban para ir a dormir de forma habitual (p< 0,01); y el 55,9% (n= 135) de quienes tenían normopeso habitualmente estaban preparados para ir a dormir, en contraposición del 42,5% (n= 33) de quienes presentaban obesidad (p= 0,02). El 23,4% (n= 78) solía dormir con algún elemento significativo; y en quienes presentaban obesidad, el 32,5% (n= 25) habitualmente dormía con un elemento significativo (p= 0,04) (Tabla 2).


Un 9,2% (n= 13) de los niños/as de la escuela concertada creía que dormía demasiado (p< 0,01). El 15% (n= 50) de la muestra discutía con sus padres antes de ir a dormir a la cama, pero quienes estaban en las escuelas públicas discutían con mayor frecuencia (p= 0,01). El 29,5% (n= 99) se mantenía despierto en la cama mientras sus padres creían que estaba durmiendo, estando asociado con el curso escolar (p= 0,03), el sexo (p= 0,01) y el pIMC (p= 0,04). El 24,3% (n= 81) de los niños se solía levantar de la cama una vez que se había dispuesto a ir a dormir, existiendo asociación con el curso escolar (p< 0,01) y el sexo (p= 0,01), más habitual entre los niños que entre las niñas. El 59,4% (n= 200) de la muestra pocas veces o ninguna iba a su cama a disgusto, mostrando asociación con el curso escolar (p< 0,01) y el colegio (p= 0,01); quienes estaban en los colegios públicos se iban a dormir enfadados de forma más habitual y con mayor frecuencia.
El 13,7% (n= 46) de la población estudiada tenía miedo a la oscuridad; las niñas referían más miedo que los niños (p= 0,04). Los escolares de cursos menores eran los que más miedo tenían si dormían solos (p= 0,01). El 19,5% (n= 65) tenía pesadillas habitualmente, teniendo asociación con el sexo (p= 0,01) y el curso escolar (p< 0,01); a más edad referían tener menos episodios con pesadillas (Tabla 3).


Al 55,0% (n= 185) de los niños encuestados le costaba despertarse por la mañana normalmente; a los niños con normopeso les costaba menos que a los niños con sobrepeso u obesidad (p= 0,02).

Los niños con menos edad solían tener más sueño durante el día (p= 0,01). Solo realizaba siesta de forma habitual el 8,2% (n= 27), siendo los más pequeños la mayoría de este porcentaje (p< 0,01). Además, en la escuela concertada existían menos niños que hacían la siesta (p< 0,01). Los niños habitualmente se despertaban más descansados que las niñas (p= 0,01), y en una de las escuelas públicas más de la mitad de los niños se despertaba descansado habitualmente (p= 0,03) (Tabla 4).


Teniendo en cuenta que la puntuación total del cuestionario CSHQ oscilaba entre 23 y 69 puntos, se obtuvo una puntuación mínima de 33 puntos y una máxima de 66 puntos. Existía relación con significación estadística entre el curso escolar y la puntuación de la dimensión relacionada con la higiene del sueño (p< 0,01). Los niños de 4º curso fueron los que obtuvieron mejores puntuaciones, y los de 3º las peores. La puntuación en la dimensión de trastornos del sueño obtuvo una mediana de 28 en escolares con un pIMC inferior a 85 y una mediana de 27,5 en quienes tenían obesidad.

En la puntuación total de todas las dimensiones se observó una mediana de 52 en quienes tenían un pIMC inferior a 85, y una mediana de 51 cuando presentaban obesidad.

También existía diferencia estadísticamente significativa entre las escuelas y la puntuación de la dimensión relacionada con los trastornos del sueño y la puntuación total de la suma de todas las dimensiones (p< 0,01). El colegio concertado destacaba por tener mejores puntuaciones totales (Tabla 5).

Discusión y conclusiones

En general, los resultados obtenidos pueden informar de unos hábitos del sueño adecuados en la población estudiada.

En este estudio, el 28% de los escolares no sigue unos horarios regulares para ir a dormir los días escolares, porcentaje marcadamente superior al 15% encontrado en un estudio que se realizó en la Comunidad Valenciana (4).

Los niños de menor edad tienen peores hábitos relacionados con la higiene del sueño. Estos resultados no sorprenden, dado que los niños más pequeños suelen ser menos independientes; pero sí cabe destacar que manifiestan tener más somnolencia diurna que los mayores y, seguramente por ese motivo, los más pequeños son más recurrentes a la hora de realizar la siesta.

Los niños tienden a tener peores hábitos del sueño que las niñas. Sin embargo, sorprende que los niños se despiertan más descansados que las niñas. Otro trabajo mostró que las niñas tardaban más en dormirse que los niños (1).

Si se atiende a las puntuaciones obtenidas en el CSHQ, quienes estaban en la escuela concertada reflejaron mejores hábitos del sueño.

Un porcentaje cercano al 30% de los escolares estudiados tiene un IMC por encima de lo aceptado como normopeso, este dato es algo inferior al arrojado por el estudio ALADINO (30,8%), pero estos autores detectaron menos niños/as con obesidad (5).

Al ser un estudio descriptivo-transversal la principal debilidad que presenta es la dificultad para demostrar relaciones de tipo causal entre las variables estudiadas. Otra de las limitaciones señalada en otros estudios es la veracidad de las declaraciones o dificultad para la comprensión de algunas de las preguntas por parte de los y las menores. Por ese motivo, en otros estudios se sugiere comparar los mismos cuestionarios respondidos por los padres y por los niños (6,8,10,12) o incluso colocar un reloj actígrafo (12,13). Por otra parte, el alto porcentaje de absentismo escolar encontrado puede contribuir a un sesgo de selección (quienes suelen faltar a la escuela pueden ser quienes peores hábitos del sueño tengan) y, en última instancia, comprometer la validez externa.
Aunque el IMC es una medida estándar para la evaluación de la obesidad, la investigación futura podría beneficiarse de una mejor evaluación detallada utilizando más medidas antropométricas.

Es primordial incluir la valoración sobre los hábitos del sueño en la revisión del niño que se desarrolla en la consulta de Enfermería, para así poder realizar una correcta educación sanitaria e incidir en los malos hábitos que se detecten ya desde edades bien tempranas. Adquirir unos buenos hábitos en las primeras etapas de desarrollo es esencial para evitar complicaciones futuras derivadas de los malos hábitos del sueño.

Los hábitos del sueño son factores potencialmente modificables, es necesario seguir investigando en este terreno y diseñar instrumentos rápidos y de fácil manejo para valorarlos, especialmente en la población infantil.

Financiación

Ninguna.

Conflicto de intereses

Ninguno.

Bibliografía
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Cómo citar este artículo

Ridao Manonellas S, Ortiz López R, Agudo Ugena J, Vilaró Carulla A, Aparicio López M, Pretel Ordóñez L. Hábitos del sueño en niños de 8 a 12 años escolarizados en el barrio “La Mina”. Metas Enferm dic 2016/ene 2017; 19(10): 6-14.

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