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Revista Matronas

Revista Matronas

OCTUBRE 2013 N° 2 Volumen 1

ENTREVISTA a tres matronas del Hospital Universitario La Paz (Madrid)

Sección: Aquí y Ahora

Autores

Redacción Matronas Hoy

El Hospital Universitario La Paz (HULP) es un gran complejo hospitalario formado por diecisiete edificios y cuatro hospitales: general, maternal, infantil y traumatológico. El hospital maternal es considerado un centro de referencia sanitaria a nivel obstétrico y ginecológico tanto en la Comunidad de Madrid como a nivel nacional.

Atiende un gran volumen de partos; de hecho, en 2012 fueron atendidos un total de 6.242 partos, de los cuales 5.265 fueron gestaciones únicas a término, 749 partos pretérmino, 218 gemelares y 10 triples. Entre sus datos anecdóticos cuenta con ser el hospital que mayor volumen de partos ha atendido en Europa desde que abrió sus puertas en 1964.

Presenta una gran actividad asistencial, docente e investigadora, dado su carácter universitario y el desarrollo de diferentes programas formativos para los especialistas sanitarios que componen sus equipos.

Cada año se forman simultáneamente en los servicios obstétrico-ginecológicos de este hospital maternal 12 EIR de primer curso y 12 de segundo, además de los 6 MIR de cada año correspondiente a su especialidad en ginecología y obstetricia.

Las matronas estamos presentes en numerosos servicios, tales como las urgencias de maternidad, la unidad de preparto, la unidad de dilatación y la planta de embarazo patológico.

Entrevista: matrona 1

Pregunta. En relación a la lactancia materna, ¿se realiza algún programa específico de apoyo a las mujeres durante su estancia en el hospital?
Respuesta. El HULP espera conseguir la acreditación IHAN y desde hace una serie de años está llevando a cabo una serie de acciones encaminadas a adaptar las prácticas asistenciales a los estándares de calidad que promueve esta iniciativa. Actualmente, nos encontramos en la fase 1D o "fase de descubrimiento".

En el HULP existe un comité de lactancia formado por profesionales de atención especializada y también de primaria que está trabajando para conseguir mejores tasas de lactancia materna en el hospital y su continuación tras el alta. Desde el comité se intenta detectar qué prácticas funcionan y cuáles son mejorables.

Como ejemplo de prácticas que llevamos a cabo en el hospital encaminadas a fomentar la lactancia materna, se encuentra el cumplimiento del protocolo de contacto piel con piel en paritorio, cuya realización queda actualmente registrada en el partograma.

Otro ejemplo es la no separación de madre y recién nacido en los partos vaginales, salvo que surjan complicaciones que dificulten o impidan llevarlo a cabo. Incluso la primera valoración por parte de la enfermera de neonatología se realiza en el vientre de la madre la mayoría de las veces.
Asimismo, se intenta limitar la administración de suplementos en las plantas de puerperio por "razones médicas aceptables para la administración de sucedáneos", y poco a poco se está optando por el uso de jeringuillas cuando hay que administrarlos en sustitución así de las tetinas.
Además, en el hospital hay un plan de formación para profesionales que da a conocer la política de lactancia, así como charlas para las gestantes ingresadas en la planta de alto riesgo que no pueden acudir a las clases de educación maternal del centro de salud. Asimismo, se difunde material educativo para las madres en relación a la lactancia, así como información sobre los grupos de apoyo en el postparto y accesibilidad a la matrona del centro de salud tras el alta hospitalaria (horarios, direcciones, etc.).

Evidentemente, queda mucho camino por delante (realizar piel con piel madre-recién nacido en caso de cesárea, disminuir la suplementación, etc.), pero poco a poco estamos intentando mejorar nuestras prácticas asistenciales en relación con este tema.

P. Hablando de política asistencial, ¿en qué forma ha cambiado el modelo de atención al parto y nacimiento después del año 2005 con la Carta de Madrid y con el Documento de Estrategia de Atención al Parto del Ministerio de Sanidad de 2007?
R. En nuestra práctica diaria se han ido introduciendo modificaciones con el fin de mejorar la calidad de la atención a las mujeres y sus parejas durante el proceso del parto. Si bien es cierto que en el pasado determinadas prácticas se realizaban de manera rutinaria (enema, rasurado…), hoy en día son consensuadas entre la mujer y la matrona que la atiende.

Se ha logrado una atención más cercana y cálida con la mujer y se le ha dado mayor protagonismo y autonomía durante el proceso de parto para que la experiencia sea lo más satisfactoria posible. Para ello, se ha aumentado el poder de decisión de la mujer sobre varios aspectos, que consideramos que favorecen la comunicación y confianza con el equipo asistencial y promueven una mayor satisfacción. El poder decidir si quieren deambular durante el proceso de dilatación gracias a los sistemas de monitorización con telemetría, la utilización de pelota, la elección o no de analgesia epidural, la posibilidad de adoptar otras posiciones diferentes a la de litotomía durante el periodo expulsivo, etc., son ejemplos de pequeños cambios con grandes resultados que se han ido introduciendo de manera paulatina en nuestra práctica diaria.

Contamos con dos protocolos de atención al parto:

A) Si es un parto intervenido, en el sentido de que haya que utilizar medicación como oxitocina, analgesia epidural, etc. monitorización constante del feto y dinámica uterina;

B) En el caso de que la mujer no desee ningún tipo de intervención complementaria que no sea la valoración periódica de su proceso normal de parto, que se intenta respetar al máximo siempre dentro de las posibilidades que nos va marcando el propio desarrollo de los acontecimientos.

La realización del piel con piel y la no separación de la madre y el recién nacido considero que ha sido un cambio fundamental, algo que hasta hace unos años parecía impensable y que se ha introducido en nuestra práctica de manera natural y sencilla, ya que además de aumentar la tranquilidad parental y favorecer el vínculo afectivo proporciona beneficios tan importantes como la promoción del inicio de la lactancia materna.

Somos conscientes de que hay que seguir mejorando y trabajamos para poder realizar nuevos cambios y mejoras en nuestra práctica profesional que ayuden a que el proceso de parto hospitalario sea más humano y profesional.

Entrevista: matrona 2

P. ¿Cuál es el perfil y la nacionalidad promedio de las gestantes que se atienden en este hospital?
R. En datos generales, la media de edad de las mujeres atendidas en bastante alta; así, en el último trimestre la media se sitúa en 34,6 años. Hay que tener en cuenta que este dato no se refiere a la edad del primer parto de la mujer, sino a la edad promedio de todos los partos atendidos.

Tenemos dos perfiles claramente definidos de mujeres que acuden para ser atendidas en el HULP: las mujeres españolas y las mujeres extranjeras. Las mujeres españolas elevan la media de edad en el momento de tener su primer hijo, que se sitúa en torno a 32,1 años, mientras que las extrajeras se sitúan en los 29 años de media.

En cuanto a las mujeres extranjeras, por orden de procedencia, atendemos sobre todo a mujeres de países del Este (especialmente, Rumanía y Bulgaria), sudamericanas, árabes y últimamente estamos percibiendo un ascenso notable de mujeres asiáticas.

P. ¿Realmente crees que las matronas de tu servicio son autónomas en el desempeño de sus funciones? ¿Ha habido algún cambio, favorable o desfavorable, al respecto?
R. La teoría dice que las matronas somos completamente autónomas en la atención del proceso de parto normal, en la práctica, tenemos la sensación de que esto no es completamente cierto. En este hospital, en concreto, se dan varios factores que hacen que la autonomía de la matrona se vea comprometida en determinadas ocasiones; dado que es un hospital universitario con un alto número de residentes, a veces se dan situaciones en las que nos da la sensación de que prima la docencia y formación antes que la autonomía propia de la matrona. Además, la delgada línea que separa el parto normal del parto distócico, en ocasiones, no es claramente delimitable y puede provocar situaciones de conflicto.

Es cierto que, si el parto transcurre de forma normal y no hay complicaciones, somos las matronas las que nos encargamos de la mujer desde que ingresa por urgencias (de hecho, somos nosotras las que generamos la orden de ingreso), durante su estancia en la dilatación a lo largo de todo el proceso de parto, así como en el puerperio inmediato, tras el cual se realiza el alta a planta de puerperio. Pero creo que las matronas debemos seguir luchando por recuperar la autonomía perdida, es un deber pendiente que tenemos que considerar como una prioridad, para hacer que nuestro trabajo sea reconocido como una profesión de calidad y aumentar en nivel de satisfacción de quienes lo realizamos.

Entrevista: matrona 3

P. ¿Cómo ves la formación de las matronas? ¿Qué cambios propondrías para mejorarla?
R. En cuanto a la formación de matronas, cabe destacar el alto número de EIR que se forman cada año en este hospital, simultáneamente coexisten 12 residentes de primer curso y 12 de segundo, que van rotando por los diferentes servicios hospitalarios obstétrico-ginecológicos, así como en los centros de atención primaria vinculados a dicho hospital. Este hospital cuenta con un gran número de servicios que tocan todos los ámbitos tanto de la obstetricia como de la ginecología, por lo que la formación teórica que se da en la unidad docente se ve ampliamente complementada con las diversas rotaciones.

Es cierto que, con la apertura de los nuevos hospitales de la red sanitaria de Madrid, el número de partos atendidos en el HULP se ha visto reducido y esto ocasiona situaciones más o menos conflictivas, sobre todo en el servicio de paritorio entre los EIR y los MIR, ya que para cumplir los objetivos de la residencia han de atender un número de partos en cada curso, que si bien, en general, no son una cifra difícil de alcanzar, en determinados momentos, puede ser más problemática cuando hay un descenso puntual más acrecentado o se da un mayor número de partos instrumentales. Creo que esta situación es algo frecuente en todos aquellos hospitales y servicios en los que coinciden ambos residentes y para solucionarlo debería bastar con el diálogo entre ambos equipos de profesionales, sin que haya mayores consecuencias.

Algunas de las soluciones que se podrían barajar serían la correcta adecuación de las rotaciones en cuanto al número de residentes para no sobrecargar los servicios, así como equiparar el horario de los EIR al de las matronas, dado que en este hospital no hacen turnos de doce horas, sino de mañana y tarde, más las guardias continuadas, y de noche, solo en fin de semana. Y si en un futuro el número de partos sigue disminuyendo y se complica más la situación, incluso se debería valorar la reducción del número de residentes para garantizar la calidad de la formación.

P. La profesión de matrona es mucho más que la realización cualificada de un trabajo. ¿En qué actividades crees que deberían estar implicadas la mayoría de las matronas?
R. Las matronas somos conscientes de que tenemos que comprometernos con el desarrollo de esta profesión y estar presentes en todas las etapas de la vida de la mujer. Creo que las matronas deberíamos estar más presentes en determinados ámbitos de la ginecología, ya que por tradición siempre hemos estado mucho más cercanas a la obstetricia, y ahora que corren malos tiempos y que la contratación se está viendo tan reducida sería el momento de asumir nuevas competencias y ampliar nuestras miras.

Otro punto importante sería conseguir la continuidad de los cuidados de la matrona durante todo el puerperio, tanto hospitalario, mediante plantas de puerperio gestionadas y llevadas por matronas, como domiciliario, mediante un plan de visitas secuenciales al domicilio y centro de salud. En relación con esto último, nos parece especialmente importante la figura de la matrona de cara al apoyo en el inicio y mantenimiento de la lactancia materna durante el ingreso íntegro de la mujer, dado que una vez que la mujer pasa a la planta de puerperio dejamos de asistirla las matronas y se encarga enfermería. Creemos que nosotras somos el personal más cualificado para dicha atención al estar formadas específicamente para ello.