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Revista Matronas

Revista Matronas

SEPTIEMBRE 2021 N° 2 Volumen 9

Decisiones políticas ignorantes, incoherentes, arbitrarias y esclavas de intereses partidistas

Sección: Editorial

Autores

Rosa Mª Plata Quintanilla

Directora de Matronas hoy

Apenas hace un mes la sufrida Enfermería española, en la que se incluyen las matronas, nos despertábamos con un aguijonazo más en nuestro cuerpo (profesional).

El Ministro de Universidades del momento anunciaba la elaboración de un nuevo Real Decreto para ordenar las enseñanzas oficiales, lo que no sería el mayor problema tan acostumbrados como estamos los españoles a los cambios en todos los ámbitos, incluido el educativo; sin embargo, la alarma salta en el colectivo cuando nos apercibimos de que el cambio propuesto relega a una "disciplina menor" el ámbito de la Enfermería.

En la redacción preliminar del Real Decreto, el Ministerio de Universidades expresa su intención de hacer desaparecer las cinco ramas del conocimiento actuales (Artes y Humanidades, Ciencias, Ciencias de la Salud, Ciencias Sociales y Jurídicas e Ingeniería y Arquitectura) para establecer 28 ámbitos de conocimiento entre los que no figura la Enfermería.

Hay que recordar que en 2013, el instituto de Estudios de la UNESCO, como garante en desarrollo, mantenimiento, actualización y revisión de la clasificación CINE (Clasificación Internacional Normalizada de la Educación), lanzó el manual Campos de Educación y Capacitación en el que, dentro del área específica de Salud, se englobaban siete campos detallados en los que se incluía la Enfermería y la Partería. Quiero puntualizar la importancia para las matronas de la diferenciación al nombrar separadas y conjuntamente Enfermería y Partería como apunta la Unesco, aunque la formación y capacitación de las matronas como enfermeras especialistas en Enfermería obstétrico ginecológica (como en el caso de España) no se ve reflejada en la denominación Partería, puesto que limita la acción de las matronas a la atención a la mujer en el embarazo, parto y post-parto y niño sano, dejando fuera el resto de la atención prestada en salud sexual y reproductiva a lo largo del ciclo de la vida.

La clasificación de los campos de educación y formación de la Unesco sigue un enfoque de contenido temático. De hecho afirmaban en el documento mencionado que "dos programas o certificaciones pertenecen al mismo campo si los contenidos principales estudiados son los mismos o son lo suficientemente similares", por lo que la institución hubo de precisar el porqué en este caso Enfermería y Partería se clasificaba con el código 0913 y Medicina con el 0912, explicando: "Aunque se encuentran estrechamente relacionadas, existen diferencias en el contenido temático, especialmente en el propósito del aprendizaje (se espera que los médicos y enfermeras adquieran y apliquen conocimientos, habilidades y competencias diferentes), los métodos y las técnicas e incluso en los instrumentos y los equipos". Este fue un gran paso para la Enfermería y Partería porque nos liberaba de unas desproporcionadas y desmesuradas exigencias impuestas al incluirnos en el campo de las ciencias biomédicas, que al no contemplar nuestra especificidad, y aplicarnos los mismos criterios que a otras disciplinas de la salud con mayor trayectoria investigadora y divulgativa, indudablemente nos dificultaba alcanzar los estándares propuestos, véase por ejemplo las exigencias en sexenios de investigación.

Por otra parte, Enfermería y Matronas tienen una regulación específica por Directiva Europea, se cursan al dictado de respectivos programas formativos contemplados en sendas Órdenes Ministeriales para cada una de las disciplinas. Anualmente se gradúan más de 11.000 profesionales en Enfermería, a pesar de lo cual, cierto es que por motivos crematísticos y de organización de Recursos Humanos más que censurables, nuestro país tiene una media muy inferior a la media de la Unión Europea (UE) de enfermeras y matronas frente a la de médicos que supera la media europea.

Todas estas alegaciones, a juicio de la profesión en general y la propia representación profesional, el Consejo General de Enfermería (CGE) justificaría estar dentro de esos 28 ámbitos del conocimiento determinados por el International Standard Classification of Education (ISCED, 2013) de la UNESCO que ahora toma el Ministerio como referente para la reforma propuesta, aunque excluyendo algunos de ellos.

Se han levantado protestas encendidas contra este proyecto de Real Decreto de Enseñanzas como es razonable y sí, es lícito defender el espacio de la Enfermería y la Partería bien legitimados y demostrado su "especial interés público, que repercute directamente sobre la salud y la seguridad de las personas".

A mí particularmente me asusta la desvergüenza, la falta de consideración hacia dos profesiones tan necesarias como desarrolladas al unísono con las demandas sociales, con corpus de conocimiento propios y en constante evolución a pesar de las zancadillas históricas que de siempre, primero las matronas y luego la Enfermería, han encontrado en el camino. Y es que no hay mejor arma de "contención" que recortar las alas del saber y eso es un hecho que la Enfermería ha sufrido, y en particular las matronas, para quedar subordinadas y a las órdenes de los médicos que más mandan y más importantes se creen por su saber, aunque paradójicamente sienten cada vez más amenazada su creída imprescindibilidad dentro del equipo sanitario, hasta el extremo de perseguir el mantenimiento del control de la formación y desarrollo de competencias (y lo vienen consiguiendo) de otras profesiones, tal es el caso. ¡Siempre al acecho de quienes les puedan hacer sombra! ¡Qué difícil que entiendan el trabajo en equipo los médicos!

Pocos aplausos me conmovieron durante la pandemia porque sabía, como ya he expresado en tantas ocasiones, que sentidos eran los de unos pocos, los de los mismos que sin pandemia reconocen el meritorio trabajo de matronas y enfermeras; para muchos fue pura distracción y para nuestros empleadores, los responsables de nuestra salud y seguridad en el trabajo, derecho fundamental de cualquier trabajador, "tras enviarnos y mantenernos en el frente sin munición y a pecho descubierto", no puedo decir otra cosa que lo suyo.... ¡fue puro teatro!
En muchas ocasiones he reclamado gratitud para las enfermeras y matronas por su actuación en esta pandemia, porque el esfuerzo realizado por ellas en este periodo ha ido, de forma generalizada, más allá del deber. Pero este no sería mérito suficiente, sin embargo, para que a la Enfermería y la Partería se le otorgue en este proyecto un ámbito propio de conocimiento y no se les relegue a "una disciplina menor" como proponen; y es que, insisto, sobran méritos para ello y esto es lo que debería contar. La Enfermería, y las matronas en particular, no queremos las migajas que caen de la mesa del rico Epulón ni admitiremos ser plato de segunda mesa, queremos nuestro puesto en la mesa de la salud por nuestros méritos.

Enfermeras y matronas lucharemos porque se nos otorgue la dignidad que merecemos, espero que el Sr. Castells y todo su gabinete no olvide que la Enfermería es el motor de la salud y este es el bien más preciado de una sociedad.

No nos engañen ni maltraten más, basta de ultrajes, la Enfermería está cansada, ahora exhausta, pero este proyecto que "nos desprecia" puede ser el acicate que nos de alas para volar… ¡y acaso volemos muy lejos siguiendo la estela de los tantos que ya levantaron el vuelo y plantaron su nido en otros países!

"Una verdad universal: no hay salud sin agentes sanitarios" decía la Organización Mundial de la Salud (OMS), y estos no son solo los médicos, puntualizo yo.


Rosa Mª Plata Quintanilla
Directora de Matronas hoy