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Revista Matronas

Revista Matronas

DICIEMBRE 2015 N° 3 Volumen 3

Nubarrones negros en el fin del año 2015 para las matronas: prescripción enfermera

Sección: Editorial

Autores

Rosa Mª Plata Quintanilla

Directora de Matronas Hoy

Si no teníamos poco con un año más sufriendo los zarpazos de la crisis instalada tiempo atrás en nuestro país, en este 2015 la tensión en este puzzle llamado España se ha incrementado con la pretendida imposición de un monopolio ideológico nacionalista que amenaza con fracturar la unidad de España y, para rematar el clavo, a las matronas, además, se nos cierne una borrasca de proporciones nada despreciables sobre nuestras cabezas: el nuevo borrador del RD aprobado por el gobierno con el tema de la prescripción enfermera cuyo artículo 3 ha encendido la llama de la indignación de los profesionales de enfermería entre los cuales, a mi juicio, desafortunadamente nos encontramos las matronas.

La posibilidad de que la enfermería de forma absolutamente autónoma y dentro de los cauces legales pueda prescribir determinados fármacos ya se ha convertido en añeja (y creo, justa) reivindicación, cuyo encaje en el marco sanitario lleva fraguándose en la arena parlamentaria desde 2009 al hilo de la aprobación de la Ley del Medicamento. Sin embargo, borrador tras borrador, año tras año, discusión tras discusión y pacto tras pacto, el desenlace razonable y esperado se ha ido prolongado hasta el puntillazo último en el que el “encaje de bolillos” que pretendían hacer los responsables de dar la mejor solución, no les ha salido bien porque la tensión del hilo de un lado, la fuerza del estatus de los médicos que se sienten amenazados en sus competencias, ha sido más fuerte que la tensión del hilo del lado contrario, la razón que dice que la formación de los enfermeros les posibilita la administración de determinados medicamentos con total seguridad para el paciente y beneficio para el sistema sanitario, con lo cual, a nuestros políticos la "labor" les ha quedado lamentablemente terminada y con pocas posibilidades de "venderla".

Las matronas no tenemos más que mirar al país vecino, Francia, para que nuestros ánimos se exacerben aún más sabiendo que ya desde 1873 nuestras colegas galas tuvieron una primera ley de prescripción que fue renovándose en varias ocasiones (1945-1988-1989), aunque sus derechos de prescripción seguían siendo bien limitados hasta la promulgación de la Ley del 2004 relativa a Políticas de Salud Pública. La evolución rápida de técnicas y terapéuticas enfrentaba a las matronas en ese momento a un conflicto, a caballo entre dos obligaciones: la de proporcionar cuidados según los conocimientos del momento y los de estar limitadas en sus derechos de prescripción con una lista reducida y sin actualizar de productos.

Actualmente en Francia hay una legislación rigurosa, consciente y respetuosa con las matronas, contempla los derechos de prescripción de estas en el marco de las competencias definidas para ellas en el artículo L.4151-1 del Código de Salud Pública.

Las matronas están autorizadas a prescribir a sus pacientes y a los recién nacidos medicamentos de una clase terapéutica de la lista establecida por el decreto del 12 de octubre 2011 en su versión modificada por el Decreto de 4 de febrero de 2013.

Los Anexos I y II de la Orden de 12 de octubre 2011 modificados fijan la lista establecida de medicamentos por clase terapéutica que una matrona puede prescribir, por un lado a la mujer y, por otro, al recién nacido, y aquellas que se pueden procurar para su uso profesional.

El Anexo III de la Orden establece la lista de los medicamentos clasificados como estupefacientes que las matronas pueden prescribir a sus pacientes y que puede obtener para su uso profesional.
Sé lo que pienso al respecto y lo que no digo por no incurrir en lo que algunos llamarían "lo políticamente incorrecto", cuando yo creo que esto es más bien una verdad como una casa; lo cierto es que si nuestros políticos desprecian de esta manera tan flagrante a la enfermería, es posible que de ponerse en marcha el RD de prescripción en su nueva redacción, reciban como respuesta un gravoso pago a su desprecio, aunque claro, no lo sufrirán en sus carnes precisamente ellos, sino la sociedad para la que deben gobernar con autoridad, buen tino, prudencia y responsabilidad social.

¿Podemos las matronas esperar un golpe de suerte en el último momento o ya prepararnos para la que va a caer?