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Revista Matronas

Revista Matronas

AGOSTO 2016 N° 2 Volumen 4

Editorial

Sección: Editorial

Autores

Rosa Mª Plata Quintanilla

Directora de Matronas Hoy

Hay un proverbio español que dice que "algo tendrá el agua cuando la bendicen", frase de todos bien conocida en alusión a que las cosas aparentemente nimias o insulsas tienen su importancia. Permitidme, siempre salvando las distancias, que utilice el proverbio para introducir un comentario al reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) “Orientaciones estratégicas globales para el fortalecimiento de la enfermería y la partería 2016-2020. El camino a seguir” (Strategic directions for nursing and midwifery development 2016-2020. The way forward).

Afirma el documento en su introducción que "Una fuerza de trabajo de enfermería y partería competente, bien apoyada y motivada puede ofrecer servicios de salud de calidad y equitativos y contribuir al bienestar de los individuos, las familias y comunidades -un derecho humano básico". Aun a sabiendas de que la sombra de los médicos en tantas ocasiones vela la importancia de nuestra actividad, es la propia OMS la que nos ensalza, de ahí aquello de "algo tendrá el agua cuando la bendicen" y por ello bien podemos enorgullecernos de que la fuerza de las matronas (y enfermeras) no sea tan pequeña como algunos creen (incluso entre nosotros mismos) para ser tan valorada y apoyada por la OMS, máxima autoridad sanitaria del mundo.

Este informe, entre otras cosas, destaca la necesidad de una cobertura sanitaria universal, algo que España ha logrado hace mucho tiempo; es ejemplo para innumerables países y de lo que los españoles tenemos que estar orgullosos y trabajar por preservarlo. En este marco, las matronas somos la fuerza que dará continuidad en la atención de salud sexual y reproductiva a la mujer a lo largo de todo su ciclo reproductivo… ¡si nos dejan!: si los gestores sanitarios entienden, como dice el informe, que es necesario que ellos inviertan en recursos humanos, en este caso concreto, matronas, y se impliquen con la misma intensidad en fortalecer la profesión y el desarrollo de nuestras competencias porque somos agentes fundamentales para la mejora de nuestros servicios de salud. El informe expone también un sinfín de evidencias probadas sobre el costo efectividad de la enfermería y concretamente de la labor de las matronas. Así subraya que si bien la práctica del parto es la función principal de las matronas, las limitaciones en el alcance de la práctica de estas y las deficiencias en la inclusión de indicadores de salud materna en los sistemas de datos nacionales impiden los esfuerzos para ampliar los programas en el ámbito nacional. Continúa la exposición afirmando que hay estudios recientes que muestran que las matronas pueden proporcionar el 87% de la atención esencial necesaria para las mujeres y los recién nacidos cuando están formadas y reguladas bajo estándares internacionales. Por ello, estimula a las matronas a ser líderes en el diseño, implementación y evaluación de los cambios en curso en sus entornos de atención, así como a tomar el papel de liderazgo en la creación de asociaciones profesionales e interprofesionales, desarrollar habilidades y competencias de liderazgo, y trabajar en equipos en el que impere el mutuo respeto para mejorar la calidad de la atención.

Ahora viene nuestra parte ¡si queremos!: a pesar de que muchas/os no lo crean, las matronas españolas somos afortunadas en muchas cosas: la mayoría trabajando en un sistema de cobertura sanitaria universal, bien formadas con recursos del estado, con una población saludable a la que atender y con un rendimiento de nuestro trabajo en términos de salud materno-infantil envidiables para la inmensa mayoría de los países del mundo, pero nos quedan muchas competencias por poner en práctica, es cierto; en gran parte este desarrollo depende de que nuestros empleadores entiendan de una vez que somos idóneas para muchas más tareas de las que tradicionalmente venimos desarrollando y en otra parte de nosotras mismas, porque me consta, lo sé, he vivido muchas ocasiones en que propuestas para ampliar nuestro abanico de competencias son respondidas negativamente y no siempre el alegato para no querer emprender una nueva competencia es un sobreesfuerzo por falta de dotación de RR.HH. para esa nueva tarea. Esta oposición de algunas profesionales de nuestro colectivo no solo es paradójica, sino contradictoria y sin sentido, a no ser que queramos exclusivamente un puesto hecho a medida de cada una de nosotras. A este respecto mis más de 30 años de profesión me dicen que esta es un una aspiración vana. Hay que decir siempre sí, hacernos indispensables en la nueva tarea y solo así demostraremos lo costo-eficaces e imprescindibles que resultamos para nuestras mujeres y, por ello, para el sistema sanitario. Siguiendo esta directriz algún día podremos oír decir que “las matronas valemos nuestro peso en oro”. Por cierto, algunas matronas ya lo han conseguido, lo sé “de buena tinta” porque yo misma lo he visto, pero eso sí, lo han conseguido con mucho esfuerzo, con mucho trabajo e infinito amor por la profesión.