3
Revista Matronas

Revista Matronas

OCTUBRE 2013 N° 2 Volumen 1

EDITORIAL

Sección: Editorial

Autores

Mª Ángeles Rodríguez Rozalén

Presidenta de la Asociación Española de Matronas

Admiro mucho a Mario Benedetti en su preclara visión de la vida, de las personas, de su pensamiento en general, y cuando dice "me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata", siento una emoción profunda, porque veo el retrato de tantas matronas que incansablemente luchan por todo aquello en lo que creen y me siento orgullosa de pertenecer a este colectivo profesional que posee tres grandes cualidades: una asombrosa capacidad de adaptación, un potente sentido de pertenencia hacia la profesión y un locus de control interno-externo común en un buen número de los miembros del colectivo.

Entre las luchadoras, me consta que algunas permanecen de guardia las 24 horas de cada día de los 365 del año. De guardia, pero no en un servicio obstétrico al uso, sino para poner en marcha todas las acciones posibles que aborten los múltiples y variados temas que representan una amenaza para el colectivo y, por contra, para empujar aquellas iniciativas que fortalezcan a la profesión, ambas lícitas acciones que dignifican a quienes están comprometidos con la salvaguarda y el fortalecimiento profesional.

Sin lugar a dudas, en este momento el intrusismo es una realidad que, obviamente, traspasa lo que en otro tiempo solo significaba amenaza, riesgo, posibilidad, peligro… todos futuribles poco probables. La impertinente verdad actual se centra en el intrusismo que ejercen las doulas en buena parte de su actividad y en la, incluso, promocionada vergonzantemente por algunas matronas y por las propias administraciones sanitarias que todavía no han entendido, asumido y ejecutado las numerosas normas en el ordenamiento jurídico español y europeo que definen ampliamente el ámbito competencial de las matronas, que expresan cómo, cuándo y dónde trabajan los profesionales titulados, en este caso, en el ámbito de la salud sexual y reproductiva de las mujeres.
La actividad de las doulas no se relaciona con una acción altruista y desinteresada, muy al contrario, conlleva remuneración –de la que desconozco el concepto y epígrafe fiscal (IAE) al que corresponde su facturación–, la cual oscila entre 20 y 40 € por hora, 50-60 € por visita y 500-600 € por acompañamiento en el parto, cantidad, por cierto, bastante superior a lo que pagan las compañías aseguradoras por acto de esos "mismos servicios" (salvando las distancias) a las matronas. Inequívocamente, esta actividad retribuida constituye un acto de prestación de servicios por cuenta propia reservada a las profesiones tituladas (Ley 44/2003, Título IV, Capítulos 42, 44, 45) y que, por ello, constituye un delito de intrusismo al ser realizado por personas no autorizadas, delito tipificado en nuestro Código Penal (Artículo 403).

Se ha de poner freno a esta situación, por lo que propongo que cualquier matrona con datos fehacientes sobre casos concretos lo denuncie directamente o a través de la Asociación Española de Matronas.

En relación con el intrusismo promocionado por algunas matronas y por las distintas administraciones sanitarias, pido unidad y respaldo de todo el colectivo para las distintas acciones que las asociaciones tenemos ya en marcha y las que continuaremos proyectando. Sobre estas acciones os adelanto dos realidades: primera, ningún gestor o político sanitario nos negará ni una sola de las competencias atribuidas a nuestra titulación, pero no hará nada para implantarlas de inmediato; segunda, los resultados de las distintas reivindicaciones de los últimos 30 años han requerido unos 10 años de espera cada una de ellas. Conozco "demasiado bien" la indolencia, la irresponsabilidad y la desafección de tantos políticos en todos estos años… Pero, a pesar de las realidades, os animo como siempre a mantener los sueños y el esfuerzo para lograrlos.