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Revista Matronas

Revista Matronas

AGOSTO 2016 N° 2 Volumen 4

Rosalina Celada Juan y la Asociación Gallega de Matronas

Sección: Echando la vista atrás

Rosalina Sabina Celada Juan, aunque leonesa de nacimiento, porque con mucho orgullo me cuenta que nació en Villamontán de la Valduerna cerca de la Bañeza, León, se siente profundamente gallega a la vez; no en vano, cuando ella contaba 7 años, un traslado administrativo de su padre, por entonces secretario judicial, la lleva junto a su familia a Coristanco (La Coruña) y partir de ese momento, La Coruña, Galicia entera, será la tierra de su adopción.

Aunque dicen que es una indiscreción sonsacar los años a una señora, me consta que Lina jamás oculta su edad, entre otras cosas porque su belleza y elegante figura no han quedado devastadas por los años, así que cuando se le pregunta por su edad abiertamente dice que nació en 1939, y no sin cierto y justo orgullo, hoy remata que ya va por los 77 años.

Su formación

Su recorrido para llegar a ser lo que ha sido y se siente, matrona, aunque haya abandonado la vida laboral, se inició tras finalizar el bachillerato superior con los estudios de enfermería que concluyó en 1965, en la Escuela de ATS de la Facultad de Medicina de Santiago Compostela.

El refrán dice “que de casta le viene al galgo” y eso debió ser lo que guió a Lina en la elección de matrona como la profesión de su vida: sus dos abuelas ejercían como parteras dividiéndose entre ambas la asistencia de Villamontan, su pueblo natal, entre el Barrio de arriba y en el Barrio de abajo.

Quizá fuera la ingenuidad, la ensoñación, la admiración hacia sus abuelas lo que en la infancia le inclinaban a desear esta profesión, pero pronto una reflexión profunda, la de ser útil a las mujeres en el momento más importante de su vida, se abrió pasó con una clara voluntad y resolución por querer ser matrona, profesión que sin duda repetiría si tuviera la oportunidad de vivir una segunda vida.

Inmediatamente de finalizar sus estudios de enfermería y para alcanzar su meta, se dirigió a Madrid a realizar su formación como matrona en el Hospital Santa Cristina, primera escuela de matronas en España y cuna de innumerables y meritorias profesionales. Desde que esa promoción de matronas del 66 saliera al mercado laboral y sin apenas darse cuenta, a pesar del trabajo constante y esforzado que tanto tiempo de su vida ha ocupado, han pasado 50 años y de la escuela, como de todas sus compañeras, guarda recuerdos y anécdotas imborrables; especialmente mantiene muy presente en su memoria el afecto por sus condiscípulas y en especial por Paquita Solano y Jena Fdez-Campoamor, con las que en pro de los derechos de la profesión, trabajó con coraje y determinación cuando las circunstancias se lo pidieron.

Su trabajo asistencial

Ya siendo matrona retorna a Galicia y con la escasez de profesionales en este gremio, que se prolongaría hasta hace bien pocos años, empieza una vida de trabajo intensivo que la llevarían a desempeñar tareas hasta en tres instituciones a la vez: en el Abente y Lago, entonces Hospital Militar de La Coruña, y en el Instituto Social de la Marina, tras aprobar las preceptivas oposiciones; también en el Hospital Modelo de Coruña, en el Materno-infantil en Labaca, aunque puntualiza que en estos últimos ejercía en calidad de matrona de hospitalización sin presencia física. Con esta dedicación no sorprende que hubiera jornadas en las que asistía hasta 15 partos y eso, durante más de 40 años de trabajo, arroja una cifra de coruñeses llegados a este mundo a través de sus manos nada despreciable, de los cuales muchas mujeres llevan su nombre en agradecimiento por su asistencia. Cabe preguntarse si esta hermosa y simpática mujer no pasó por la vicaría y formó su propia familia porque su profesión la enamoró más que cualquier pretendiente, que sin duda hubo de tener.

Su mejor virtud, además de su ojo clínico y su pericia, sin duda creo que ha sido saber conectar con las mujeres, poseer una gran empatía y no haber hecho distingos entre clases sociales, procurando a todas su mejor atención, conocimientos y simpatía. Algo que ella refiere como casi infalible, era presentarse a las mujeres y transmitirles con el simple contacto de las manos en sus pies, supresencia y voluntad.

Cuando se le interroga por anécdotas en su trabajo la lista es tan larga como divertida y es difícil escoger una de ellas, pero yo me quedo con la que relato a renglón seguido porque además de la gracia de la situación, también habla de esa profesional humana, capaz de trabajar con habilidad y afecto con personas de baja extracción social que a muchos producen rechazo. Cuenta nuestra entrevistada que como Matrona de la Beneficencia Municipal era muy habitual asistir a muchas gitanas en las que las condiciones higiénicas eran más que cuestionables. Para solventar este problema, además de que era una firme defensora de los beneficios terapéuticos de las duchas intermitentes y la deambulación durante el parto, aprovechando además que le surtían del afamado jabón mineral de La Toja, les instaba a tomar una ducha intensa a la que, en la mayor parte de las veces colaboraba y a pesar del rechazo inicial de la parturienta, después de haberla tomado era tal el bienestar y el relax que sentían que hacían partos estupendos. De tal forma se convencieron aquellas usuarias del efecto “terapéutico del jabón milagroso” que cuando nuevamente se embarazaban (y esto era con mayor frecuencia de lo que hubieran querido) acudían a “Dña. Lina cara guapa” en busca del “jabón que les hacía parir pronto”. Hasta tal punto surtió efecto el boca a boca, que el inocente jabón de Dña. Lina se hizo tan famoso que las clientas casi lo convierten en el “santo grial del parto”. La contrapartida era el disgusto de los maridos que le reclamaban a nuestra matrona el que hubiera sido la artífice de que sus mujeres hubieran perdido el “olor a hembra”, a lo que Lina con su gracejo habitual les tranquilizaba garantizando un retorno pronto del mismo, ya que desgraciadamente las condiciones de vida de estas mujeres en nada les ayudaba a mantener una higiene adecuada en sus domicilios.

La aplicación de Ley 53/1984, de 26 de diciembre, de Incompatibilidades del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas, la obligó a escoger y de entre sus plazas eligió la de Atención Primaria, plaza ganada en las oposiciones de A.P.D. y en excedencia hasta entonces, y se instaló en Perillo-Oleiros de La Coruña. En el arranque de la Atención Primaria en España, la labor que desarrolló en este centro con las mujeres de la zona todavía es recordada, porque llegó aquí no a “descansar” sino a trabajar con fuerza y ganas, en una tarea que aportaría sustanciales beneficios a las mujeres y las familias y también a las matronas; para que empezaran a desarrollar todas las competencias y posibilidades de la profesión que por mucho tiempo, y aun hoy, estaban restringidas por las necesidades de presencia en la Atención Especializada y concretamente en los paritorios y por la deficiente gestión de las autoridades sanitarias que no supieron, y aún la mayoría desconoce, la idoneidad y costo eficacia de las matronas en la atención de la mujer a lo largo de todo su ciclo reproductivo.

Persona generosa y modesta, no puede por menos que sonreírse en muchas ocasiones cuando escucha algunas de las presuntas novedades incorporadas a la atención del parto y nacimiento, y es que ella siempre ha estado actualizándose, porque incluso después de abandonar la actividad laboral sigue asistiendo a cursos y congresos, pero insiste en recordar que “la experiencia es la madre de la ciencia” y ella de “oficio” tiene más de cuatro lustros a su espalda. Ya hace más de tres décadas incorporada a la A. P., que ella inició la Preparación a la Maternidad en Galicia y tal llegó a ser la importancia que supo transmitir entre sus mujeres y familias por esta tarea de educación sanitaria, que en muchas ocasiones eran los esposos los que acudían a las clases en sustitución de las mujeres, muchas de ellas trabajadoras a las que por entonces sus empleadores no les facilitaban el permiso para acudir, asumiendo las parejas la responsabilidad de trasmitirles las enseñanzas impartidas por la matrona. Incluso la tan en boga “Matronatación”, ya por aquellos años la practicaba con sus mujeres gestionando ella misma el uso de la piscina municipal y el apoyo de un profesor titulado por la INEF para tal fin. Así mismo, implementó el Programa de Estimulación Precoz del niño, etc. una amplia cartera de servicios que con responsabilidad y buen hacer la hicieron merecedora del reconocimiento no solo de las usuarias, sino de las administraciones públicas sanitarias que la eligieron también, como personal experto en asuntos de formación de Matronas.

Su involucración en el devenir de la profesión

A pesar de sus ocupaciones como matrona “en primera línea de las asistencia”, por ser una mujer que vivía intensamente su profesión, no pudo quedarse al margen cuando en 1977 se produjo el cataclismo para el colectivo de matronas con el dictado de la Orden Ministerial (OM) por el que se unificaban los cuerpos de practicantes, matronas y enfermeras en un único colegio profesional, perdiendo las matronas en consecuencia su propio colegio (Sección). Fue una de las primeras matronas que entendieron las graves y negativas repercusiones que eso iba a suponer para la profesión y pronto se unió al grupo de matronas motivadas que durante años lucharon porque esta OM fuera derogada.

De aquellos momentos recuerda la gran preocupación por esta OM que abocaba a las matronas al casi ostracismo en medio del colectivo enfermero y, sobre todo, transmite la fuerza y el coraje que emplearon algunas matronas, entre las cuales siempre estuvo para que esto no sucediera. Rememora con un recuerdo vívido los viajes que hicieron con su tiempo y su dinero, Menchu García Urías, sus compañeras de promoción Jena y Paquita y ella, a todas las provincias españolas para alertar a las matronas del problema y conseguir que todas se unieran por esta lucha común. Describe cómo en Madrid se coordinaron todos estos esfuerzos, se organizó la Junta Provisional de Matronas en enero de 1978, germen de la Asociación Española de Matronas liderada por Mª Ángeles Rodríguez Rozalén y germen también de las futuras asociaciones autonómicas de Matronas de España, proyecto propuesto como la mejor y única salida en el último Congreso Nacional organizado por el Consejo Nacional de Matronas, de Palma de Mallorca en octubre de 1978.

Fundación de la Asociación Gallega de Matronas

Sonríe sin disimulado orgullo, al referirnos que la Asociación Gallega de Matronas fue la primera Asociación de Matronas en registrarse en España y cómo se gestó, es algo que sin duda tiene su gracia y confirma el empeño y audacia de “estas luchadoras”. Era tal el apremio por salvaguardar la profesión, que las matronas gallegas “metidas en este embrollo” junto a Lina compartieron una labor intensa (entre otras, Yolanda Goyanes, que luego sería primera secretaria de la asociación), que con toda la rapidez de que fueron capaces hicieron diversos contactos para informarse sobre la entonces reciente Ley 19/1977 sobre regulación del derecho de asociación sindical orientada la protección legal de la libertad de asociación sindical de los trabajadores (y empresarios) para la defensa de sus intereses peculiares, sin otros límites funcionales que los inherentes a la naturaleza profesional de sus fines estatutarios y al deber de acatamiento de la legalidad; todo ello en el ejercicio de las libertades propias de una sociedad democrática. Y ni cortas ni perezosas, alguien les dirigió a la recién creada Asociación Sindical de Transportistas Gallegos y con base en sus estatutos, obviamente modificados posteriormente, y a los pasos que estos habían dado para su establecimiento, consiguieron inscribir en 1978 en el registro de Asociaciones Profesionales a la Asociación Sindical de Matronas Gallegas; que en 2008 se refundó con sus activos, como AGAM, actual Asociación Galega de Matronas.

Actividad gestora

Como Presidenta de la Asociación Gallega de Matronas, Lina mantuvo un constante celo por los asuntos de matronas y salud de la mujeres y se erigió como una negociadora dura y tenaz en múltiples causas que afectaron al colectivo: el contencioso por las plazas de APD de matrona en Galicia, las denuncias por permitir que ATS ocuparan plazas de matronas, etc. De hecho se hizo popular en las administraciones sanitarias gallegas por esa “tozudez”, pudiéramos llamarla, que en más de una ocasión la llevó a levantar la reunión de modo unilateral ante la carencia de avances por intuir falta de voluntad de los responsables, entre ellos, el hoy Presidente de la Xunta, Sr. Núñez Feijoo, por entonces Secretario General de la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de Galicia, posteriormente Secretario General de Asistencia Sanitaria en el Ministerio de Sanidad y Consumo, hasta llegar a presidente del hoy extinto INSALUD, dentro del ámbito sanitario.

También consiguió para Galicia que la Asociación Nacional de Matronas eligiera esta tierra como sede del V Congreso Nacional de Matronas que, bajo el lema tan sorprendente como revolucionario en el medio asistencial "La cariñoterapia" un tratamiento necesario en la atención materno-infantil, afirmaba el compromiso de las matronas, siempre innovadoras, de realizar una asistencia que, más allá de lo científicamente correcto, contemplara con especial atención los aspectos emocionales de la mujer y la familia. La Asociación Española de Matronas en reconocimiento a la Asociación Gallega de Matronas, y en concreto a su presidenta Lina, le otorgó a esta la presidencia del mismo. Con este congreso quedó patente que los esfuerzos de la Asociación Nacional y de la Asociación Gallega de Matronas conjuntamente, se vieron reforzados y aumentados y cuyo resultado fue un extraordinario encuentro científico que aún hoy muchos recuerdan. Fue un congreso con una asistencia espectacular, entre la que destacaron importantes personalidades del mundo sanitario y político, tan memorable por la calidad del contenido científico como por aquella “Marea Roja” predecesora de tantas otras que actualmente se han visto en otros eventos del ramo:  sacó a la calle a cientos de matronas de toda España con sus paraguas rojos abiertos, doblemente obligadas por la lluvia proverbial de Galicia, para transmitir la importancia social y sanitaria de las matronas como agentes de salud ante el asombro de santiagueses y los muchos extranjeros que visitaban esta ciudad universal declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Un premio muy especial

En el año 2010 consigue un reconocimiento público a su trayectoria profesional con la concesión, por parte de la Xunta de Galicia, de la Medalla Castelao, distinción creada en 1984 para conmemorar el retorno a Galicia de los restos de Alfonso Daniel Rodríguez Castelao polifacético gallego (político, escritor, pintor, médico y dibujante español) considerado uno de los padres del nacionalismo gallego.

En esta edición de los Premios Castelao, la cantante Luz Casal, el ex ministro de Cultura y escritor César Antonio Molina, el pintor Antón Lamazares, tres personajes conocidos compartieron reconocimiento con dos personajes anónimos fuera de sus entornos: nuestra colega Lina Celada que dedicó toda su vida hasta su jubilación a la profesión de matrona, y una mariscadora, galardonada por su trabajo “incansable” a favor de la profesionalización del sector marisquero gallego y la formación de las mujeres que trabajan en él. Separándoles la fama, todos los homenajeados coincidían en un mismo común denominador: el de ser personas comprometidas con su país, como destacó el presidente del Consello de la Xunta, Sr. Nuñez Feijóo.

El texto del Decreto de esta medalla que textualmente reza (...) la perfección, el simbolismo o la trascendencia de las obras es el reflejo de un trabajo conscientemente realizado con entrega y con fe en la cultura, en la historia y en el ser de un pueblo, viene a glosar esas características que sin duda nuestra colega y amiga, Lina, ha puesto al servicio de las gentes de Galicia en el desempeño de su tarea profesional y en justo reconocimiento. Esta tierra de adopción a la que siente suya ha sabido premiarle con esta importante concesión que pone un broche de oro a toda una vida estando al lado de la vida, en palabras de Lina: una vida de entrega, sacrificio y también recompensa porque siempre experimentó la felicidad de vivir agradecida a la vida por ser Matrona.

El reconocimiento de las matronas gallegas

En este año 2016 y con motivo de la Celebración del Día Internacional de la Matrona, la AGAM ha querido rendir un homenaje a Lina dentro de los actos organizados para este día y que contaron con la presencia de la Asociación Española de Matronas, Presidenta Emérita Mª Ángeles Rodríguez Rozalén y Presidenta electa, Rosa Mª Plata. Se reiteró una vez más no solo el reconocimiento de la AEM hacia Lina, sino la profunda y fructífera relación de ambas asociaciones profesionales, que han marcado un hito en el asociacionismo de matronas en España y que aun décadas después de sus respectivas fundaciones, continúan con la labor que iniciaron sus predecesoras porque la sociedad y la profesión siguen necesitando impulso para seguir avanzando.