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Agosto-diciembre 2010 N° 1 Volumen 3

Talleres de cuidadoras familiares. El cuidador familiar: “Me olvidé de vivir”

Sección: Originales

Cómo citar este artículo

Saavedra Llobregat MD, Martínez Riera JR. Talleres de cuidadoras familiares. El cuidador familiar: “Me olvidé de vivir”. RIdEC 2010; 3(1):30-5.

Autores

(1) María Dolores Saavedra Llobregat, (2) José Ramón Martínez Riera

(1) Enfermera de Gestión Comunitaria del Centro de Salud “Florida”, Alicante. (2) Enfermero, PhD, MScN, BSc, RN. Profesor del Departamento de Enfermería.

Resumen

Justificación: el cuidador familiar socialmente empezó a tener identidad hace unos años. Ahora preocupa a la institución sanitaria tanto por el papel que desempeña como por su propio riesgo.

El desarrollo de un programa piloto en nuestra comunidad ha impulsado la figura del cuidador familiar como pilar fundamental de intervención. Se han identificado y valorado a los cuidadores y se ha intervenido de manera individual y grupal para mejorar su salud y apoyarles.

Objetivos: definir un perfil de cuidador principal, realizar una descripción de las necesidades y expectativas de nuestros cuidadores a través de un análisis cualitativo y describir la percepción de calidad de vida al comienzo de los talleres.

Material y método: se desarrollaron talleres para cuidadores durante dos años en el Centro de Salud “Florida” (Alicante), con una duración de dos meses y medio, en 10 sesiones semanales de 90 minutos con metodología grupal y en los que intervinieron, además del equipo coordinador, diversos profesionales expertos.

Antes de la realización de los talleres se exploraron las expectativas de los participantes, así como su calidad de vida percibida mediante las láminas Coop-Wonca.

Se realizó un análisis cualitativo del discurso de los integrantes, grabado y trascrito para su estudio, así como un análisis estadístico de los datos obtenidos en el desarrollo de los talleres y una valoración de las respuestas a los test de satisfacción.

Resultados: el nivel de sobrecarga de los cuidadores fue intensa (Zarit > 55). Los cuidadores aceptaron participar, siendo el número de ausencias superior a las registradas en intervenciones similares con otros grupos (crónicos, mujeres, etc.). La percepción del estado de salud al comienzo del taller es mala o muy mala. Los profesionales manifestaron su satisfacción con este tipo de intervenciones. Las expectativas de los cuidadores con respecto al taller son tímidas y el discurso de los integrantes es de frustración y desánimo al comienzo, aunque se va haciendo cada vez más optimista y positivo. Descubrieron la necesidad de cuidarse ellos mismos y así lo manifestaron. La evaluación que hicieron de los talleres fue muy positiva, manifestando la necesidad de continuar
con actividades para ellos mismos y explicitando su agradecimiento hacia los profesionales que intervinieron.

Conclusiones: el perfil del cuidador es el de mujer (hija/madre/nuera), de nivel cultural medio/bajo y de entre 45-75 años. Los talleres suponen una gran aportación a la autoestima de los cuidadores y su percepción en la necesidad del autocuidado. Logran una mayor independencia de los cuidadores.

Los profesionales que intervienen se sienten altamente motivados.

Palabras clave:

actividades de la vida diaria ; calidad de vida ; Cuidadores familiares ; dependencia ; talleres