El cobre: elemento de naturaleza nativa

Sección: Cartas al Director

Cómo citar este artículo

Manuel García A. El cobre: elemento de naturaleza nativa. RIdEC 2016; 9(1):6-7.

Autores

 Antonio Manuel García

 Agencia Sanitaria Pública Alto Guadalquivir. Hospital de Montilla

Estimado director:

Cuando escuchamos la palabra cobre, nos remontamos a los primeros metales descubiertos por el hombre. El cobre pertenece a uno de los pocos metales que pueden encontrarse en la naturaleza sin combinar con otros elementos, de ahí que venga utilizándose formando parte de múltiples herramientas que han perdurado a lo largo de los años (1).

Sin embargo, no solo en estas herramientas hay presencia de cobre, si por alguna razón este tipo de metal ha acompañado a la especie humana desde sus orígenes es porque el cobre, en bajas concentraciones, es un metal esencial para el metabolismo de las células animales y vegetales, propiedades que son conocidas desde la antigüedad, y no solo como leemos en los libros de historia o en los documentales de televisión (civilizaciones griegas, romanas, egipcias, aztecas y mayas utilizaban cobre en la fabricación de vasijas para preservar agua y alimentos), sino como propiedades médicas que fueron recogidas hace miles de años como se cita en el Papiro de Smith, un tratado médico egipcio que data aproximadamente del siglo XVII antes de la era cristiana y que destaca entre otros cosas la aplicación del cobre para tratar heridas en el pecho y desinfectar el agua (2).

Es en el aspecto médico donde, hoy día, el cobre se está convirtiendo en parte esencial de nuestro entorno de trabajo. La presencia de cobre, o su utilización en sí, podemos encontrarla en muchos aspectos médicos, por citar entre otros: la enfermedad de Wilson, enfermedad caracterizada por una alteración en el metabolismo del cobre que ocasiona su acúmulo en diferentes tejidos, principalmente el hígado, los núcleos basales y la córnea (anillo de Kayser), lo que origina las múltiples manifestaciones clínicas de la enfermedad (3); también se encuentran en los dispositivos intrauterinos (DIU), elementos pequeños y flexibles en forma de T que contienen cobre y levonorgestrel y que impide el embarazo cuando se inserta en la cavidad intrauterina (4); e incluso se emplea cobre en la prevención de epidemias de gripe (5). Sin embargo, es su propiedad antimicrobiana la que ha colocado a este primitivo metal como base de la prevención de infecciones intrahospitalarias en todo el mundo, ya sea por su actividad antibacteriana, capaz de eliminar en horas el 99,9% de bacterias patógenas, destacando entre ellas el Staphylococcus aereus resistente a meticilina (SAMR), Escherichia Coli, Salmonella entérica, Legionella pneumophilia…; por su actividad antivírica capaz de destruir virus de gran importancia médica como influenza A o prevenir el riesgo de transmisión de VIH a través de fluidos con la elaboración de filtros con óxido de cobre (6); y, sobre todo, por la capacidad bactericida que posee debido a su presencia en las superficies del ambiente hospitalario: manillas de puertas (7), superficies de baños, escritorios, armarios, así como en superficies de catéteres intravenosos (8).

Por todo esto, cada vez podemos encontrar más este tipo de metal como parte de nuestro ámbito de trabajo, como factor importante para la prevención de infecciones y como parte esencial de la vida humana, ya que debemos tener en cuenta que este primitivo metal no solo es una fuente de ingresos económicos, sino que forma parte de nosotros mismos, contribuyendo a la formación de glóbulos rojos y al mantenimiento de los vasos sanguíneos, nervios, sistema inmunitario, huesos, etc.

Bibliografía

[1]    Adrews M. El nacimiento de Europa. 1992. Planeta/RTVE. Capítulo 3.
[2]    González FRF, Flores SPL. Papiro de Edwin Smith. An Med (Mex) 2005; 50(1):43-8.
[3]    Jiménez AM, Moreno MR. Enfermedad de Wilson. Protocolos diagnóstico-terapéuticos de gastroenterología, hepatología y nutrición pediátrica. Madrid: Ergon; 2010. p. 189-97.
[4]    Díaz S, Pizarro E, Sánchez P. Dispositivos intrauterinos. Editorial Mediterráneo, 3 2003. p. 1074-85.
[5]    García Carvaja, D. Información de Prensa. Centro Español de Información del Cobre. 2012.
[6]    Valeria Prado J, Roberto Vidal A, Claudia Durán T. Aplicación de la capacidad bactericida del cobre en la práctica médica. Rev. Med. Chile 2012: 140(10).
[7]    Domínguez JM, López J, Domínguez J, Martínez ML, Moreno AB, Ortega G. Efecto bactericida del cobre medido por la superviviencia de Escherichia coli y ABRIM (Acinetobacter baumanii imipenem-resistente) en superficies de acero inoxidable y aleación de cobre. Medicina Preventiva 2012; XVIII(3).
[8]    Noyce JO, Michels H, Keevil CW. Potential uses of copper surfaces to reduce survival of epidemic meticillinresistant Staphylococcus aureus in the healthcare environment. Journal of Hospital Infection 2006.