Desarrollo profesional a través del Grado

Viernes, 3 de junio de 2016

Publicado en septiembre de 2013, por Redacción

El potencial de desarrollo que tiene actualmente la profesión enfermera en España es posible que sea comparable con el que se produjo al principio de la década de 1980, cuando el establecimiento de la Diplomatura de Enfermería como título universitario para el ejercicio de la profesión, el desarrollo de la Atención Primaria y los cambios en los modelos de gestión de recursos humanos hicieron posible que los enfermeros adquirieran un mayor protagonismo en el sistema sanitario.

Con el desarrollo de ese nuevo modelo sanitario, el Sistema Nacional de Salud, definido por la Ley General de Sanidad (1986), los profesionales enfermeros asumieron una mayor responsabilidad, tanto en el ámbito asistencial como en el de la gestión y la docencia e, incluso, en el campo de la investigación y, a pesar de tener bloqueado el acceso a niveles superiores de formación académica, los enfermeros realizaron durante estos años estudios relacionados con el campo de los cuidados y con su profesión, los cuales contribuyeron a clarificar y a hacer más visibles las funciones del colectivo profesional enfermero.

Pues bien, a día de hoy la titulación de Enfermería ya está en la universidad española con idéntico reconocimiento que cualquier otra carrera universitaria, es decir, con el nivel académico equiparable a las antiguas Licenciaturas, porque aunque ahora se llamen Grados (y no Licenciaturas), para lo que ahora nos interesa es lo mismo: la carrera de Enfermería tiene  una duración de 240 ECTS (igual que la mayoría de las carreras), otorga el mismo título académico (el título de Graduado) y permite el acceso al Máster y al Doctorado de quien así lo desee (exactamente igual que a los que hayn cursado otras carreras).

Esto ha sido posible gracias a la Ley Orgánica 6/2001, modificada por la Ley 4/2007 de Universidades, que sentó las bases para la modernización de la universidad española, estableciendo una nueva estructura de las enseñanzas y títulos universitarios oficiales en tres ciclos (Grado, Máster y Doctorado), lo que permitió reorientar el proceso de convergencia de nuestras enseñanzas universitarias con los principios del proceso de construcción del Espacio Europeo de Educación Superior.

Aunque siempre hemos podido trabajar en el desarrollo de nuestra profesión, es ahora cuando tenemos la gran oportunidad de construir la disciplina enfermera, pero también la de construir profesión, profesión enfermera, y avanzar hacia esas otras figuras que ya están desarrollándose en otros países y que amplían su ámbito profesional: en especial, la enfermera/o de práctica avanzada, esa enfermera competente en el conocimiento de un elevado grupo de alteraciones de la salud, así como de su manejo terapéutico y educativo, capaz de establecer un tratamiento y de seguir y controlar la evolución de las personas que padezcan alguna de esas alteraciones y, de ese modo, dar una respuesta eficiente a los retos de un entorno en constante evolución y de afrontar con la mejor calidad las demandas de los ciudadanos y los retos de la profesión.

En 1992, Meleis ya decía que uno de los retos más importantes de la Enfermería era diseñar formas en las que la esencia de la disciplina, que es su práctica, y sus agentes más importantes, que son las enfermeras asistenciales, participen en el desarrollo del conocimiento propio.

Y es que dicho desarrollo se conseguirá mejor si los profesionales asistenciales se vuelven, como ella también decía, colaboradores acti- vos en la descripción de la práctica clínica y en la formulación de teorías que definan, expliquen y prevean la práctica enfermera.

Ahora tenemos una nueva oportunidad: los Trabajos Fin de Grado, las tesinas de los Máster y las tesis doctorales pueden ser medios idóneos para ello.

Autor: Mª Pilar Arroyo Gordo. Directora de la revista “Metas de Enfermería”