Mente sana en cuerpo sano

Viernes, 26 de octubre de 2018

Los estudiantes universitarios, fundamentalmente en épocas de exámenes, muchas veces por falta de planificación y acumulación de tareas, están sujetos a fuertes tensiones y abundancia de trabajo que les llevan a soportar duras situaciones de angustia y estrés. Las malas comidas, la falta de sueño y unos hábitos poco recomendables para la salud desembocan en ocasiones en períodos de ansiedad que a la larga no traen ningún efecto beneficioso.

Alimentación

 Si bien todos los días del año es necesario cumplir con una alimentación correcta, se le debe prestar más atención aún durante las épocas de exámenes. Mantener una disciplina en los horarios y una variedad en la ingesta de comidas contribuirá no sólo a que el organismo esté sano, sino también a desarrollar las actividades intelectuales de una manera más plena y satisfactoria. Es necesario reducir las grasas y sustituirlas por frutas y verduras, mucho más ligeras y de fácil asimilación para épocas en las que las alteraciones de horario son muy habituales.

Algunos alimentos que permiten proporcionar al cerebro la energía adecuada son: pescado, miel, jalea real, azúcar, leche, frutas y verduras

Cómo y cuánto comer

 Además de elegir cuidadosamente los alimentos, otro punto decisivo está relacionado con la distribución correcta de las horas de comidas. Sobre todo en las épocas en las que los horarios se cambian casi a diario por la gran acumulación de trabajo. Los expertos en Nutrición y Dietética recomiendan seguir una dieta variada que aporte el valor calórico adecuado al gasto energético del individuo, así como la cantidad correcta de vitaminas, proteínas, minerales, fibra y agua.

Desayuno: es sin duda la comida más importante del día. Aporta un alto porcentaje de energía para afrontar una mañana llena de compromisos académicos y/o laborales. El desayuno perfecto se constituye a base de zumo de naranja o una pieza de fruta, un tazón de leche (con café o cacao, según preferencias), cereales y dos rebanadas de pan con mermelada, aceite o mantequilla. La bollería industrial tomada a diario no es recomendable.  Está demostrado que las personas que desayunan correctamente son más productivas, menos irritables y se concentran mejor.

Almuerzo: a media mañana es aconsejable ingerir algún tipo de alimento para continuar la jornada en óptimas condiciones. La variedad es indispensable para mantener esta práctica a diario. Fruta, queso, un sandwich de fiambre, yogures, etc., fomentarán la actividad personal y ayudará a no llegar exhaustos a la hora de comer.

Comida: no hay ningún secreto especial una vez llegada la ansiada hora de la comida. La dieta equilibrada se fundamenta en la variedad. Pescados, carnes, verduras, huevos, pastas y legumbres deben formar parte de la alimentación diaria de cada persona. Las cantidades variarán en función de las necesidades metabólicas de cada uno.

Merienda: al igual que en el almuerzo, la merienda puede incluir fruta, leche o productos derivados, alimentos ricos en azúcares, etc.

Cena: es importante no demorar mucho la cena. Consumir alimentos antes de acostarse no es una práctica recomendable, ya que los alimentos no se digerirán bien. Lo correcto es hacerlo unas dos horas antes de irse a dormir y tomar alimentos ligeros y nada copiosos.

Sustancias poco beneficiosas

Durante la época de estudiante es muy habitual estar sometido a grandes períodos de trabajo y, en caso de existir una mala planificación, ésta suele pasar factura. Dormir poco y estudiar o trabajar de forma atropellada no trae ningún efecto beneficioso para la salud, pero en la mayoría de los casos nadie piensa en ello, sólo en sacar los trabajos de clase adelante y aprobar las asignaturas. Todo ello provoca que en muchas ocasiones se ingieran en exceso determinadas sustancias que no hacen más que perjudicar la salud. Café, bebidas excitantes, tabaco, alcohol y medicamentos que aseguran mejorar la memoria no son claves mágicas para los estudiantes, aunque en el momento pudiera parecerlo.

Ejercicio físico

El deporte es imprescindible para mantenerse en forma, ya que contrarresta los efectos de la vida sedentaria y disminuye el estrés, por lo que tiene efectos positivos tanto desde el punto de vista físico como psicológico. Ayuda a relajarse, mejora el estado de ánimo, disminuye la ansiedad en épocas de gran acumulación de tareas e, incluso, potencia el funcionamiento cognitivo e intelectual. Es importante elegir un tipo de ejercicio físico con el que se disfrute. Si no es considerado una diversión, se convertirá en poco tiempo en obligación, lo cual no es nada recomendable para obtener los efectos tan beneficiosos que entraña.

Técnicas de relajación

En estudiantes, la relajación está especialmente indicada en todas las épocas estresantes de su vida como por ejemplo pueden ser los exámenes. La ansiedad, la angustia o el estrés dominan cuerpo y mente y hay que recurrir a métodos que aporten calma y tranquilidad.

Ejercicios de respiración

La mayor parte de las personas puede considerarse que respiran incorrectamente, sobre todo en épocas de tensión, cuando se hace de forma rápida y entrecortada. Esto provoca una sensación de ahogo en el tórax y la garganta que lleva a pensar en ocasiones que se sufre alguna patología de importancia. Sin embargo, aprendiendo a controlar la respiración estos episodios de ansiedad se pueden superar sin problemas.

Recuperar la autoestima

Por otra parte, hay épocas en las que parece que todo se vuelve en contra. Los trabajos se acumulan, los exámenes se echan encima y multitud de problemas diversos parecen ponerse de acuerdo para tener que estar terminados en la misma fecha. Todo ello provoca en las personas una sensación de inseguridad que está provocada por la falta de tiempo y la mala planificación.

Los expertos recomiendan hacer en estos casos un análisis detallado de las cualidades personales, tanto positivas como negativas, para afrontar los retos difíciles de superar. Cuanto más alta sea la autoestima más preparado se estará para afrontar las adversidades. Así, se debe dejar la autocompasión y las críticas a un lado y aceptarse con las virtudes y defectos de cada uno. Alternar los trabajos más asequibles a las cualidades personales con los más difíciles (incluso pidiendo ayuda a terceros) puede ser una buena forma de empezar a valorarse y sacar el trabajo adelante sin llegar a situaciones críticas que pueden tener efectos nocivos para la salud. 

Dulces sueños

Cuando las horas del día parecen quedarse cortas, la tendencia generalizada de los estudiantes es privarse de horas de sueño. El no dormir correctamente una media de ocho horas al día puede provocar una reducción en el rendimiento personal al día siguiente.

Si además de no llegar a las horas de sueño deseables no se mantiene una postura correcta, se unen dos factores que pueden provocar lesiones de espalda, dolores musculares, cefaleas y un largo etcétera que desembocará en un cansancio generalizado muy poco aconsejable. La postura idónea es dormir boca arriba, ya que, acompañada de un buen colchón y una almohada adecuada, permitirá que la columna conserve su curvatura normal sin sufrir tensiones ni adoptar posiciones correctas.

 

Contenido extractado de:

Acebes Seisdedos E. El arte de tomar apuntes. En: Arroyo Gordo MP, Acebes Seisdedos E, Giménez Maroto AM, Serrano Gallardo P. Guía de iniciación a los estudios de Enfermería. Soluciones prácticas. Madrid: Difusión Avances de Enfermería (DAE); 2002. p. 87-98.