Revisión y consulta de las fuentes documentales

Viernes, 26 de octubre de 2018

Una consulta eficaz de las fuentes de información es el principal recurso a través desde la que los alumnos pueden resolver las dudas que les surjan durante el estudio y profundizar en sus conocimientos.

Tipología de las fuentes de información

  • Obras de consulta: también conocidas como documentos primarios, son aquellas que ofrecen la información de manera rápida y específica; habitualmente cubren una necesidad de contenidos por sí mismas. Compendian la información pero no profundizan en ella. Son, principalmente, fuentes estadísticas, estudios de enfermería o memorias e informes.
  • Fuentes no consideradas de consulta: tratados y libros de texto. Aunque cuentan con un gran utilidad en el ambiente previo a la universidad, debido a que realizan un recorrido básico sobre todo lo que se conoce de un tema, conforme se avanza en el nivel de estudios, se hace necesaria una ampliación de los recursos que ponen a disposición de los alumnos.
  • Publicaciones periódicas: revistas científicas, boletines, documentos que pueden estar vinculados o no a entidades oficiales.
  • Literatura gris: actas de congresos, tesis, patentes, etc.
  • Fuentes bibliográficas: aportan la referencia de otros recursos de consulta obligada para cubrir la necesidad de información. Con la difusión de las nuevas tecnologías han ido modificando su tipología. Como concepto general, las fuentes bibliográficas reflejan el catálogo documental de un ámbito específico acerca de un tema determinado y en un tiempo concreto.
  • Otra clasificación: fuentes primarias (información original), secundarias (aglutinan información de las primarias, de consulta obligatoria si se lleva a cabo una labor investigadora) y terciarias (menos frecuentes).

Algunas estrategias para la búsqueda de información

Lo primero que hay que hacer es determinar el tema de consulta. Posteriormente, es necesario identificar las palabras clave (habitualmente es preciso evitar un lenguaje neutral y centrarse en palabras concretas, aunque, en ocasiones, hay que combinar ambas técnicas; para ello, se han de emplear los operadores booleanos, que son de intersección Y, de unión O y de exclusión NO), delimitar el lapso de tiempo sobre el que se quiere consultar y concretar el idioma de consulta.

Por último, es fundamental enfatizar en la forma adecuada, según las normas establecidas, de citar las fuentes de información que se han utilizado para la realización de un trabajo.

Contenido extractado de:

Serrano Gallardo P. Revisión y consulta de las fuentes bibliográficas. En Arroyo Gordo MP, Acebes Seisdedos E, Giménez Maroto AM, Serrano Gallardo P. Guía de iniciación a los estudios de Enfermería. Soluciones prácticas. Madrid: Difusión Avances de Enfermería (DAE); 2002. p. 65-82.