De la república a la dictadura: 20 años de evolución de la profesión de matrona

“La Segunda República fue un periodo de mejora para la vida de las mujeres españolas, también para las matronas desde el punto de vista profesional. La guerra lo cambió todo, la vida de los españoles se transformó con el estallido del conflicto; cuando finalizó, las que quisieron volver a trabajar tuvieron que sufrir penosos procesos de depuración en los que se cuestionaba su lealtad al régimen franquista”, explica Dolores Ruiz Berdún, del Departamento de Cirugía y Ciencias Médicas y Sociales de la Universidad de Alcalá, en la Comunidad de Madrid.

Esta profesora, junto con Alberto Gomis Blanco, miembro del mismo departamento, ha escrito el libro Compromiso social y género: la historia de las matronas en España en la Segunda República, la Guerra Civil y la autarquía (1931-1955), en el que investiga sobre el papel de estas profesionales en dicha etapa histórica. 

La finalidad de esta obra ha sido rescatar la memoria de las matronas en esta época, ante la escasez de estudios y escritos originales relativos a este aspecto de la profesión. “Casi todas las monografías”, apunta, “tratan de las famosas matronas de la Biblia, de las de las reinas, de las extranjeras… pero no había ninguna sobre la historia de las matronas en España”. La idea de esta investigación surgió del doctor Gomis, explica Ruiz Berdún, al comprobar que este tiempo estaba poco explorado; “curiosamente, había más artículos centrados en siglos anteriores”, destaca. “Nos pusimos a ello, y la verdad es que el trabajo me resultó apasionante y, a la vez, muy triste, por todo lo que tuvieron que pasar, no solo ellas, sino la población en general”, señala.

La Segunda República, avances en una época “convulsa”

“Durante este periodo”, explica la profesora, “se crearon muchos puestos de trabajo a los que pudieron acceder las mujeres, y su voz tuvo resonancia en diversos foros que antes estaban reservados a los varones; no olvidemos que por aquel entonces se estableció el voto femenino”. Pero, a pesar de los avances que se produjeron en el país durante su vigencia, “fue un periodo convulso caracterizado por la conflictividad política y social”, apunta. No obstante, para esta docente la Segunda República debió ser una etapa “ilusionante” para las matronas españolas, ya que muchas “se animaron a escribir artículos en la prensa, por ejemplo, o a participar en charlas de divulgación científica”.

Durante esta época, llegaron a existir secciones de matronas en los principales sindicatos del país, como UGT o CNT. Los objetivos de estos apartados sindicales eran, en palabras de Ruiz Berdún, los mismos que los de cualquier afiliado: conseguir mejoras laborales para la profesión y salarios dignos. Además, destaca, fue muy importante la lucha contra el intrusismo, “que podía llegar de cualquier lado; hay que recordar que las matronas fueron las primeras mujeres en tener título universitario en España, y que hasta 1957 fue una carrera independiente de la Enfermería”.

Para proteger la salud de las mujeres trabajadoras de la época se puso en marcha, en 1931 de forma definitiva, el Seguro Obligatorio de Maternidad, “que vino a sustituir al Subsidio de Maternidad, y que posteriormente se amplió también a las esposas de los trabajadores”. “Se trató de un avance importante”, destaca esta profesora, porque hasta entonces no existía una cobertura ni económica ni sanitaria para las embarazadas, pero su implantación fue “muy dificultosa”, dado el rechazo de los patronos y de las propias obreras, “que tenían que pagar parte de las cuotas con sus exiguos salarios”. “Las matronas tuvieron un papel protagonista durante los primeros años del Seguro Obligatorio de Maternidad”, concluye.

“La guerra lo cambió todo, la vida de todos los españoles se transformó con el estallido del conflicto”, insiste la docente. “Todo dependía de vivir cerca del frente o en ciudades sitiadas, como Madrid. Sería difícil encontrar una familia en la que alguno de sus miembros no hubiera sido movilizado, por un bando u otro, y esto afecta a la dinámica del día a día”, concluye.

La Guerra Civil, la profesión ante las peores circunstancias

Las labores de las matronas durante el conflicto fueron muy diversas, propias de una situación de este tipo, como curas de heridas o en intervenciones quirúrgicas. “Muchas
de ellas”, explica Ruiz Berdún, “continuaron con su trabajo habitual, sobre todo en los pueblos. Pero muchas otras tuvieron que cambiar de actividad laboral”. En el bando republicano hubo casos de matronas “que también tenían el título de practicantes, y llegaron a ostentar la graduación asimilada de alférez o teniente”, que fueron militarizadas y destinadas a hospitales de sangre, cobrando por sus servicios; otras se trasladaron a las maternidades que iban surgiendo específicamente para la evacuación de mujeres embarazadas a zonas alejadas del frente. Por su parte, las profesionales del bando franquista se presentaban voluntarias a estos centros, “a cambio de alojamiento y manutención”, para actuar como enfermeras.

Durante la guerra, los colegios oficiales de matronas desempeñaron, principalmente, una labor de organización, sobre todo en la puesta en marcha de “maternidades de urgencia y turnos de matronas de guardia para atender los partos domiciliarios, que, aun así, en muchos casos se produjeron. La peligrosidad en las calles era grande en algunas ciudades, y de esta forma se evitaban riesgos innecesarios”. Además, apunta esta docente, estas instituciones repartieron brazaletes identificativos para que las colegiadas pudieran recorrer las calles sin tantos problemas.

A lo largo de la investigación de su obra, los autores localizaron a algunas profesionales que participaron activamente en la vida política durante el conflicto, como “Quiteria Tarrago, concejala del Ayuntamiento de Tarrasa, Trinidad Gallego Prieto, que fue miembro del Comité Revolucionario del Hospital Clínico, o Purificación de la Aldea, jefa de funcionarias de prisiones”. Y, al mismo tiempo, encontraron a diversas matronas que fueron fusiladas en este periodo, en concreto, “seis por el ejército sublevado: Constantina Alcoceba, Mª de la Luz Vázquez Molina, Concepción Cáceres Jurado, Manuela Anselma Hernández Flores y Polonia Mateos Díaz, y una por el republicano: Juana Ortín Dávila”, señala.

El periodo de autarquía, las matronas frente a la nueva realidad

“La postguerra fue muy dura para todo el mundo, pero las matronas perdieron totalmente su independencia tras la Guerra Civil”, destaca esta profesora. La época de la autarquía estuvo caracterizada por la crisis económica y la represión ejercida por el nuevo gobierno. “Algunas matronas fueron víctimas del exilio o de condenas. En el libro hemos podido localizar hasta 25 exiliadas, cientos de mujeres encarceladas preventivamente, de las que al menos una fue asesinada en prisión, y 35 condenadas a diversas penas; sus casos ocupan una sección importante de la obra”.

Así, Ruiz Berdún habla de “Cinta Font Magalef, que, tras un penoso exilio en Francia, se marchó a México, donde tuvo mucho éxito profesional”, de “Amparo Valor Henández, una de las condenadas, que pertenecía a la masonería”, y de “Ángeles Mateos, a la que condenaron a muerte como supuesta inductora de un asesinato”. Las matronas de forma habitual iban directamente al Servicio de Enfermería de las prisiones al ser encarceladas. “Allí tuvieron que ver todo tipo de situaciones terribles, desde fallecimientos de los bebés de las presas a casos de palizas y violaciones que sufrían sus compañeras, cuando no ellas mismas”. De hecho, subraya Ruiz Berdún, durante el desarrollo del trabajo, los autores han comprobado que sus penas no fueron conmutadas fácilmente, como las de otras reclusas; “sospechamos que porque así servían de mano de obra gratis en las cárceles”.

Al igual que la mayoría de los profesionales, las matronas que, tras la guerra, quisieron volver a trabajar tuvieron que pasar “penosos periodos de depuración en los que se cuestionaba su lealtad al régimen franquista, su moralidad… A las matronas que se mostraron afines a Franco les fue muy bien”. La docente insiste en este punto al explicar que el mando de los colegios de matronas recayó en mujeres vinculadas a la Falange “que tuvieran controlado al colectivo”. “Creo que no hay comparación posible entre las condiciones de trabajo en una democracia y una dictadura: el régimen de terror que impuso Franco afectó a las matronas como al resto de la población”, concluye.

El trabajo llevado a cabo con el libro Compromiso social y género: la historia de las matronas en España en la Segunda República, la Guerra Civil y la autarquía (1931-1955) fue galardonado en la vigésimo primera edición del Premio de Investigación María Isidra de Guzmán, y Ruiz Berdún ha querido poner de manifiesto la gran satisfacción que ha supuesto este reconocimiento a la labor que han realizado. “Además, se le suma la alegría de situar a esta profesión en el sitio que le corresponde de la historia de España y de sacarla del anonimato tan característico en los colectivos femeninos”. “Lo que más me gustaría —señala— es que llegara al mayor número de matronas posible, porque pienso que es muy importante conocer el pasado para saber qué queremos en un futuro”.

Autarquía , Guerra Civil Española , investigación , matronas , Segunda República

¿Quieres comentar la noticia?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*