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Revista Matronas

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SEPTIEMBRE 2018 N° 2 Volumen 6

Prevalencia del síndrome disfórico premenstrual

Sección: Originales

Cómo citar este artículo

Folgado Catalá L, Pérez Moreno JD, Guillén Guzmán P, Planells Domingo NC. Prevalencia del síndrome disfórico premenstrual. Matronas hoy. 2018; 6(2):5-13.

Autores

1 Laura Folgado Catalá, 1 Juan Diego Pérez Moreno, 2 Patricia Guillén Guzmán, 3 Noelia Carmen Planells Domingo

1 Residente de matrona (EIR2). Hospital Luís Alcayís-Xátiva (Valencia)
2 Matrona. Hospital Luís Alcayís-Xátiva (Valencia)
3 Matrona. Hospital IMED (Valencia)

Contacto:

Email: laura.folgado.2@gmail.com

Resumen

Introducción: conocer el número de mujeres del departamento de Xàtiva-Ontinyent que sufren el síndrome disfórico premenstrual (SDPM). Metodología: se realizó un estudio cuantitativo descriptivo transversal con un intervalo de confianza del 95%. Como sujetos del estudio se incluyeron mujeres de 18-45 años del departamento que acuden al centro de salud y al CSSR durante el periodo del 1 de noviembre de 2017 al 15 de marzo de 2018. Los criterios de inclusión utilizados fueron: mujeres que hablen español, de edad comprendida entre 18 y 45 años, que no utilicen anticoncepción hormonal oral o local (vaginal, cutánea o intrauterina) y que acepten participar en el estudio previa información y consentimiento oral. Como instrumento para la recogida de datos se utilizó un formulario base creado por la Dra. Lafaja, experta en el tema y modificado ad hoc para este estudio. Resultados: se observa que los síntomas físicos más habituales son la dismenorrea, la mastalgia y la cefalea; en cuanto a los psicológicos prevalecen la irritabilidad y el llanto. Cabe destacar que el SDPM se encuentra infradiagnosticado y como consecuencia directa poco o mal tratado en dicho departamento. No diagnosticada un 97,8% de la muestra y tratada solo con fármacos analgésicos o nada un 62,2%, más del 97% de los mismos no han sido prescritos por ningún profesional. Conclusiones: se confirma la alta prevalencia del SDPM y la necesidad de una formación para el conocimiento de este síndrome entre los profesionales de la salud, sobre todo ginecoobstetras y matronas, que puedan hacer una detección precoz, prevención y promoción de la salud. Con ello mejoraría la calidad de vida por un ajuste más adecuado de tratamiento en función a la evidencia científica actual en este tema.

Palabras clave:

síndrome premenstrual; síndrome disfórico premenstrual; tratamiento

Title:

Prevalence of premenstrual dysphoric syndrome

Abstract:

Objective: to find out the number of women in the Department Xàtiva-Ontinyent who suffer premenstrual dysphoric syndrome (PMDS). Methodology: a cross-sectional descriptive quantitative study was conducted, with a 95% Confidence Interval. The study included 18-to-45-year-old women from the department, attending the Primary Care Centre and the CSSR (Sexual and Reproductive Health Centre) from November, 1st, 2017 to March, 15th, 2018. The inclusion criteria used were: Spanishspeaking women, 18-to-45-year old, not using oral or local (vaginal, cutaneous or intrauterine) contraception, and who agreed to participate in the study after receiving information and giving their oral consent. The data-collection tool used was a basal form created by Dr. Lafaja, an expert in this matter, and modified ad hoc for this study. Results: the most frequent physical symptoms observed were dysmenorrhea, mastalgia and headache; the prevailing psychological symptoms were irritability and crying. It is worth highlighting that PMDS is underdiagnosed; and as a direct consequence of this, not enough or wrongly treated in said department: it had not been diagnosed in 97.8% of the sample, and treated only with analgesic drugs or not treated in 62.2% of cases, where >97% of these had not been prescribed by any professional. Conclusions: the high prevalence of PMDS was confirmed, as well as the need for training to create awareness of this syndrome among health professionals, mostly gynaecologist-obstetricians and midwives, who can conduct an early detection, prevention, and health promotion. This would improve quality of life through a more adequate adjustment of treatment based on the current scientific evidence on this matter.

Keywords:

premenstrual syndrome; premenstrual dysphoric syndrome; treatment

Introducción

Tanto el síndrome premenstrual (SPM) como el trastorno disfórico premenstrual (TDPM) se presentan como un “conjunto de síntomas emocionales, conductuales y somáticos que ocurren en la fase lútea y que se resuelven con la menstruación. Estos síntomas producen incapacidad física y psíquica, problemas de relación familiar, laboral y social”1,2.

En la década de 1990 entró en la edición revisada del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV-R) como trastorno disfórico del final de la fase lútea y en el DSM-IV reapareció como trastorno disfórico premenstrual (TDP)4.

Es importante decir que en todos los años que se sabe de la existencia de este síndrome ha sido trivializado por las propias mujeres y, secundariamente, por los profesionales sanitarios. También hay que destacar que, a pesar de ser un cuadro relacionado estrechamente con la menstruación y pertenecer por tanto al ámbito ginecológico, los escasos estudios presentes proceden de la rama de la psiquiatría.

Los trastornos premenstruales afectan a la salud de millones de mujeres alrededor del mundo, provocando efectos negativos en la vida cotidiana. La mayoría de las mujeres, ya en edad reproductiva, presenta algún tipo de malestar físico en las semanas previas a la menstruación. Estos síntomas suelen ser leves, pero también pueden llegar a ser lo suficientemente graves como para afectar de manera sustancial las actividades diarias y cotidianas. Se estima que entre el 20% y el 40% de las mujeres tienen síntomas premenstruales durante la fase lútea y alrededor de 5 al 8% sufren de síndrome premenstrual (SPM), llegando a presentar síntomas incapacitantes (4,8%). La mayoría de estas mujeres también cumple los criterios de trastorno disfórico premenstrual (TDPM)5.

Los criterios diagnósticos varían mucho entre los diferentes organismos competentes. De acuerdo con The American College of Obstetricians and Gynecologists, los síntomas han de estar presentes durante los cinco días antes del periodo y por lo menos en tres ciclos menstruales consecutivos, terminar al cabo de cuatro días del comienzo del periodo e interferir en algunas de sus actividades normales5. Entre los diferentes síntomas encontrados están: físicos o somáticos (dolor de articulaciones, cefalea, aumento de peso, etc.) y psicológicos o conductuales (ira, trastorno del sueño, confusión, etc.)1,5,6. Lo que conlleva un incremento del número de visitas médicas por parte de estas mujeres, así como un mayor consumo de medicamentos sin prescripción médica7.

Los tratamientos médicos proporcionan un alivio sintomático excelente a muchas mujeres, pero a veces una mala respuesta terapéutica, o efectos adversos atribuibles a estas terapias, llevan a las mujeres a buscar soluciones alternativas. Se ha demostrado que la ooforectomía (con histerectomía concomitante) seguida de terapia con estrógenos a dosis bajas es una alternativa eficaz para estos casos de trastorno del estado de ánimo relacionado con el ciclo menstrual8-10. Por otra parte, entre las opciones de tratamiento con mayor evidencia se incluye un conjunto de medidas no farmacológicas, como los cambios alimentarios, la terapia cognitiva-conductual, técnicas de manejo del estrés o educación y ejercicio. Implicando, en su conjunto, un cambio en el estilo de vida2,11.

Justificación

Con este estudio se ha pretendido conocer la prevalencia de este síndrome (SDPM) en el departamento a través de un formulario confeccionado ad hoc, basado y modificado del de la Dra. Lafaja, experta en el tema, para posteriormente elaborar una estrategia de detección precoz, promoción de la salud y prevención de las consecuencias del propio cuadro de signos y síntomas en el ámbito físico y psicoemocional que concurren en el perfil de estas mujeres “sindrómicas” desconocedoras de su propia patología, lo que conlleva a no acudir a los profesionales y automedicarse.

Por tanto, el objetivo principal del presente estudio fue conocer el número de mujeres del departamento de Xàtiva-Ontinyent que sufren el síndrome disfórico premenstrual (SDPM). Además, como objetivos secundarios se planteó identificar los signos y/o síntomas físicos y psicoemocionales que tienen las mujeres durante el periodo premenstrual, valorar la frecuencia con la que aparecen estos signos y síntomas y conocer si han sido diagnosticadas y/o tratadas correctamente.

La hipótesis del estudio fue la siguiente: “existe una alta tasa de prevalencia del síndrome disfórico premenstrual en el Departamento de Salud Xàtiva-Ontinyent infradiagnosticado y/o mal tratado”.

Metodología de estudio

Diseño del estudio

Es un estudio cuantitativo descriptivo transversal con un intervalo de confianza del 95%.

Población de referencia

Mujeres en de edad fértil, pertenecientes al Departamento de Salud Xàtiva- Ontinyent.

Sujetos de estudio

Mujeres de 18-45 años del departamento que acuden al centro de salud y al CSSR durante el periodo del 1 de noviembre de 2017 al 15 de marzo de 2018.

Criterios de inclusión

  • Compresión del idioma español, de edad comprendida entre 18 y 45 años que acudan durante el periodo de estudio al centro de salud (CS) o centro de salud sexual y reproductiva (CSSR).
  • Mujeres que no utilicen anticoncepción hormonal oral o local (vaginal, cutánea o intrauterina).
  • Tras ser informadas aceptan voluntariamente participar en el estudio.

Criterios de exclusión

  • Que no hable ni comprenda español, que no esté dentro del rango de edad o que utilice MAH oral o local (vaginal, cutánea o intrauterina).

Variables del estudio

Las variables dependientes principales fueron:

  • Descripción de signos y síntomas físicos-psicoemocionales.
  • Frecuencia de aparición de los signos y síntomas en los diferentes rangos de tiempo establecidos.

Las variables dependientes secundarias fueron:

  • Número de mujeres diagnosticadas.
  • Número de mujeres tratadas.

Por su parte, las variables independientes fueron:

  • Rango de edad de mayor prevalencia de los signos o síntomas.
  • Patologías coexistentes.
  • Tratamientos más habituales.
  • Método anticonceptivo utilizado no hormonal.
  • Paridad.
  • Profesional al que acuden o remiten.

Material

  • Formulario creado ad hoc para este estudio basado en el modelo de la Dra. Lafaja.
  • Consentimiento informado oral para participación en el estudio.

Procedimiento

Durante el periodo de tiempo indicado en el estudio, los autores, como residentes en formación de la especialidad de matrona, rotaron por los diferentes servicios, en concreto para este trabajo fue en CS y CSSR donde se distribuyó el formulario a todas aquellas mujeres que cumplían los criterios de inclusión y que consintieron participar en el estudio tras haber sido informadas del mismo, garantizándoles el cumplimiento de las normas legales y éticas que regulan el manejo de datos personales, en este caso anónimo. Posteriormente, se diseñó una hoja de registro de datos (Excel/Acces/SPSS 22.0) donde se volcó la información recogida del formulario para su posterior estudio y análisis con el programa SPSS 22.0.

Tras el análisis y valoración de los resultados se planteó la posibilidad de una sesión clínica para informar a los diferentes profesionales implicados del departamento y en un futuro llevar a cabo una sesión de EpS con la población diana para concienciar de la importancia de la detección precoz, así como el correcto diagnóstico y tratamiento. Se trata de que las mujeres y los profesionales no “banalicen” la situación como “normalidad”.

Recogida y análisis de datos
Para la recogida de datos se crea un formulario ad hoc diseñado específicamente para este estudio basado en el modelo de la Dra. Lafaja. La recogida de datos es realizada por los residentes de matrona pertenecientes al grupo de investigación.

Aspectos éticos
El protocolo completo del estudio fue valorado y aceptado por la Comisión de Investigación y Docencia y por el Comité de Ética del Hospital Lluís Alcanyís de Xàtiva (Valencia).

Se tuvo en cuenta la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal; la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la Autonomía del paciente y Derechos y Obligaciones en materia de Información y Documentación Clínica; el Código Deontológico (CD) de la Confederación Internacional de Matronas, el CD de la Asociación Española de Matronas, el Código de Ética y Deontología de Enfermería de la Comunidad Valenciana y la Declaración de Helsinki.

Resultados

Descripción sociodemográfica de la muestra

La muestra total estudiada (N) fue de 45 mujeres cuyo perfil tiene las siguientes características: mujer menor o igual de 25 años (48,9%) de nacionalidad española (95,6%), estudiante (37,8%) y con estudios universitarios (62,2%) (Tabla 1).

En la Tabla 2 se representa la muestra estudiada en tres grupos de edades: menores o iguales de 25 años, 26-35 años y 36-45 años. Las características sociodemográficas, según el rango de edad, fueron las siguientes:

  • En el grupo de menores o iguales de 25 años fue mujer española (95,5%) con estudios universitarios (68,2%) y estudiante (59,2%).
  • En relación con el grupo de edad comprendido entre 26-35 años fue mujer española (94,1%), estudios universitarios (58,8%) y desempleada (41,2%).
  • En cuanto al grupo de edad comprendido entre 36-45 años el perfil fue mujer de nacionalidad española (100%) con estudios universitarios y de FP (50% ambas) y asalariada (66,8%).

Antecedentes obstétrico-ginecológicos

De la muestra total estudiada (N) la media de la fórmula menstrual (FM) fue de 28,58 días (DS 2,734) y con una media de días de menstruación de 4,84 (DS 1,429), que presentan un ciclo regular, fórmula menstrual regular en todos los meses (75,6%). El 53,3% no utiliza ningún método anticonceptivo frente a 46,70% que sí que utilizan métodos anticonceptivos (MAC) no hormonales, siendo el preservativo el más utilizado en la mayoría de los casos. Con relación a la fórmula obstétrica, son nuligestas (71,1%), nulíparas (86,7%) y sin ningún aborto (86,7%).

Sintomatología

Síntomas físicos
En lo que respecta a la sintomatología física, los principales síntomas que padecen las mujeres con relación a SPM fueron la dismenorrea (86,7%), la mastalgia (68,9%) y la cefalea/migraña (60%) (Gráfico 1).

Si se desglosa la muestra estudiada en tres grupos de edad, en el grupo de mujeres menores o igual a 25 años la sintomatología más habitual fue la dismenorrea (95,5%), en el comprendido entre 26-35 años se repitió la dismenorrea (82,5%); sin embargo, la sintomatología que se presenta siempre (100%) de las mujeres comprendidas entre 36-45 años fue la cefalea (Tabla 3).

Si se analiza la frecuencia con la que se repite la sintomatología física se observa que la hipermenorrea apareció en todos los ciclos en el 88,2% de las mujeres (10-12). La dismenorrea en el 77,9%, la mastalgia en el 76,7% y la retención de líquidos en el 75% de mujeres en la mayoría de los ciclos. Estos eran los síntomas físicos más recurrentes (Gráfico 2).

Apetencia por los azúcares (27,3% de mujeres), leucorrea (25%), distensión abdominal (25%) y cefalea (22,2%) se presentan con alta frecuencia (7-9 ciclos anteriores) (Gráfico 3).

Otros síntomas físicos como mialgias (50%), hipertermia (37,5%), leucorrea (37,5%) o cefalea (25,9%) aparecen como más prevalentes entre cuatro y seis ciclos en las mujeres de la muestra (Gráfico 4).

Entre los síntomas que se presentan en menos de tres ciclos, los más habituales son los de hipertermia (12,5% de las mujeres), cefalea (7,4%), mastalgia (6,7%) y dismenorrea (5,1%) (Gráfico 5).


Síntomas psicológicos
En lo que respecta a la sintomatología de origen psíquico, los principales síntomas que padecen las mujeres con relación al SPM fueron la irritabilidad (57,8%) y el llanto (33,3%) (Gráfico 5).

Al desglosar la muestra estudiada en tres grupos de edades la sintomatología psíquica más frecuente en los tres grupos, menores e iguales de 25 años, 26-35 años y 36-45 años, fue la irritabilidad (Tabla 4).

Al analizar la frecuencia y la sintomatología psíquica, aparece el llanto (73,4% de la muestra) siempre en todos los ciclos (10-12), seguido de la irritabilidad (66,4%) y la ansiedad (53,8%) (Gráfico 6).


La fatiga (42,8% de mujeres), ansiedad (30,8%) y falta de concentración (25%) son los síntomas más prevalentes presentes en el rango de siete a nueve ciclos.

Los síntomas más habituales presentes entre siete y seis ciclos, en las personas de la muestra, son los de falta de concentración (37,5%), fatiga (28,6%) e irritabilidad (15,4%).

En cuanto al síntoma psicológico más prevalente que se presenta en menos de tres ciclos destaca el de ansiedad (7,7% de la muestra).

Diagnóstico y tratamiento de SPM

Para finalizar con el apartado de resultados, en relación con el diagnóstico de SPM, se puede confirmar que el 97,8% de la muestra no fue diagnosticada ni durante el tiempo que se realizó el estudio ni previamente, solamente un 2,2% fue diagnosticada de SPM por el servicio de ginecología (2,2%).
Respecto al tratamiento, es preciso indicar que el 11,1% de la muestra no recibió ningún tipo de tratamiento. Un 51,1% se automedicó con analgesia farmacológica, otro 31,1% combinaba dos tratamientos, analgesia farmacológica y el ejercicio físico. El restante 6,6% de las mujeres combinaba otros tratamientos como son: medidas dietéticas, antidepresivos y ansiolíticos.
En lo referente al tiempo que presentan estos síntomas, el 100% de la muestra refiere que los padece desde hace más de un año.

Discusión

Previo a la discusión, es necesario mencionar cuáles han sido las limitaciones del estudio. Por un lado, la recogida de datos se vio limitada debido a que las únicas personas responsables de ello eran los residentes, no delegando esta función en las matronas. Por otro lado, decir que el 48,9% de la muestra recogida fue mujer menor de 25 años, de ahí que los resultados no sea posible extrapolarlos a toda la población candidata de participar en el estudio. Por ello, sería conveniente seguir realizando trabajos sobre este tema ampliando la muestra de estudio y contando con más rangos de edad.

Respecto a los resultados sociodemográficos, el perfil de la muestra es mujer menor de 25 años, estudiante y universitaria. Ahora bien, si muchos de los estudios consultados afirman que la sintomatología del SPM suele debutar en un rango de edad entre 25-35 años, tal y como apuntan Fisher et al.14, según los resultados sociodemográficos de este estudio se puede observar como el grupo de edad de menos de 25 años ya presentaba sintomatología asociada al ciclo menstrual.

Al analizar la muestra por rangos de edad se puede decir que en el grupo de 26-35 años el 41,2% se encuentra en situación de desempleo. Sin embargo, en el grupo de edad de 35-45 años la situación laboral cambia, puesto que la mayoría (66,8%) son asalariadas. De manera que estos resultados confirman los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en su último informe publicado, de junio de 2017, sobre el “Nivel de formación de la población adulta (de 25 a 64 años)”, y noviembre de 2017 sobre las “Tasas de empleo según grupos de edad”.

En relación al perfil obstétrico-ginecológico, la mayoría tenía ciclos que aparecen de manera regular, es decir, cada 28 días, y con una duración de sangrado de cuatro días, con una fórmula menstrual de 4/28.

Otro resultado que llamó la atención fue que el 53,3% no utilizaba ningún método anticonceptivo. Este dato es importante, puesto que la mayoría de la muestra es menor de 25 años. Esto hace pensar si la gente joven es consciente del riesgo que supone la no utilización de métodos para la prevención de las ITS y hasta dónde llegan los Programas de Intervención de Educación Sexual para jóvenes (PIES).

El objetivo general del trabajo era conocer el número de mujeres que sufría SDPM, puesto que estudios como el de Espina et al.15 sostienen que existe un infradiagnóstico y trivialización de la sintomatología por parte de la opinión pública e incluso de los propios profesionales de la salud. Así pues, el presente estudio corrobora estas afirmaciones, puesto que un dato a tener en cuenta es que el 97,8% de la muestra no ha sido diagnóstica.

Por otra parte, uno de los objetivos específicos era conocer los síntomas, tanto físicos como psicológicos, más frecuentes. Al analizar los datos y separarlos en grupos de edades parece importante resaltar que tanto en el grupo de edad menor de 25 años como en los de 25-35 años, el síntoma físico más habitual es la dismenorrea. En cambio, en las mujeres mayores de 35 años, el síntoma más frecuente y que aparece en un 100% de los casos es la cefalea. Este dato resultó curioso puesto que estudios como el del National Headache Foundation13 demuestran que el 10% de las mujeres sufre dolor de cabeza durante la menstruación o en torno a ella, y es por ello que las hormonas se consideran uno de los diversos factores desencadenantes de la migraña.

En relación con los síntomas psicológicos, el que apareció con mayor frecuencia (en el 57,8%) fue la irritabilidad, enfado o aumento de conflictos interpersonales de forma acusada y persistente, este síntoma se repite en los tres grupos de edad. El llanto es el único síntoma psicológico que aparece en todos los ciclos menstruales a lo largo de un año, lo cual parece interesante debido a que tanto la irritabilidad como el llanto o hipersensibilidad ante el aislamiento social que perciben forman parte de los criterios de diagnóstico establecidos por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) de SDPM1.

Otro de los objetivos específicos del estudio era conocer si habían sido diagnosticadas y/o tratadas correctamente. Los resultados confirman que tan solo el 2,2% de las mujeres que participó en el estudio había sido diagnosticada de SDPM por un especialista en ginecología, y eso que el 100% padecía de estos síntomas hacía más de un año. Estos datos obtenidos coinciden con los de algunos de los últimos estudios, como el de Espina et al.15 en el que afirman que existe una baja tasa de mujeres diagnósticas y, por tanto, no llevan un tratamiento específico para tales molestias. Estos hallazgos son dignos de reflexionar, puesto que se puede pensar que existe una banalización de los síntomas que sufren las mujeres en torno a su ciclo menstrual, pudiendo pensar que estos no son dignos de diagnóstico ni de tratamiento.

A pesar de ser poco tratado este síndrome, llama la atención que más de la mitad (51,1%) de la muestra se automedica y que, en la mayoría (88,8%) de los casos, el tratamiento utilizado por las mujeres fue farmacológico. Esto puede hacer pensar que no se contempla la posibilidad de tratar el SDPM con otras medidas terapéuticas no farmacológicas y menos en hacer protocolos de prevención o promoción de la salud.

Estos datos corroboran la hipótesis del presente estudio, puesto que existe una alta tasa de mujeres que sufren síndrome disfórico premenstrual en el Departamento de Salud de Xàtiva-Ontinyent que no están diagnosticadas.

Conclusiones

En relación a los objetivos se puede concluir que:

  • Todas las mujeres que participaron en el estudio presentan uno o más síntomas definitorios de síndrome disfórico premenstrual desde hace más de un año.
  • Aun existiendo una alta prevalencia de síntomas, tanto físicos como psicológicos, no se diagnostica, lo que hace que el tratamiento sea inadecuado y una gran mayoría se automedique.
  • El abordaje no es visto en su conjunto como un síndrome, lo que hace que diversos profesionales (médicos de familia, psiquiatras y ginecólogos) vean a la mujer parcialmente, y los tratamientos se apliquen en función de los diferentes síntomas o causas independientemente.
  • Dado que se presenta en casi todos los ciclos se debería de hacer Educación para la Salud en estas mujeres, que ayudase a detectar precozmente el SDPM, su adecuado tratamiento y una mejor calidad de vida.
  • Por último, se tendría que hacer campaña de concienciación y sensibilización entre los profesionales de la salud, para detectar, diagnosticar o tratar este síndrome adecuadamente, dándole visibilidad y no banalizar la sintomatología ni estigmatizar a la mujer que lo sufre.

Conclusión final

Habida cuenta de las conclusiones del presente estudio se puede afirmar que es necesario una mayor formación y mejor conocimiento de este síndrome entre los profesionales de la salud, más concretamente entre los dedicados al ámbito obstétrico y ginecológico, y que incida en un mayor y mejor diagnóstico de los múltiples casos y en el ajuste de un tratamiento acorde con la evidencia científica actual.

Aportaciones, recomendaciones y acciones a seguir

La matrona, fundamentalmente en Atención Primaria, constituye un eslabón fundamental en la cadena de captación precoz de estas pacientes, puesto que conoce de primera mano la población diana. Es la profesional competente para captar y derivar al ginecólogo (detección precoz), hacer promoción de la salud y, en todo caso, ofertar un tratamiento en función de medidas no farmacológicas que se constituye como el más adecuado para paliar este síndrome.

Por todo lo expuesto, surge la necesidad de tomar medidas divulgativas, informativas y educativas entre los sanitarios de este ámbito, con el fin último de aumentar la calidad de los servicios y que esta repercuta en el principal objetivo, que no es otro que el de cuidar a la mujer a lo largo de toda su vida y en cada una de sus fases. No se puede obviar o minimizar un trastorno que afecta negativamente a millones de mujeres a lo largo de toda su edad reproductiva.

NOTA. Este trabajo ha sido galardonado con el Premio a la Mejor Comunicación en Formato Oral por el Colegio de Enfermería de Cantabria, institución colaboradora en el XIX Congreso Nacional de Matronas de la Asociación Española de Matronas - II Asociación Cántabra de Matronas (Santander, mayo 2018).

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