3
Revista Matronas

Revista Matronas

ABRIL 2025 N° 1 Volumen 13

Lactancia materna, pilar del higienismo infantil español, en la primera mitad del siglo XX

Sección: Revisiones

Cómo citar este artículo

Cómo citar este artículo: Jorrin Bengoechea C, Plata Quintanilla RM. Lactancia materna, pilar del higienismo infantil español, en la primera mitad del siglo XX. Matronas Hoy 2025; 13(1):27-38.

Autores

Carmen Jorrin Bengoechea, Rosa Mª Plata Quintanilla

Matronas. Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. Santander, Cantabria (España).

Contacto:

Email: carmenjbreinosa@gmail.com

Titulo:

Lactancia materna, pilar del higienismo infantil español, en la primera mitad del siglo XX

Resumen

Introducción: las cifras de mortalidad infantil a finales del XIX y principios del siglo XX eran alarmantes en España, y en gran parte de Europa, y el Gobierno de la nación tuvo que tomar medidas para su disminución.
Un intento de paliar esta mortalidad fue a través de la insistente recomendación de la lactancia materna, además de difundir entre las madres recomendaciones higiénicas de la naciente Puericultura en España. En su defecto, leche artificial derivada de animales, sobre la que la industria se afanó para maternizarla, o la lactancia mercenaria, sobre la que se fue estableciendo a través de la legislación una fuerte vigilancia.
Objetivos: señalar las iniciativas y medidas gubernamentales a favor de la lactancia materna en la segunda mitad siglo XIX y la primera mitad siglo XX, junto con recomendaciones higiénicas para la adecuada crianza de los niños.
Destacar el papel importante del desarrollo del movimiento higienista español en el campo de la protección a la infancia.
Subrayar el papel del apoyo profesional de las matronas a lo largo de la historia a favor de la lactancia materna.
Metodología: búsqueda de documentos españoles legislativos, informativos y de control de la segunda y la primera mitad de los siglos XIX-XX en apoyo de la recomendación del mantenimiento de la lactancia materna como pilar de la lucha contra la mortalidad infantil al hilo de la protección a la infancia y la maternidad derivada de medidas legislativas y acciones populares.
Conclusiones: la mortalidad infantil se redujo significativamente gracias a la lucha sanitaria por evitarla siguiendo los objetivos planteados por médicos, higienistas y reformadores sociales, junto con la labor del Estado para la puesta en marcha de estos objetivos mediante la promulgación de leyes sobre protección a la infancia y la maternidad, otras acciones en apoyo de estas y las mejoras sociales en general.

Palabras clave:

lactancia materna ; lactancia mercenaria ; lactancia artificial ; Lactancia mixta ; sucedáneos de leche ; mortalidad infantil ; puericultura ; pediatría ; higienismo ; matronas.

Title:

Maternal breastfeeding, the cornerstone of spanish paediatric hygienism, in the first half of the 20th century

Abstract:

Introduction: in Spain, as well as in a great extent of Europe, there were alarming rates of child mortality at the end of the 19th and the beginning of the 20th century; and the National Government had to take measures in order to reduce them.
One attempt to reduce this mortality consisted in an insistent recommendation about maternal breastfeeding, as well as distributing among mothers the hygienic recommendations by the emerging Childcare in Spain. Otherwise, there was artificial animal-derived milk, which the industry struggled to maternize, or “mercenary” breastfeeding, on which strong monitoring was gradually implemented through legislation.
Objectives: to point out those initiatives and measures by national authorities in favour of maternal breastfeeding during the second half of the 19th and the first half of the 20th century, together with hygienic recommendations for an adequate upbringing of children.
To highlight the important role of the development of the Spanish Hygienist Movement in the area of child protection.
To stress the role of the professional support by midwives through history in favour of maternal breastfeeding.
Methodology: a search for Spanish regulatory, informative and control documents from the second half of the 19th century and the first half of the 20th century, supporting the recommendation to maintain maternal breastfeeding as a cornerstone of the fight against child mortality, regarding the protection for childhood and maternity derived from regulatory measures and popular actions.
Conclusions: there was a significant reduction in child mortality due to the healthcare effort to prevent it, following the objectives raised by physicians, hygienists and social reformers, alongside the work by the Government in order to activate these objectives through the enactment of laws on childhood and maternity protection, other actions supporting these, and social improvements in general.

Keywords:

maternal breastfeeding; mercenary breastfeeding; artificial breastfeeding; mixed breastfeeding; milk substitutes; child mortality; childcare; paediatrics; hygienism; midwives.

Introducción

La personal sensibilización con la lactancia materna tras la especialización y trabajo como matronas, nos hace estar plenamente convencidas de que en un mundo en el que su práctica ha caído de forma vertiginosa frente a alternativas supuestamente más cómodas y falsamente expuestas como igual de beneficiosas que la leche materna, esta no tiene sustitutivo posible.
El conocimiento de la fisiología de la mujer embarazada, parturienta y puérpera ha hecho que la lactancia materna sea para las matronas una de las principales indicaciones a la madre puérpera para la crianza óptima de sus hijos y motivo de ayuda a esta, porque su instauración no siempre es fácil y además, en ocasiones, se producen problemas que, de no solucionarse, pueden comprometer la continuidad de la lactancia, la salud del neonato y niño y la recuperación de la mujer puérpera.
Hay que añadir que, por cuestión de identidad y sentimiento profesional, nuestro interés por las cuestiones históricas relacionadas con la profesión se ha acrecentado buscando el porqué de los giros que, incluso en medicina, se han dado y han calado hondamente en la población, cambiando sus usos y costumbres, no siempre para bien, como en el caso de la alimentación materna que, tras el nacimiento, es la primera actividad de sostén de la vida. De entre unos recuerdos atesorados como testigos de una historia familiar, nos llegó este documento que ha sido el motivo inspirador de este trabajo (Imagen 1).
La leche materna es una respuesta fisiológica del organismo de la mujer, y de todos los animales mamíferos, tras la gestación y el parto, destinada al mantenimiento y desarrollo de los recién nacidos. Sin embargo, la lactancia materna, tan connatural con la especie humana y del resto de mamíferos, ha estado influenciada por factores históricos, políticos, religiosos y económicos.
En todas las épocas de la historia, siempre ha habido quienes emplearon el recurso de leches de origen animal o lactancia mercenaria, unas madres por necesidad y otras, las menos, sobre todo por conveniencia. En toda época existieron las amas o nodrizas a disposición, sobre todo, de las clases acomodadas, lo que para estas la lactancia mercenaria se convertía en un signo de estatus, de liberación de sus tareas maternales y solución a sus ignorantes perjuicios sobre la lactancia.
No parece cuestionable que causas como la incorporación de la mujer al trabajo a raíz de la revolución industrial, iniciada a finales del siglo XIX, cambiaran el rol maternal sobre todo de las mujeres humildes: además del trabajo del hogar se convirtieron en obreras mal pagadas y sujetas a discriminación salarial y, por añadidura, su procesos de gestación, parto, puerperio y crianza de sus hijos, se vieron afectados por la falta de tiempo y energía consumidas en la producción industrial a la que fueron destinadas. A esto se le unió el desarrollo de la industria de las leches maternizadas que, junto con la situación sociosanitaria empobrecida, vinieron a agrandar los problemas sobre la infancia más vulnerable.

Objetivos
Dar a conocer iniciativas y medidas gubernamentales a favor de la lactancia materna en la primera mitad del siglo XX en España, junto con recomendaciones higiénicas de la naciente Puericultura en España, para la crianza de los niños, a fin de asegurar no solo su supervivencia, sino también su salud y bienestar futuros.
Destacar el papel importante del desarrollo del movimiento higienista español a partir del siglo XIX, concretamente en el campo de la protección a la infancia con la introducción y puesta en práctica de conocimientos higiénicos, tras el estudio y la denuncia de la problemática social de este grupo de población especialmente afectado y vulnerable.
Subrayar el apoyo profesional de las matronas a lo largo de la historia, como profesional sanitario clave en la asistencia a la maternidad y a favor de la instauración y el mantenimiento de la lactancia materna, y la transmisión a madres y familias de cuidados higiénicos para la crianza.
Metodología
Búsqueda de documentos españoles legislativos, informativos y de control de la segunda mitad siglo XIX y la primera mitad siglo XX en apoyo de la recomendación del mantenimiento de la lactancia materna como pilar de la lucha contra la mortalidad, al hilo de la protección a la infancia y la maternidad derivada de las medidas médico-legislativas y populares.
Revisión bibliográfica relacionada con el higienismo naciente en Europa y la Pediatría, fundamentalmente en Francia, país más avanzado que España en ambas materias.
Estudio del censo español y sus movimientos demográficos referidos a mortalidad infantil, en la primera mitad de siglo XX.

La lucha por la mortalidad infantil
A lo largo del siglo XIX y comienzos del XX surge en Occidente una progresiva y creciente preocupación médico-pedagógica por contribuir de manera multidisciplinar a la mejora de las condiciones higiénico-sanitarias en las que vivía la infancia en general y con mayor atención en aquellos que, por sus circunstancias económicas, familiares y sociales, tenían mayor riesgo para su salud y crecimiento.
Una auténtica avalancha de profesionales llegados desde distintas áreas del conocimiento (Medicina, Pedagogía, Arquitectura, etc.) incidieron en la necesidad de optimizar las condiciones de vida y la educación de los niños y las niñas [1].
Los higienistas focalizaron en la mortalidad en la primera infancia la causa del problema demográfico del país. La altísima tasa de mortalidad infantil, sobre todo la de los menores de 1 año, fue asumida por el Estado como un estigma y un impedimento para el desarrollo de la nación, ya que dificultaba la provisión de mano de obra para el desarrollo de la industrialización y quebraba las ideas imperialistas de volver a ser un gran país a expensas de incrementar la densidad poblacional y su expansión territorial.
Rafael Ulecia [2] explicaba la idea de la siguiente manera: “La historia nos demuestra de modo indubitable, que tanto más rica y poderosa es una nación, cuanto mayor es el número de sus habitantes. Por eso ha dicho una gran verdad el Presidente de la República norteamericana, Roosevelt: `La despoblación es el suicidio de una raza´, o como con notoria razón dice el ilustre Dr. Hauser en su notabilísima obra “Madrid bajo el punto de vista médico-social”: `El aumento progresivo de individuos aptos para el trabajo material é intelectual de un país, es la expresión de su prosperidad y de su vitalidad´.
De ahí, señores, que los sociólogos, los higienistas y los Gobiernos de todas las naciones se ocupan constantemente en el estudio y resolución de estos dos importantes problemas, íntimamente relacionados con la interesantísima cuestión de la despoblación: la natalidad y la mortalidad (....)”.
En el mismo sentido se expresaba el Prof. Budin en cuya patria, Francia, los movimientos higienistas fueron anteriores a los de España: “Hoy en día se habla mucho de aumentar el número de nacimientos. Nos parece que lo que necesitamos sobre todo es reducir la mortalidad infantil y preservar a los niños que nacen. El Estado, los departamentos, los municipios, la beneficencia privada, todos deben contribuir a este objetivo. Podemos lograrlo y lo lograremos si queremos” [3].
Otro importante médico de la época de P. Strauss daba prueba de que esta opinión era cada vez más extendida entre el público, en su libro Dépopulation et Puériculture, presentado en la Academia de Medicina de París y de gran peso en la época, expresaba:
“Está demostrado por hechos constantes, observaciones confiables, estadísticas incontrovertibles, que la mayor parte de las muertes tempranas son evitables, que son fruto de la ignorancia y la pobreza, que consideran que se debe en parte a la falta de atención materna, en parte a alteraciones en la leche. De un solo salto, la columna general de muertes disminuirá, el aumento de población será considerable” [4].

Mortalidad infantil en España 1900-1950
A finales del siglo XIX, la principal responsabilidad en la muerte de los niños se atribuía a la situación derivada de la insalubridad de las viviendas, los malos hábitos alimentarios y la falta de cuidados, como consecuencia del trabajo materno; todos fenómenos relacionados con la situación de miseria y pauperismo [5].
Como una de las principales contrapartidas de este proceso de revalorización de la vida infantil, la maternidad recibía también más atención. Desde la medicina, los medios higienistas se ocuparon con profusión de la cuestión materna [6].
Así, Marina Castells Ballespí, la segunda mujer doctorada en Medicina (1882), dejó una frase importante para la historia en su tesis doctoral, que abría el camino para poner de relieve la necesidad de instrucción de las mujeres en asuntos de puericultura para la mejor crianza de sus hijos:
“Nosotros creemos firmemente que la mortalidad de los niños está en razón inversa del grado de la ilustración de la madre. Y esta creencia nace no a impulsos de una halagadora teoría, sino que es hija de una aterradora práctica” [7].
En el Gráfico 1 no se incluyen las muertes fetales, de mortinatos y muertes neonatales dentro de las 24 horas siguientes al nacimiento. Se excluye el pico observado en 1918, correspondiente a la pandemia de gripe. El gráfico muestra una tendencia gradual decreciente hasta una reducción de la mortalidad a más de la mitad en la década de 1950. A saber, en el censo de 1900 [9], España tenía 18.618.086 de habitantes, mientras que en el censo de 1950, la población aumentó a 28.117.873 [10].

La lucha sanitaria en la infancia a través de la alimentación infantil: la cuestión de la leche materna y otros sustitutivos
La extremada pobreza, el abandono, las deficientes condiciones higiénicas y la ignorancia entre las clases más populares, era el común denominador de la época de finales del siglo XIX y comienzos del XX en España e incidía con más virulencia sobre la población más vulnerable, como lo era la infancia. En medio de esa situación, la mortalidad infantil, que no solo asoló a España en la época, determinaba el objetivo de la batalla de la sanidad en los inicios del siglo XX en España. La lucha sanitaria en la infancia se enfocó a través de la alimentación infantil, dando mayor importancia a la lactancia materna, punto importantísimo de la higiene infantil que auguraba un perfecto desarrollo físico y una excelente salud. También se instruyeron a las madres sobre los peligros de otro tipo de alimentación en el neonato y la propia higiene en la alimentación y en sus cuidados.
El gráfico que el Boletín Oficial de Higiene de Berlín publicó el 1 de marzo de 1887 es muy ilustrativo, ya que se muestra agrupada la mortalidad de los niños de esta ciudad de entre 1 y 10 meses y en el que se ponen de manifiesto las variadas alimentaciones que se les ofrecía a estos niños. Obviamente, las madres, sobre todo con escasos recursos, tenían que buscar algo para alimentar a sus hijos y la repercusión de la alimentación inadecuada sobre la mortalidad de estos menores se hace evidente en los datos (Cuadro 1).
Rafael Ulecia y Cardona, mencionado anteriormente, de origen cubano se formó como médico en Valladolid y dedicó la mayor parte de su actividad y producción escrita a la atención a los niños en España [12]. En 1903 realizó un informe sobre la mortalidad infantil para la Junta Municipal de Sanidad de Madrid, de la que era vocal, en el que puso de manifiesto la influencia de la alimentación en la sobremortalidad de los más pequeños en Madrid, con datos devastadores:
Menos de un año: 25.289 (22,09%).
De 1 a 4 años cumplidos: 19.542 (17,30%).
De 0 días a 4 años cumplidos: 44.831 (39,70%).
Además, añadía una estadística que establecía la diferencia notable existente en el crecimiento de población de varias capitales europeas y en la que se objetivaba que únicamente en Madrid disminuía el número de habitantes en vez de aumentar.
Al Congreso de Deontología Médica, que se reunió en Madrid del 3 al 5 de mayo de 1903, Ulecia presentó un informe confrontando la mortalidad general con la mortalidad de los niños menores de 5 años en 1900. Este informe arrojaba el escalofriante dato de que la mortalidad infantil representaba un 42,37% de la mortalidad general (Cuadro 2).
En los trabajos mencionados, las causas de esta mortalidad excesiva en España se atribuyen a la ignorancia de las madres, en cuanto a la higiene de los niños se refiere, y a la falta de recursos para procurarse buena leche cuando no podían amamantar ellas mismas a sus hijos. Como medios para combatir esta terrible mortalidad infantil propuso entre otras cosas:
La creación de consultorios para niños de pecho, donde reciban las madres consejos saludables y donde, además, se les facilite buena leche con la que criar a sus hijos.
La publicación de folletos y cartillas con los preceptos de higiene infantil.
La vulgarización de los conocimientos de higiene privada y de higiene pública mediante conferencias populares. Deseando predicar con el ejemplo, me entregué con ardor a una campaña en favor de la primera infancia. En un principio redacté una Cartilla de Higiene para las madres, en la cual condensé, en forma breve y sencilla, las reglas más indispensables a las que se han de ajustar los cuidados del niño, a fin de que pudiera servir de guía a las madres [13] (Imágenes 2 y 3).
Esta pequeña obra fue remitida por el autor a la Comisión Permanente del Real Consejo de Sanidad de la que obtuvo la aprobación unánime con el siguiente informe:
“[…] El Real Consejo de Sanidad, por consiguiente, debe informar favorablemente y hacer la recomendación que interesa el solicitante. Y de conformidad con el mismo;
S. M. el R e y (Q. D. G.) ha tenido a bien resolver como en el mismo se propone, y disponer se interese del Ministerio del digno cargo de Y. E. se ordene a los encargados de los Registros civiles la entrega de un ejemplar de la mencionada cartilla a todos los padres que inscriban en ellos a sus hijos” [14].
Según un escrito de Ulecia, se distribuyeron gratuitamente en Madrid 60.000 ejemplares, costeados 10.000 por el municipio, 12.000 por la Dirección general de Sanidad y el resto de su bolsillo particular. Y continúa: “[…] No juzgando suficiente esta campaña por medio de la pluma, decidí crear en Madrid un Consultorio para niños de pecho, en unión con la Gota de Leche” [13].
Para este último fin, logró persuadir a los Marqueses de Casa-Torre para que patrocinaran el Primer Consultorio de Niños de Pecho y Gota de Leche en Madrid (1904). Para organizarlo adecuadamente, Ulecia se marchó a Francia, en junio de 1903, para visitar las Gotas de Leche establecidas en Fécamp, en Rouen, en Versalles y en Saint- Germain; la Pouponnière de Porchefontaine; la Consulta de niños de pecho del Dr. Budin en la Maternidad y la del Dr. Bresset de la calle Oudinot; el Dispensario de Belleoille, del Dr. Variot y, por último, pasó a Bélgica, para visitar la Lechería maternal del Dr. Lust, en Bruselas, y la Gota de Leche establecida en Hodimont por iniciativa de M. Cerehex. Convenientemente informado de todos los detalles científicos y mecánicos de estos establecimientos, regresó a Madrid, consagrando toda su actividad a los trabajos preparatorios para la instalación del primer consultorio para niños de pecho y Gota de Leche, en la calle de San Bernardo, núm. 83. con dos secciones: para niños sanos y para niños enfermos.
Las categorías establecidas en la Sección Gota de Leche fueron las siguientes:
Los ricos.
La clase media.
La clase obrera.
Los pobres.
A las madres de la tercera y cuarta categoría inscriptas en la Gota de Leche se les suministraba, además, gratuitamente, harinas para hacer sopas, jugos de carne (a madres con lactancia mixta), medicamentos, etc., y a las que cumplían bien sus deberes maternos se las recompensaba con envolturas, vestidos, etc., para los niños (Imagen 4).
La idea de establecer la consulta especial del jueves para hacer acudir a la consulta a las madres ricas podría ser una buena estrategia de marketing: “a fin de que estas, recibiendo consejos higiénicos y al ver por experiencia los buenos resultados obtenidos, se convirtieran en fervientes propagandistas de la Institución, contribuyendo así a aumentar el número de suscriptores para el sostenimiento de la fundación” [13].
De sus viajes por Francia y Bélgica, visitando las pioneras instalaciones allí establecidas para el cuidado de los niños, recogió ideas que publicó en revistas de la época, algunas de las que era editor como la Revista de Medicina y Cirugía Prácticas (1877), Anales de Obstetricia, Ginecopatía y Pediatría (1881) y que posteriormente plasmó, entre otras obras de su autoría, en el libro Arte de criar a los niños [16], libro que, en algunas de sus ediciones posteriores, agrandadas y corregidas, fue prologado por el propio Prof. Budin y comienza con lo que tituló “Aleluyas de la Higiene Infantil”. Se trataba de consejos que hoy están desuso por la evidencia científica actual, pero que eran sencillos y comprensibles para la población de la época, incidiendo fundamentalmente en la alimentación infantil y consejos higiénicos a las madres para la crianza de los niños, de las que se transcriben a continuación solo algunas de ellas por razón de espacio:
No hay amor como el de madre ni afecto como el de padre.
Con un hijo habrás de ser esclava desde nacer.
Tus hijos tienen derecho a la leche de tu pecho.
Más si no hay en abundancia recurre a mixta lactancia.
Y en extrema condición, críalo con biberón.
No tendrás al niño grueso, dándole leche en exceso.
Pues la leche en demasía, quita salud y alegría.
Entre mamar y mamar, dos horas han de pasar.
Cuando un niño haya mamado, ponlo siempre de costado.
Resulta muy apreciada la leche esterilizada.
Pues se conserva mejor con el frío y el calor.
Antes de cumplir un año, el comer le hará gran daño.
Este libro tuvo una trascendencia fundamental en el incipiente movimiento higienista puericultor en España, hasta el punto de que fue remitido desde la Subsecretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes a la Academia de Medicina para obtener un dictamen sobre la conveniencia del texto para su difusión entre la población. La respuesta de la Academia fue la siguiente:
“[…] Es muy desconocida en España la puericultura, y es la consecuencia de este desconocimiento la gran morbosidad y mortalidad infantil; por tanto, el libro que, corno el que juzgamos, escrito con las precisas condiciones para que sea leído y entendido por cuantos toman parte en la crianza de los niños, lleva la luz de la higiene que es salud, a todas partes, será su efecto necesario la disminución de las enfermedades evitables del lactante; por tanto, su utilidad es muy grande. Por esta razón creemos que la Academia debe responder a la consulta del Gobierno, aconsejando la adquisición de ejemplares que repartidos a las Bibliotecas llevarán a todas partes sus enseñanzas” [17].
El convencimiento de la importancia de la lactancia materna como vehículo para la disminución de la mortalidad infantil hizo que Ulecia, en el Primer Consultorio de niños de pecho de Madrid que él dirigió, colocara la siguiente divisa: “Por grandiosos que sean los adelantos de las ciencias, la lactancia artificial jamás podrá competir con la lactancia materna. La madre, pues, deberá hacer supremos esfuerzos por amamantar a su hijo”. A pesar de su firme convicción sobre la indicación de la lactancia materna, su racionalidad llegaba a matizar que se refería a “toda aquella madre que esté en buenas condiciones” [18].
Para demostrar la diferencia entre la lactancia materna y la artificial relataba cómo “la mortalidad de los niños durante el primer año es menor en aquellos países (como Noruega) donde la mayoría de las madres acostumbran a dar el pecho a sus hijos y se hace poco uso de la lactancia artificial; y por el contrario es infinitamente mayor en aquellos pueblos donde el sagrado deber de amamantar a los hijos no se cumple como es debido”, y prueba de ello incluía en su libro un gráfico en el que se mostraba la desproporción que existía entre la mortalidad de niños criados al pecho o con biberón del Dr. Budín de París, en su Consultation des Nourrisons [18] (Gráfico 2).
En relación con las causas de la mortalidad, afirmaba el autor que de cada 1.000 niños que morían, 385 eran por la diarrea o la gastroenteritis. Siendo la diarrea la causa más importante de muerte entre los niños, se pensaba que si se lograba eliminar reducirían significativamente el número de muertes. Era obvio, a la vista de las estadísticas, que la mortalidad incidía más en los niños criados artificialmente, aunque también, pero en infinito menor grado, afectaba a quienes eran amamantados. De hecho, se pudo demostrar que desde que instauraron la consulta semanal para infantes en el Hospital Charité, la diarrea desapareció por completo como causa de muerte entre los niños, ya que la mayoría eran amantados y obtuvieron un éxito similar en guarderías bien supervisadas donde se utilizaba leche esterilizada.
Esta campaña la suscribió también R. Ulecia que, convertido en un notable publicista médico, publicó, repartió gratis e incluyó en revistas médicas y populares, unos folletos con los llamativos títulos “El verdadero Herodes: la diarrea en los niños” y “Un gran enemigo de los niños”. En ellos explicaba a las madres que la diarrea, ese enemigo tan terrible de los niños, era producida casi siempre por una lactancia defectuosa, por las malas condiciones de la leche, por la alimentación prematura y forzada. En una palabra, por falta de higiene, que las madres españolas desconocían casi en absoluto [20] (Gráfico 3).
Afirmaba el autor que “en solo un año, 1900, sucumbieron por diarrea en España 45.334 niños menores de 5 años, y en Madrid, en cuatro años (1900 a 1903) fallecieron de esta misma enfermedad 3.811 menores de 4 años. La diarrea es vuestro mayor enemigo: es el verdadero Herodes de los niños. Ese Herodes es un opulento agricultor que también hace su abundantísima siega en los meses de verano. En efecto, ¿sabéis cuántos niños perdió España en 1900, durante solo los meses de julio, agosto y septiembre? ¡¡¡70.088!!! ¡Leedlo bien! ¡Temblad! ¡Horrorizaos! Y procurad después poner remedio. Por fortuna, tenemos un doctor especialista, mejor dicho, una doctora, que cuenta con poderosos elementos para luchar contra ese Herodes maldito. Es una doctora muy simpática, muy agradable, sumamente económica, que os evita el gasto de medicamentos y os economiza muchas lágrimas. Ya me figuro que ansiáis conocer su nombre, y ¡ojalá que así como tenéis vehementes deseos de saberlo, tuvieseis empeños grandes en retenerlo siempre en vuestra memoria! Su bendito nombre es Higiene. Ella no cura la diarrea de vuestro hijo, sino que hará cosa mucho mejor: la evitará.” [21].

Contexto médico de la época: entre la
puericultura y el desarrollo de la pediatría
Tradicionalmente, la pediatría ha sido considerada como la rama médica que se dedica al tratamiento y curación de las enfermedades de los niños, mientras que la puericultura es la ciencia que tiene por objeto la prevención de enfermedades de la infancia; esto es, se ha asimilado la pediatría a tratamiento y la puericultura a prevención. Sin embargo, actualmente sería difícil entender la especialidad de pediatría sin su componente puericultor, aunque este no sea exclusivo de la clase médica, porque la labor preventiva también en salud infantil debiera ser extensiva a toda la población que trata con niños.
La especialidad de Pediatría tiene sus ancestros en lo que se dio en llamar medicina de niños, cuyo máximo exponente fue Gerónimo Soriano, por su trabajo sistematizado. Este turolense publicó el libro Método y orden de curar las enfermedades de los niños en 1600 [22]. Hay referencias de otros trabajos de autores dedicados a las enfermedades de la infancia a lo largo de los siglos XVI y XVII, aunque estos fueron fragmentarios y, por tanto, sin la importancia que tuvo el de Soriano.
Es en el siglo XVIII (1787) cuando se empieza a introducir en España la enseñanza de la Pediatría a través de la Real Cédula en que se aprueban y mandan las Ordenanzas para el Colegio de Cirugía de San Carlos [23]. En estas, la Cátedra de Partos y su adjunta de enfermedades venéreas incluían el estudio de la patología infantil dividida en tres partes: procesos propios del recién nacido, enfermedades de la infancia desde los cuarenta días hasta el destete y patología del niño hasta los 7 años, aunque evidentemente eran pocos los conocimientos a impartir dado que “estas lecciones se harán de cuatro a cinco de la tarde desde primero de marzo a ultimo de julio, destinándose a ellas los cursantes de tercer año”, como refería la Ordenanza.
Aun con todo, tanto en el caso de la Pediatría como en el de otros conocimientos médicos que se empezaron a impartir en la carrera de medicina, esta inclusión estaba trazando una de las asignaturas que más tarde se desgajaría de la cátedra que la englobaba como materia adjunta, para obtener entidad propia dando lugar al nacimiento de la Pediatría como disciplina académica y su propia cátedra. Pero este fue un largo recorrido en el tiempo, espacios que discurrieron entre inicio de su consolidación (1914-1936), pasando por la consolidación definitiva entre los años 1939-60 hasta llegar al desarrollo completo de la Pediatría y sus especialidades a partir de los años 70 hasta la actualidad [24].
En 1914 se celebró en Palma de Mallorca el Primer Congreso Español de Pediatría bajo el lema “Proteged a los niños”. La especialidad se había desgajado hacía pocos años de su vinculación secular con la Obstetricia y la Ginecología, tanto en su aspecto docente como asistencial. Con las cátedras de Enfermedades de la Infancia recién creadas, en cierto modo, este congreso significaba la puesta de largo de la Pediatría en España. El Prof. Martínez Vargas, catedrático en Barcelona, fue el presidente y el alma del congreso [25].
Un periódico de la época que recogió ampliamente la noticia transcribió: “la única finalidad ha sido disminuir la enorme mortalidad infantil evitable que nos abochorna ante el mundo, llena de luto nuestros lugares y merma de ciudadanos a la patria”. En él participaron, según el mismo medio, “aparte de muchos socios nacionales (Sociedad Pediátrica Española), varios otros extranjeros procedentes de Rusia, de Bélgica, de Francia, de Italia y de América”.
Fruto del congreso se redactaron 31 conclusiones, la primera de las cuales estaba relacionada directamente con el higienismo. Esta consistía en que se imprimiera el Código de la Madre y que el Gobierno hiciera obligatorio su reparto en todas las oficinas del registro civil y en todas las parroquias, para que al inscribir o bautizar a un niño se entregara a sus deudos un ejemplar, recomendando al propio tiempo su lectura y la observancia de sus consejos [26].
Esta obra redactada por el Dr. Andrés Martínez Vargas y presentada en la primera sección de este congreso, la de Puericultura, seguía la línea de ofrecer conocimientos de puericultura a las madres para la mejor crianza de sus hijos con una serie de preceptos básicos sobre procreación, embarazo, atención al neonato, alimentación, cuna, vestimenta y dentición. Fue aprobada por aclamación con dos adiciones, la de Eugene Lust referida a la alimentación (todo hijo tiene derecho al pecho de su madre y toda madre el deber de criar a su hijo) y la de Gómez Ferrer sobre profilaxis de la ceguera mediante la instilación de solución argéntica en los ojos del neonato [27].
Con esta vehemencia dejó escrito Martínez Vargas, en el apartado de Alimentación en la susodicha “Cartilla de la Madre”, esta defensa encendida de la lactancia materna: “Se harán todos los esfuerzos posibles para que la madre amamante a su hijo. ¡La lactancia materna a todo trance! ¡Todo hijo tiene DERECHO al pecho de su madre! ¡Toda madre tiene el DEBER de lactar a su hijo!” [28].

Medidas legislativas precursoras sobre
protección a la infancia y la maternidad
El Estado tuvo que asumir la responsabilidad de su contribución para la puesta en marcha de los objetivos planteados por médicos, higienistas y reformadores sociales en general, mediante la promulgación de leyes sobre protección a la infancia y la maternidad, la creación de diversas instituciones materno-infantiles y la difusión de campañas divulgadoras, para la concienciación e instrucción de las mujeres en los mejores cuidados infantiles y de profesionales.
Sin embargo, esto fue un largo proceso, ya que la historia institucional de la sanidad española primero arranca con la Ley de Sanidad en España, promulgada el 28 de noviembre de 1855 y que durante largos años fue la única disposición legal en la materia [29].
Un paso importante respecto a la población infantil fue la Ley de protección a la infancia de 1904 [30], después se sucederán reglamentos sobre el precio y la calidad de la leche, la inspección de nodrizas, campañas a favor de la lactancia y medidas legislativas a favor de la maternidad y el cuidado infantil, además del derecho a la asistencia al parto por una matrona, acciones que merecen un desarrollo aparte por su extensión e importancia.
Sobrepasado el primer cuarto del siglo XX y al hilo de los acontecimientos políticos acaecidos (monarquía, II Republica, estado franquista), este último ha de retomar el cuidado de la infancia, aun más depauperada tras la Guerra Civil. En España, los Centros de Higiene fueron creados a partir de 1932, siguiendo las recomendaciones de la primera Conferencia Internacional sobre Higiene rural [31] y tuvieron su continuidad con transformaciones y mejoras en el nuevo régimen a partir de 1936, para seguir atendiendo y protegiendo a la población infantil (y materna) porque aún quedaba mucho camino por recorrer hacia el estado de salud y bienestar actual (Imagen 1).

Conclusiones
La lactancia materna exclusiva, durante al menos los seis primeros meses, es la mejor recomendación para la crianza de los recién nacidos, recomendación que no ha variado en el siglo XXI.
Las mejoras higiénicas y la lactancia materna fueron las pautas más importantes para disminuir la mortalidad infantil de la primera mitad del siglo XX.
A lo largo de la historia, las matronas han hecho de la lactancia materna una de las principales indicaciones a la madre puérpera para la crianza óptima de sus hijos y una de sus acciones directas también, la ayuda prestada a las madres para facilitar su instauración a fin de favorecer la salud del neonato y futuro niño y la recuperación de la mujer puérpera.
Incluso antes tener una sanidad institucional en este país, las matronas han sido las proveedoras de salud cuya contribución ha estado claramente definida en favor de la infancia y la maternidad.
Los Centros de Higiene fueron instituciones gubernamentales que beneficiaron y protegieron la salud infantil con atención médica y Educación para la Salud a las madres.

Conflicto de intereses

Ninguno.

Financiación

Ninguna.

Bibliografía

[1] Gómez Gutiérrez JL. Higienismo y educación en España entre los siglos XIX-XX. Enrique Salcedo, aportaciones de Higiene infantil y escolar. Hist. educ. [internet] 2022 [citado 10 abr 2025]; 41(323-39). Disponible en: https://revistas.usal.es/tres/index.php/0212-0267/article/view/31191
[2] Ulecia y Cardona R. Los consultorios de niños de pecho: (gotas de leche): su origen e importancia, necesidad de su propagación en España. Conferencias dadas en el Ateneo de Madrid los días 16, 23 y 30 de abril de 1905. Biblioteca Nacional de España [internet] 2024 [citado 10 abr 2025]. Disponible en: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000201238
[3] Budin P. Sur la mortalité de la première enfance. Rapport sur un mémoire de MM. Balestre et Gilletta de Saint -Joseph (de Nice). Biblioteca Nacional de Francia [internet] 2024. [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k5537645v/f9.item.r=Budin%20Consultation%20des%20nourrisons
[4] Strauss P. Dépopulation et Puériculture [internet]. Paris: Bibliothèque numérique Medica; 1901. Bibliothèques d’Universi; 2024. p. 304-5. [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://www.biusante.parisdescartes.fr/histoire/medica/resultats/index.php?do=livre&cote=73848
[5] Mariño Gutiérrez L, Navarro Villanueva C, Pino Valentín G. Los inicios de actividades de salud pública en España: Colección patrimonial. Instituto de Salud Carlos III [internet]. Madrid: Instituto de Salud Carlos III. Escuela Nacional de Sanidad y Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud; 2014. [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://repisalud.isciii.es/bitstream/handle/20.500.12105/5424/LosIniciosdeActividades_2015.pdf;jsessionid=BF445FCF99A60B920397134C4915EAB0?sequence=1
[6] García Galán S. De las prácticas tradicionales a la supervisión médica en el ejercicio de la maternidad. Asturias 1900-1931. Dynamis [internet] 2011. [citado 10 abr 2025].  Disponible en:  https://scielo.isciii.es/pdf/dyn/v31n1/07.pdf. Disponible: https://scielo.isciii.es/pdf/dyn/v31n1/07.pdf
[7] Castells Ballespí M. Educación física moral e intelectual que debe darse a la mujer par que esta contribuya en grado máximo a la perfección y la dicha máxima de la Humanidad. Tesis doctoral. (5/10/1882) [internet]. Madrid: Universidad Central de Madrid. Biblioteca Complutense; 2024. [citado 10 abr 2025].  Disponible: https://patrimoniodigital.ucm.es/s/patrimonio/item/497305
[8] Instituto Nacional de Estadística (INE). Mortalidad infantil en España. Años 1903 a 1950. Anuario 1951. Fondo documental del Instituto Nacional de Estadística. INE [internet] [citado 10 abr 2025].  Disponible en: https://www.ine.es/inebaseweb/pdfDispacher.do?td=165250
[9] Instituto Nacional de Estadística (INE). Censo de 1900. Tomo I. Resultados definitivos. Fondo documental. INE [internet] [citado 10 abr 2025].  Disponible en: https://www.ine.es/inebaseweb/treeNavigation.do?tn=71824&tns=69531#69531
[10] Instituto Nacional de Estadística (INE). Censo de 1950. Tomo I. Cifras generales. INE [internet] [citado 10 abr 2025].  Disponible en: https://www.ine.es/inebaseweb/treeNavigation.do?tn=92668&tns=125284#125284
[11] Vidal Solares F. Consejos prácticos sobre la higiene de la Primera Infancia. 7ª ed. aumentada y corregida. 1898 [internet]. Madrid: Universidad Complutense de Madrid; 2014. [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://www.google.es/books/edition/_/_e1cAAAAcAAJ?hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwi1m5GNrduFAxXx1AIHHdS4D-gQ7_IDegQIDhAC
[12] Perdiguero Gil E. Rafael Ulecia y Cardona. Real Academia de la Historia (DBE) [internet] [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://dbe.rah.es/biografias/4330/rafael-ulecia-y-cardona
[13] Ulecia y Cardona R. La Gota de leche en Madrid y la propagación de esta institución en España: informe leído al primer Congreso Internacional de la “Gota de Leche” verificado en París el 20 y 21 de octubre de 1905. Biblioteca Nacional de España [internet] [citado 10 abr 2025]. Disponible en: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000067581
[14] Boletín Oficial del Estado (BOE). Real orden disponiendo se interese el Ministerio de Gracia y Justicia se ordene a los encargados de los Registros civiles la entrega de un ejemplar de la Nueva cartilla higiénica para las madres a todos los padres que inscriban en ellos a sus hijos. Ministerio de la Gobernación. Gaceta de Madrid [internet] núm. 23, de 23 de enero de 1904, páginas 301 a 302 [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1904/023/A00301-00302.pdf
[15] El Álbum iberoamericano. Primer consultorio de niños de Pecho. Hemeroteca Digital nacional de España (BNE) 1904, núm. 5.
[16] Ulecia R. Arte de criar a los niños. Administración de la Revista de Medicina y Cirugía Prácticas. Biblioteca Nacional de España [internet] 1904 [citado 10 abr 2015]. Disponible en: http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000247383,
[17] Boletín Oficial del Estado (BOE). Real orden disponiendo se adquieran con destino a las Bibliotecas públicas del Estado 334 ejemplares de la obra “Arte de criar a los niños”, de la que es autor D. Rafael Ulecia. Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Gaceta de Madrid [internet] núm. 234, de 22/ de agosto de 1911, página 519. [citado 10 abr 2015]. Disponible en: https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1911/234/A00519-00519.pdf
[18] Ulecia R. Arte de criar a los niños. 5ª ed. Madrid: V. Suárez; 1928.
[19] Budin P. Sur la mortalité de la première enfance. Rapport sur un mémoire de MM. Balestre et Gilletta de Saint-Joseph (de Nice). Biblioteca Nacional de Francia (BNF) [internet]. [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k5537645v/f9.item.r=Budin%20Consultation%20des%20nourrisons
[20] La Medicina valenciana. Los consultorios de niños de pecho. Año IV noviembre de 1904. Núm. 47. Biblioteca valenciana digital [internet]. [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://bivaldi.gva.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=1032610&posicion=1
[21] Ulecia Cardona R. El verdadero Herodes. Rosa y Azul. Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica [internet] 1904 [citado 10 abr 2025]; 28:419-22. Disponible en: https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=357794
[22] Soriano G. Methodo y orden de curar las enfermedades de los niños [internet]. Zaragoza: Hospital Real y General de N. Señora de Gracia; 1690. [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://books.google.es/books?id=S8jdwYi7rCEC&pg=PP5&source=kp_read_button&hl=es&newbks=1&newbks_redir=0&redir_esc=y#v=onepage&q&f=false
[23] Real Cedula de S.M. y señores del Consejo, en que se aprueban y mandan observar las ordenanzas formadas para el gobierno económico y escolástico del Colegio de Cirugía establecido en Madrid con el título de San Carlos. En Madrid: en la Imprenta de don Pedro Marín, 1787. Fondo antiguo de la Universidad Complutense.
[24] Zafra Anta MA, García Nieto V. Historia de la Pediatría en España. Pediatría Integral [internet] 2015 [citado 10 abr 2024]; núm. 4. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/publicacion-2015-05/20-anos-de-pediatria-integral-historia-de-la-pediatria-en-espana/
[25] Ponte Hernando F, Zafra Anta M, Fernández Menéndez JM, Gorrotxategi Gorrotxategi P, Bassat Q, Fernández Teijeiro JJ, et al. Tal como éramos. En el centenario del Primer Congreso Español de Pediatría de Palma de Mallorca (1914-2014). Anales de Pediatría [internet] 2014 [citado 10 abr 2025]; 80(6). Disponible en: https://www.analesdepediatria.org/es-tal-como-eramos-en-el-articulo-S1695403314001581
[26] Revista de Especialidades Médicas. I Congreso Español de Pediatría 1914. Año XVII. Núm. 3439. 1 julio 1914. Hemeroteca Digital Nacional (BNE) [internet] [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/viewer?id=fb11be88-4905-4152-86d6-dba4677a4562
[27] García Nieto VM. Libro de ponencias y comunicaciones. Sesiones científicas oficiales. En el centenario del I Congreso Español de Pediatría. Congreso Extraordinario de la Asociación Española de Pediatría. AEP [internet] 2014. [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://reumaped.es/images/site/pdf/Ponencias_AEP_Extraordinario_Madrid_2014_63.pdf
[28] Martínez Vargas A. Código de la Madre. I Congreso Español de Pediatría. Palma de Mallorca, abril, 19-25, 1914. Revista de Especialidades médicas. Año XVIII. núm. 439. 1 julio 1914. Hemeroteca Nacional de España (BNE) [internet] [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://hemerotecadigital.bne.es/hd/es/viewer?id=fb11be88-4905-4152-86d6-dba4677a4562
[29] Gaceta de Madrid. Ley sobre Sanidad. núm. 1068, de 7 de diciembre de1855, páginas 1 a 2. [internet]. Madrid: Ministerio de la Gobernación; 1855 [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1855/1068/A00001-00002.pdf
[30] Gaceta de Madrid. Reales decretos autorizando al Ministro del Ramo para presentar a las Cortes los proyectos de Ley de protección a la infancia y reforma de la Ley Electoral de 26 de Junio de 1890. núm. 28, de 28 de enero de 1904, páginas 373 a 376. [internet]. Madrid: Ministerio de la Gobernación; 1904 [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1904/028/A00373-00376.pdf
[31] Gaceta de Madrid. Orden reorganizando los Centros secundarios de Higiene rural. núm. 44, de 13 de febrero de 1936, páginas 1334 a 1336 [internet]. Madrid: Ministerio de la Gobernación; 1936 [citado 10 abr 2025]. Disponible en: https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE//1936/044/B01334-01336.pdf