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Metas de Enfermería

Metas de Enfermería

MARZO 2014 N° 2 Volumen 17

Percepción, conocimientos y actitudes de las enfermeras de urgencias y salud mental frente al alcoholismo y otras drogodependencias

Sección: En Portada

Cómo citar este artículo

López Alabarce JA, Hernández Sánchez D, Molina Mula J, Fernández Medina JM, Castaño Fernández AI, Sanz Álvarez E, et al. Percepción, conocimientos y actitudes de las enfermeras de urgencias y salud mental frente al alcoholismo y otras drogodependencias. Metas Enferm mar 2014; 17(2): 22-31.

Autores

1Juan Antonio López Alabarce, 2Daniel Hernández Sánchez, 3Jesús Molina Mula, 1José Manuel Fernández Medina, 4Ana Isabel Castaño Fernández, 4Elena Sanz Álvarez, 4Antonia Gelabert Binimelis, 1Mercedes Montalbán Romero, 1Antonio González Trujillo, 1Eva Carnicero Viñals, 4Marta Vilardell Balasch, 1Margarida Simonet Bennassar, 1Francisco Clar Aragón, 5Alberto Nuez Aspas

1Enfermera/o. Servicio de Urgencias del Hospital de Manacor (Baleares).
2Enfermero. Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Manacor (Baleares).
3Doctor en Ciencias Biosociosanitarias. Universitat de les Illes Balears.
4Enfermera. Servicio de Psiquiatría del Hospital de Manacor (Baleares).
5Enfermero. Servicio de Urgencias del Hospital St’s Mary Londres.  

Contacto:

Jesús Molina Mula. Universitat de les Illes Balears. Ed. Guillem Cifre. Ctra. Valldemossa, km 7,5. 07122 Palma de Mallorca.

Email: jesus.molina@uib.es

Resumen

Objetivo: describir las percepciones, conocimientos y actitudes de los profesionales de Enfermería que tratan pacientes consumidores de alcohol en las unidades de Urgencias y Salud Mental de hospitales de las Islas Baleares.
Material y método: estudio descriptivo transversal multicéntrico sobre las enfermeras de los servicios de Urgencias y Salud Mental de cinco hospitales de las Islas Baleares. Para la recogida de los datos se utilizó la escala validada al castellano de Seaman e Mannello, que mide los conocimientos y las actitudes de los profesionales de Enfermería con relación al alcoholismo y al consumo del alcohol.
Resultados: se recogieron 159 cuestionarios de un universo de 257. El 99,1% había tenido contacto con personas con drogodependencias durante su experiencia profesional. Cerca del 75% había tenido dificultades a la hora de atenderlos (20,6% por falta de protocolos y 17,1% por la falta de recursos). Los aspectos que dificultaban la atención eran: falta de conocimientos, actitud del propio profesional y percepción social, falta de habilidades en la comunicación, experiencias previas, organización y tipo de servicio donde trabajaba y opiniones personales. Cuando tenían dificultades, consultaban a otros profesionales para resolver sus dudas; solamente un 7,1% acudía a bases de datos científicas como fuente confiable de información.
Conclusiones: la enfermera percibe al paciente alcohólico como una persona enferma que necesita terapia. El déficit de conocimientos es el factor que más negativamente influye en la atención que se presta al drogodependiente, las actitudes aparecen en menor medida. El aspecto organizativo y lugar de trabajo también intervienen.

Palabras clave:

Rol profesional; trastornos relacionados con sustancias; percepción social; capacitación profesional; salud mental; investigación estudio descriptivo transversal

Title:

Perception, knowledge and attitudes of Emergency and Mental Health nurses regarding alcoholism and other drug dependencies

Abstract:

Objective: to describe the perceptions, knowledge and attitudes of Nursing professionals who treat alcoholic patients in the Emergency and Mental Health units of hospitals in the Balearic Islands.
Materials and method: a descriptive transversal multicenter study with nurses in the Emergency and Mental Health units of five hospitals in the Balearic Islands. For data collection, the Seaman-Mannello Scale was used, validated into Spanish, which measures the knowled­ge and attitudes of Nursing professionals regarding alcoholism and alcohol intake.
Results: 150 questionnaires were collected, out of a universe of 257. Out of these, 99.1% had become in contact with drug dependent persons during their professional experience. Almost 75% of them had had difficulties when managing them (20.6% due to lack of protocols, and 17.1% due to lack of resources). The factors which made patient care difficult were: lack of knowledge, attitude by the professional and social perception, lack of communication skills, previous experiences, organization and type of unit where they worked, and personal opinions. When they had difficulties, they consulted other professionals to clarify their doubts; only 7.1% used scientific databases as a reliable source of information.
Conclusions: nurses perceive alcoholic patients as sick persons who need therapy. Lack of knowledge is the factor with the highest negative impact on patient care offered to drug dependent patients, while attitudes appear to a lesser extent. Organization aspects and place of work are also involved.

Keywords:

Professional role; disorders associated with substance abuse; social perception; professional qualification; mental health; researchtransversal descriptive study

Introducción

En las últimas décadas, el uso y abuso de sustancias tóxicas, especialmente el del alcohol, se ha convertido en un problema de salud pública de primer nivel, debido al consumo excesivo y la dependencia que genera (1,2); además de ocasionar grandes núcleos de marginalidad, estigmatización y rechazo, y un considerable incremento del coste sanitario debido a la morbi-mortalidad secundaria a su consumo (2,3).

La bibliografía nacional es muy escasa y a nivel internacional existen pocos estudios que analicen los conocimientos y actitudes de los profesionales de la salud con relación al uso de sustancias y a los consumidores de drogas (1), si bien son los propios profesionales los que detectan carencias importantes en su formación y habilidades (4). Por otro lado, no existe suficiente evidencia científica que analice con detenimiento cómo la actitud del profesional impacta en la calidad asistencial. Solamente describen los tipos de comportamientos y actitudes, no así su influencia en el tipo de atención prestada, ni la relación de todos estos aspectos con la calidad asistencial (5,6).

Divane de Vargas entiende que la percepción que la enfermera tiene del paciente es el principal determinante de la calidad de cuidados prestados (7). También plantea que la concepción de ciertos problemas de salud como el alcoholismo puede influir en las actitudes de los profesionales sanitarios, si se tiene en cuenta que las creencias individuales, la edad, el género, la etnia y la religión que se profesa, influyen en las actitudes de los profesionales y estas dependen del rol, tipo de relación, socialización, naturaleza del contacto con los pacientes, institución donde se trabaja, formación previa e intervenciones que se realizan (1,7).

Kelleher (8) indica en su estudio que el grado de conocimientos condiciona la opinión y percepción de los profesionales, y otros como López Honrubia y GIBED (3,4) consideran que la percepción de los profesionales sanitarios respecto a las drogas se puede equiparar a la percepción general de la sociedad.

Las investigaciones señalan diferencias en las actitudes de los profesionales dependiendo del servicio en el que trabajen. Así, Pinikahana (9) muestra que los profesionales de salud mental tienen actitudes no discriminatorias hacia las personas con drogodependencias y no consideran que dichos pacientes deban ser excluidos del tratamiento tras varias recaídas. Mientras que según Kelleher (8), el personal de urgencias considera a la persona dependiente con varias recaídas como un paciente no tratable.

El objetivo general de este estudio fue describir las percepciones, conocimientos y actitudes de los profesionales de Enfermería que tratan a pacientes consumidores de alcohol en las unidades de Urgencias y Salud Mental de hospitales de las Islas Baleares. Además, se valoró la actitud y percepción de dichos profesionales con respecto al consumo de alcohol y otras drogas.

Material y método

Se realizó un estudio descriptivo transversal multicéntrico de marzo a octubre de 2012. La muestra abordada correspondió al universo poblacional de enfermeras/os de los servicios de Urgencias y Salud Mental de cinco hospitales de las Islas Baleares. Se incluyeron todas las enfermeras que tuvieran al menos seis meses de experiencia profesional y seis meses de antigüedad específica en el servicio. El total de enfermeras/os de estos servicios era de fácil manejo y gestión, por lo que no se consideró necesario seleccionar una muestra, y sí incluir para estudio el total de plantillas de cada uno de los servicios.

Se entregó a cada profesional un cuestionario para la recogida de datos sociodemográficos y la escala validada al castellano de Seaman e Mannello (1,7,10-12), que mide los conocimientos y las actitudes de los profesionales enfermeros con relación al alcoholismo y al consumo de alcohol. La escala está compuesta por 30 ítems agrupados en cinco subescalas ante los cuales hay que posicionarse según su grado de acuerdo o desacuerdo mediante una escala Likert. Para este trabajo se eliminaron el título de cada una de las subescalas y se reenumeraron las preguntas del número 1 al 30, modificando y adaptando el cuestionario original para facilitar la comprensión de los participantes.

El análisis de los datos se realizó basándose en el comportamiento del tipo de variables (Cuadro 1). Se hizo un análisis descriptivo de la información sociodemográfica de la población estudiada. Posteriormente, se analizaron las 30 preguntas de la escala Seaman e Mannello y sus cinco subescalas, atribuyendo 1 y 2 puntos para respuesta desfavorables; 3 para categoría intermedia; y 4 y 5 puntos para categorías favorables. A partir de la suma obtenida se calculó una media, siendo este resultado interpretado de acuerdo a los autores del instrumento. Se desarrolló un análisis bivariante, mediante la prueba de Chi-cuadrado, para explorar la asociación entre los ítems de la escala y las distintas variables estudiadas. Se consideró un nivel de significación estadística en p< 0,05. El análisis fue realizado con el paquete estadístico SPSS v.21.0.

El proyecto del estudio superó la evaluación de varias comisiones de ética e investigación, contando con la aprobación de los gestores de los centros y servicios implicados. Se respetaron todos los principios éticos y legales vigentes y los participantes recibieron información y firmaron un consentimiento informado específico para este estudio.

Resultados

La población estudiada fue de 257 participantes. En la Tabla 1 pueden observarse los datos de participación por unidades y centros, así como la muestra aportada por cada uno de ellos. Además en dicha tabla se reflejan los estadísticos descriptivos de las variables sociodemográficas.

Conocimientos de las enfermeras sobre drogodependencias

Los profesionales enfermeros tenían un nivel medio de conocimientos sobre drogodependencias y percibían un déficit de conocimientos; los hombres se inclinaban más hacia la postura de que existen conocimientos, mientras las mujeres opinaban que eran insuficientes.

La mayoría de los encuestados refirieron no haber recibido formación continuada sobre este tema (66,4%) y el 78,8% de los profesionales encuestados manifestó no conocer ningún tipo de escala de valoración (Tabla 2).

Un 64,1% utilizaba como fuente a otros profesionales. Solamente el 13,7% de ambos sexos emplea los libros para aclarar sus dudas. La mayoría de los encuestados no recurría a las bases de datos científicas para consultar las dudas, a excepción de los profesionales que tenían un máster, los cuales acudían a las mismas en un 71,4%.

En términos globales, lo que más influía negativamente en la atención prestada a la persona con drogodependencia, en mayor o menor grado, era: la falta de conocimientos (78,7%), la percepción social (77,7%), la actitud profesional (77,1%), las habilidades para la comunicación (76,5%) y las experiencias previas (69,5%) (Tabla 3).

Percepción y actitudes de las enfermeras sobre personas con drogodependencias

El 65,9% empatizaban con el paciente consumidor sin caer en una actitud paternalista. En la Tabla 3 se muestran los datos obtenidos sobre las características que definen al paciente con drogodependencias en general y con alcoholismo en particular.

El 88,8% de los encuestados había tenido contacto con personas con drogodependencias en los últimos seis meses.

La mayoría de los casos atendidos tenían que ver con el consumo de alcohol, tanto en unidades de Urgencias como de Psiquiatría. Un 50% dijo haber prestado atención a pacientes consumidores de cannabis, con mayor porcentaje en las unidades de psiquiatría. Un 84,4% refirió no haber prestado atención a enfermos consumidores de drogas de diseño.

En la mayoría de estos casos no se realizaron intervenciones de educación para la salud. De hecho, el 91,6% de la muestra afirmó que la atención prestada en el contacto con la persona con drogodependencias nunca fue la educación para la salud.

Un 73,5% reflejó haber tenido alguna dificultad en la atención de pacientes con drogodependencias; en concreto, un 20,6% las relacionó con el déficit de protocolos, un 18,2% con la falta de tiempo y un 17,1% con la falta de recursos (Tabla 3).

Se dio una asociación entre el sexo, el nivel de estudios, la experiencia profesional, la situación laboral y los años de permanencia en la unidad con la percepción de la enfermera sobre la persona con drogodependencia y su grado de satisfacción en su trabajo con estos pacientes (Tabla 4).

Escala Seaman Mannello

La subescala I (inclinación con relación al caso: terapia versus castigo):

La puntuación media fue de 21,33 (desviación estándar (DE): 8,08), lo que es considerado como una puntuación alta, significando esto que los profesionales de Enfermería se decantaban hacia la terapia de estos pacientes, puesto que mayoritariamente estaban de acuerdo en que la vida de la persona alcohólica no era agradable y, generalmente, no gozaban de buena salud física, máxime cuando pensaban que el delirium tremens suponía un elevado grado de sufrimiento. Sentían la necesidad de ayudarlo mediante terapia y consideraban que debían recibir tratamiento médico. Reconocían el alcoholismo como una enfermedad y consideraban necesario tratarla tanto a nivel físico como mental.

La subescala II (satisfacción personal y profesional de trabajar con alcohólicos):

La puntuación media fue de 15,88 (DE: 6,2), lo que es considerado como una puntuación baja. Ello indicaba que los profesionales enfermeros no se encontraban muy satisfechos cuando trabajaban con estos pacientes, ya que a nivel personal no les aportaba la satisfacción que les podía dar otro tipo de enfermos. Aunque no percibían el alcoholismo como un tema tabú y aceptaban al paciente alcohólico como un usuario más, lo trataban como otro paciente cualquiera, pero no era la patología con la que más cómodos se encontraban a la hora de trabajar.

La subescala III (inclinación a identificarse: habilidad para ayudar a pacientes alcohólicos):

La puntuación media fue de 16,29 (DE: 6,60), considerado como una puntuación baja. Es decir, las enfermeras opinaban que la persona alcohólica era consciente de que buscaba su propia felicidad pero no era lo único que le importaba. El profesional estaba dispuesto a ayudar al paciente alcohólico, aun cuando este siguiera bebiendo y no quisiese tratarse. Reconocía el alcoholismo como una enfermedad y manifestaba que este, en verdad, no quiere serlo, pero al mismo tiempo, mostraba dudas sobre que el enfermo quisiera dejar de beber.

La subescala IV (percepciones de características personales de personas alcohólicas):

La puntuación media fue de 17,2 (DE: 6,5). Ello indicaba que los profesionales de Enfermería percibían al paciente alcohólico como una persona con dificultades emocionales severas, pero no estaban del todo de acuerdo en que fuera una persona sensible, con complejo de inferioridad o solitaria, aunque la tendencia fuese a pensar que sí y pudieran poner de excusa otros problemas como detonante para consumir. Tampoco tenían muy claro que el consumo del alcohol hiciese de estos individuos malas personas.

La subescala V (actitudes personales hacia la bebida):

La puntuación media fue de 14,27 (DE: 6,45), lo que ha sido considerado como una puntuación baja. Esto indicaba que los profesionales enfermeros personalmente tenían una actitud de rechazo ante el consumo moderado de alcohol. No lo consideraban saludable y para nada inofensivo, aunque había disparidad de opiniones acerca de la creencia de que el consumo de alcohol transformaba a las personas en débiles.

Discusión y conclusiones

El presente estudio incide en uno de los problemas de salud menos visible. El problema asociado al consumo de drogas ha pasado de ser una de las principales preocupaciones de los españoles a estar en los últimos lugares, según las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS, 2013).

La literatura destaca que las enfermeras influyen en la promoción de la salud del paciente y su adherencia al tratamiento, especialmente cuando la actitud de esta hacia el enfermo es de empatía, aceptación y respeto (7).

A pesar de que son los propios profesionales los que detectan carencias importantes en su formación y en sus habilidades, la mayoría de los encuestados refirió no haber recibido formación continuada sobre este tema.

Comparando los datos del presente estudio con los de Divane de Vargas (7,13,14) y Navarrete (11), se han encontrado semejanzas importantes. El denominador común es que existe un rechazo personal hacia el consumo moderado de alcohol y que los enfermeros están dispuestos a ayudar a los pacientes aun cuando sigan bebiendo, pues consideran que deben recibir tratamiento. Además, creen que son personas sensibles con dificultades emocionales severas y con complejo de inferioridad, cuya vida no es agradable y que carecen de buena salud física. Los estudios también comparten que las enfermeras no se encuentran cómodas cuando trabajan con estos pacientes porque no les aportan la satisfacción que sí dan otro tipo de enfermos, pero dicen aceptarles como un usuario más.

En las investigaciones de Divane de Vargas (7,13,14) como en la presente, la puntuación de la subescala 1 del cuestionario Seaman e Mannelo (12), presentó valores considerados como altos que indican que el profesional sanitario cree que las personas alcohólicas son pacientes que están físicamente enfermos y que necesitan tratamiento médico. Este mismo paralelismo se dio para la subescala 2, lo que indica sentimientos de insatisfacción y desagrado por parte de la enfermera/o a la hora de trabajar con personas que tienen problemas relacionados con el alcohol (15).

También la subescala 5 presentó una puntuación baja, tanto en el presente trabajo como en el de Divane de Vargas (7). Esta subescala divide los resultados en dos categorías, por un lado las referentes a las actitudes personales de los profesionales de Enfermería sobre la bebida alcohólica y, por otro, las actitudes de los consumidores frente a estos profesionales. Según Divane de Vargas los enfermeros ven el alcohol como algo peligroso y nocivo en cualquier cantidad, además de moralmente erróneo.

El presente trabajo puede contar con las limitaciones propias de la participación y del tamaño muestral, además de con los sesgos inherentes a la aplicación de toda escala. Sin embargo, se han obtenido resultados significativos que sugieren determinadas asociaciones entre las variables del estudio. Se debe remarcar que al tratarse de un diseño descriptivo, estas asociaciones no demuestran relación causal entre las variables, pero sí pueden dar pie a futuros estudios con diseño analítico, orientados a investigar y contrastar las hipótesis correspondientes.

A día de hoy, la presente investigación ha proporcionado datos, en nuestro ámbito geográfico, sobre la necesidad de formación y preparación de los enfermeros que atienden a las personas con problemas de consumo de sustancias, sobre todo en lo que se refiere a las habilidades de comunicación y a conocimientos sobre drogodependencias. Esta información permitirá mejorar las actitudes que presentan los profesionales, previo aumento de los conocimientos y habilidades, como base para el desarrollo de competencias profesionales. Una modificación de este tipo puede repercutir en la seguridad clínica de los enfermos y en la relación coste-beneficio de las intervenciones que se realicen, al suponer todo ello un cambio de los protocolos de actuación que no son eficaces actualmente.

Es indudable que el nivel de preparación que las enfermeras reciban será fundamental para determinar el rol que adquieran en el campo de las drogodependencias. Pero la evidencia científica no establece conclusiones claras sobre el tipo de intervenciones formativas en drogodependencias que deben recibir. Además, la mayoría de estudios no presenta niveles de evidencia suficiente para declinarse por un tipo de intervención u otra, lo que dificulta identificar el impacto que esto puede provocar en la calidad de los cuidados.

En estos momentos son escasas las investigaciones que se han realizado en España sobre el fenómeno de las actitudes descrito en este estudio. Si además sumamos la falta de recursos disponibles para que podamos investigar aparecerán consecuencias en un futuro no muy lejano, aumentando las dimensiones socioculturales del problema de las drogodependencias.

Como conclusión, según los datos aportados por este estudio, el déficit de conocimientos es el factor que más negativamente influye en la atención que se presta al paciente drogodependiente. Las actitudes profesionales y la percepción social son la segunda causa, siendo la falta de habilidades para la comunicación la tercera. En cuanto a las actitudes, cabe señalar como aspectos positivos, que aparece una actitud integradora y de comunicación sujeto a sujeto al autodefinirse como empáticos y no paternalistas. Entre los aspectos negativos, se plantea la falta de habilidades para la comunicación y de asertividad con estos pacientes. Destaca cierto grado de resignación y una cierta insatisfacción cuando se trabaja con personas con drogodependencias.

Financiación

Estudio financiado por la Cátedra de Estudios Avanzados del Ilmo. Colegio Oficial de Enfermería de las Illes Balears.

Conflicto de intereses

Los autores/as firmantes de este artículo no presentan conflictos de intereses.

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