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Metas de Enfermería

Metas de Enfermería

MARZO 2015 N° 2 Volumen 18

Con nombre propio.
Mónica L. Ventoso. Creadora de la iniciativa #YoNoPaso

Sección: Enfermería al Día

Autores

Silvia López Criado

Redactora de Metas de Enfermería

Resumen

Actualmente, Mónica López Ventoso desempeña su labor como enfermera de urgencias del Hospital del Oriente de Asturias, en el que ha sido supervisora del área quirúrgica durante cinco años. Autora del blog Quironautas, ha iniciado un movimiento enfermero que cada vez va teniendo más seguidores: #YoNoPaso, donde la autocrítica es la base para la mejora y el aumento de la visibilidad de la profesión.

“La autocrítica es básica para saber que se tiene un problema y reconocerlo es el primer paso para iniciar su solución”.

#YoNoPaso, pequeñas cosas pueden generar grandes cambios

Pregunta. En el último mes el hastag #YoNoPaso está adquiriendo cada vez más relevancia en las redes sociales. ¿Qué es exactamente y cuál es el porqué de ese nombre?
Respuesta. La idea partió ya hace unos meses, al principio quería llamarlo #elcascabelpalgato, pero se me hacía muy largo.

Con los chicos de #6000enfermeras, compañeros míos en el quirófano hasta que dimití, habíamos hablado muchas veces de la dejadez y de la desidia que tiene nuestra profesión. Nadie hace nada, todo el mundo se cruza de brazos, asiente con la cabeza y parece estar de acuerdo, pero a la hora de la verdad… nadie quiere ponerle el cascabel al gato, o bien, todo el mundo “pasa”.

Ellos lo han vivido en sus carnes, intentando cambiar un colegio de Enfermería que no nos representa en absoluto, y que está bajo la lupa de la justicia por no tener muy claro qué se hace con el dinero que se recauda. Han hecho reuniones, presentaciones, asambleas, donde solamente aparecían dos o tres enfermeros, y eso es descorazonador.

Sin embargo, en conversaciones de pasillo todo el mundo les apoya y les da la razón. Sinceramente, me cansé, esto solo era un ejemplo, pero a diario escuchaba la frase de “yo paso”, si comentabas que estabas haciendo un trabajo de investigación, te miran raro suspiran y dicen: “yo paso”. Llegaba un trabajador nuevo a la unidad y soltaba: “Solo vengo para dos días, no sé cómo se trabaja aquí, así que, yo paso de usar el ordenador”.

Pequeñas cosas como coger una vía cuando en 20 minutos llega el cambio, hablar con el equipo de trabajo para agilizar el entendimiento y la resolución de los pacientes… a todo: “yo paso”.

Pues me cansé, y decidí que yo ya no pasaba más. #YoNoPaso

P. ¿Cómo surge la idea de crear un movimiento en las redes sociales de estas características? ¿Qué respuesta ha tenido entre la profesión enfermera?
R. La idea se la debo en parte a @ebevidencia, Azucena (ver entrevista en Metas Enferm 2014; 17(7)), con su movimiento de #MLPela, consiguió al menos remover conciencias, dar visibilidad a la investigación en Enfermería y poner el dedo en la llaga gritando a los cuatro vientos que las cosas no tienen por qué seguir haciéndose así simplemente porque así se hicieron siempre, que tenemos herramientas y capacidad suficiente como para cambiar algo que se está haciendo mal con base en la evidencia que tenemos a nuestra disposición y, si no, también podemos investigar y encontrar nuevos métodos.

En estas últimas semanas me han marcado significativamente dos cosas. Por un lado, una charla con una compañera de la que antes fui supervisora, que me decía cómo habían cambiado las cosas, cómo el clima se había ido enrareciendo poco a poco, que sentía que ya a nadie parecía importarle nada y que el trabajo se había vuelto mecánico, impersonal, y me dejó marcada una frase: “Ya casi no me importan ni los pacientes”. ¡Uf! fue demoledor, una enfermera a la que admiro no solo a nivel personal, sino también a nivel profesional, alguien que estuvo años azuzándome para que “no pasáramos” me estaba diciendo que pasaba. Entonces empecé a darle vueltas en la cabeza, algo tiene que cambiar. Por otro lado, los posts de Lola Montalvo y Pinchazos enfermeros que reflejan la realidad de una profesión llena de manzanas podridas, desganas y anticompañerismo, también el de Serafín, Cuidando, sobre la falta de positivismo y motivación, terminaron por lanzarme, estaba dispuesta a gritar que yo ya no paso más, que podemos cambiar, si queremos, al margen de los recortes, de la saturación, de los pésimos contratos. Pequeñas cosas pueden generar grandes cambios.

P. ¿Cuáles son los principales objetivos que tiene este movimiento enfermero?
R. No pretendo hacer postureo, no me interesan los 15 minutos de gloria, que para eso ya hago teatro y tengo el cupo cubierto todos los años (risas), me interesa dar algunas collejas a la profesión. Esa que en las salitas de las unidades arregla el mundo en dos frases, critica a medio centro por hacerlo todo fatal y ve sencillísimo solucionar el 90% de los problemas que sufre la profesión. Esa misma profesión, que luego hace cosas como las que relata Lola Montalvo o Pinchazos enfermeros.

Todos hemos pasado, ninguno somos perfectos, pero debemos al menos ser conscientes de ello, y si con #YoNoPaso consigo que al menos cada día alguien tome conciencia de ello y cambie una pequeña cosa, me daré por satisfecha. Somos miles de profesionales de la salud en España, imagínate si cada uno hace cada día una pequeña cosa.

P. En una época convulsa como la actual quizás una de las diferencias de #YoNoPaso es la autocrítica que realiza con su propia profesión. En su blog Quironautas (http://quironautas.blogspot.com.es) dice que “el cambio empieza en uno mismo”. ¿De qué manera se puede contribuir a dicho cambio?
R. La autocrítica es básica para saber que se tiene un problema y reconocerlo es el primer paso para iniciar su solución. Se contribuye con el ejemplo y con el contagio.

Hoy he visto un vídeo de estos virales en internet, uno que comienza poniendo “pequeñas acciones pueden cambiar el mundo” y que se desarrolla con pequeños gestos de ayuda que hace una persona, y luego otra que la ha visto repite en otro momento y así sucesivamente. Creo que ese contagio es lo que puede lograr ese cambio, cambiar el mood (como dicen los coachers) que tiene la profesión enfermera, esa rabia contenida de años sufriendo la presión asistencial, la escasez de materiales y recursos humanos, los recortes, etc. Seguimos siendo profesionales sanitarios, y hay mucho que podemos, debemos y tenemos que hacer al margen de toda esa precariedad. Una llamada de teléfono a la unidad de destino de un paciente para informar, no supone tiempo, ni coste, ni cansancio ¿Por qué pasamos?

Como reza el lema de mi blog: Si te quejas de que algo está mal, es porque sabes cómo hacerlo bien, el cambio comienza en ti.

P. Actualmente la profesión enfermera está luchando por conseguir una mayor “visibilidad”, son varias las iniciativas que se abren paso en las redes sociales, como es el caso de Ebevidencia de Azucena Santillán. ¿Qué pasos tiene pensado seguir realizando?
R. Sinceramente no he pensado más allá, pienso en el aquí y en el ahora, en el momento que puedo cambiar, en enviar cada día un tuit con mi pequeño cambio, y ojalá pudiera recibir un montón con los cambios que va adquiriendo la gente.

Las redes sociales son endogámicas, lo hemos dicho muchas veces, no me hace falta convencer a los que ya están convencidos, pero sí despertar en ellos esa chispa del contagio, porque el ejemplo es el arma más poderosa para efectuar un cambio.

He diseñado unas chapas, porque cuando Azucena tan amablemente me envió la suya, al ponérmela me dije: ¡Ostras! ¡Como para ponerme ahora a coger una vía sin guantes! Me entró la risa, ¡la chapa tiene superpoderes!

Es broma, pero sí que es cierto que publicar que estás a favor de determinada iniciativa hace que estés más pendiente de hacer las cosas acorde con ella.

Si nos ponemos una chapa de #YoNoPaso ¡cómo vamos a pasar!