Actualidad enfermera. Primer centenario del título oficial de Enfermería

Sección: Enfermería al Día

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Redacción Metas de Enfermería

El 7 de mayo se cumplen cien años de la aprobación del primer título de Enfermería (1915), cuyo origen se debe, en gran parte, a la solicitud que la Congregación de las Siervas de María Ministras de los Enfermos realizó a las autoridades administrativas y políticas para poder ejercer la profesión enfermera a las religiosas que acreditaran tener los conocimientos necesarios.

Esta petición se materializó en la aprobación de dicho título, cuyo ámbito fue ampliado por Julio Burell y Cuellar, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes durante el reinado de Alfonso XIII, quien decidió permitir la habilitación a todas las enfermeras que lo solicitaran, sin necesidad de formar parte de comunidades religiosas.

La formación profesional de la Congregación de las Siervas de María

La institución de las Siervas de María Ministras de los Enfermos nació en Madrid, el 15 de agosto de 1851 de la mano del párroco de Chamberí, Miguel Martínez, sacerdote amigo de la Reina Isabel II. Inicialmente comenzaron a instruirse con unos pequeños libros traducidos del francés, sobre higiene de la salud, prevención de las enfermedades y primeros auxilios.

Según el archivo histórico se evidencia que fue esta congregación religiosa quien inició los pasos para la consecución años más tarde del reconocimiento oficial del título de Enfermería. Estos primeros pasos tienen, asimismo, un destacado carácter europeísta, ya que transciende el ámbito local al tener el origen en un proyecto liderado desde Roma por el Papa Pío X, al abrir en el Vaticano la “Escuela de Enfermería Profesional” para formar a las religiosas en el cuidado de los enfermos.

“El éxito de las Siervas de María se produce, a mi entender, como consecuencia de la convergencia de varios factores –apunta José Siles González, CEU-Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Alicante–. Algunos de ellos se pasan por alto porque su papel es indirecto y no está relacionado con la labor en pro del título de las religiosas, aunque es determinante porque prepara la sociedad lentamente para que se entienda la necesidad de esa titulación”.

Las siervas de María comenzaron a estudiar en Roma. Algunas de ellas tras su formación regresaron como profesoras a Madrid y, según documentos históricos, ahí comenzó la formación profesional del oficio en España. Debido a la previsión de la aprobación del título, un año antes (1914) las Siervas de María crearon una escuela en Madrid, donde un nutrido grupo de religiosas comenzó a instruirse para su posterior presentación al examen oficial que les otorgara el título.

“En 1914 ya empezaron a impartir clases a religiosas que serían las futuras profesoras de la escuela junto con un selecto e incondicional grupo de médicos. De alguna forma, las religiosas ya contaban con la creación del título y no querían que las pillara desprevenidas: el espíritu previsor de esta congregación es un ejemplo a seguir”, afirma Siles González.

Factores influyentes en la consecución del título

Como explica Siles González, la materialización de la titulación enfermera hay que explicarla a través de su contexto histórico. Fueron varios los factores influyentes que favorecieron la aprobación de dicho título. “La voluntad de algunos reformistas, hombres y mujeres, que se empeñaron en ampliar el papel de la mujer en la sociedad española, pero respetando siempre la tradición de lo femenino –afirma el historiador–. Se trata de una tendencia marcada por los krausistas españoles durante el último tercio del siglo XIX en su empeño por encontrar salidas educativas y laborales a las mujeres”.

Otro factor mucho más directo e inmediato lo constituye, por ejemplo, el eje formado, por un lado, por la tradicional función sociosanitaria de las religiosas y sus relaciones con las altas esferas religiosas en el ámbito nacional como internacional. “Este eje se completaría con la gran influencia que las religiosas en el ámbito político. Los religiosos y religiosas siempre habían tenido un papel predominante en los cuidados de salud y en Enfermería, pero había llegado el momento de que las mujeres pudieran acceder a unas titulaciones que les hicieran competentes legalmente en el arte y ciencia del cuidado”.

Por otro lado, queda recogido que las religiosas ya habían puesto al tanto al obispo de Madrid-Alcalá y algunos relevantes personajes de la nobleza española para que contribuyera a impulsar la creación del título. “Desde el punto de vista político y social, la reina Victoria Eugenia también puso su granito de arena para que las aspiraciones de las religiosas se hicieran realidad, aunque quizás influyó todavía más en la creación de las damas enfermeras de la Cruz Roja”. Por último, una parte cualitativamente destacada del sector médico apadrinó la creación del título contribuyendo a la elaboración del programa que, sin duda, tenía un acreditado apoyo científico.

Aprobación del título oficial de Enfermería

La presentación de la solicitud a las instituciones fue acompañada por un programa de contenidos necesarios creado por las mismas religiosas. Inicialmente, y aunque el programa presentado por estas incluía un apartado en el que se destacaba que consideraban “conveniente hacer a V.E. la aclaración de que el programa adjunto encierra un plan de enseñanza distinto del que existe para los practicantes”, estos últimos se mostraron recelosos de la posible nueva instrucción profesional al ver sus competencias comprometidas. Este recelo que estuvo patente hasta la unificación profesional de ambas categorías profesionales.

Los practicantes decían no oponerse a que se formasen enfermeras, pero recelaban de que se las titulara, llegando a facultarlas como a ellos mismos en lo que supondría dejarlos vaciados de competencias profesionales. “Emplean todos los medios que tienen a su alcance, especialmente los colegios, la prensa y los recursos legales. Esto es un ejemplo de lo que ocurre cuando a un puzzle que ha permanecido durante mucho tiempo representando un determinado paisaje al que todo el mundo está acostumbrado, se le añade una pieza nueva que nadie sabe dónde encajar” afirma Siles González.

36 fueron las siervas de María que se presentaron al primer examen celebrado en junio de 1915, 18 las presentadas un mes después en la segunda convocatoria. Poco a poco el número de religiosas con formación oficial fue en aumento.
Otra fecha a destacar dentro de la historia de la evolución de la instrucción enfermera, por la repercusión que tuvo, fue la del 21 de mayo de 1915, día en el que la Gaceta de Madrid publica el “Programa para la enseñanza enfermera”, documento que enumeraba las 70 lecciones del temario. La publicación del programa alentó a que distintas instituciones crearan sus propias escuelas de formación. De este modo, comenzaron a proliferar y extenderse los lugares dedicados a la instrucción de futuras enfermeras.

En la misma época de la creación del título se crea otro que va a gestionar la Cruz Roja, pero se trata de uno de carácter privado que no va a ser refrendado hasta 1917, cuando se crea el Cuerpo de Damas Enfermeras de la Cruz Roja Española, que tendría también un programa diferente al aprobado por iniciativa de las Siervas de María. Otro rasgo distintivo lo constituye el hecho de que la mayoría de las alumnas que van a estudiar en la Cruz Roja proceden de la burguesía y la aristocracia espoleadas por el proselitismo de la Reina Victoria Eugenia y las damas de su corte.

También se crearon escuelas como la de la Mancomunidad de Cataluña y la del Montepío de Santa Madrona y otras muchas más que proliferaron al amparo de una nueva situación en la que el tipo de enseñanza libre permitía un sistema de aprendizaje sin demasiadas garantías, dado que casi todo el proceso quedaba a expensas del examen final en las facultades de Medicina.

Bibliografía

González Iglesias ME, Amezcua M, Siles J. Temperamentvm 2010, 12. Disponible en: http://www.index-f.com /temperamentum/tn12/t1210.php