Compartiendo METAS con... Marta Robles

Sección: Enfermería al Día

Autores

Silvia López Criado

Redactora de Metas de Enfermería

Resumen

Rostro conocido de la televisión, su nombre se vincula en numerosas ocasiones a causas solidarias. Ella se define como escritora y periodista, sin embargo, podría decirse que Marta Robles es una mujer todoterreno. Todoterreno porque parece abrirse paso en todos los ámbitos sin dificultad: prensa, radio y televisión; medios impresos y online.

Ganadora del Premio Fernando Lara de Novela en 2013, actualmente está escribiendo el que será su décimo libro. Junto a ella charlamos de sus últimos proyectos y de la labor enfermera de la que resalta lo “imprescindible de su profesionalidad y su cariño” para la supervivencia de muchos enfermos.

Pregunta. Actualmente podemos leerla en un par de publicaciones semanales; escucharla, en un espacio radiofónico que dirige; verla, en colaboraciones puntuales para la televisión; es madre de familia numerosa… Además, tiene tiempo para escribir libros, el último (Luisa y los espejos. Planeta) reconocido con el Premio Fernando Lara 2013. Con este ritmo de vida, ¿cuánto tiempo se dedica para usted misma? ¿Cómo se cuida?
Respuesta. Efectivamente colaboro en la Gaceta de Salamanca, en La Razón, en Neupic y además dirijo y edito la revista online de bienestar Mass Bienestar. Además tengo un programa de literatura, cine y música en la radio, colaboro de vez en cuando en el programa Amigas y Conocidas de TVE y estoy escribiendo el que será mi décimo libro. ¿Tiempo para mí, teniendo además tres hijos? Pues poco, la verdad. Intento comer bien, que creo que es lo más importante, hago Pilates dos veces por semana y procuro utilizar los productos cosméticos adecuados.
 
P. Son numerosas las ocasiones en las que podemos verla formar parte de campañas solidarias, una de las últimas es junto a World Vision (Los Padrinos). ¿De qué manera colabora con las diferentes ONG?
R. Colaboro siempre que puedo con todo aquel que me lo pide. Con World Vision llevo trabajando desde hace muchos años, cuando vinieron por primera vez a un programa que yo hacía en Telemadrid. Hago lo que puedo. Apadrino niños, colaboro económicamente, participo en campañas, hago presentaciones y pongo mi imagen a disposición de buenas causas siempre que me lo reclaman. Nada. Muy poco, la verdad.

Me gustaría hacer mucho más y espero poder hacerlo algún día. Para mí colaborar en este tipo de iniciativas es un regalo. Creo que ayudar casi es un acto de egoísmo porque, al menos a mí, me proporciona una enorme felicidad. No presumo de lo que hago porque, insisto, me lo pide el cuerpo, soy feliz al hacerlo y desde luego me parece infinitamente menos de lo que debería hacer.

P. Ayudar, cuidar, apoyar, sanar… forma parte del día a día del trabajo enfermero. ¿Qué papel le otorga usted a la figura de este profesional en el proceso de curación? ¿Tiene algún recuerdo personal del trato con alguna enfermera/matrona?
R. Admiro profundamente el trabajo del enfermero. Creo que es el menos reconocido, incluso desde el punto de vista económico y que su importancia es extraordinaria.

Yo tengo amigas enfermeras y muy buenos recuerdos de las que me atendieron hace muchos años cuando tuve un accidente que me postró dos meses en una cama. Su profesionalidad es imprescindible y con su cariño y dedicación sobreviven (en el sentido literal y en el figurado) muchos enfermos.

P. Son varias las columnas en diversos medios escritos que ha dedicado a dar voz a personas que tienen alguna de las denominadas “enfermedades raras”. “No son personas raras, sino que tienen enfermedades raras” ha dicho. ¿Cree que se está perdiendo el “trato humano” a la hora de etiquetar a los pacientes?
R. Es posible. Hay muchos pacientes y poco tiempo, pero desde luego el sector sanitario en España es tan digno de alabanza que no quiero destacar las cosas peores, sino ensalzar las mejores, que son muchas, de verdad.

En cuanto al resto de la sociedad, a veces no sabe tratar a las personas con discapacidad o con enfermedades raras porque sienten una especie de miedo absurdo, como si les fueran a contagiar. Eso también tiene que ver con que hasta hace bien poco las personas con discapacidad o con enfermedades raras estaban casi completamente aisladas. Por suerte eso se va superando. No sé si se está perdiendo el trato humano, pero sí que este es el momento más solidario de la historia hasta ahora.
 
P. En su último libro, la idea de la libertad, de la lucha por los sueños, está muy presente. El espejo como metáfora de la dualidad de la persona, de los sueños cumplidos y por cumplir, juega un importante papel. Cuando se mira al espejo, ¿cómo ve su balance? ¿Le quedan muchos sueños por alcanzar?
R. Por supuesto, todos los días me levanto con algún sueño por cumplir y por compartir.

PÍLDORAS

¿Con qué palabras definiría la labor enfermera?
Personas que cuidan del cuerpo y el alma de otras personas.
¿Qué no falta en su botiquín?
Aspirina® y Flumil®.
¿Ejercicio: en un gimnasio o al aire libre?
Soy “taaan” perezosa que con hacer Pilates en un estudio voy servida.
¿De qué alimento no podría prescindir?
Fruta.
Si no fuese periodista/escritora, ¿qué profesión tendría?
Creo sinceramente que a cualquier cosa a la que me hubiera dedicado le pondría el alma. Tal vez sería abogada. Si me oyera mi padre, que siempre quiso que lo fuera, le daría algo. O quizás profesora.