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Metas de Enfermería

Metas de Enfermería

DICIEMBRE 2015 N° 10 Volumen 18

El consumo de drogas. Un problema preocupante de salud pública

Sección: Editorial

Autores

Patricia Fernández Bustos

Profesora Titular. Departamento de Enfermería y Fisioterapia. Universidad de Alcalá (Madrid).

El consumo de sustancias se considera unos de los problemas de salud pública más importantes en la población adolescente. Actualmente en España, el patrón de consumo en este grupo de riesgo, según las encuestas realizadas por el Observatorio Español de Drogas y el Plan Nacional de Drogas (2013), muestra una tendencia de consumo estable asociado a un contexto de ocio y diversión durante los fines de semana, caracterizado por el policonsumo principalmente de tabaco, el consumo abusivo de alcohol o binge drinking y de cannabis, y en menor medida cocaína, éxtasis, LSD y otras sustancias nuevas.

Esto hace que no sea un fenómeno “aislado” que solo afecta a determinados grupos sociales considerados “marginales”, sino que dicho fenómeno forma parte de la cotidianidad de nuestras vidas, afectando a todo tipo de población independientemente de la clase social. Así, las drogas dejan de ser un elemento que ayuda a escapar de la realidad cotidiana para convertirse en parte de esa realidad, sobre todo los fines de semana, donde se intenta buscar un estado de ánimo especial que de modo estereotipado se espera como el deseado en el contexto recreativo, facilitando la relación, diversión, satisfacción y búsqueda de sensaciones nuevas, para lo que determinadas drogas se convierten en “instrumentos” que actúan como facilitadores y unas aliadas fundamentales.

En esta línea, las drogas son consumidas por adolescentes que establecen una relación particular con las sustancias, pero lo hacen en un entorno determinado y con un soporte subcultural concreto. Por tanto, este modo de consumo puede considerarse como un rito de entrada de los adolescentes en la vida adulta y de integración en el grupo de iguales, que se lleva a cabo compatibilizándolo con el mantenimiento de unos estilos de vida integrados y normalizados tanto en el ámbito familiar, como educativo y social.

El consumo de drogas, como conducta, no puede explicarse con la teoría unicausal, sino que va a estar relacionado con una serie de factores personales, familiares, escolares, sociales y culturales que van a suponer en el adolescente o bien la idea de que un consumo experimental u ocasional asociado al ocio sea algo transitorio y anecdótico en la vida, o que se convierta en un consumo problemático que dificulte su maduración y desarrollo personal. De ahí que no se pueda hablar de causas que producen el consumo de drogas, sino más bien de factores de riesgo y factores de protección.

La Estrategia Nacional Sobre Drogas (2009-2016) propone tres líneas de actuación en la prevención del consumo. En primer lugar, las dirigidas a promover una conciencia y participación social sobre la importancia de los problemas, los daños y los costes personales y sociales relacionados con las drogas. En este sentido, cada año, desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, el Plan Nacional sobre Drogas y algunas organizaciones no gubernamentales (ONGs) como Cruz Roja o Proyecto Hombre, se llevan a cabo campañas de información y sensibilización dirigidas a diferentes grupos de riesgo entre los que se encuentran los adolescentes. En segundo lugar, las destinadas a aumentar las capacidades y habilidades personales de resistencia tanto a la oferta de drogas como a otras conductas de riesgo asociadas al consumo como las relaciones sexuales sin preservativo o la conducción bajo los efectos de las drogas. Para ello se han desarrollado programas de prevención dirigidos a promover el desarrollo de recursos propios y estrategias de afrontamiento eficaces que faciliten las actitudes y las conductas de rechazo, que serán distintas según el tipo de droga y el ámbito y nivel de la intervención. En tercer lugar, las dirigidas a conseguir retrasar la edad de inicio del contacto con las drogas, de tal manera que se evite el consumo problemático y las consecuencias negativas del mismo.

Las enfermeras y enfermeros, por su formación, accesibilidad y cercanía a los diferentes entornos donde se encuentran los jóvenes (familia, escuela y comunidad), tienen un papel esencial como agentes activos de salud comunitaria en la promoción de hábitos saludables y en la prevención del consumo de drogas y otras conductas de riesgo. Sin embargo, para que la intervención enfermera en los programas en prevención de consumo sean efectivas, es necesario que las enfermeras se acerquen donde se encuentran los adolescentes e incluir actuaciones continuadas en el tiempo que impliquen y comprometan a los adolescentes, padres y madres, así como a profesores y profesoras y otros profesionales de la salud.

Dichas intervenciones deben trabajar el área de conocimientos mediante sesiones de educación para la salud dirigidas a la sensibilización e información sobre las consecuencias del consumo de drogas tanto desde la prevención universal como selectiva, fomentar alternativas de ocio saludable e integrar actividades educativas dirigidas a promover cambios actitudinales en los adolescentes mediante el entrenamiento en asertividad, habilidades sociales, inteligencia emocional y resiliencia.