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Metas de Enfermería

Metas de Enfermería

MAYO 2016 N° 4 Volumen 19

Puesta al día en la búsqueda de información científica. La revisión bibliográfica: primera etapa en la actividad científica

Sección: Serie

Cómo citar este artículo

Serrano Gallardo P, Bojo Canales C, Gómez Sánchez AF. La revisión bibliográfica: primera etapa en la actividad científica. Metas Enferm may 2016; 19(4): 23-27.

Autores

Pilar Serrano Gallardo1, Cristina Bojo Canales2, Alicia Fátima Gómez Sánchez3

1Doctora por la Universidad Autónoma de Madrid. Sección Departamental de Enfermería. Facultad de Medicina. Universidad Autónoma de Madrid. Instituto de Investigación Sanitaria Puerta de Hierro Majadahonda (IISPHM). Investigación avanzada sobre Evaluación de la Ciencia y la Universidad (INAECU)2Licenciada en Documentación. Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud. Instituto de Salud Carlos III (Madrid)3Doctora por la Universidad del País Vasco. Sección Departamental de Enfermería. Facultad de Medicina. Universidad Autónoma de Madrid. Servicio de Biblioteca y Documentación. Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) (Madrid)

Contacto:

Pilar Serrano Gallardo. Sección Departamental de Enfermería. Facultad de Medicina. Universidad Autónoma de Madrid. C/ Arzobispo Morcillo, 4. 28029 Mad

Email: pilar.serrano@uam.es

Resumen

La resolución de cualquier problema o demanda informativa que se planteen los profesionales de la salud requiere el conocimiento y manejo de las fuentes de información científica. Este artículo tiene como propósito mostrar el procedimiento a seguir en la realización de una búsqueda bibliográfica, de manera que se alcance el objetivo de localizar y encontrar información útil y de calidad, es decir, información relevante.

Se describen las etapas básicas de un proceso de búsqueda bibliográfica: 1) Definición de la consulta; 2) Traducción de la consulta; 3) Elección de fuentes; 4) Construcción de la sentencia de búsqueda y ejecución; 5) Recuperación de la información; y 6) Análisis de los documentos localizados. Este trabajo marca el inicio de una serie destinada a dar a conocer distintos tipos de fuentes de información científica de interés para Ciencias de la Salud en general y en Enfermería en particular, y a las cuales se accede fundamentalmente a través de internet.

Palabras clave:

búsquedas bibliográficas ; Revisión bibliográfica ; estrategia de búsqueda ; fuentes de información ; recuperación de la información ; análisis documental

Title:

Bibliographic review: the first stage in scientific activity

Abstract:

The solution of any problem or demand for information by healthcare professionals requires the knowledge and management of scientific information sources. The objective of this article is to show the process to be followed for conducting a bibliographic review, in order to locate and find useful information with good quality; that is to say, relevant information.

The basic stages in a bibliographic search process are described: 1) Definition of the search; 2) Translation of the search; 3) Selection of sources; 4) Building the search sentence and execution; 5) Recovery of information; and 6) Analysis of the documents located.

This article marks the start of a series aimed at creating awareness about different types of scientific information sources of interest for Health Sciences in general and Nursing in particular, and which are basically accessed through Internet.

Keywords:

bibliographic searches; Bibliographic review; search strategy; information sources; recovery of information; documentary analysis

Introducción

Según Bojo y Serrano (1) la búsqueda bibliográfica se define como el “conjunto de actividades encaminadas a localizar y recuperar documentos relacionados con un tema, un autor o una disciplina concreta”.

Acceder a la información constituye una necesidad primordial tanto en la formación académica como en el desempeño profesional, siendo la vía por la que estudiantado, profesorado y profesionales van a encontrar respuesta a los interrogantes que se les plantean. La revisión de la literatura científica sobre un tema permite, de manera general, conocer qué se sabe sobre un fenómeno, lo que se viene conociendo como Estado del Arte o Estado de la Cuestión, punto de partida necesario para la realización de cualquier trabajo de base científica, dado que ayuda a aclarar el propósito u objetivo, proporcionando la necesaria contextualización y fundamentación. Además, y en lo relativo a trabajos de investigación específicamente, la revisión bibliográfica facilita información de aspectos metodológicos para emprenderlos y constituye la pieza clave para discutir e interpretar los resultados obtenidos, garantizando así su originalidad.

El proceso de recuperación de información científica ha sufrido grandes cambios en las últimas décadas, internet ha supuesto una auténtica revolución en el campo de las Ciencias de la Salud, y con tan solo teclear una dirección se puede acceder a la información más actual. Pero la sobresaturación de información, el desconocimiento en el manejo de las fuentes de información y las dificultades de acceso a los documentos, obligan al empleo de medios eficaces para recuperar y organizar la información requerida (1).

Se trata de encontrar información de calidad entre la abrumadora cantidad disponible. Realizar una búsqueda bibliográfica conlleva una serie de pasos que se inician por la definición de la consulta, para seguir con su traducción, la elección de fuentes donde realizarla, la construcción de la sentencia de búsqueda y su ejecución, la recuperación de la información y finalmente su análisis (Cuadro 1) (2).

Este artículo tiene como propósito mostrar el procedimiento a seguir en los pasos anteriormente mencionados, de manera que se alcance el objetivo de localizar y encontrar información útil y de calidad, es decir, información relevante. El presente trabajo marca el inicio de una serie destinada a dar a conocer distintos tipos de fuentes de información científica de interés para Ciencias de la Salud en general y en Enfermería en particular, y a las cuales se accede fundamentalmente a través de internet.

Paso 1 de la búsqueda bibliográfica: definición de la consulta

Cuanto más claro se tenga qué es lo que se quiere encontrar, más fácil será plantear la búsqueda. Es necesario trasladar con claridad el objetivo de la consulta a una pregunta breve y concisa, lo cual no siempre es fácil, por lo que se recomienda escribir en una o varias frases cortas toda la información posible sobre la consulta para, a partir de ahí, identificar los términos más significativos de demanda informativa que, en general, y desde un punto de vista conceptual, derivarán directamente del tema objeto de estudio (puede tratarse de una pregunta de investigación, de una pregunta de búsqueda de evidencia, o sencillamente del tema central del fenómeno de interés). Por otra parte, a veces hay que tener en cuenta cuestiones, básicamente de tipo metodológico, que sobre todo tienen que ver con la tipología del documento (p. ej.: artículo de revisión, artículo de opinión, informe de investigación, etc.), dado que en función del tipo de documento, la consulta habrá que dirigirla hacia uno u otro tipo de recurso de información (2,3).

Paso 2 de la búsqueda bibliográfica: traducción de la consulta

Una vez identificados los conceptos que de manera más clara y concisa representen el tema de estudio, será preciso traducirlos al lenguaje de la base de datos o del recurso de información que se vaya a utilizar. Muchas bases de datos disponen de un lenguaje controlado llamado tesauro. Un tesauro es una herramienta de control lingüístico con estructura taxonómica o al menos clasificatoria, que traduce el lenguaje natural empleado en los documentos a un lenguaje documental a través de palabras clave o descriptores, que permiten describir y ordenar los documentos, facilitando así su posterior recuperación. Cada descriptor representa a un único concepto, lo que resuelve problemas de sinonimias, polisemias o ambigüedades del lenguaje natural, porque al utilizar un descriptor, se está buscando dicho término, sino además por todas las variantes o conceptos relacionados con el mismo (2,4). Por ejemplo, si se buscan trabajos que traten sobre el ejercicio y se usa el lenguaje natural para hacer la consulta, será preciso emplear las diferentes variantes del término, p. ej.: ejercicio físico, actividad física, ejercicio aeróbico, etc.). Si se emplea el tesauro, se seleccionará un único término descriptor, “ejercicio”, que recupera todas las variantes del término sin necesidad de combinar todas esas posibilidades.

Los tesauros de referencia en Ciencias de la Salud son el MeSH (Medical Subject Heading) (5), empleado por la base de datos Pubmed; y su traducción al español y portugués, el tesauro DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud) (6), utilizado en las bases de datos LILACS (Literatura Latinoamericana y el Caribe en Ciencias de la Salud) o IBECS (Índice Bibliográfico Español en Ciencias de la Salud).

No obstante, es preciso señalar que una gran mayoría de sistemas de recuperación de información no cuenta con tesauro y, por lo tanto, no habrá otra opción que utilizar el lenguaje libre o natural y pensar en todas las variantes de un término (singular, plural, sinónimos, términos relacionados, etc.) (2). Cabe aclarar que los listados de términos ordenados alfabéticamente que algunas fuentes de información ofrecen (procedentes de todos los términos que aparecen en los documentos indizados en una fuente en cuestión) no son tesauros y, por lo tanto, no pueden brindar las ventajas de los mismos.

Paso 3 de la búsqueda bibliográfica: elección de fuentes

La calidad de las fuentes es un requisito necesario e imprescindible, puesto que, en cierto modo, actúan como filtros metodológicos para la selección de documentos relevantes (3).

Tradicionalmente se distinguen tres tipos de fuentes de información (7): las fuentes primarias (aquellas que contienen material nuevo, de primera mano; es el caso de los artículos científicos, pero también de monografías, anuarios, memorias, fuentes estadísticas, biográficas o geográficas, así como documentos clasificados dentro de la literatura gris como informes institucionales), las fuentes secundarias (recopilan e incluyen datos e información contenida en documentos primarios y proporcionan el camino para su localización y recuperación posterior; es el caso de las bases de datos bibliográficas, catálogos de bibliotecas, enciclopedias, diccionarios), y las fuentes terciarias (aquellas que sintetizan el contenido de las secundarias, son poco frecuentes) (7,8). Cabe mencionar que el desarrollo tecnológico e internet han propiciado el desarrollo de recursos de información híbridos que albergan fuentes primarias y secundarias, siendo este el caso de muchas bases de datos bibliográficas (8).

Por otro lado, se hace preciso hacer mención explícita de lo conocido como literatura gris, y a la que ya no se puede considerar como el “conjunto heterogéneo de documentos de difícil acceso, impresos, y producidos y difundidos por cauces distintos a las monografías y artículos”, porque como dicen Martínez-Méndez y López-Carreño (9), en el marco de la revolución tecnológica que ha supuesto internet y especialmente la Web 2.0, esta definición ha quedado obsoleta, porque la literatura gris ya ha dejado de no ser accesible, para ser incluso la más accesible, además de ser la más actual en muchas ocasiones y contar con una elevada calidad científica (muchas instituciones e investigadores eligen sitios web, repositorios, blogs, etc. para dar a conocer sus proyectos, protocolos, resultados de investigación, etc.).

Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, y haciendo una analogía con el fenómeno iceberg, en lo que respecta a las búsquedas bibliográficas puede acontecer también un fenómeno de iceberg documental (Imagen 1) en la medida que la información recuperada sea solo la parte visible que se localiza en las bases de datos bibliográficas más prestigiosas como la Web of Science o Medline, y las cuales indexan una parte de las revistas científicas del mundo. En estas revistas además se le da valor especialmente a publicar artículos de investigación dentro del paradigma cuantitativista o positivista que, siguiendo los niveles de evidencia marcados por instituciones como SIGN (Scottish Intercollegiate Guidelines Network) (10) o sistemas como GRADE (Grades of Recommendation, Assessment, Development and Evaluation) (11), son ensayos controlados y aleatorizados, estudios de cohortes, estudios de casos y controles y, en el más bajo nivel de evidencia, estudios descriptivos. Esta realidad deja en un plano invisible a documentos científicos que están, o bien publicados en revistas no indexadas en las bases de datos más reconocidas, o indexadas en bases de datos poco conocidas, o incluso están viendo la luz, como hemos mencionado antes, en otros soportes que forman parte especialmente de la Web 2.0 (blogs, espacios web, repositorios, redes sociales científicas, etc.). Por lo tanto, si pretendemos llevar a cabo búsquedas que no dejen fuera información relevante, es necesario rastrear las fuentes existentes en esa parte invisible del iceberg. Esto es algo especialmente importante en Enfermería, dado que mucha producción científica ha quedado, y sigue quedando, fuera de los canales tradicionales de difusión de la ciencia.

Consiguientemente, la tarea de selección de fuentes no es fácil, y es necesario tener en cuenta cuestiones como la tipología, cantidad y calidad de los documentos que recogen, materia/s que tratan, ámbito geográfico y lingüístico que cubren, condiciones de acceso y metodología de uso (disponibilidad de tesauro, listados de términos, formularios de búsqueda asistida, etc.) (2), de manera que podamos alcanzar la mayor saturación en nuestras necesidades informativas.

Paso 4 de la búsqueda bibliográfica: construcción de la sentencia de búsqueda y su ejecución

Una vez que seleccionada la fuente/s de información hay que construir la estrategia o sentencia de búsqueda que proporciona al sistema de recuperación de información de esa fuente las instrucciones precisas para que devuelva los documentos que se están buscando. La construcción de la sentencia de búsqueda se fundamenta en una serie de principios y operadores básicos.

  • Operadores booleanos y sintaxis: se han de usar cuando se deseen combinar dos o más términos de búsqueda. Los más comunes son AND (Y) OR (O) NOT (NO). El AND es el operador de intersección utilizado para recuperar documentos que contengan los dos o más términos de nuestra consulta, por ejemplo, Ansiedad AND Inmigrantes, y se usa para restringir la búsqueda ya que ambos términos han de estar presentes. El operador OR supone la unión y recupera documentos que contengan uno u otro término o ambos de forma simultánea. Se usa para ampliar el espectro de la búsqueda y aumenta el número de documentos recuperados. El operador de exclusión NOT recupera documentos que contengan el primer término de la consulta pero no el segundo, por ejemplo, en la consulta Ansiedad NOT Inmigrantes, la base de datos recuperará documentos que traten sobre la ansiedad pero no vinculada a inmigrantes. Como norma general, la base de datos ejecutará la instrucción de izquierda a derecha. Con AND y OR el orden de los términos es irrelevante. Cuando sea necesario se usarán paréntesis (al igual que en el álgebra) para modificar el orden de ejecución de la búsqueda (se ejecutará en primer lugar lo que esté entre paréntesis). Por ejemplo (Ansiedad OR Depresión) NOT Inmigrantes. En este caso la base de datos buscará primero los registros que traten sobre ansiedad, sobre depresión o sobre ambos temas simultáneamente y a continuación le quitará a ese resultado los documentos que estén catalogados con el término inmigrantes (1,2).
  • Búsquedas por raíz: también denominado truncamiento. Consiste en realizar una búsqueda a partir de una cadena de caracteres, de modo que se recuperará ese término en todas sus formas y derivados. El truncado se hace añadiendo a la raíz los símbolo $ o * o ¿, en función del motor de búsqueda utilizado. Por ejemplo, enfer*, recupera los términos Enfermería, enfermedad, enfermera, enfermo, etc. (1,2).
  • Calificadores de campo: para buscar en un campo concreto de la base de datos se usa el calificador de campo, escrito después del término y entre corchetes. Por ejemplo, Gordon M [au], recuperará todos los artículos escrito por esa autora (1,2).
  • Búsqueda de frases: si se desea buscar una frase, se debe escribir entre comillas, por ejemplo: “nursing home” (1,2).
  • Establecimiento de límites o filtros: se trata de limitar o filtrar los resultados de la búsqueda a ciertas características, como por ejemplo, el idioma, el tipo de documento (original, caso clínico, editorial, revisión…), edad y sexo de la población de estudio o la fecha de publicación; a este respecto se recomienda buscar en orden cronológico inverso. Si bien no es algo en lo que se pueda hablar de estándar, es aceptable que se tomen los últimos cinco años (1,2).

Paso 5 de la búsqueda bibliográfica: recuperación de la información

Existen bases de datos bibliográficas que enlazan con los textos completos de los documentos (en ocasiones solo accesibles si existe una suscripción). Asimismo hay repositorios y portales de revistas de acceso abierto que ofrecen el documento completo. Todos los recursos facilitan la referencia bibliográfica del documento, y algunos de ellos la ruta para su obtención, que en ocasiones podría ser mediante pago directo del documento, o también solicitándolo en una biblioteca universitaria o de Ciencias de la Salud que tenga este servicio (2).

Para la gestión y manejo de los documentos localizados, cada vez es más el uso de gestores de referencias bibliográficas, que ayudan a almacenar, mantener y organizar la bibliografía, a dar forma a las referencias y permiten crear bibliografías según diferentes estilos de citación (Vancouver, Harvard, American Psychological Association (APA), etc.). Algunos de los gestores clásicos son Reference Manager, RefWork o EndNote. Otros pertenecientes a la llamada Web 2.0 son Zotero, CiteULike o Mendeley, de carácter gratuito (2).

Paso 6 de la búsqueda bibliográfica: análisis de los documentos localizados

Esta última etapa se corresponde con el análisis de los documentos localizados, con la finalidad de determinar si son relevantes para la consulta planteada y entonces ser seleccionados. A este respecto se ha de tener en cuenta los conceptos de precisión y exhaustividad de la búsqueda. La relevancia de los documentos es un concepto documental que se deriva de la combinación de la exhaustividad y de la precisión. Si una búsqueda fuera exclusivamente “exhaustiva”, produciría lo que se conoce como ruido documental (se recuperan documentos que no son pertinentes, es decir, que no responden a la demanda de información planteada). Si, por el contrario, la búsqueda persiguiera exclusivamente “precisión”, se produciría una situación de silencio documental (no se recuperan documentos relevantes por el nivel de especificidad marcado en la estrategia). Por lo tanto, es especialmente importante estar dispuestos a perder algo de exhaustividad en aras de ganar precisión y, finalmente, obtener documentos relevantes para nuestros intereses (3,7,12) (Cuadro 2).

Si bien la elección de documentos en esta etapa no está guiada por criterios metodológicos (aquellos utilizados en procesos de lectura crítica), se inicia en cierto modo una selección con la lectura inicial de los resultados; por ejemplo, si el título del documento no responde al tema objeto de estudio, será rechazado. La lectura del resumen del trabajo también es muy importante, pues ayudará a determinar de forma rápida el interés del documento facilitando, por tanto, la selección o no del mismo (1).

Consideraciones finales

Hasta hace no mucho tiempo, la realización de búsquedas bibliográficas suponía una actividad compleja, que requería de la participación de un profesional de la documentación y del manejo de tecnología desconocida para profesionales y estudiantes. Los avances tecnológicos y la popularización de Internet han cambiado radicalmente este escenario y ahora el usuario puede consultar las mejores fuentes de información desde su propia casa o puesto de trabajo, a un coste bajo y de una forma rápida, sencilla y cómoda (1).

Para satisfacer nuestras necesidades informativas es preciso realizar un proceso sistematizado de consulta a fuentes de información cuidadosamente elegidas. A lo largo de la serie que se inicia con este artículo se abordarán las principales bases de datos bibliográficas en Ciencias de la Salud, y entre las que se encuentran Medline/PubMed, CINALH, Cuiden, Scielo, Cochrane Library Plus, Web of Science y Scopus. Pero también se contemplarán en esta serie, por su relevancia, otras fuentes de información, especialmente primarias, y también híbridas.

Financiación

Ninguna.

Conflicto de intereses

Ninguno.

 

Bibliografía

  1. Bojo Canales C, Serrano Gallardo MP. La búsqueda bibliográfica: los primeros pasos en la búsqueda del conocimiento. Metas Enferm 2005; 8(4):20-4.
  2. Bojo Canales C, Serrano Gallardo P. La Búsqueda Bibliográfica en el Trabajo de Fin de Grado. En: Serrano Gallardo P. Trabajo Fin de Grado en Ciencias de la Salud. Madrid: Difusión Avances de Enfermería (DAE); 2012. p. 87-108.
  3. Serrano Gallardo MP. Enfermería Basada en la Evidencia. En: Asociación Española de Enfermería Docente (AEED). La Enfermería en la Europa del Conocimiento: futuro entorno de desarrollo. XXV Sesiones de Trabajo de la Asociación Española de Enfermería Docente. Madrid 2, 3 y 4 de marzo de 2004. Madrid: AEED. Agencia de Formación Laín Entralgo; 2005. p.71-83.
  4. Martín Roncero W. El uso de la terminología médica: Thesaurus. Medical Subject Headings (I). Aten Primaria 1999; 23(9): 548-52.
  5. National Center for Biotechnology Information, U.S. National Library of Medicine [Internet]. Bethesda: National Library of Medicine. [citado 15 abril 2016]. MeSH (Medical Subject Heading). Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/mesh
  6. Biblioteca Virtual en Salud España. Instituto de Salud Carlos III [Internet]. Madrid: Biblioteca Nacional de Ciencias de la Salud. Instituto de Salud Carlos III. [citado 15 abril 2016]. DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud). Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm
  7. López Yepes J. Manual de Información y documentación. Madrid: Pirámide; 1996.
  8. Gómez Escudero C, Bojo Canales C, Serrano Gallardo P. Las fuentes de información en Ciencias de la Salud. En: Serrano Gallardo P. Trabajo Fin de Grado en Ciencias de la Salud. Madrid: Difusión Avances de Enfermería (DAE); 2012. p. 109-58.
  9. Martínez Méndez FJ, López Carreño R. El sinsentido de hablar de la literatura gris en la época 2.0. El profesional de la información. 2011; 20(6):621-6.
  10. Scottish Intercollegiate Guidelines Network. [Internet]. Edinburgh: Scottish Intercollegiate Guidelines Network; 2001-2014. [actualizado 5 mayo 2014; citado 15 abril 2016] SIGN grading system 1999-2012. Disponible en: http://www.sign.ac.uk/guidelines/fulltext/50/annexoldb.html
  11. Balshem H, Helfand M, Schunemann HJ, Oxman AD, Kunz R, Brozek J, et al. GRADE guidelines: 3. Rating the quality of evidence. Journal of Clinical Epidemiology. 2011; 64:401-6.
  12. Martín Roncero W. El uso de la terminología médica: Thesaurus. Medical Subject Headings (II). Atención Primaria 1999; 24(2):109-14.