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Metas de Enfermería

Metas de Enfermería

OCTUBRE 2016 N° 8 Volumen 19

Consumo de alcohol entre los estudiantes de la Universidad de Extremadura

Sección: Originales

Cómo citar este artículo

Nieto Eugenio I. Consumo de alcohol entre los estudiantes de la Universidad de Extremadura. Metas Enferm oct 2016; 19(8): 6-11.

Autores

Irene Nieto Eugenio

Máster de Nutrición humana por la Universidad de Córdoba

Contacto:

Irene Nieto Eugenio. C/ José Mª Alcaraz y Alenda, 20-5º B. 06011 Badajoz.

Email: irene.nieto.eugenio@gmail.com

Resumen

Objetivo: analizar el patrón de consumo de alcohol en la población estudiantil de la Universidad de Extremadura, describiendo la diferencia de los patrones de consumo según sexo, titulaciones sanitarias y no sanitarias y analizando la existencia de trastornos relacionados con el alcohol.
Método: se realizó un estudio descriptivo de carácter transversal, de base poblacional, ejecutado por entrevistas estandarizadas a alumnos de titulaciones de Grado en Enfermería, Medicina, Fisioterapia, Magisterio e Ingeniería en Sonido e Imagen, durante el curso académico de 2014-2015 utilizando el test CAGE de cribaje de síndrome de dependencia alcohólica (SDA).
Resultados: se distribuyeron 200 cuestionarios igual al número de alumnos matriculados en ese año académico y se obtuvieron 173. Un 76,29% refiere consumir alcohol de manera asidua. Se iniciaron en el consumo entre los 16 y 18 años, predominando un patrón de fin de semana, consumiendo más los hombres que las mujeres. El test CAGE resultó positivo en el 20,80% de la muestra y el 100% negó sufrir alcoholismo con la cantidad ingerida. Las titulaciones sanitarias tuvieron mayor porcentaje de SDA en comparación con las no sanitarias. Por último, el 26,42% de las titulaciones no sanitarias no percibió el alcoholismo como un problema de salud y un 8,33% de las titulaciones sanitarias tampoco.
Conclusiones: debido al existente problema de salud habría que realizar y/o plantear una respuesta social, educativa y sanitaria, coherente con la problemática actual del alcohol en los jóvenes del entorno. La información del riesgo, la identificación precoz del consumo excesivo y la ayuda al joven con problemas deberían abordarse desde la Atención Primaria de Salud.

Palabras clave:

Dependencia alcohólica ; alcoholismo ; estudiantes universitarios ; cuestionario CAGE

Title:

Alcohol use among the students of the Universidad de Extremadura

Abstract:

Objective: to analyze the pattern of alcohol use among the student population of the Universidad de Extremadura, describing the difference between the patterns of use according to gender and healthcare and non-healthcare qualifications, as well as analyzing the presence of alcohol-related disorders.
Method: a descriptive transversal population-based study was conducted, through standard interviews with Nursing, Medicine, Physiotherapy, Teaching, and Sound and Image Engineering students, during the 2014-2015 academic term, using the CAGE test for Alcohol Dependence Syndrome (ADS) screening.
Results: two hundred (200) questionnaires were handed out, the same number of students registered in that academic term; 173 questionnaires were returned. From these, 76.29% reported a regular use of alcohol. They started this use when they were 16-to-18-years old, and a weekend pattern prevailed; the use of alcohol was higher in men than in women. The CAGE Test was positive in 20.80% of the sample, and 100% denied to suffer alcoholism with their level of use. Healthcare degree students showed a higher percentage of ADS vs. non-healthcare degree students. Finally, 26.42% of the non-healthcare degree students did not perceive alcoholism as a health problem; the same happened in 8.33% of the healthcare degree students.
Conclusions: due to the existing health problem, a social, educational and health approach should be conducted and/or planned, consistent with the current predicament of alcohol use among the young people in this setting. Risk information, early detection of excessive use, and help for young people with problems, should be addressed from Primary Healthcare.

Keywords:

Alcohol dependence; Alcoholism; university students; CAGE questionnaire

Introducción

Actualmente los problemas relacionados con el abuso del alcohol siguen siendo una de las cuestiones que despiertan mayor preocupación, ya que afectan al sector juvenil de la población. En la sociedad actual existe un gran vínculo entre el alcohol, el fin de semana y el tiempo libre.

Para el desarrollo del estudio existen dos conceptos clave: la juventud y el alcoholismo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la juventud se define como el periodo de transición de la niñez a la edad adulta que va desde los 10 a los 24 años (1). En esta etapa se comienzan a tomar las primeras decisiones independientes, a practicar elecciones y a alcanzar los aprendizajes necesarios para llegar a ser una persona autónoma en todos los aspectos (2).

El Manual de la OMS para la Clasificación de Trastornos Mentales y del Comportamiento, el CIE-10, define a la dependencia del alcohol como un conjunto de fenómenos conductuales, cognitivos y fisiológicos en los cuales el uso del alcohol se transforma en prioritario para el individuo, en contraposición a otras actividades y obligaciones que en algún momento tuvieron mayor valor para él (3).

En España una parte del ocio juvenil de fin de semana queda vinculado al fenómeno conocido como “el botellón”, en el que los jóvenes consumen alcohol como única vía para alcanzar la diversión.

Peinado et al. (4) expresan que el alcohol forma parte de la cultura juvenil como eje de la sociabilidad. Beber es “salir”. El discurso es enormemente reiterativo por lo que a este punto se refiere. Se bebe cuando se sale y siempre que se sale se bebe. Es por esto que el consumo de alcohol se da preferentemente durante los fines de semana y en el contexto de la relación grupal. El alcohol se halla colocado siempre del lado del vínculo social. Es un rito colectivo, grupal; un elemento socializado de relación entre individuos, como una y otra vez se dice en los grupos.

En la sociedad actual la publicidad y el márketing invaden la vida cotidiana, y, aunque oficialmente los adolescentes están excluidos como destinatarios de la publicidad de bebidas alcohólicas, esta les llega por diferentes vías con la finalidad última de manipular su demanda. En definitiva, la publicidad genera una actitud positiva hacia el alcohol, una droga, y así elimina cualquier preocupación respecto a la salud de quien la consume (5).

Además, la problemática derivada del consumo del alcohol en los jóvenes alcanza también a su familia, a la comunidad más próxima y a la sociedad en general. Más allá de las posibles influencias de la moda o de los intereses positivos, la educación sobre el alcohol y las otras drogas es cada vez más necesaria en la escuela (6).

En las últimas décadas, se ha producido una modificación en los patrones y los estilos de diversión de los jóvenes (7). El número de ingestas abusivas de alcohol ha aumentado y un estilo de vida poco saludable para el futuro de los jóvenes se ha promocionado.

Desde la perspectiva enfermera, y apelando al modelo del autocuidado de Dorothea Orem que interpreta la función de la Enfermería como “un servicio de ayuda que centra su atención en asistir a las personas a lograr su autocuidado, ayudando al individuo a mantener y/o conservar la salud y la vida”; sería necesario centrar el principal problema del estudio promocionando estilos de vida saludables.

Toda esta información detallada anteriormente justifica el estudio presente sobre el consumo de alcohol en estudiantes de la universidad de Extremadura que estén matriculados en titulaciones referentes al ámbito de la salud del curso 2014-2015. Dado que son los alumnos que más información reciben de este grave problema de salud que está presente en nuestra sociedad y que cada año acaba con la vida de tantos jóvenes. Por ello se presentará una comparación con estudiantes pertenecientes a la misma universidad pero que no pertenezcan al ámbito de la salud.

Con la perspectiva anterior y teniendo en cuenta que son muchos los estudios que se centran en los jóvenes como edad de inicio y abuso generalizado, los objetivos planteados para este trabajo son analizar el patrón de consumo de alcohol en la población estudiantil de la Universidad de Extremadura, describiendo la diferencia entre patrones de consumo según sexo, titulaciones sanitarias y no sanitarias y analizando la existencia de trastornos relacionados con el alcohol.

Método

Se realizó un estudio descriptivo de carácter transversal, de base poblacional, ejecutado por entrevistas estandarizadas a los alumnos de la Universidad de Extremadura.

La población estuvo compuesta por los alumnos/as matriculados en el Grado en Enfermería, Medicina, Fisioterapia, Magisterio e Ingeniería en Sonido e Imagen, durante el curso académico de 2014-2015.

Se elaboró un cuestionario que fue administrado y autocumplimentado de forma anónima y voluntaria durante el mes de diciembre de 2014 entregándose en horario lectivo a los alumnos que estaban presentes en el momento. Previamente a su realización, se informó a los alumnos sobre la finalidad del cuestionario, su condición anónima y la forma de cumplimentarla. El cuestionario estuvo formado por 15 preguntas politómicas y dicotómicas con única respuesta.

Se obtuvo información de las siguientes variables: género, edad, titulación, curso de la misma, condición sanitaria, cuándo se consume alcohol, edad de inicio, cantidad que se consume, cantidad en UBE, si se acude al botellón o no, número de borracheras, si se cree que se tiene riesgo de padecer alcoholismo, y si se percibe el alcoholismo en la juventud como un problema de salud. Así mismo, se utilizó para la encuesta preguntas del cuestionario validado CAGE camuflado y añadiendo otras según el criterio de los autores. El cuestionario CAGE es uno de los instrumentos más empleados para el cribado de los trastornos relacionados con el alcohol (8). Se trata de un test heteroadministrado con 12 ítems dicotómicos de los cuales solo cuatro son puntuables. Siendo estas cuatro las siguientes:

  • ¿Ha sentido alguna vez que debe beber menos?
  • ¿Le ha molestado que sus allegados y la gente lo critique por su forma de beber?
  • ¿Alguna vez se ha sentido mal o culpable por su forma de beber?
  • ¿Alguna vez ha necesitado beber por la mañana para calmar los nervios o eliminar molestias por haber bebido la noche anterior?

Se considera que una persona tiene presumiblemente un síndrome de dependencia alcohólica (SDA) si ha respondido afirmativamente a dos o más de estas cuatro preguntas (9). En el cuestionario se introdujo el término unidad de bebida estándar (UBE) que hace referencia al contenido medio de alcohol en las formas más frecuentes de consumo, y representa 10 g de alcohol puro (5). Se considera como consumo de riesgo un patrón de consumo de alcohol que aumenta el riesgo de consecuencias adversas para la salud si el hábito del consumo persiste. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo describe como el consumo regular de 20 a 40 g diarios de alcohol en mujeres (14-28 UBE/semana) y de 40 a 60 g diarios en varones (28-42 UBE/semana) (3).

Para el análisis de los datos en SPSS 15.0® se elaboró una base de datos y se inició el estudio estadístico con un análisis exploratorio tanto numérico como gráfico de los datos. Los resultados se agruparon en cuatro grupos en los que se estudiaron las relaciones entre las diversas variables para obtener los hallazgos representativos del estudio. Para el análisis descriptivo de los datos se utilizaron frecuencias y porcentajes para las variables cualitativas y media con desviación estándar para las variables cuantitativas.

Resultados

Se distribuyeron 200 cuestionarios igual al número de alumnos matriculados en ese año académico. La tasa de respuesta debidamente cumplimentada fue de 173 formularios (el 86,5%), de los cuales no se invalidó ninguno por mala autocumplimentación. No contestaron 27 personas (13,5%).

De los 173 alumnos, 80 corresponden a Enfermería, 31 a Fisioterapia, 9 a Medicina, 40 a Magisterio y 13 a Ingeniería en Sonido e Imagen. De todos ellos, 41 son hombres (23,7%) y 132 mujeres (76,3%), entre 17 y 28 años siendo la edad media es de 20,05 (DE: 1,64).

Resultados del consumo de alcohol

El 5,8% consumió alcohol por primera vez a una edad menor de 13 años, el 38,2% lo hizo entre los 14 y 15 años, un 42,2% entre los 16 y los 18 años, un 6,4% lo hizo a una edad mayor de 18 años. El 6,4% de los encuestados no respondió esta pregunta y un 1,2% no recuerda en qué momento inició el consumo (Tabla 1).

En relación a la edad de inicio de alcohol y el género, un 43,90% de los hombres empezó su consumo de alcohol entre los 16 y 18 años y un 31,71% entre 14 y 15 años; las mujeres también iniciaron su consumo entre los 16 y 18 años con un 41,67% y entre los 14 y 15 años un 40,15% (Tabla 2).

El mayor consumo de alcohol se produce durante el fin de semana (72,73% en mujeres y 53,66% en hombres). Es preciso destacar que el consumo de alcohol durante la semana es mayor en los varones encuestados que en las mujeres (26,83% y 2,27%, respectivamente).

El 23,7% refiere no beber nunca. Un 68,2% indicó consumir alcohol solo los fines de semana y un 8,09% consumirlo durante la semana.

Se observan diferencias entre el género y las intoxicaciones etílicas (Tabla 3). El 58,54% de los hombres se ha emborrachado más de nueve veces en su vida, seguido de un 19,51% que indica no haberse emborrachado nunca, un 14,63% se ha emborrachado tres o cuatro veces y un 7,32% una o dos veces. En las mujeres se observan porcentajes más o menos equiparados, un 27,27% no se ha emborrachado nunca, un 24,24% se ha emborrachado una o dos veces, posteriormente el 21,97% corresponde a tres o cuatro borracheras y un 1,52% a aquellas encuestadas donde se emborrachan todos los fines de semana.

Resultados del CAGE
En relación a las variables que se incluyeron en el CAGE se obtuvieron los siguientes resultados:

  • Un 32,4% cree que debería controlarse con la bebida.
  • Un 23,7% se ha sentido culpable alguna vez por su forma de beber.
  • Un 1,2% se molesta cuando alguien critica su forma de beber.
  • Un 6,9% lo primero que ha hecho por la mañana ha sido beber para calmar sus nervios o librarse de la resaca.   

Se obtiene que 36 alumnos (20,80%) tienen el síndrome de dependencia alcohólica. De estos 30 alumnos, es decir, un 17,3% respondió con dos respuestas afirmativas y seis (un 3,5%) con tres respuestas afirmativas. Los 137 alumnos restantes (79,2%) respondieron positivamente a una o a ninguna pregunta con lo cual no poseen síndrome de dependencia alcohólica.

Se hallaron los resultados del CAGE en función de la condición sanitaria de las titulaciones. El 83,02% de las titulaciones no sanitarias no posee síndrome de dependencia alcohólica mientras que un 16,98% lo tiene. El 77,50% de las titulaciones sanitarias no posee síndrome de dependencia alcohólica y el 22,50% sí.

Percepción del problema de salud

De la relación entre la pregunta: “¿Cree que el alcoholismo es un problema actual en la juventud española?” y la condición sanitaria de las titulaciones, se obtuvo que tanto los sanitarios como no sanitarios piensan que es el alcoholismo es un problema de salud (91,67% y 73,58%, respectivamente).

Entre las titulaciones no sanitarias se recoge que un 26,42% no percibe el alcoholismo como un problema de salud, en comparación con el 8,33% de las titulaciones sanitarias.

Comparación entre titulaciones

Se puede observar la relación entre cantidad de UBE/semana que consumen las titulaciones pertenecientes al ámbito de la salud o no. El 29,76% consume menos de 14 UBE/ semana y corresponden a titulaciones no sanitarias mientras que el 64,88% sí pertenece a titulaciones del ámbito sanitario (Gráfico 1).

Solo un 1,19% de las titulaciones no sanitarias consume entre 14 y 28 UBE/semana y un 4,17% referente a titulaciones sanitarias.

Discusión y conclusiones

Los datos de este estudio muestran que el porcentaje de abstemios es del 23,71% y bebedores, en diferentes grados, del 76,29%. Comparando estos porcentajes con los de la Encuesta Europea de Salud en España 2009 (10) realizada a los jóvenes de edades comprendidas entre 16 y 24 años, se definen como no bebedores un 35,4%; una cifra superior a la que se obtiene en este estudio, y como bebedores un 64,6%. Al valorar estos resultados se debe considerar la diferencia entre el tamaño de la muestra de ambos estudios y los tramos etarios.

La primera vez que consumieron alcohol, un 42,2% lo hizo entre los 16 y 18 años, y un 38,2% entre los 14 y 15 años. Se observan resultados similares en el Observatorio Español de la Droga y las Toxicomanías (11,12) donde la edad media de inicio de consumo de alcohol fue, tanto en el 2009 como en el 2011, de 16,7 años.

Se observa un patrón de bebida fundamental de fin de semana (68,21%), mientras que un 8,09% refiere consumir únicamente a lo largo de la semana. Esto mismo se concluye en el Observatorio Español sobre Drogas en el que figura que el modelo de consumo de bebidas alcohólicas entre los jóvenes es frecuente los fines de semana y en días festivos, y para conseguir los efectos de embriaguez (11).

En función de la diferencia de género, los hombres tienen un mayor porcentaje de consumo de alcohol tanto durante la semana como en el fin de semana. En el estudio de Gómez Rábago y Gómez Navarro (13) se han obtenido resultados similares con un 85,4% de consumidores de fin de semana.

En la población del presente estudio se encuentra que un 20,8% tiene síndrome de dependencia alcohólica (SDA), en comparación con el estudio de Gómez Rábago y Gómez Navarro (13) se obtiene que solo el 7,27% tiene SDA.

Se observa en las titulaciones sanitarias un mayor porcentaje de SDA (22,50%) en comparación con las no sanitarias (16,98%); esta situación que se da en la población estudiada puede parecer paradójica debido a que las titulaciones sanitarias tienen mayor información de los efectos nocivos del consumo excesivo de alcohol.

En el presente estudio hay un SDA del 22,50% y nadie de la muestra posee un consumo de riesgo, esto se explica debido a que según la OMS el consumo de riesgo se produce al consumir más de 28 UBE/semanales en mujeres y 42 UBE a la semana en hombres. Por otro lado, el cuestionario del CAGE no está relacionado con la cantidad ingerida, sino con aspectos psicológicos del sujeto orientados hacia las ingestas de alcohol.

A la vista de los datos, se necesitaría plantear una respuesta social, educativa y sanitaria, coherente con la problemática actual del alcohol en los jóvenes de nuestro entorno, donde la información del riesgo, la identificación precoz del consumo excesivo y la ayuda al joven con problemas deben abordarse simultáneamente. El ámbito de la Atención Primaria de salud debería ser aprovechado para llevar a cabo este abordaje aunque la consulta joven en Atención Primaria no esté aún implantada en un ámbito generalizado. A pesar de que el Servicio Cántabro de Salud ya impulsó una consulta relacionada con este ámbito, sigue todavía en vías de desarrollo (14). Este pretende la promoción de hábitos y estilos de vida saludables entre los jóvenes, aumentando los factores de protección y disminuyendo sus factores de riesgo (15).

Habría que considerar un abordaje integral potenciando la participación comunitaria entre el sistema educativo (colegios e institutos) y el equipo comunitario de Atención Primaria, llevándose a cabo actividades de educación para la salud en prevención de este problema de salud.

Por todo lo anteriormente expuesto se puede concluir que:

  • Los hombres se han emborrachado más veces que las mujeres, y han tenido un mayor consumo semanal, siendo la edad de inicio en ambos sexos entre 16 y 18 años, predominando el patrón de fin de semana.
  • Las titulaciones sanitarias tienen mayor porcentaje de SDA en comparación con las no sanitarias, pero nadie de la muestra posee un consumo de riesgo según la OMS.
  • El 26,42% de las titulaciones no sanitarias no percibe el alcoholismo como un problema de salud y un 8,33% de las titulaciones sanitarias tampoco.
  • Financiación

    Ninguna.

    Conflicto de intereses

    Ninguno.

    Bibliografía

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