Enfermedad infecciosa por coronavirus (COVID-19) en la mujer embarazada y el neonato: impacto clínico y recomendaciones

Sección: Revisiones

Cómo citar este artículo

Serna García C, Moreno Sánchez V, González Cintora M, Cruz Fernández JM. Enfermedad infecciosa por coronavirus (COVID-19) en la mujer embarazada y el neonato: impacto clínico y recomendaciones. Metas Enferm jun 2020; 23(5):22-32. Doi: https://doi.org/ 10.35667/MetasEnf.2019.23.1003081597

Autores

Carmen Serna García1, Víctor Moreno Sánchez2, Miren González Cintora2, José Manuel Cruz Fernández3

1Graduada en Enfermería. Especialista en Obstetricia y Ginecología. Hospital Ernest Lluch Martin. Calatayud (Zaragoza)
2Graduado en Enfermería. Especialista en Obstetricia y Ginecología. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza
3Graduado en Enfermería. Especialista en Obstetricia y Ginecología. Hospital Universitario de Basurto. Bilbao

Contacto:

Carmen Serna García. Hospital Ernest Lluch Martin. Ctra. de Sagunto-Burgos, Km. 254. 50300 Calatayud (Zaragoza).

Email: carmen.serna.garcia@gmail.com

Resumen

Objetivo: recopilar y contrastar la información científica disponible respecto al SARS-CoV-2 durante el proceso gestacional y sus efectos en la paciente obstétrica durante el parto, puerperio y en el recién nacido.
Método: se realizó una revisión bibliográfica de la evidencia disponible en tres bases de datos internacionales: PubMed, Science Direct y Cochrane. Se utilizaron términos estandarizados, lenguaje libre, sinónimos y truncamientos, combinándolos con operadores booleanos en función de la capacidad de cada base de datos. Asimismo se han consultado las páginas web de organismos oficiales y sociedades científicas que abordaban el tema de embarazo y la COVID-19.
Resultados: se seleccionaron un total de 14 artículos y nueve guías de práctica clínica e informes técnicos procedentes de distintas organizaciones científicas nacionales e internacionales. La bibliografía es escasa y con poca evidencia científica dada la novedad de la pandemia por este coronavirus, pero se encontraron documentos científicos que abordaban el embarazo y feto, parto, puerperio y recién nacido. Se cree que el virus SARS-CoV-2 tiene reacciones menos adversas en la mujer embarazada y su recién nacido que otros virus de la misma familia. Cada mujer gestante infectada y su neonato deben ser identificados y valorados precozmente, de manera individual y multidisciplinar, para prevenir resultados adversos y complicaciones. No existe evidencia de la transmisión vertical del virus SARS-CoV-2. Hay discrepancias acerca del manejo del recién nacido de la mujer gestante infectada por COVID-19.
Conclusión: existen muchas lagunas de conocimiento en relación al manejo de la mujer gestante, parto, puerperio y recién nacido, ya que hay poca evidencia disponible.

Palabras clave:

embarazo ; recién nacido ; neonato ; COVID-19 ; SARS-CoV-2 ; coronavirus

Title:

Infectious disease caused by coronavirus (COVID-19) in pregnant women and newborns: clinical impact and recommendations

Abstract:

Objective: to collect and confirm the scientific information available regarding SARS-CoV-2 during the gestational process and its effects on the obstetric patient during delivery and puerperium, and on the newborn.
Method: a bibliographic review of the evidence available was conducted in three international databases: PubMed, Science Direct and Cochrane. Standardized terms were used, as well as free language, synonyms and truncation, combining them with Boolean operators based on the capacity of each database. Likewise, the webpages of official organizations and scientific societies addressing the matter of pregnancy and COVID-19 were also consulted.
Results: in total, 14 articles and 9 clinical practice guidelines were selected, as well as technical reports from different national and international organizations. There is limited bibliography, and with low scientific evidence, given the novelty of the pandemic caused by this coronavirus, but scientific documents were retrieved which addressed pregnancy and fetus, delivery, puerperium and newborns. It is believed that the SARS-CoV-2 virus has less adverse reactions in the pregnant woman and her newborn than other viruses from the same class. Each pregnant woman infected and her newborn should be subject to early identification and evaluation, in an individual and multidisciplinary way, in order to prevent adverse results and complications. There is no evidence of the vertical transmission of the SARS-CoV-2 virus. There are discrepancies regarding the management of newborns of pregnant women infected by COVID-19.
Conclusion: there are many knowledge gaps regarding the management of pregnant women, delivery, puerperium and newborns, because there is limited evidence available.

Keywords:

pregnancy; newborn; neonate; COVID-19; SARS-CoV-2; coronavirus

Introducción

El 31 de diciembre de 2019 las autoridades chinas informaron de la existencia de 27 casos de neumonía de etiología desconocida en la provincia de Hubei, de los cuales siete se encontraban en estado de gravedad (1). El primer paciente infectado se presentó con fiebre, tos seca, disnea y hallazgos radiológicos de infiltrados pulmonares bilaterales (1). El 7 de enero de 2020 se confirmó la existencia de un nuevo tipo de virus patógeno respiratorio de la familia coronavirus, que pasó a designarse SARS-CoV-2 o nCoV-2019 y la enfermedad causada por este nuevo virus se ha denominado, por consenso internacional, COVID-19 (2). A día de hoy, 12 de abril de 2020, 1.696.588 personas han sido infectadas en el mundo en más de 213 países y 105.952 han muerto a causa de la COVID-19 (3). Esta cifra aumenta vertiginosamente cada día, y tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el Ministerio de Sanidad (MS) actualizan los casos de personas infectadas y muertes diarias a causa del virus SARS-CoV-2 en el ámbito internacional y nacional (3,4).

Desgraciadamente incluso las personas asintomáticas pueden ser portadoras y contagiar el virus hasta dos semanas después de que los síntomas hayan remitido (5). Su elevada capacidad de propagación ha originado una situación de extrema gravedad en todo el mundo, que ha sido calificada como pandemia (1) y declarada Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional por el Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario Internacional (2). La morbimortalidad asociada a este virus y el impacto socioeconómico de esta epidemia han dado lugar a la adopción de medidas drásticas por los cuatro continentes, incluyendo cierre de fronteras y confinamiento de una gran parte de población mundial (5).

La enfermedad por COVID-19 tiene un periodo de incubación de cinco días, afecta principalmente a personas de entre 30-79 años y tiene una tasa de letalidad aproximada del 2% (6). Los síntomas más comunes son fiebre, tos, fatiga y dolor muscular (7). Mientras que la mayoría de personas infectadas desarrollan síntomas leves sin complicaciones o incluso permanecen asintomáticas, aproximadamente el 14% presentará un cuadro clínico grave que requerirá hospitalización y apoyo respiratorio, y un 5% necesitará ser ingresado en la unidad de cuidados intensivos (8). En casos severos, la COVID-19 puede complicarse hasta causar síndrome respiratorio agudo, sepsis o shock séptico y fallo multiorgánico con afectación renal y cardiaca (9). Sin embargo, en la mayoría de estos casos, los pacientes ya presentaban patologías de base como diabetes, hipertensión, enfermedades respiratorias o cardiovasculares (9).

Los principales mecanismos de transmisión del virus SARS-CoV-2 son las gotas respiratorias que pueden contaminar superficies y objetos el contacto directo de las mucosas con secreciones y la transmisión nosocomial, especialmente entre los profesionales sanitarios (1). Como la COVID-19 tiene una capacidad de propagación tan amplia (10), todo indica que muchas mujeres gestantes y sus neonatos están ya infectados o acabarán infectándose próximamente en todas las regiones y países. Aunque ya se han publicado estudios acerca de las características epidemiológicas, clínicas y radiológicas de pacientes que han padecido neumonía tipo COVID-19 (11), casi todos los esfuerzos se han centrado en adultos no mujeres gestantes. Sin embargo, las características clínicas y el potencial de transmisión vertical de este virus en las mujeres embarazadas y sus recién nacidos es aún desconocido (10,12,13).

Se sabe que debido a los cambios fisiológicos que se experimentan en el embarazo, el sistema inmunológico se encuentra en estado de supresión, lo que provoca que las mujeres gestantes sean más susceptibles a las infecciones respiratorias virales (6,12). Además, la neumonía infecciosa es una causa importante de morbilidad y mortalidad entre estas (7). Es por ello que es necesario investigar si las mujeres gestantes infectadas por COVID-19 tienen más riesgo de desarrollar complicaciones o efectos adversos, así como clarificar si el virus SARS-CoV-2 puede transmitirse verticalmente al feto. Por lo tanto, se hace de vital importancia comprender cómo afecta esta infección al embarazo, el parto y el neonato.

El objetivo de esta revisión es recopilar y contrastar la evidencia científica que existe respecto al virus SARS-CoV-2 durante el proceso gestacional y sus efectos en la paciente obstétrica, durante el parto, puerperio y en el recién nacido. Asimismo se presentarán las recomendaciones más importantes acerca del manejo clínico de mujeres embarazadas y neonatos ante un caso de infección por COVID-19.

Método

Se llevó a cabo una revisión narrativa. Para la elaboración de la pregunta de búsqueda se ha utilizado el sistema SPC propuesto por Del Pino Casado (14): (S) Situación o problema de estudio: infección por COVID-19; (P) Población: mujeres embarazadas y sus recién nacidos; (C) Cuestión concreta de estudio: características clínicas y recomendaciones.

Para la realización de la búsqueda bibliográfica se consultaron tres bases de datos internacionales: Pubmed, Science Direct y Cochrane. Para la estrategia de búsqueda se emplearon varios términos estandarizados de cada base de datos (cuando la base de datos lo ha permitido), usando el lenguaje libre, sinónimos y truncamientos. Asimismo se aplicaron varias condiciones de búsqueda unidas con el operador booleano “AND”, como es el caso de las etiquetas de filtro en aquellas bases de datos con gran volumen de información. Las etiquetas que se han utilizado para buscar en Pubmed han sido: [mh]: restringe la búsqueda a documentos donde el término de búsqueda venga etiquetado como término estandarizado (MeSH), con expansión automática, pero sin búsqueda del término como lenguaje libre. En Science Direct, la búsqueda se ha llevado a cabo a través de palabras clave con lenguaje libre incluidas en cualquier parte del documento de investigación, combinando los términos en inglés “pregnancy”, “COVID-19”, “SARS-CoV-2”; “newborn”, “infant” y “neonate”. Para afinar la búsqueda se han elegido únicamente los documentos que incluían los términos libres “recommendations” y “outcomes” o sinónimos de los mismos, dentro del título, resumen o palabras claves. En la Biblioteca Cochrane se ha efectuado una búsqueda avanzada mediante el uso de los términos “pregnancy”, “COVID-19”, “SARS-CoV-2”, “newborn”, “infant”, “neonate”, como texto libre y uniendo las búsquedas con el operador “AND”, sin resultados. Por tanto, se ha recurrido a la biblioteca Cochrane Iberoamericana donde, previo acceso al apartado específico de Cochrane Covid-19 Study Register, se ha realizado una búsqueda avanzada, utilizando los mismos términos como texto libre.

Además se han consultado las páginas web de organismos oficiales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), Ministerio de Sanidad (MS) y European Centre for Disease Control (ECDC), sociedades científicas relacionadas con la salud (Sociedad Española de Gineocología y Obstetricia –SEGO– y Sociedad Española de Neonatología –SeNEO–), las cuales han emitido informes técnicos, guías de práctica clínica y recomendaciones relativos al manejo de la mujer gestante infectada por COVID-19 y su recién nacido.

Una vez realizada la búsqueda bibliográfica en las diferentes bases de datos se aplicaron los criterios para la selección de los artículos a partir del objetivo del estudio. Los criterios fueron aplicados en forma de cascada. El primer criterio consistía en seleccionar los artículos publicados en inglés y en castellano y que estuviesen disponibles los textos completos; el segundo criterio implicaba identificar aquellos documentos que trataran las características clínicas de la COVID-19 en la mujer gestante y su recién nacido y/o emitieran recomendaciones de práctica clínica en el manejo perinatal de la infección.

Resultados

El diagrama de flujo del proceso de búsqueda y selección de los documentos incluidos en la revisión se puede observar en la Figura 1. En total se han incluido en la revisión 23 documentos (1,2,5-7,10,12,13,15-29).

La búsqueda en bases de datos generó un total de 71 registros distribuidos de la siguiente forma: cinco en Cochrane Iberoamericana, 53 en PubMed y 13 en ScienceDirect. Tras eliminar documentos duplicados, y aplicar los criterios de inclusión, se seleccionaron un total de 14 artículos (Tabla 1). A estos se suman nueve guías de práctica clínica e informes técnicos procedentes de distintas organizaciones científicas nacionales e internacionales (Tabla 2).

La información hallada en la búsqueda bibliográfica se ha estructurado atendiendo a los distintos periodos obstétricos: embarazo y feto, parto, puerperio y recién nacido.

Embarazo y feto

Como el virus SARS-CoV-2 es de reciente aparición todos los datos que se poseen de epidemias anteriores causadas por otros coronavirus, como el MERS y el SARS, han sido útiles para predecir el potencial infecto-contagioso de la enfermedad por COVID-19, especialmente durante el embarazo. La clínica más común de la infección por coronavirus durante la gestación es compatible con un diagnóstico de neumonía (91,8%), acompañándose de fiebre (82,6%), tos (57,1%) y disnea (27%) (13). Respecto a la infección por COVID-19 en el embarazo, se ha objetivado que el SARS-CoV-2 no se comporta del mismo modo que sus parientes, siendo la fiebre el síntoma más frecuente (5,15-18), seguido de tos, disnea, malestar general (15,18,19), diarrea (16), mialgias (18,19) y dolor de garganta (6). Los cambios analíticos incluyen linfopenia, leucopenia y aumento de PCR (5,15,19) y la imagen radiológica típica es de neumonía con infiltrados bilaterales o consolidación (16,20). Las complicaciones incluyen neumonía grave, síndrome de distrés respiratorio agudo, alteraciones cardiacas y sobreinfección respiratoria (21). Sin embargo, la gran diferencia entre el SARS-CoV-2 y otros coronavirus es que la mayoría de mujeres gestantes infectadas por COVID-19 se suelen presentar asintomáticas o con cuadros clínicos leves (10,17,19,20,22-24). Además, las características clínicas de la infección parecen ser similares entre la población adulta general y las mujeres embarazadas (5,15,22) y, por tanto, estas últimas, en este caso, no parecen ser las más vulnerables ni más susceptibles al contagio del virus SARS-CoV-2 (10,12,17,18).

Aparentemente la infección por coronavirus aumenta el riesgo de resultados adversos obstétricos y fetales; sin embargo, esta relación no ha podido ser claramente demostrada (19,21). Algunas de las complicaciones más prevalentes en mujeres gestantes infectadas por SARS-CoV-2 son parto prematuro inferior a 37 semanas (39%), restricción del crecimiento intrauterino (10%) y aborto (2%) (5,7,12,13,16,21,22). A pesar de que el parto prematuro parece ser la complicación más común en la infección por COVID-19, se desconoce si la causa es iatrogénica o está relacionada con la infección (15). En cualquier caso, todo parece indicar que el COVID-19 tiene resultados menos adversos y perspectivas más optimistas durante la gestación que otros tipos de coronavirus (SARS y MERS) (5,7,21,24).

La OMS en su guía de manejo clínico de la infección por COVID-19 sugiere que, dado que la transmisión puede ser asintomática, las pacientes embarazadas que hayan podido tener contacto con el virus deben ser monitorizadas cuidadosamente y se han de tomar las mismas medidas de precaución y protección infecciosa que con el resto de la población (10). Así mismo, sostiene que las mujeres gestantes con sospecha o confirmación de infección tienen que conocer la preparación en esos casos y obtener información de las posibles complicaciones maternas o fetales, además de tener a acceso a servicios de salud mental y apoyo psicológico, si precisan (10,25,26).

Ya que no existe evidencia de que las mujeres embarazadas tengan más riesgo de desarrollar complicaciones (10,17), la OMS recomienda una atención prenatal y postnatal rutinaria, aunque en el caso de que surjan complicaciones se incrementará la monitorización atendiendo a criterios obstétricos (10). En ausencia de cuadro clínico de gravedad, tampoco el Ministerio de Sanidad o la SEGO recomiendan pruebas diagnósticas adicionales a mujeres embarazadas infectadas; sin embargo, se aconseja aislamiento domiciliario para evitar la propagación de la infección, así como informar al centro que controle el embarazo de la situación (6,17,26). Contrariamente las guías de práctica clínica americanas recomiendan realizar tomografía axial computarizada (TAC) como parte esencial de la evaluación de la condición clínica de una mujer embarazada e infectada por COVID-19 (25,26).

Tanto las organizaciones y sociedades científicas como algunos de los estudios incluidos en esta revisión coinciden en que la transmisión vertical del virus nCoV-2019 es bastante improbable (10,12,13,16-18,20,22, 23,25-27), al no haberse detectado su presencia en fluidos genitales, leche materna o líquido amniótico (10,12,14,15,17,21). Sin embargo, se ha dado algún caso de recién nacidos de madres infectadas que han dado positivo a SARS-CoV-2 (5,16,21), siendo muy probable que este contagio se haya producido por contacto directo con un adulto infectado, a través de gotas, por infección nosocomial o por exposición a fuentes contaminantes (5,16,21,27).

Parto

Ante la llegada a Urgencias de una mujer gestante con sospecha de COVID-19 se le colocará una mascarilla quirúrgica, se le aislará del resto de pacientes en una habitación y se le realizarán las pruebas pertinentes para confirmar o no la infección (6,17). En caso positivo permanecerá aislada con precauciones de aislamiento por contacto y gotas durante toda su estancia en el hospital (6,17,25,26,28). Se limitará al máximo el número de profesionales sanitarios que accedan a la habitación, los cuales deberán disponer de equipos de protección adecuados (2,3,23,24), así como las visitas, las cuales quedarán reducidas a una única persona a la que se le proporcionará equipo adecuado y se instruirá sobre las medidas básicas de protección (6,17,25,26,28).

El manejo de la mujer gestante infectada debe de correr a cargo de un equipo multidisciplinar que permita mantener el control y la pronta actuación en caso de deterioro materno o fetal (6,10,25,26). El control del bienestar fetal durante el ingreso y durante el parto se hará siguiendo criterios obstétricos y en función de las semanas de embarazo (10,6).

Alrededor de un 89% de mujeres gestantes diagnosticadas de COVID-19 ha parido por cesárea (5). Sin embargo, una gran parte de las cesáreas han sido realizadas por razones ajenas al virus SARS-CoV-2, tales como indicación obstétrica, cesáreas electivas o desconocimiento del manejo de la infección (13,15,16,20, 23,24), sin conseguir resultados diferentes en las tasas de pérdida de bienestar fetal, líquido meconial, parto prematuro o asfixia neonatal (22). A pesar de existir especulaciones que relacionan el virus nCoV-2019 con hipoxia materna, pudiendo aumentar el riesgo de resultados perinatales adversos, como parto prematuro o asfixia perinatal, no hay una clara relación entre el sufrimiento fetal y la infección por COVID-19 (16).

Al desconocerse el riesgo o beneficio de continuar o finalizar la gestación se recomienda que la decisión del momento y el tipo de parto de cada mujer sea multidisciplinar, individualizada y basada en indicaciones obstétricas y preferencias maternas (1,10,17,25,26,28). Al no existir riesgo aparente de transmisión vertical, el parto vaginal deberá ser la primera opción disponible en mujeres gestantes infectadas, recurriendo a la cesárea únicamente cuando esté medicamente justificada o cuando la urgencia clínica lo requiera, por inesperado deterioro materno, dificultad respiratoria o pérdida del bienestar fetal (5,6,10,17,25,26,28).

En cualquier caso se deberá evitar el traslado o movilidad de la mujer gestante a zonas comunes y, por tanto, el parto o cesárea se llevará a cabo en una habitación, paritorio o quirófano exclusivamente designados, y será atendido por profesionales protegidos con equipos adecuados (6,25,26). Todo el equipo y material que se use durante el ingreso hospitalario de la paciente gestante infectada será desechable o de uso exclusivo para la mujer embarazada. En caso de que esto no sea posible se desinfectará después de cada uso (6,25,26).

Puerperio y recién nacido de madre infectada por COVID-19

La infección neonatal por coronavirus puede provocar resultados adversos, como muerte perinatal (11%) y necesidad de cuidados intensivos (57%) (13). Sin embargo, la infección por COVID-19 tiene una incidencia de muerte perinatal mucho más baja que sus homólogos, siendo del 7% en un estudio de casos (13) y nula en otros, sin desarrollo de complicaciones graves (15,19,24). En el caso de contagio neonatal los síntomas más comunes son insuficiencia respiratoria, síntomas gastrointestinales, fiebre, taquicardia y vómitos (16,19,22). En los casos más graves se ha visto acompañado de trombocitopenia, fallo hepático e incluso muerte neonatal (16). En todos los casos que haya una sospecha de infección por COVID-19 se requiere valoración inmediata para iniciar el tratamiento terapéutico y evitar la progresión a un cuadro clínico severo o incluso a la muerte (16).

Durante el puerperio inmediato algunos estudios recomiendan la adopción de medidas estrictas entre la madre infectada (asintomática o no) y su recién nacido, evitando piel con piel tras el parto y el clampaje tardío de cordón, y promoviendo el ingreso del recién nacido en habitación individual con medidas de aislamiento (5,6,16,17,25,26,28). Por el contrario, la OMS, el Ministerio de Sanidad y la Sociedad Española de Neonatología (SeNEO) recomiendan que, en madres asintomáticas, ya sea con sospecha o confirmación de infección por COVID-19, y recién nacidos asintomáticos se puede valorar individualmente el clampaje tardío de cordón y contacto piel con piel tras el parto, así como el alojamiento conjunto de ambos en régimen de aislamiento de contacto y gotas (6,10,27). En estos casos se recomienda seguimiento clínico y monitorización básica del recién nacido (6,27).

En el caso de que se sospeche que el recién nacido está infectado por COVID-19, sea sintomático o no, se debería ingresar en habitación individual, y su manejo clínico será similar al de cualquier neonato con la misma sintomatología, con monitorización de constantes, medidas de soporte necesarias y restringiendo las visitas a un solo cuidador sano que vaya con EPI (6,17,27).

Alimentación en el recién nacido

La OMS recomienda la lactancia materna independientemente de si existe sospecha o confirmación de la infección, con una adecuada instrucción en alimentación segura y medidas estrictas de aislamiento y gotas para prevenir la transmisión (5,10). Estas medidas incluyen mascarilla quirúrgica, lavado correcto de manos antes y después del contacto, limpieza de la piel a nivel mamario y de las superficies que puedan estar en contacto (5,6,10,17). Sin embargo, el Ministerio de Sanidad y la SEGO no se muestran tan firmes y aconsejan que el tipo de alimentación deberá consensuarse en función de los conocimientos científicos de cada momento (6,17), ofreciendo alternativas tales como la extracción de leche y administración por medio de biberón, llevado a cabo por un único cuidador sano (18,25,26).

Otros estudios, considerando las recomendaciones del grupo de expertos de China, argumentan que no hay datos suficientes para descartar la posibilidad de transmisión vertical de la COVID-19, por lo que los recién nacidos de madres infectadas no deberían ser alimentados con leche materna hasta que sus madres y la leche den negativo para la infección por COVID-19 (6,28).

En el caso de que haya infección o sospecha de COVID-19 en la mujer puérpera, el alta hospitalaria se hará en función del cuadro clínico y en el domicilio se deberán seguir las indicaciones de cualquier persona infectada por COVID-19 (6,17). En caso de neonato infectado se dará de alta cuando hayan pasado tres días con ausencia de fiebre, con un seguimiento clínico posterior (27).

Discusión y conclusiones

El brote del COVID-19 continúa expandiéndose a una velocidad preocupante, aumentando rápidamente el número de contagios y muertes en el ámbito mundial y convirtiéndose en una amenaza para todos los sistemas sanitarios mundiales. El conocimiento actual de las infecciones por coronavirus durante la gestación es bastante limitado, y parte de los datos disponibles provienen de epidemias anteriores causadas por otros tipos de coronavirus; sin embargo, las recomendaciones del manejo del COVID-19 deben estar basadas en los datos de la epidemia actual, ya que las características clínicas y el desarrollo de la enfermedad parecen ser diferentes.

Esta situación ha obligado a los equipos clínicos a diseñar procedimientos y protocolos a contrarreloj para responder a una situación sin precedentes según los datos científicos que van emergiendo. Sin embargo, todavía existen muchas lagunas de conocimiento sobre cómo el virus SARS-CoV-2 afecta al curso del embarazo y el recién nacido, qué factores clínicos u obstétricos modulan la enfermedad y cuáles son las recomendaciones para su manejo y prevención.

Aunque en esta revisión diversos autores sitúan a las mujeres gestantes entre la población de alto riesgo para el desarrollo de complicaciones obstétricas y resultados adversos perinatales (6,21,25,26), hay un consenso casi general de que las mujeres embarazadas no suelen desarrollar formas graves de infección por COVID-19, y por lo tanto, no deben considerarse población vulnerable (1,10,17,23). En cualquier caso, cada mujer gestante infectada tendrá que ser identificada y tratada de forma individual y de manera precoz, atendiendo a la presencia de comorbilidades para prevenir complicaciones o resultados adversos (21). La SEGO ha emitido un comunicado reciente en el que, de manera excepcional y para disminuir la afluencia de mujeres gestantes a los establecimientos sanitarios, permite contemplar la reducción y/o supresión temporal de algunas visitas en los embarazos de bajo riesgo dado el carácter fisiológico del mismo y considerando que la mayoría de los embarazos son normales (29).

En referencia al parto, frente a las recomendaciones que se dieron inicialmente y que algunos estudios de esta revisión han concluido, la SEGO rectifica y se muestra de acuerdo con el resto de sociedades científicas, apostando por un modelo de atención más fisiológico, manteniendo el piel con piel tras el nacimiento, clampaje tardío de cordón y la lactancia materna, siempre y cuando las condiciones maternas y neonatales lo permitan y manteniendo unas condiciones adecuadas de protección (1,10,29).

Mientras la epidemia continúa expandiéndose por el mundo se vuelve imprescindible que todo el personal sanitario, potencialmente expuesto a mujeres gestantes infectadas por COVID-19, reciba equipos de protección adecuada y una formación pertinente y actualizada en la prevención y manejo de la infección. Los centros médicos, hospitales y unidades obstétricas han de estandarizar la identificación, el ingreso y el manejo de todas las mujeres gestantes infectadas por COVID-19 o con sospecha, realizándose los cambios estructurales necesarios para adaptarse a las nuevas circunstancias. El manejo de la mujer embarazada y el neonato infectado por COVID-19 debe de ser multidisciplinar, compartiendo responsabilidad y conocimiento para brindar una atención digna y eficiente, y estar en concordancia con las recomendaciones expuestas en las guías de práctica clínica nacionales e internacionales (25).

Las grandes limitaciones de esta revisión bibliográfica son la escasez de literatura para comparar y contrastar resultados acerca de la COVID-19 en la mujer gestante y su recién nacido, ya que la mayoría de los estudios disponibles son serie de casos con un número limitado de sujetos de estudio y un corto periodo de seguimiento de cada investigación. Es por ello que tanto los datos obtenidos como las recomendaciones aportadas han de considerarse con prudencia y podrán ser actualizadas en la medida que aparezca nueva información. Además, se reclamará a la comunidad científica y académica que continúen investigando para una mejor comprensión del impacto de este virus y su manejo clínico, para poder actualizar los protocolos y las guías clínicas en función de la mejor evidencia científica, considerando de manera particular las necesidades únicas de la paciente obstétrica y el neonato y valorando su inclusión en los ensayos clínicos siempre que los beneficios superen los riesgos.

En conclusión, se cree que el virus SARS-CoV-2 tiene reacciones menos adversas en la mujer embarazada y su recién nacido que otros virus de la misma familia. Cada mujer gestante infectada por COVID-19 y su neonato han de ser identificados y valorados precozmente, de manera individual y multidisciplinar, para prevenir resultados adversos y complicaciones. No hay evidencia de la transmisión vertical del virus SARS-CoV-2. Existen discrepancias acerca del manejo del recién nacido de la mujer gestante infectada por COVID-19.

Financiación

Ninguna.

Conflicto de intereses

Ninguno.

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