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Revista Iberoamericana de Enfermería Comunitaria N° 1 Volumen 19

Consumo de alcohol y conocimiento de sus efectos en estudiantes universitarios de México

Sección: Originales

Cómo citar este artículo

Reyes Juárez C, Guzmán Facundo FR, Correa Barbosa G, Armendáriz García NA. Consumo de alcohol y conocimiento de sus efectos en estudiantes universitarios de México. RIdEC 2026; 19(1):08-16. doi: https://doi.org/10.63178/YXPU2135ridec

Autores

1 Cecilia Reyes Juárez
2 Francisco Rafael Guzmán Facundo
3 Guilherme Correa Barbosa
4 Nora Angélica Armendáriz García

1 Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, Universidad Nacional Autónoma de México. México.
2 Facultad de Enfermería, Universidad Autónoma de Nuevo León. México.
3 Facultad de Medicina, Universidad Estadual Paulista. Brasil.
4 Facultad de Enfermería, Universidad Autónoma de Nuevo León. México.

Contacto:

Email: francisco.guzmanfc@uanl.edu.mx

Titulo:

Consumo de alcohol y conocimiento de sus efectos en estudiantes universitarios de México

Resumen

Objetivo: analizar la relación del nivel de conocimiento sobre los efectos del consumo de alcohol con los patrones de consumo en estudiantes universitarios. Método: estudio cuantitativo, transversal, descriptivo y correlacional, realizado en Ciudad de México con una muestra final de 159 estudiantes de primer año de Enfermería. Se empleó un cuestionario ad hoc para evaluar el conocimiento y la frecuencia, y el AUDIT determinar riesgo de consumo de alchol. El análisis utilizó la U de Mann-Whitney y el Coeficiente de Correlación de Spearman (p< ,05) Resultados: se encontró una alta prevalencia de consumo alguna vez en la vida (95,6%) y consumo excesivo en el último año (47,8%). Los hombres mostraron una prevalencia significativamente mayor de consumo excesivo en todos los periodos (p. ej.: 62,5% vs. 41,4% en el último año; p= ,015). Se identificó una correlación negativa significativa entre el consumo y el conocimiento (rs= –,160, p= ,044), sugiriendo que a mayor consumo, menor conocimiento. Quienes no reportaron consumo excesivo en los últimos siete días tuvieron un conocimiento significativamente superior. Conclusiones: existe una alta prevalencia de consumo de riesgo, el sexo masculino es el más afectado por el consumo excesivo. El conocimiento se asocia negativamente con el consumo, lo que sugiere que es un factor protector. Las intervenciones de enfermería deben enfocarse en cerrar brechas de conocimiento específicas sobre límites de consumo por sexo y efectos neurológicos para modificar la percepción de riesgo.

Palabras clave:

consumo de bebidas alcohólicas ; estudiantes de Enfermería ; adulto joven ; consumo de alcohol ; consumo excesivo episódico de alcohol

Title:

lcohol consumption and knowledge of its effects among university students in Mexico

Abstract:

Objective: to analyse the relationship between the level of knowledge on the effects of alcohol consumption with the patterns of consumption in university students. Method: a quantitative, cross-sectional, descriptive and correlational study, conducted in the City of Mexico with a final sample of 159 first-year Nursing students. An ad hoc questionnaire was used in order to evaluate knowledge and frequency, and AUDIT to determine the risk of alcohol consumption. Mann-Whitney’s U test and Spearman’s Rank Correlation Coefficient (p< .05) were used for analysis. Results: a high prevalence was found of consumption at some points in their lives (95.6%), and excessive consumption during the last year (47.8%). Men showed a significantly higher prevalence of excessive use in all periods of time (e.g.: 62.5% vs. 41.4% during the last year; p= .015). A significant negative correlation was detected between consumption and knowledge (rs= –.160, p= .044), suggesting that the higher the consumption, the lower the knowledge. Those who did not report an excessive consumption during the last seven days had a significantly higher knowledge. Conclusions: there is a high prevalence of risk consumption; the male gender is the most affected by excessive consumption. Knowledge is negatively associated with consumption, suggesting that it is a protective factor. Nursing interventions should focus on closing specific knowledge gaps about limits of consumption per gender and neurological effects, in order to modify the perception of risk.

Keywords:

consumption of alcoholic beverages; nursing students; young adult; alcohol consumption; excessive episodic consumption of alcohol

Introducción

El consumo de alcohol es una práctica social muy extendida, especialmente entre la población universitaria, un grupo que atraviesa una fase de transición caracterizada por el desarrollo de la identidad, la búsqueda de autonomía y una elevada vulnerabilidad a los comportamientos de riesgo [1].

La práctica del binge drinking, es decir, el consumo excesivo episódico, es común en este público, lo que puede generar consecuencias significativas para la salud física, mental y social de los jóvenes. De acuerdo con el Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) [2-4], este tipo de consumo no solo es frecuente, sino que también aumenta la probabilidad de padecer más de 200 trastornos relacionados con el alcohol.

Los estudiantes universitarios constituyen una población particularmente propensa al consumo excesivo de alcohol, lo cual se asocia con accidentes, conductas violentas, problemas interpersonales y bajo rendimiento académico. Además, quienes inician el consumo antes de los 15 años presentan hasta 3,5 veces más probabilidades de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol, debido a la interferencia de esta sustancia en los procesos de maduración cerebral [5-7]. En México, a pesar de los esfuerzos preventivos, la prevalencia de consumo de alcohol entre universitarios continúa siendo elevada, con cifras superiores al 40%, desatacan prevalencias superiores en hombres que en mujeres [8-10].

Diversas investigaciones han señalado que la percepción inadecuada del riesgo influye directamente en la decisión de consumir alcohol. Cuando los estudiantes subestiman sus riesgos o desconocen las consecuencias físicas, mentales y sociales de su consumo, tienden a mantener esta conducta sin reconocer sus implicaciones negativas [11-14]. Esta brecha entre conocimiento y práctica revela que el simple reconocimiento de los efectos nocivos del alcohol no siempre se traduce en comportamientos preventivos.

Frente a este panorama, se hace necesaria la implementación de programas educativos integrales desde etapas tempranas, orientados no solo a fortalecer el conocimiento sobre los efectos del alcohol, sino también a modificar la percepción del riesgo y promover habilidades de afrontamiento ante la presión social. En este sentido, el profesional de enfermería desempeña un papel estratégico en la promoción de la salud y la prevención de conductas de riesgo dentro de la comunidad universitaria.

Pese a la evidencia existente, en México aún son limitados los estudios que analizan de manera conjunta la relación entre el nivel de conocimiento sobre los efectos del alcohol y los patrones de consumo en población universitaria. La mayoría de las investigaciones se han centrado en la prevalencia del consumo o en factores sociodemográficos, dejando un vacío de conocimiento sobre cómo el nivel de información y percepción del riesgo influyen en las conductas de ingesta. Por ello, es importante ampliar la comprensión del fenómeno desde una perspectiva educativa y de enfermería, proporcionando evidencia empírica que puede sustentar el diseño de intervenciones preventivas más eficaces y culturalmente pertinentes en el contexto universitario mexicano.

Por lo tanto, el objetivo del estudio fue analizar la relación entre el nivel de conocimiento sobre los efectos del consumo de alcohol con los patrones de consumo en estudiantes universitarios. Este estudio tiene la intención de proporcionar evidencia que oriente las estrategias educativas y de prevención lideradas por profesionales de enfermería en el ámbito universitario mexicano.

Material y método

Diseño de estudio

Se realizó un estudio cuantitativo con diseño trasversal, descriptivo y correlacional [15], llevado a cabo en la Ciudad de México durante el periodo de septiembre a noviembre de 2025.

Al tratarse de un estudio observacional en epidemiología, se utilizó la herramienta STROBE (Strengthening the Reporting of Observational Studies in Epidemiology) como referencia.

Población y muestra

La población objetivo estuvo conformada por estudiantes de primer año de la Licenciatura en Enfermería de una universidad pública ubicada en la Ciudad de México.

La elección de esta cohorte responde a una justificación metodológica clave: esta población se encuentra en una etapa crítica de adaptación a la vida académica, un periodo asociado con un aumento en la autonomía personal y social, y una mayor vulnerabilidad a la adopción de conductas de riesgo, como el consumo de alcohol.

El tamaño de la muestra requerido se calculó mediante el software G*Power, asumiendo un diseño correlacional. Los parámetros establecidos fueron los siguientes: un tamaño de efecto de correlación alterna (r) de 0,20 (efecto pequeño), un nivel de significancia (α) de 0,05 y una potencia estadística (1-β) de 0,80. El cálculo arrojó una muestra mínima requerida de 150 participantes. Se utilizó un muestreo no probabilístico por cuota, asegurando la participación de la cuota mínima calculada, la muestra final fue de 159.

Se excluyeron del análisis a aquellos participantes que, a pesar de haber firmado el consentimiento, no completaron la totalidad de los instrumentos de medición.

Variables de investigación

Las variables de este estudio fueron los conocimientos sobre los efectos del consumo de alcohol, sexo (variables independientes) asociado con el consumo de alcohol (variables dependientes).

Recogida de datos

Antes del inicio de la recolección, se obtuvieron las autorizaciones institucionales y se garantizó el cumplimiento de los principios éticos. Se diseñó un instrumento ad hoc que incluyó un apartado de datos sociodemográficos, frecuencias de consumo y conocimiento de sus consecuencias. La medición de conocimiento constó de 10 ítems de opción múltiple, cada uno con cuatro opciones de respuesta, de las cuales solo una era correcta. Los ítems fueron diseñados para explorar aspectos clave relacionados con los efectos fisiológicos, psicológicos y sociales del consumo, así como nociones básicas de estrategias de prevención.

l instrumento fue sometido a una validación de contenido mediante juicio de expertos (n= 5) y se realizó una prueba piloto en una muestra de estudiantes. La consistencia interna del instrumento fue evaluada mediante el coeficiente alfa de Cronbach, obteniéndose un valor de 0,82, lo cual indica una consistencia interna aceptable.

Para clasificar y verificar el patrón de consumo de alcohol, se aplicó el Alcohol Use Disorders Identification Test (AUDIT) [16], instrumento desarrollado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El AUDIT consta de 10 ítems que evalúan tres dimensiones: consumo de alcohol, síntomas de dependencia y consecuencias derivadas del consumo. Cada ítem utiliza una escala de Likert con cinco opciones de respuesta, cuyos valores oscilan entre 0 y 4 puntos. La puntuación total (0-40 puntos) permite clasificar el consumo en los siguientes niveles de riesgo: consumo de riesgo (8-15 puntos), consumo perjudicial (16-19 puntos) y posible dependencia (20 o más puntos).

Los instrumentos se aplicaron en formato electrónico mediante Google Forms, compartiendo un enlace único para que los participantes respondieran desde sus dispositivos (móviles o tabletas). La recolección se realizó en las aulas durante el horario académico. Se contó con versiones impresas como medida de contingencia. El tiempo estimado de respuesta fue de 25 a 30 minutos. Para garantizar rigor y validez, se minimizaron sesgos mediante el anonimato, confidencialidad y la capacitación del personal aplicador.

Análisis de datos

El análisis se llevó a cabo en el programa estadístico SPSS versión 31.0, mediante estadística descriptiva y medidas de tendencia central. Para evaluar la asociación entre variables, se utilizó el Coeficiente de Correlación de Sperman además de la Prueba de U de Mann-Whitney, considerando un intervalo de confianza del 95% y un nivel de significancia de
p< 0,05.

Aspectos éticos

La presente investigación se efectuó conforme a los principios éticos y a los lineamientos establecidos en el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud [17]. Se obtuvo el consentimiento informado digital de cada participante y la aprobación del Comité de Ética de la institución educativa, bajo el registro FESZ/CEI/2/0/3/36/30sep25.

Resultados

La muestra estuvo conformada por 159 jóvenes universitarios; la mayoría tenía de 18-19 años (58,5%). Predominaron las mujeres (69,8%), el estado civil solteros se dio en el 95%. Además, 78,3% no trabajaba al momento de la encuesta (Tabla 1).

La Tabla 2 muestra las prevalencias de consumo de alcohol por sexo: el 95,6% de los participantes ha consumido alcohol alguna vez en la vida, el 85,5% en el último año, el 59,7% en el último mes y el 39,0% en los últimos siete días. Aunque los hombres mostraron proporciones mayores, las diferencias por sexo no fueron estadísticamente significativas.

En cuanto al consumo excesivo de alcohol, se identificaron diferencias estadísticamente significativas por sexo en los tres periodos evaluados. En el último año, el 47,8% de los participantes reportó consumo excesivo, con una prevalencia mayor en hombres (62,5%) que en mujeres (41,4%) (χ²= 5,95, p= ,015).

En el último mes, esta diferencia se mantuvo, con un 25,2% de prevalencia total, siendo más elevada en hombres (41,7%) que en mujeres (18,0%) (χ²= 9,95, p= ,002). En los últimos siete días, el 17,0% reportó consumo excesivo, también con una diferencia significativa por sexo (33,3% en hombres frente al 9,9% en mujeres; χ²= 13,04, p= ,001). E

stos resultados indican que, si bien el consumo general de alcohol es similar entre hombres y mujeres, los hombres presentan mayores niveles de consumo excesivo, con diferencias estadísticamente significativas.

La Tabla 3 presenta los resultados del conocimiento de los participantes respecto a las consecuencias del consumo excesivo y peligroso de alcohol. En general, se observa un alto porcentaje de respuestas correctas en la mayoría de las preguntas, lo que sugiere un conocimiento de moderado a alto sobre el tema entre los encuestados.

Las preguntas con mayor proporción de aciertos fueron la número 9 (órgano más afectado por el consumo excesivo de alcohol, 95,6%); la número 10 (impacto del consumo excesivo en la salud mental, 91,2%); y la número 4 (acción que contribuye a reducir los riesgos asociados al consumo peligroso de alcohol, 89,9%). Más del 80% respondió correctamente a las preguntas 3, 5, 6 y 7, en contraste las preguntas 1 (cantidad de bebidas alcohólicas que representan consumo excesivo y peligroso en mujeres, 59,1%), y la pregunta 2 (efectos del consumo excesivo de alcohol en el cerebro de los adolescentes, 68,6%) tuvieron menor proporcion de aciertos.

La Tabla 4 presenta el análisis comparativo del nivel de conocimiento sobre el consumo de alcohol en función de la prevalencia de consumo reportada por los participantes, utilizando la prueba no paramétrica U de Mann-Whitney. Los resultados muestran diferencias estadísticamente significativas en dos comparaciones: quienes reportaron no haber consumido alcohol alguna vez en la vida (χ= 70,00) presentaron un nivel de conocimiento significativamente menor en comparación con quienes sí lo han consumido (χ= 82,56; U= 275,0, p= ,027). Asimismo, los participantes que no reportaron consumo excesivo de alcohol en los últimos siete días mostraron un nivel de conocimiento superior (χ= 83,78) frente a quienes sí lo hicieron (χ= 73,33; U= 1239,0, p= ,011).

En el resto de las comparaciones, no se observaron diferencias significativas (p> ,05), aunque se identificaron tendencias en las que quienes no consumieron alcohol en el último año o que no presentaron consumo excesivo en el último año, obtuvieron puntajes ligeramente menores en conocimiento, sin alcanzar significación estadística. Estos resultados sugieren que un mayor conocimiento sobre las consecuencias del consumo de alcohol podría estar asociado con una menor prevalencia de consumo en general y, particularmente, con una menor frecuencia de consumo excesivo reciente. Lo anterior refuerza la importancia de intervenciones educativas dirigidas a mejorar el conocimiento como estrategia de prevención del consumo de riesgo.

Relación del consumo de alcohol y conocimientos sobre el consumo de alcohol

El análisis mostró una correlación negativa y estadísticamente significativa entre el consumo de alcohol y el nivel de conocimientos sobre sus consecuencias (Rs= –,160, p= ,044). Este resultado indica que, a mayor consumo de alcohol, menor nivel de conocimiento sobre los efectos nocivos del mismo. Aunque la magnitud de la correlación es baja, su significancia sugiere que existe una asociación importante que puede ser considerada en el diseño de intervenciones educativas y preventivas, especialmente dirigidas a poblaciones con mayor riesgo de consumo.

Discusión

El presente estudio tuvo como propósito analizar la relación entre el nivel de conocimiento sobre los efectos del consumo de alcohol con los patrones de consumo de alcohol de una muestra de estudiantes universitarios de primer año en la Ciudad de México. Los resultados aportan evidencia empírica clave para guiar las estrategias de prevención en el ámbito universitario mexicano, un área donde el profesional de enfermería desempeña un papel estratégico.

La elevada prevalencia de consumo de alcohol observada en esta población universitaria confirma que el alcohol continúa siendo una de las sustancias psicoactivas de mayor aceptación social y disponibilidad entre los jóvenes, particularmente en contextos académicos. Este hallazgo es consistente con estudios previos realizados en universitarios [9, 18], los cuales documentan una amplia normalización del consumo de alcohol en este grupo poblacional. Asimismo, la presencia de patrones de consumo excesivo episódico sugiere una mayor exposición a consecuencias adversas para la salud física, psicológica y social, evidenciando la necesidad de fortalecer estrategias preventivas orientadas a la reducción de conductas de riesgo relacionadas con el consumo de alcohol.

Un hallazgo relevante es la diferencia por sexo en los patrones de consumo. Aunque la prevalencia general fue similar entre hombres y mujeres, los hombres mostraron prevalencias significativamente mayores de consumo excesivo en todos los periodos evaluados, consistente con la literatura nacional e internacional que indica prevalencias superiores en hombres [8, 19, 20].

La marcada diferencia en el consumo excesivo de alcohol se explica por factores biológicos y socioculturales: las mujeres alcanzan mayores concentraciones de alcohol en sangre con dosis menores debido a menor masa corporal magra y una reducida actividad de la enzima alcohol deshidrogenasa gástrica. No obstante, la disparidad en la prevalencia del patrón de consumo excesivo se atribuye primordialmente a factores socioculturales, donde las normas de género históricamente asocian el consumo elevado y la asunción de riesgos con la masculinidad, incentivando una mayor tolerancia social y el desarrollo de patrones de ingesta de grandes dosis por ocasión entre los hombres, lo cual sostiene las diferencias observadas [21-23].

En términos generales, los estudiantes demostraron un nivel de conocimiento de moderado a alto sobre los efectos físicos y psicológicos del alcohol. No obstante, se identificaron vacíos de conocimiento significativos en dos áreas clave para la prevención: límites de consumo seguro por sexo y efectos neurológicos en adolescentes. Esta brecha es crítica, pues el desconocimiento de los límites biológicos de riesgo puede llevar a la normalización de patrones de consumo perjudiciales, especialmente en una muestra con alta prevalencia de binge drinking. Dado que el inicio temprano del consumo incrementa la probabilidad de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol [6], reforzar el conocimiento sobre los efectos en la maduración cerebral es fundamental en programas de prevención.

Estos resultados refuerzan la idea de que la percepción inadecuada del riesgo y el desconocimiento de las consecuencias influyen en el mantenimiento de la conducta de consumo [1, 11, 12], y que el simple reconocimiento de efectos nocivos no siempre se traduce en comportamientos preventivos.

Los hallazgos del presente estudio permitieron profundizar en la comprensión de la relación entre el conocimiento y las conductas del consumo de alcohol en población universitaria. La asociación observada sugiere que un menor nivel de conocimiento acerca de las consecuencias del consumo podría favorecer la adopción o el mantenimiento de patrones de ingesta de riesgo. Aunque la fuerza de la relación fue débil, los resultados respaldan la importancia de implementar estrategias educativas y preventivas orientadas a fortalecer el conocimiento sobre los efectos adversos del alcohol en poblaciones jóvenes.

Asimismo, los resultados permiten considerar que la exposición previa al consumo podría favorecer un mayor contacto con información relacionada con los riesgos asociados al alcohol, posiblemente derivado a las experiencias personales, sociales o educativas vinculadas al consumo. Sin embargo, esta interpretación debe analizarse con cautela, debido a que únicamente se valoró la presencia o ausencia del consumo previo, sin considerar la frecuencia, intensidad o duración de dicha conducta.

De manera consistente, los hallazgos sugieren que un mayor nivel de conocimiento sobre las consecuencias adversas del alcohol podría actuar como un factor protector frente a patrones recientes de consumo excesivo. Este comportamiento coincide con lo reportado en estudios previos [1, 24], los cuales destacan que las intervenciones educativas orientadas a incrementar la percepción de riesgo y el conocimiento sobre los daños asociados al consumo de alcohol pueden contribuir a disminuir conductas de consumo peligroso en jóvenes universitarios.

El bajo conocimiento en áreas específicas, junto con la correlación negativa entre alto consumo y bajo conocimiento, subraya el papel estratégico del profesional de enfermería en la comunidad universitaria. Las intervenciones de enfermería deben trascender la simple entrega de información y enfocarse en diseñar módulos educativos que enfaticen las dosis de riesgo específicas por sexo y los efectos neurológicos a largo plazo, abordando directamente las brechas identificadas.

Utilizar el conocimiento como herramienta para modificar la percepción de riesgo de los estudiantes, promoviendo habilidades de afrontamiento ante la presión social. Además, el uso de herramientas estandarizadas como el AUDIT [16] permite a los enfermeros clasificar y verificar el patrón de consumo para ofrecer consejería breve e intervenciones individualizadas a aquellos identificados con consumo de riesgo o perjudicial, especialmente en hombres, que mostraron mayor prevalencia de consumo excesivo [25].

Se recomienda que futuras investigaciones aborden el desarrollo y la evaluación longitudinal de programas de intervención de enfermería enfocados en cerrar las brechas de conocimiento específicas (límites de consumo y efectos neurológicos) y en la modificación de la percepción del riesgo. También se sugieren estudios con diseños mixtos que profundicen en factores socioculturales que explican la brecha entre conocimiento general y consumo excesivo.

Limitaciones del estudio

Este estudio, de diseño transversal, no permite establecer relaciones causales entre el conocimiento y el consumo, sino solo asociaciones. La muestra se limitó a estudiantes de enfermería de primer año de una universidad pública de la Ciudad de México, lo que limita la generalización de los resultados a otros contextos universitarios o disciplinas.

Conclusiones

Los resultados muestran alta prevalencia de consumo de riesgo, con mayor exceso en hombres. Se identificó una correlación negativa entre el consumo y el conocimiento, especialmente en el consumo excesivo reciente, lo que sugiere que el conocimiento es un factor protector.

Conflicto de intereses

Ninguno.

Financiación

Ninguna.

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