Revisión sistemática de intervenciones preventivas efectivas frente al binge drinking en población adolescente Sección: Revisiones Cómo citar este artículo Benito Diez G, Benito Diez K, Pellico López MA. Revisión sistemática de intervenciones preventivas efectivas frente al binge driking en población adolescente. RIdEC 2026; 19(1):41-54. doi: https://doi.org/10.63178/LLXZ6243ridec Autores 1 Gisele Benito Diez2 Katia Benito Diez3 María Amada Pellico López 1 Enfermera (RN). Servicio Cántabro de Salud. Santander (España).2 Enfermera (RN). Servicio Cántabro de Salud. Santander (España).3 Doctora en Ciencias de la Salud (PhD). Enfermera (RN). Psicóloga. Facultad de Enfermería. Universidad de Cantabria. Santander (España).Contacto:Email: amada.pellico@unican.es Titulo: Revisión sistemática de intervenciones preventivas efectivas frente al binge drinking en población adolescente Resumen Objetivo: describir el marco actual del binge drinking en adolescentes, explicar su gravedad y los factores que influyen en él, así como analizar los tipos de intervenciones preventivas existentes y cómo lograr que sean efectivas.Método: revisión sistemática basada en metodología PRISMA. Se realizó una búsqueda de artículos en los últimos 10 años, en inglés y español, en Medline, Scopus y Web of Science. Se utilizaron los términos MeSH: “Binge drinking ”, “Adolescent”, “Prevention and Control”, “Primary Prevention”, “Health Education”, integrando el operador booleano AND. En la lectura crítica se utilizó el programa CASPe para poder evaluar la calidad metodológica de los diferentes artículos.Resultados: 28 intervenciones fueron seleccionadas para el análisis final. Según el alcance o los medios utilizados, se diferencian intervenciones comunitarias, programas basados en tecnología y aplicaciones, intervenciones escolares, intervenciones familiares o llevados a cabo en instituciones de salud. Los factores clave para considerar que una intervención sea efectiva en la reducción del consumo excesivo de alcohol se organizaron siguiendo el Modelo de Determinantes de la Salud.Conclusiones: una intervención efectiva debe incluir mensajes centrados en los beneficios de no beber; basarse en teorías de cambio del comportamiento; combinar tecnología con intervención en el ámbito escolar; tener un enfoque en habilidades sociales, familiares, de afrontamiento y asertividad; considerar factores sociales, conductuales y culturales; integrar a la familia o comunidad y apoyarse en medidas políticas y de legislación. Palabras clave: consumo excesivo de bebidas alcohólicas ; adolescente ; Educación en Salud ; prevención Title: A systematic review of preventive interventions against binge drinking in the adolescent population Abstract: Objective: to describe the current framework of binge drinking in adolescents, and its driving factors, as well as to analyse the types of existing preventive interventions and how to achieve their effectiveness. Method: a systematic review based on PRISMA methodology. A search of articles in English and Spanish was conducted including the last 10 years, in Medline, Scopus and Web of Science. The following MeSH terms were used: “Binge Drinking”, “Adolescent”, “Prevention and Control”, “Primary Prevention”, “Health Education”, integrating the Boolean operator AND. The CASPe program was used for critical review, in order to evaluate the methodological quality of different articles. Results: 28 interventions were selected for the final analysis. According to the scope or means used, the following were differentiated: community interventions, technology-based programs and applications, school interventions, family interventions, or those conducted in health institutions. The key factors to consider that an intervention is effective for the reduction in excessive alcohol drinking were organized following the Health Determinants Model. Conclusions: an effective intervention must include messages focused on the benefits of not drinking, based on theories of change in behaviour, to combine technology with intervention in the school setting, to use an approach based on social, family, coping and assertiveness skills, to consider social, behavioural and cultural factors, to integrate the family or community, and to be supported by political measures and legislation. Keywords: excessive use of alcoholic beverages; adolescent; health education; prevention IntroducciónA la hora de conceptualizar el término de binge drinking, hay una falta de consenso a nivel internacional. El mayor desafío se encuentra en establecer a qué equivale una UBE (unidad estándar de bebida) en gramos, ya que en función de cada país se estipula un criterio u otro. Por esa razón, es imprescindible adaptar este indicador en función de cada nación [1]. En España una UBE equivale a 10 gramos de alcohol [2].Una de las definiciones más aceptadas de binge drinking, o consumo excesivo de alcohol en la comunidad científica, es la del Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA): “patrón de consumo de alcohol que lleva la concentración de alcohol en sangre a 0,08% (o 0,08 gramos de alcohol por decilitro) o más. Para un adulto típico, este patrón corresponde a consumir cinco o más bebidas (hombres), o cuatro o más bebidas (mujeres), en aproximadamente dos horas” [3].Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las bebidas alcohólicas contienen etanol, una sustancia psicoactiva y tóxica que puede generar dependencia y que se considera la causa de más de 200 enfermedades trasmisibles o no transmisibles, lesiones y otros trastornos de la salud [4]. El consumo de alcohol en 2019 contribuyó a 2,6 millones de muertes a nivel mundial, lo que representa el 4,7% de todas las muertes, afecta en mayor proporción a hombres. Además, fue el causante del 13% de todas las muertes en el grupo etario de 20 a 39 años. La prevalencia de consumo de alcohol a nivel mundial entre adolescentes de 15 a 19 años fue del 22%, una cifra extremadamente alta y con una tendencia al alza. Ese mismo año, el 17% de las personas de 15 años y el 38% de los bebedores actuales participó en el consumo excesivo de alcohol, por atracón o binge drinking [5]. Según la Encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES), el alcohol fue la sustancia psicoactiva más consumida en el año 2023, entre los estudiantes de Enseñanzas Secundarias con edades situadas entre los 14 y los 18 años. El principal motivo de consumo parece ser la diversión que les genera, seguido del gusto por la sensación que les proporciona. Tres de cada cuatro jóvenes encuestados afirmaron haber consumido alcohol alguna vez en su vida, lo que supone un aumento respecto a los datos de 2021. El 56,6% reconoció haber consumido alcohol en los últimos 30 días, con un 28,2% de consumidores tipo binge drinking porcentaje ligeramente mayor en chicos que en chicas. La edad de inicio en ambos géneros en el consumo de alcohol se encuentra en 13,9 años y en el consumo semanal de alcohol en 15 años [6].El fenómeno del binge drinking se ha considerado un problema de salud pública, con consecuencias tardías para las personas que lo practican. Este patrón de consumo afecta a un elevado número de adolescentes y estudiantes universitarios a nivel mundial, que debido a factores sociales, personales, culturales y psicológicos suelen adoptar conductas de riesgo relacionadas con el consumo de alcohol, en parte influenciado por el sentimiento de invulnerabilidad y la presión social que caracteriza a esa etapa de la vida. El consumo por atracón se ha demostrado que produce déficits en la memoria episódica y daños tempranos en las funciones de la corteza prefrontal. Esto se relaciona con la vulnerabilidad de ciertas áreas cerebrales que aún se encuentran en proceso de maduración en la adolescencia como el hipocampo y la corteza prefrontal [7, 8].Según Bandura [9], los individuos modelan e imitan a quienes les rodean. En un estudio realizado en estudiantes universitarios de primer año, se demostró que aquellos que sobreestimaban el consumo de alcohol de sus compañeros tendían a consumir con más frecuencia alcohol y tenían mayor intención de consumir. Esto sugiere que las normas sociales percibidas incluso cuando son incorrectas, es decir, las comparaciones que se hacen entre actitudes y comportamientos de un individuo y las de los demás, así como las expectativas sociales de lo que se espera que se haga, van a determinar en cierto modo la conducta.En definitiva, se requiere de un abordaje multidisciplinar y de intervenciones educativas y de promoción de la salud eficaces para ajustar las normas y percepciones sociales, así como para prevenir y reducir el consumo excesivo de alcohol en los adolescentes, donde cada vez el consumo es más prevalente. Por eso, se pretende conocer la evidencia más reciente acerca de las recomendaciones sobre cómo abordar una estrategia de prevención de binge drinking en esa población. Por todo lo expuesto, se plantea la siguiente pregunta de investigación: ¿Qué intervenciones de prevención efectivas se emplean para enfrentar el binge drinking en población adolescente, según la evidencia disponible en los últimos diez años?Como objetivos de este artículo se plantean definir el concepto de binge drinking, describir la magnitud y evolución del binge drinking en adolescentes, explicar su gravedad en población adolescente, analizar intervenciones de prevención de binge drinking en adolescentes e identificar recomendaciones, teniendo en cuenta los resultados de los estudios analizados sobre cómo deben ser las intervenciones más efectivas.MetodologíaEstrategia de búsqueda bibliográficaSe realizó una revisión sistemática de la literatura acerca de las intervenciones de prevención existentes frente al binge drinking en adolescentes y su efectividad, siguiendo el método PRISMA [10]. Para ello, se efectuó una localización de referencias bibliográficas a través de una búsqueda en las bases de datos PubMed, Scopus y Web of Science.Para la estrategia de búsqueda se usaron los descriptores recogidos en el tesauro de la National Library of Medicine de Estados Unidos (MeSH, Medical Subject Headings): “Binge drinking”, “Adolescent”, “Prevention and Control”, “Primary Prevention”, “Health Education”. Se efectuaron diferentes combinaciones utilizando el operador booleano AND y aplicando los siguientes límites en la estrategia de búsqueda: año de publicación 10 años atrás, a excepción de una búsqueda que se realizó cinco años atrás, idiomas inglés y español y acceso libre a texto completo y disponibilidad del texto, en el que se señaló free full text. En la Tabla 1 se muestran los resultados de búsqueda.También se consultaron como fuentes relevantes la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Ministerio de Sanidad, la Encuesta Nacional promovida por las Delegaciones de Gobierno de las comunidades autónomas para el Plan Nacional sobre Drogas (ESTUDES) y el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo (NIAAA).Criterios de inclusiónIntervenciones destinadas a actuar frente al binge drinking. Intervenciones dirigidas a población adolescente. Estudios que describían resultados de cambios de conducta de binge drinking.Evidencia disponible publicada en los últimos 10 años. Estudios redactados en inglés o español y con acceso a texto completo.Se excluyeron estudios duplicados, publicados antes del 2014, redactados en idiomas diferentes al español o inglés y sin disponibilidad al texto completo, así como aquellos que no abordaban intervenciones destinadas para enfrentar el binge drinking en adolescentes o que no incluían resultados de cambios de conducta de binge drinking.Extracción de datosLos estudios identificados se revisaron en dos etapas: primero, se evaluaron los títulos y resúmenes para determinar su relevancia; segundo, se revisaron los textos completos de los estudios para confirmar su elegibilidad.Los estudios que cumplieron los criterios de inclusión se leyeron a texto completo, lo cual facilitó la evaluación de los aspectos metodológicos y posibles sesgos. Además, se diseñaron unas tablas para extraer los datos de los estudios seleccionados.Estas tareas fueron realizadas por dos revisores de manera independiente. Las discrepancias fueron discutidas y resueltas por consenso entre ambos.Para la evaluación de la calidad metodológica de los estudios incluidos, se empleó la herramienta Critical Appraisal Skills Programme Español (CASPe) [11], adaptada según el diseño de cada estudio (ensayos clínicos, estudios observacionales, etc.). Los resultados de esta evaluación se incorporaron como una columna adicional en la tabla de resultados (Tabla 1), indicando la puntuación obtenida por cada estudio según los criterios de calidad aplicados.ResultadosA partir de la búsqueda, se recuperaron 1.669 estudios, de los que se descartaron 199 por estar duplicados y 1.173 se eliminaron tras analizar los títulos y resúmenes por no cumplir con los criterios de selección. Tras la lectura de los estudios restantes a texto completo y la revisión de la presencia de resultados de cambios de conducta de binge drinking, quedaron 28 estudios para el análisis final.El proceso de selección se detalla en la Figura 1, siguiendo la Declaración PRISMA 2020 [10].Prevalencia y magnitudEn España, la edad de inicio en el consumo de alcohol se sitúa en 13,9 años y en 15 años respecto al consumo semanal de alcohol. La prevalencia de adolescentes de entre 14 y 18 años que practican binge drinkingse encuentra en 28,2%, con niveles ligeramente superiores en chicos que en chicas [6]. Las investigaciones han hallado que un aumento de la población inmigrante, políticas nacionales y la aplicación de normas más estrictas han contribuido a la disminución del consumo de alcohol en los adolescentes desde el cambio de siglo [12].Factores de riesgo y protectoresLas investigaciones sobre el consumo excesivo de alcohol en adolescentes destacan esta etapa de la vida como marcada por múltiples factores que pueden actuar como impulsores o como inhibidores frente al binge drinking sin que se puede afirmar claramente cuál puede ser el sentido de la causalidad.Factores del entorno y de la personalidad del adolescente pueden contribuir o proteger frente al consumo excesivo de alcohol. Respecto a los factores de riesgo, dentro de los factores ambientales, se ha evidenciado que tener amigos mayores que consumen alcohol, familiares bebedores, padres que establezcan normas permisivas, vivir fuera de la residencia familiar o en barrios más desfavorecidos, contar con un mayor número de ingresos y una percepción positiva del grupo de referencia respecto a la conducta de beber, favorecen esta práctica [13-17]. Respecto a los factores individuales, las investigaciones han hallado que los adolescentes con una mayor extraversión, una mayor autonomía, una mayor impulsividad, una menor escrupulosidad y que presentan alteraciones del sueño refuerzan y aumentan el riesgo de beber en exceso [18-20].Respecto a las barreras que protegen frente al binge drinking, se encuentran factores relacionados con el entorno, como el hecho de asistir a escuelas privadas, contar con padres supervisores que establecen reglas estrictas y la prevención y educación en entornos escolares sobre el consumo de alcohol [17, 21-23]. En cuanto a los rasgos de personalidad, se ha demostrado que poseer un alto riesgo percibido del daño, una mayor autoeficacia, un mayor sentido de pertenencia y cercanía, contar con habilidades de afrontamiento positivas, un mayor compromiso con el aprendizaje, mejores habilidades de planificación y toma de decisiones, así como una edad de inicio en el consumo tardía, estar en la adolescencia temprana, ser religioso y mujer, protegen frente a este patrón de consumo [19, 21, 24-27].ConsecuenciasEl consumo excesivo de alcohol en adolescentes se asocia con varias consecuencias negativas, como autolesiones, consumo de otras drogas como cannabis y tabaco, uso indebido de los opioides recetados, no recordar lo sucedido, daño la propiedad privada, participación en peleas y no utilizar preservativo durante las relaciones sexuales, lo que aumenta el riesgo de sufrir infecciones de trasmisión sexual. Además, en el ámbito psicológico, se ha hallado que los adolescentes que consumen alcohol son más propensos a sufrir depresión [15, 17, 28-32].Programas e intervenciones preventivasRespecto a las intervenciones de prevención, se encontraron diferentes programas que se clasificaron según el alcance o los medios utilizados en intervenciones comunitarias, programas basados en tecnología y aplicaciones, intervenciones escolares, familiares y aquellos programas implementados en instituciones de salud [33-60]. En la Tabla 2, se muestran las intervenciones preventivas frente al binge drinking y sus características. La intervención comunitaria publicada por Jansen et al. [33], en 2016, otorgaba un enfoque integral dirigiéndose a los adolescentes y a su entorno. Incluía campañas en los medios, reuniones familiares y escolares y educación sanitaria. Consiguió una disminución del binge drinking tanto a corto como a largo plazo.Los programas basados en tecnología y aplicaciones tienen en común que se basan en aplicaciones para móviles, plataformas webs o mensajes que permiten personalizar y adaptar las intervenciones a cada individuo. Además, facilitan la interacción con otros participantes, fomentan la participación mediante premios y recompensas y utilizan encuestas para reforzar los cambios de conducta. Demostraron reducir el consumo excesivo de alcohol y sus consecuencias asociadas [34-45, 61-63].Las intervenciones escolares se caracterizan por desarrollarse en escuelas e incluir a profesores y padres en el proceso. Se basan en promover el desarrollo de habilidades personales y la educación sobre el alcohol, incluyendo sesiones planificadas, seguimientos a los participantes y, en ocasiones, incentivos. Además, se adaptan a la personalidad de cada adolescente. Este tipo de intervenciones han resultado ser eficaces reduciendo la frecuencia e intensidad del consumo excesivo de alcohol en adolescentes, prolongándolo hasta la adultez temprana [49-56].Las intervenciones familiares enfatizan la participación activa de la familia, el establecimiento de normas claras y el diálogo entre padres e hijos, fortaleciendo y mejorando las relaciones familiares. También han demostrado ser efectivas disminuyendo el consumo de alcohol en adolescentes [58, 59]. La intervención llevada a cabo en el entorno sanitario se centró en sesiones de corta duración que contaron con la participación de personal sanitario, como enfermeras y médicos, y que fueron acompañadas de un seguimiento posterior, que podía ser telefónico o presencial. Está intervención pudo disminuir la cantidad de alcohol consumida por los adolescentes, así como la frecuencia de los episodios de binge drinking [60].Para que una intervención sea efectiva en la reducción del consumo excesivo de alcohol debe considerar varios factores clave. Estos se van a organizar desde el nivel más individual a las condiciones socioeconómicas culturales y medio ambientales, siguiendo el Modelo de Determinantes de la Salud de Dahlgren y Whitehead [64].En cuanto a factores propios del individuo, el género ha evidenciado que los motivos para beber difieren entre chicos y chicas. Ellos suelen hacerlo por conformidad, mientras que ellas lo hacen por motivos sociales y de afrontamiento [65].Los factores de estilo de vida del individuo están condicionados por distintos tipos de mensajes persuasivos. Se ha encontrado que los mensajes enfocados en beneficios combinados con preguntas centradas en la participación en el consumo de alcohol han resultado ser efectivos para reducir el binge drinking [66].Se recomienda basar las intervenciones en las teorías de cambio de comportamiento como marco conceptual, ya que se ha evidenciado que son efectivas mejorando los conocimientos, los pensamientos y las actitudes acerca del alcohol en adolescentes y que cuando otras intervenciones se combinan con estas teorías son más eficaces [67, 68].Tener en cuenta las redes sociales y comunitarias es fundamental. Las intervenciones en centros escolares han reducido significativamente el consumo de alcohol y los adolescentes se han mostrado satisfechos cuando son, además, por medio de profesionales como la enfermera escolar [69].Integrar a la familia, a la comunidad y establecer una comunicación abierta y fluida con el adolescente en la adolescencia temprana es más efectivo que las intervenciones individuales [70, 71].La colaboración entre el ambiente familiar y el centro escolar es esencial para reducir el consumo excesivo de alcohol en los adolescentes, ya que permite conciliar factores culturales, conductuales y sociales que influyen en su comportamiento [72].En lo referente a política, legislación y educación, se ha evidenciado que las intervenciones que integran estos tres elementos son más efectivas que las que solo contienen uno de ellos. Además, se ha observado que las leyes más estrictas frente al consumo de alcohol disminuyen el consumo entre los jóvenes [73, 74].DiscusiónEn esta revisión se incluyeron estudios que abordaban el binge drinking tanto como parte del consumo de alcohol en general [33, 35-37, 48, 56-58, 60] como aquellos centrados exclusivamente en este patrón [30-32, 34, 38-47, 49-55, 59]. Los primeros analizan el consumo global y mencionan el atracón como una categoría más, mientras que los segundos lo estudian como fenómeno principal, con mayor profundidad en sus características y consecuencias. Distinguir ambos tipos permite comprender la amplitud y heterogeneidad del uso del término binge drinking en la literatura científica e interpretar mejor los resultados y las implicaciones para la salud pública.De cara a diseñar una intervención preventiva, interesa sintetizar los hallazgos acerca de qué es lo que recomienda la evidencia sobre lo más efectivo a la hora de prevenir binge drinking en adolescentes. Se han clasificado las recomendaciones según los factores clave contenidos en el mencionado Modelo de Determinantes de la Salud de Dahlgren y Whitehead [64], de acuerdo con el tipo de estudios y según la fuerza de la recomendación basada en el sistema GRADE [75].Un estudio español publicado en 2020 descubrió que hay diferencias entre chicas y chicos en los motivos que les impulsan a beber. Esto los llevó a sugerir con fuerza de recomendación débil que las intervenciones de prevención debían enfocarse en reforzar habilidades de afrontamiento, sociales y asertivas centradas en esas diferencias [65].En cuanto a los factores de estilo de vida del individuo, un estudio cuasiexperimental realizado en Reino Unido reclutó a 323 estudiantes universitarios y los dividió en grupos, en función del tipo de mensaje que iban a recibir. Podían ser mensajes enmascarados en ganancias (destacando los beneficios de no beber) o en pérdidas (acentuando los riesgos de beber), mensajes enfocados en salud o en aspectos sociales. Todos ellos combinados con preguntas centradas en evitar beber o en participar en la bebida. Los hallazgos encontrados fueron que los mensajes enmascarados en ganancias, junto con preguntas basadas en participar en la bebida, son los más efectivos (fuerza de recomendación moderada) para reducir el consumo excesivo de alcohol en dos semanas, en comparación con el resto [66]. Los cambios en los estilos de vida del individuo se explican mediante las teorías de cambio de comportamiento, útiles como marco conceptual en el que basar los mensajes. Un ensayo controlado aleatorizado con una muestra de 2.951 nuevos estudiantes universitarios determinó que los estudiantes expuestos a mensajes basados en la Teoría del Comportamiento Planificado (TCP) mostraban un pensamiento menos favorable hacía el consumo excesivo de alcohol, consumían menos bebidas alcohólicas y reducían la frecuencia de atracones y de patrones nocivos de consumo de alcohol durante los primeros seis meses de universidad (fuerza de recomendación fuerte). Además, los efectos de los mensajes sobre el consumo de alcohol no disminuyeron con el tiempo [67].También una revisión sistemática defendió, con una fuerza de recomendación moderada, utilizar las teorías de cambio de comportamiento para mejorar la efectividad de las intervenciones y, además, encontró que mejoraba aún más cuando se apoyaban en el uso de computadoras [68].Otro ensayo controlado aleatorizado, que pretendía comparar una intervención realizada a través de computadora con la de una enfermera, halló que la intervención basada en computadora fue más costo-efectiva, aunque los participantes estaban más satisfechos con la impartida por la enfermera. No se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre ambas intervenciones para las conductas de riesgo de los adolescentes en un período de seis meses, por lo que ambas formas pueden ser útiles en los centros de salud escolares, con fuerza de recomendación fuerte [69].Una revisión general de intervenciones específicas para abordar el consumo nocivo de alcohol y la dependencia a alcohol [76], concluyó que las tutorías y el acompañamiento en niños y adolescentes tuvieron un efecto significativo a largo plazo (fuerza de recomendación moderada).El papel de la familia y las redes sociales es muy importante. Se ha evidenciado, con fuerza de recomendación moderada, que las intervenciones que incluían la adquisición de habilidades integran a las familias o a la comunidad junto con los adolescentes y que se aplicaban en la adolescencia temprana fueron más eficaces en la reducción de la cantidad de alcohol consumido [70].Un estudio Delphi sobre intervenciones basadas en la web concluyó, con débil fuerza de recomendación, que el fomento de habilidades de rechazo al alcohol en adolescentes y la información sobre sus efectos negativos, así como la dotación de incentivos, recordatorios por correo electrónico y un diseño atractivo y personalizado, son aspectos claves para conseguir que se reduzca de manera efectiva el consumo excesivo de alcohol en los adolescentes de 16 a 18 años [71].Otros autores de revisiones encontraron que los programas escolares, familiares y de una duración prolongada son más efectivos en la reducción del consumo excesivo de alcohol [72] (fuerza de recomendación moderada). Las estrategias más exitosas y efectivas para prevenir el consumo en adolescentes son las que integran educación pública, políticas, leyes, programas de intervención temprana y concienciación [73] (fuerza de recomendación débil). Las políticas estatales más estrictas en el consumo de alcohol, aunque no estén dirigidas a los jóvenes exclusivamente, reducen la probabilidad de consumir alcohol entre los jóvenes [74] (fuerza de recomendación débil).Una de las limitaciones de este trabajo es que la propia estrategia de búsqueda que puede llevar a un sesgo de selección. Al limitarse a publicaciones en inglés y español, artículos de libre acceso, priorizar bases de datos del ámbito clínico, se puede perder información relevante. No contar con un término unificado puede introducir sesgos tanto en la búsqueda como en la interpretación de los resultados. La variabilidad en las definiciones impide establecer criterios homogéneos para medir y comparar patrones de consumo excesivo episódico, lo que repercute negativamente en la validez externa de los estudios y en la posibilidad de generalizar sus conclusiones.ConclusionesUna intervención efectiva debe incluir mensajes centrados en los beneficios de no beber, basarse en teorías de cambio del comportamiento, combinar tecnología con intervención en el ámbito escolar, tener un enfoque en habilidades sociales, familiares, de afrontamiento y asertividad. Considerar factores sociales, conductuales y culturales; integrar a la familia o comunidad y apoyarse en medidas políticas y de legislación.Conflicto de interesesNinguno.FinanciaciónNinguna. Bibliografía [1] Parada M, Corral M, Caamaño Isorna F, Mota N, Crego A, Rodríguez Holguín S, et al. Definición del concepto de consumo intensivo de alcohol adolescente (binge drinking). 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