Un frente común por los derechos de la infancia

Sección: Artículo Especial

Autores

Gustavo Suárez-Pertierra

Presidente de UNICEF España

Titulo:

Un frente común por los derechos de la infancia

Lutia y Constance están separadas por casi 80 años y 6.000 kilómetros. Pero sus historias comparten dos elementos fundamentales: el apoyo de UNICEF y de las Naciones Unidas, y el trabajo y la entrega del personal de enfermería que contribuye de manera decisiva a salvar y proteger la vida de las niñas y los niños en todo el mundo.
La enfermería pediátrica está ligada a la labor de UNICEF desde el nacimiento de la organización en 1946. No se entiende el trabajo del organismo de Naciones Unidas sin el de las enfermeras y enfermeros que en todos los rincones del planeta, y en las situaciones más complicadas y adversas, dedican sus esfuerzos a la salud, la protección y el desarrollo del niño.
En muchos casos, la abnegación y entrega de enfermeras y enfermeros pediátricos va más allá del ejercicio propio de su actividad. Así lo relata Auatf Mater Jaber, enfermera que trabaja en la unidad neonatal del Hospital Infantil Wad Madani, en el estado de Gezira, en el centro-sudeste de Sudán: “aquí no veo a los niños como casos, sino como parte de mi familia y de mí”. Sudán es uno de los países más pobres del mundo y atraviesa desde hace décadas una profunda crisis humanitaria que pone en peligro la supervivencia de millones de niñas y niños; allí, Auatf se las arregla para cuidar a los bebés enfermos cuando escasean los medicamentos, cuando la violencia y el hambre atrapan a millones de familias.
La de Auatf es una experiencia de vida que se repite en muchos países. Como miembros activos de la comunidad, las enfermeras son un vínculo fundamental entre los servicios nacionales de Atención Primaria de salud y las poblaciones a las que tradicionalmente ha sido difícil llegar. Se han ganado la confianza de las comunidades a las que sirven.
Sirva como ejemplo, entre los muchos que podríamos enumerar, su papel en el campo de la vacunación. La inmunización es una intervención clave de salud pública, esencial para lograr la cobertura sanitaria universal y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Con más de 154 millones de vidas salvadas en 2022 y una reducción sustancial de la carga mundial de enfermedades infecciosas, la inmunización sigue siendo una de las mejores inversiones de salud pública. Sin el trabajo de enfermeras y enfermeros no sería posible.
Ese trabajo, esa confianza, tiene un pilar fundamental, también compartido con UNICEF: los derechos de la infancia. Fue en 1989 cuando se aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), que se ha convertido en el acuerdo de derechos humanos más ampliamente ratificado de la historia y ha contribuido a transformar la vida de niños de todo el mundo. Este tratado contiene una idea profunda: los niños no son simplemente objetos que pertenecen a sus padres y en favor de los cuales se toman decisiones, ni adultos en proceso de formación. Son seres humanos e individuos con sus propios derechos. La CDN ha inspirado a los gobiernos a modificar leyes y políticas, a hacer inversiones para que más niños finalmente puedan acceder a la nutrición y los servicios de salud que necesitan para sobrevivir y desarrollarse, y ha llevado a la adopción de medidas más firmes para proteger a la infancia contra la violencia y la explotación. También ha hecho posible que más niños hagan oír sus voces y participen en sus sociedades.
Desde UNICEF España creemos que es fundamental que la labor de enfermeras y enfermeros integre una visión sobre sus “pacientes” de menos de 18 años como sujetos con derechos, a cuyo cumplimiento pueden en parte contribuir desde su praxis profesional individual. Estos pacientes son niños y niñas, y también miembros de una familia, alumnos de una escuela, y personas en desarrollo con diferentes capacidades y circunstancias. La capacidad de mantener esa visión integral de los niños y niñas y el conocimiento de los derechos de la infancia conducen a una aplicación reforzada y sistemática de esos derechos.
Esa defensa de los derechos de la infancia es un compromiso compartido con el colectivo de enfermería pediátrica. De hecho, el primero de los fines fundamentales de la Asociación Española de Enfermería Pediátrica es precisamente: “defender los derechos de la infancia y adolescencia”. Ahí vamos de la mano trabajando para hacer realidad en todo el mundo el derecho del niño a la salud, consagrado en el artículo 24 de la CDN, que establece que los niños tienen derecho a disfrutar del más alto nivel posible de salud y de acceso a los servicios sanitarios.
En ese sentido, y para poder proporcionar a cada niño y cada niña el mejor nivel de salud posible que recoge el artículo 24, es importante que el personal sanitario escuche la opinión, inquietudes y preocupaciones del niño o la niña, y que tenga en cuenta su intimidad y privacidad, su derecho a la información o el de la protección contra toda forma de violencia.
Como los derechos de la infancia, el colectivo de enfermería pediátrica se enfrenta a grades retos, tanto en los países con más necesidades como en los países ricos. Su labor en muchos puntos del planeta se resiente de las consecuencias que para la infancia tienen los conflictos armados (el mundo sufre el mayor número de conflictos desde la Segunda Guerra Mundial, lo que provoca un impacto devastador sobre la población infantil), la crisis climática y la inestabilidad e inseguridad económica.
Por desgracia, la sociedad en su conjunto no es consciente de la labor del colectivo de enfermeras y enfermeros pediátricos. Es imperativo fortalecer su presencia, habilidades y motivación; es necesario que los gobiernos refuercen y salvaguarden los compromisos para garantizar su labor, más aún en tiempos complejos como los actuales. El progreso de la infancia exige ese esfuerzo.