Preparación de manuscritos para su publicación en revistas científicas

Sábado, 2 de abril de 2016

Un profesional, que se considere como tal, no puede vivir ajeno a las contribuciones científicas que permanentemente se realizan. Si bien son diversos los tipos de publicaciones o mecanismos que nos facilitan la puesta al día, la revista científica es, sin duda, uno de los principales, sobre todo por la vigencia y actualidad de la información que en ellas se vierte, y por ser un instrumento vivo dentro de la comunidad científica de cualquier disciplina o profesión.

Publicar es deseable y de crucial importancia para el desarrollo y crecimiento de la Enfermería, pero para que esta tarea resulte eficaz y efectiva, se requiere rigor, claridad y honestidad a la hora de encararla.

En primer lugar, es preciso tener claro que no todos los artículos que se publican en una revista científica se corresponden con una investigación y de ahí, la estructura tan conocida por muchos profesionales de la salud, de Introducción, Material y Métodos, Resultados y Discusión (Formato IMRYD), no es apropiada para todos los artículos.

Para aquellos artículos que abordan temas como la puesta en marcha de actividades, protocolos, programas; reflexiones en torno a un tema; vivencias profesionales; desarrollo de propuestas, etc., el esquema a utilizar ha de ser decidido en cada caso por los autores, procurando seguir un orden lógico que facilite la comprensión y ajustándose a las normas específicas de publicación de la revista científica a la que se vaya a enviar el trabajo.

En líneas generales, cualquier artículo debe estructurarse, al me- nos, en un apartado de Introducción (marco teórico sobre el fenómeno que se aborde, así como la necesidad o justificación de abordarlo y, finalmente, el propósito u objetivo del trabajo), uno o varios apartados de Desarrollo para dar respuesta al objetivo/s planteado/s (en el caso de tratarse de una investigación, estos apartados están muy establecidos y universalizados como se ha dicho anteriormente), y un apartado final de Conclusiones o Consideraciones, donde de manera general se intentará reflejar en qué medida se ha podido responder/resolver el/los objetivo/s propuestos.

Es relevante señalar que, sea una investigación o no el trabajo que estamos escribiendo, precisará el haber realizado una búsqueda bibliográfica, y que la información obtenida de los documentos seleccionados de dicha búsqueda, ha de ser reflejada a lo largo del trabajo, haciendo uso de la acotación bibliográfica, tal y como se indica por ejemplo en la Normativa Vancouver, una de las más utilizadas en el campo de las Ciencias de la Salud.

Para finalizar, el estilo de redacción ha de otorgar claridad al manuscrito. Para ello se ha de emplear un lenguaje sencillo, conciso, evitando la pomposidad y las palabras innecesarias.

Fuente: Pilar Serrano Gallardo. Subdirectora de Metas de Enfermería