“Aunque haya sido mi primera experiencia como enfermera, ha sido el trabajo que ha señalado mi destino como profesional”

Martes, 18 de diciembre de 2018

Gracias a las becas pudo estudiar en el extranjero. Y es que, a pesar del idioma y de la distancia, Italia la enamoró. Tras hacer varios contactos y entrevistas de trabajo decidió quedarse allí donde pasó casi siete años disfrutando de su primera experiencia laboral como enfermera. Aunque Italia tiene sus puntos negativos, Gloria Ortiz afirma que las razones que le hicieron volver a España fueron de fuerza mayor, por lo que quién sabe si volverá…

Pregunta. ¿Qué te llevó a marcharte de España? ¿Por qué elegiste Italia como destino? 
Respuesta. Cuando acabé mi diplomatura no tenía muchas perspectivas de poder trabajar en España. Ya había realizado dos cursos fuera de mi ciudad natal donde estudiaba, Algeciras. Cursé la mitad del segundo año en Roma gracias a una beca Erasmus y el tercer año completo en Salamanca, con una beca Séneca. Mis compañeros y amigos se iban a marchar a otros lugares de España, pero yo, a pesar de la limitación del idioma y la distancia, me enamoré de Roma durante el Erasmus y quería volver. Una vez terminada la carrera tuve la oportunidad de hacer una entrevista allí gracias a un contacto, así que no me lo pensé mucho. Hice las maletas otra vez y me marché sin saber si me iban a seleccionar. No sabía muy bien en qué consistía el trabajo ni si me iba a gustar, solo sabía que iba a un lugar en el que había aprendido mucho, que más o menos conocía. Tenía claro que si no me cogían para este trabajo, buscaría en otro centro porque quería quedarme allí un tiempo. Finalmente, me seleccionaron. El trabajo me pareció precioso y pasé casi siete años en Italia.

P. ¿Cómo conseguiste el trabajo? ¿Conocías a otros enfermeros que trabajaran en Italia?
R. Durante mi estancia como estudiante Erasmus en Roma conocí a muchos enfermeros romanos en el hospital donde hacía las prácticas. Me ayudaron mucho a la hora de desenvolverme en el aspecto profesional en el hospital, pero también en el aspecto administrativo. Gracias a uno de ellos conseguí una entrevista con una casa farmacéutica que ofrecía servicios domiciliarios a pacientes pediátricos con nutrición parenteral en sus casas. Mi nivel de italiano era bajo pero aprendí muy rápido, así que en cuestión de un mes ya estaba incorporada y trabajando. La misma empresa que me contrató se ocupó de mi formación específica antes de comenzar a trabajar con los pacientes y ello me ayudó mucho a entender no solo el trabajo, sino el panorama italiano. Trabajaba sola, visitaba a mis pacientes viajando en coche hasta sus domicilios. Fue una manera diferente de aprender, muy independiente, pero también muy cauta y precisa.

P. ¿Tenías alguna experiencia en sanidad como profesional? 
R. ¡Pues no! Fue mi primer trabajo así que imagínate: 20 años, recién diplomada, otro idioma, otro país y un entorno laboral que no conocía, el domiciliario. Fue todo un reto porque además de visitar y hacer seguimiento a los pacientes, teníamos que atender sus llamadas si tenían algún problema con las bombas de infusión, el material que recibían, etc. Así que las primeras veces siempre iba con el diccionario en la mano por si no entendía algo de lo que me comentaba el paciente al teléfono. Además, ocupándome de una zona de territorio tan amplia, los acentos cambiaban muy a menudo y algunos enfermos solo hablaban dialecto, por lo que tuve que ponerme mucho las pilas con el idioma. Siempre digo que aunque haya sido mi primera experiencia como enfermera, ha sido sin duda el trabajo que más me ha marcado y que ha señalado mi destino como profesional.

P. ¿Cómo fue tu experiencia?¿En algún momento te replanteaste volver?
R. La experiencia ha sido maravillosa, me siento bastante italiana, de hecho mis amigos dicen que soy ¡romana! Los contactos que hice, los profesionales que conocí, han sido tan importantes en mi carrera que hoy día sigo trabajando y colaborando con sociedades científicas italianas y regreso muy a menudo a Italia.

Cuando vivía allí nunca me planteé volver, estuve muy a gusto y veo parte de mi jubilación disfrutando de Italia una vez más sin fecha de retorno. Vuelvo siempre que puedo, no solo por trabajo sino también por ver a mis amigos, conocer sitios nuevos o visitar algunos ya conocidos que adoro. Italia para mí siempre será mi casa. Las razones que me hicieron volver fueron de fuerza mayor, si no creo que aún seguiría allí.

P. Según tu experiencia, ¿cuáles dirías que son los puntos positivos de vivir y trabajar en Italia? ¿Y los negativos?
R. Vivir en Italia no es demasiado difícil, sus gentes tienen un carácter solar y amable, el clima y la comida son de película, la naturaleza es espectacular vayas donde vayas, tienen un alto sentido de la importancia del arte y la música. Adaptarse es relativamente sencillo.

Lo peor, y que a mí personalmente me entristece, es ver cómo los gobiernos se despreocupan de mantener el patrimonio histórico en condiciones idóneas o de cómo resulta difícil el trabajo y el desarrollo de la carrera profesional en un país donde el sistema educativo es excelente y los estudiantes terminan su trayectoria universitaria con una preparación fantástica. La implicación de los gobiernos (en general, no solo el italiano) en el desarrollo de la investigación, en evitar la fuga de cerebros y en fomentar la posibilidad de estudios con posibilidades de trabajo posterior, me parece fundamental para que los jóvenes puedan continuar aportando al país, sin tener que abnegarse con trabajos que no son para lo que se prepararon o teniendo que abandonar su país de origen.

P. ¿En qué se parece y en qué se diferencia el sistema sanitario de Italia y España?
R. El sistema sanitario italiano es muy similar al español. La sanidad es pública y gratuita para toda la ciudadanía, por lo que en el ámbito administrativo las diferencias son escasas. Las estructuras en las que he trabajado han sido hospitales universitarios de referencia con sede en la capital italiana por lo que los recursos materiales eran de gran calidad. Tal vez la mayor diferencia reside en la organización del personal, ya que donde yo trabajé no existían los auxiliares de Enfermería, sino los OTA, ayudantes técnicos que se ocupaban tanto de la limpieza de las habitaciones como de repartir los desayunos, pero no de ayudar a los enfermeros en la realización de la higiene del paciente, por ejemplo. Sé que esta situación no es así en toda Italia por eso quiero remarcar que esta fue la experiencia que yo viví. En cualquier caso, se trabaja en equipo. Siempre he notado una gran voluntad por parte del grupo de enfermeros de entender qué pasaba con todos los pacientes de la planta, no solo con los que ellos cuidaban en su turno de manera específica. Eso me encantaba. Los pacientes eran cuidados por todos los enfermeros del turno aunque tuvieran a su enfermero de referencia. Me parece una manera genial de ocuparse de ellos.

P. ¿Recuerdas alguna anécdota (buena o mala) con algún paciente? 
R. Pues al principio de mis prácticas hospitalarias en Roma no hablaba ni una palabra de italiano así que mucha de la comunicación con los pacientes y enfermeros era gestual. Una enfermera me pidió que pusiera una inyección intramuscular y yo me fui sola, muy dispuesta, a la habitación del paciente haciéndole el gesto de bajarse el pantalón y diciendo “inyección, culo” sin tener ni idea de que la palabra “culo” en italiano no solo es malsonante como en español, sino que además resulta muy ordinaria, de mala educación y con una connotación muy despectiva. En su lugar hay que usar sedere que sería trasero y es la palabra socialmente aceptada.

El paciente, claro, me miraba con los ojos como platos y se bajaba el pantalón muy lentamente con cara de desconfianza. Yo le miraba con la sonrisa más amable sin entender muy bien por qué tardaba tanto en descubrir la nalga. Creo que se dejó poner el inyectable solo porque la enfermera entró en el último momento y puso un poco de orden: le explicó que era la estudiante extranjera y que no hablaba italiano. Por suerte, se lo tomó con muy buen humor y desde entonces cuando me veía por el pasillo me daba los buenos días en español. ¡Menuda vergüenza pasé cuando me lo explicaron!

 

Requisitos para trabajar como enfermero en Italia 

  • Documentación:
    Traducción oficial del título, el certificado de La Haya y la traducción oficial y compulsación de la nota final del currículum académico.
  • Nivel de idioma:
    Italiano en función de la oferta de trabajo.
  • Solicitud de empleo:
    Algunos hospitales y estructuras solo contratan tras haber aprobado oposiciones nacionales, pero existen otras estructuras hospitalarias privadas que contratan por perfil curricular.
Italia, Profesión en el extranjero, Trabajar en el extranjero

4 Respuestas a ““Aunque haya sido mi primera experiencia como enfermera, ha sido el trabajo que ha señalado mi destino como profesional””

    1. Buenos días, María.
      Nosotros somos un medio de comunicación, nos limitamos a difundir la información de la que disponemos. Para este tipo de consultas deberá ponerse en contacto con los profesionales indicados.
      Reciba un cordial saludo.

¿Quieres comentar la noticia?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*