Cifras sobre las agresiones a personal de enfermería

Viernes, 3 de julio de 2015

agresionHace unos días, en la Conferencia del Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), tuvo lugar la presentación de un estudio de investigación realizado de manera online a través del sitio web del CIE, Grow Your Wellness, creado por el CIE y Pfizer Inc. Esta investigación contó con la participación de más de 4.000 enfermeras de nueve países diferentes y estas son algunas de sus conclusiones:

Agresiones: se producen por parte de algunos pacientes y familiares de pacientes pero también por parte de otros compañeros de trabajo. De hecho, más del 25% de las enfermeras de todos los países analizados, exceptuando Suazilandia, afirman haber sufrido acoso por parte de directivos o compañeros de trabajo y más de la mitad de Dinamarca, Uganda, Canadá y Corea, agresiones verbales de compañeros de trabajo ‘ocasionalmente o al menos una vez al mes’. Contrasta el hecho de que 4 de cada 5 enfermeras de Suazilandia, EEUU, India y Malasia, afirman tener una relación relativamente buena con supervisores y directivos.

En cuanto a agresiones que provienen de pacientes, más del 50% de los profesionales de enfermería encuestados de Dinamarca, Corea, Canadá y EEUU afirmaron haber sido agredidos de forma verbal y un 25% haber sufrido violencia física ‘ocasionalmente o al menos una vez al mes’.

Estrés: Es la causa principal de las bajas laborales. Ni siquiera accidentes de trabajo o enfermedades la superan. Los países con más bajas de personal de enfermería por estrés son Dinamarca, India y Malasia.

Falta de personal: Muchos factores inciden en el estrés del personal, pero la falta de, precisamente, personal es quizá uno de los más fuertes. En todos los países se denunció que el personal existente no era suficiente, con las peores cifras en Canadá, Uganda, Dinamarca y Zambia. Además, más de la mitad de las enfermeras de Zambia, Uganda, Malasia y Dinamarca y al menos un tercio en el resto de países, realizaban horas extraordinarias no deseadas, lo que provocaba desequilibrio entre la vida laboral y la personal, acrecentando el estrés.

Falta de dispositivos y equipos de seguridad: También se denunció con cifras muy poco satisfactorias el hecho de que faltan dispositivos y equipos de seguridad, especialmente en cuanto a equipos para poner inyecciones junto con la formación adecuada. Por ejemplo, en Zambia la puntuación de satisfacción es de 4,8 sobre 10.

Las enfermeras sobrevaloran su salud física: el estudio también muestra que muchas de las enfermeras sobrevaloran su salud física: “el estado de salud que ellas mismas afirman tener a menudo no coincide con la realidad de su IMC y sus niveles de colesterol, que con frecuencia son elevados”. Aunque en cuanto a consumo de tabaco y alcohol la cifra es baja. Por su parte, desde el CIE han denunciado la falta de programas de promoción de la salud y prevención de enfermedades laborales y la poca existencia de alimentos saludables e instalaciones para hacer ejercicio en el lugar de trabajo.

Situación España: Si nos vamos al último informe oficial sobre el número de denuncias por agresiones desde 2008 a 2012, la cifra en enfermreía es de 9.296, con tendencia creciente desde 2008 a 2011 y un pequeño descenso en 2012. Además, según este informe, solamente se denuncian el 11% de agresiones, por lo que la cifra ascendería a unas 82.000 agresiones durante esos cinco años.

Tras la entrada en el Código Penal que incorpora a los funcionarios sanitarios como sujetos pasivos de delito de atentado, el Sindicato de Enfermería ha resaltado dos consecuencias positivas: «al suponer presunción de veracidad a favor del profesional cuando haya discrepancias, se paliarán los miedos de éste a denunciar y ocultar el problema» y, por otro lado «al dejar las agresiones de ser consideradas faltas y pasar a ser delitos, se sensibilizará a los usuarios sobre la gravedad de la acción por la consecuencias que implica, propiciando un clima de respeto y confianza absolutamente necesario para el desarrollo de una relación terapéutica eficaz».

No obstante, el Sindicato piensa que también se deberían contemplar las injurias, amenazas o coacciones y considera necesaria una normativa específica «que proteja a los profesionales sanitarios de este tipo de conductas sin que sea necesario acudir al ordenamiento penal o esperar a que se consuma una agresión grave». Otras de las medidas que el Sindicato propone consisten en fomentar planes integrales que combatan las agresiones, investigar las causas, elaborar un mapa de riesgos; poner en marcha un sistema de información, o desarrollar el Observatorio de Agresiones del Sistema Nacional de Salud.

 

 

 

 

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