«Doll Therapy», técnicas emocionales alternativas para tratar la demencia en ancianos

Lunes, 22 de mayo de 2017

Reducir la ansiedad, el estrés y la sensación de soledad, así como mejorar la autoestima y reforzar físicamente y fomentar los buenos recuerdos de los pacientes ancianos con demencia gracias a terapias alternativas al abuso de medicamentos, todos estos factores positivos reporta la Doll Therapy, o terapia con muñecas, que está llevando a cabo el Grupo Clece. Para conocer este método en profundidad y hablarnos de sus efectos beneficiosos hemos entrevistado a Laura Cantero Poncio, coordinadora de Estancias Diurnas y Temporales del Ayuntamiento de Valladolid.

© Vicente José García

Pregunta: ¿Cómo surgió y en qué consiste la iniciativa de la terapia con muñecas para tratar a pacientes con demencia?

Respuesta: La idea de aplicar esta terapia proviene de nuestro interés por proporcionar a nuestros usuarios una alternativa diferente a las técnicas convencionales o al uso indiscriminado de medicamentos, ofreciendo una técnica emocional que apacigüe y satisfaga las carencias del usuario que padece demencia.

En nuestros centros somos conscientes de las necesidades que tienen las personas mayores en general y creemos necesario prestar, en esta ocasión, una especial atención a las personas que padecen algún tipo de enfermedad degenerativa como la demencia o la enfermedad de Alzheimer, las dos más comunes en este colectivo.

Uno de los principales problemas que presentan estas enfermedades se encuentra en la necesidad de controlar algunos comportamientos de riesgo para el usuario o para los que conviven con él o cerca de él.

Por lo tanto, la única solución aparentemente visible ha sido la aplicación, de manera continua, de grandes de dosis de medicamentos que pueden ser perjudiciales y que empeoran la calidad de vida del usuario, anulando sus facultades y su persona. Por ello, es necesario utilizar y mejorar las estrategias que ayudan a reducir el uso frecuente de sedantes para estimular habilidades cognitivas y afectivas.

La Doll Therapy es un modelo de terapia no farmacológica, que supone una forma de trabajar complementaria a la farmacológica, para así enfrentarnos a cuestiones como la demencia. Consideramos que esta técnica con muñecas podría ser realmente útil para la reducción de sedantes y demás medicamentos, y, por ello, se encuentra entre las terapias complementarias más útiles para la estabilización de dosis farmacológicas en enfermedades de la vejez, con síntomas emocionales y conductuales.

Doll Therapy fue creada por Anne Burnnet, directora del The Limes Care Home, un centro de enfermos con demencia en EE.UU. Burnnet dice haber dado con este innovador tratamiento de manera fortuita ya que, como explica «los pacientes con demencia suelen vivir episodios de regresión al pasado, en los que confunden sus antiguos recuerdos con el presente. Durante estos episodios, se suelen encontrar muy desorientados y agitados si se les intenta traer al presente».

Burnnet explicaba un caso concreto en el que se refleja muy bien esta idea: «Una vez, estuve trabajando con una mujer mayor que había perdido un hijo cuando era joven y siempre acababa llamando a gritos a su bebé, preguntando por él, sufriendo por él. Un día, le dimos un oso de peluche durante uno de sus episodios y se calmó. Lo más impresionante es que desde entonces se sentía tranquila y feliz. Poco a poco, comprobamos que lo mismo ocurría con otros pacientes, fueran hombres o mujeres».

Caroline Baker, jefe de calidad y atención a la demencia en el Four Seasons Health Care, explicaba también su experiencia con esta terapia indicando que «incluso los profesionales médicos y el personal de atención se mostraron preocupados al principio, comentando que el uso de muñecos era “infantil”, “totalmente degradante” y “condescendiente”. Unas semanas después, los beneficios eran claros. Los pacientes habían reducido sus comportamientos erráticos, estaban más calmados y mejoraban la comunicación y el habla al interactuar con sus muñecos y con otros pacientes».

La terapia con muñecos, por tanto, es capaz de dirigir la atención de una persona que sufre de demencia o enfermedades con deficiencias similares a una tarea tan simple como la mera atención a una muñeca.

P.: ¿Qué objetivos se planteó?

R.: Las metas que establecemos para el usuario al implantar este programa son: mejorar la comprensión de sí mismo, reforzar su autoconcepto, recrear situaciones y relaciones reales, intensificar su autocontrol y que expresen sus sentimientos y exploren sus límites.

P.: ¿Qué acogida ha tenido entre las personas mayores?

R.: Para algunas personas mayores simplemente es un muñeco, para otras es un bebé. No pretendemos engañar a nadie ni imponer la creencia de la humanización del elemento. Sólo debemos observar, escuchar y ver cómo hablan y acunan al muñeco y cómo la propia persona mayor se relaja ante la necesidad de estar tranquilo para que el niño no llore. Este acto demuestra cómo en cuestión de segundos el ambiente y la actividad grupal e individual cambia.

Durante el año 2016 atendimos a 548 personas mayores en las diferentes Estancias Diurnas y Temporales del Ayuntamiento de Valladolid, a todas las personas con demencia, o sin ella, se les presenta la Doll Therapy como una actividad transversal a la propia dinámica del centro, encontrando incluso residentes que deseaban dormir con los bebes por miedo a que nadie les acostara, les diera de comer, les bañara y les meciera como ellos.

Consideramos que aproximadamente un 20% de nuestra población encontró un significado a dicha actividad, ya que pudieron relajarse y mejorar anímicamente, además de permanecer alerta ante las necesidades de nuestros bebés

© Vicente José García

P.: ¿Qué beneficios aporta esta terapia a los pacientes con demencia?

R.: Los beneficios de esta terapia son notables y visibles de manera inmediata, tanto a nivel cognitivo y psicológico como, incluso, a nivel físico. Hablamos de beneficios cognitivos como la realización de tareas cotidianas, por ejemplo, recordar que hay que vestir, lavar, peinar y arreglar al “bebé”, así como tener en cuenta las atenciones que podría requerir para su correcto cuidado y atención, tales como alimentarlo o estar pendientes de si hay que cambiarles el pañal, esto se traduce en beneficios en el aumento de atención y concentración del usuario además de mejorar la percepción sensorial mediante la estimulación táctil; psicológicos, porque al estar a cargo de uno de los muñecos, los mayores consiguen desarrollar aspectos psicológicos fundamentales, como reducir la sensación de soledad, vacío y aislamiento, disminuir la posible ansiedad y estrés a la que se encuentran expuestos, mejorar el estado de ánimo y atención y, por último, aumentar la autoestima, mediante la estimulación del propio sentimiento de valía personal; y fisiológicos, debido a que la realización de determinados movimientos que se ejecutan con el muñeco como el cambio de pañales, el cambio de ropa, peinarlos, lavarlos, acunarlos, darlos de comer y beber o pasearlos, permiten estimular las habilidades motoras, mejorar su equilibrio y fortalecer su musculatura, así como actuar positivamente en la motricidad gruesa y fina del usuario.

Además de todos los beneficios citados de manera genérica anteriormente, existen diversos estudios y proyectos que lo avalan, como el realizado por Lloyd, McKenzie, Searle y James (2000), en el que evalúan algunos de los beneficios de la implantación de la terapia con muñecos. De sus conclusiones se deduce que esta terapia, como alternativa a los medicamentos, reduce la ansiedad y la agitación, desvía a actividades significativas a pacientes con impulsos errantes nocturnos, recupera con éxito vivencias de años especiales, lo cual puede dar por resultado una mejora en la autoestima, así como incrementar el sentido de identidad, la satisfacción el consuelo y la seguridad, además de la resolución de recuerdos angustiantes, alienta a las personas aisladas a la participación activa, fomenta la comunicación y, por último, constituye una poderosa herramienta de reminiscencia: de acuerdo con varios directores de casas de reposo, muchos de los pacientes con enfermedad de Alzheimer, en especial las mujeres, tienden a revertir a los primeros años de su tercera década de vida, cuando eran madres de niños pequeños (Jones, 1997). Aparentemente, la interacción con muñecos las consuela y parecen desarrollar relaciones con éstos. Las pacientes se vuelven más comunicativas, disfrutan de hablar acerca de sus bebés y de cambiarles la ropa y los pañales. También parecen estar más relajadas y satisfechas en general, y presentan menos conductas errantes e inquietud.

P.: ¿Qué otras iniciativas ha emprendido Clece para mejorar el tratamiento de estos pacientes?

R.: En la búsqueda constante del reciclaje para mejorar el bienestar bio-psico-social de la persona mayor, cada día intentamos implementar nuevas técnicas que beneficien y aumenten la calidad de vida de las personas mayores.

En Clece estamos trabajando las historias de vida y el proyecto de vida como pilar fundamental de la atención centrada en la persona (de nuevo a niveles bio-psico-sociales).

Utilizamos varias terapias no farmacológicas como la aromaterapia, trabajando reminiscencias y relajación, la terapia asistida con animales (perros, canarios, ninfas, conejos enanos…) o talleres ocupacionales de laborterapia (jardinería, talleres culinarios…) y la implicación total de los cuidadores informales: normalmente sus familiares.

Además, como creemos en la atención centrada en la persona, no hablamos de enfermedades si no de personas con enfermedad., poniendo el título de personas por delante de todo. Participamos en proyectos de eliminación de sujeciones, físicas y químicas, innecesarias. Creemos en la persona mayor como un todo a la hora de desempeñar nuestro trabajo y promovemos, ante todo, el fomento de la dignidad.

P.: ¿Qué papel desempeñan los profesionales enfermeros en los cuidados a personas con enfermedades neurodegenerativas?

R.: Los enfermeros tratan de prevenir y controlar las manifestaciones clínicas de las enfermedades neurodegenerativas, promocionar la máxima independencia física, emocional y social de los enfermos en cada una de las fases de dichas enfermedades.

También aportan educación al enfermo, familia y/o cuidadores sobre los aspectos más relevantes de la enfermedad y su tratamiento.

Con este proyecto a nivel sanitario se consigue reducir la ansiedad, el estado depresivo y el sentimiento de soledad de las personas mayores de los centros, disminuir el estrés, la tensión arterial y la frecuencia cardiaca de los usuarios del centro, aumentar la autoestima y las interacciones sociales de los usuarios del centro, mejorar su capacidad motriz, su humor y su pensamiento y modular la ansiedad y la agitación, y sus manifestaciones sintomáticas, tales como la agresividad, insomnio o la apatía.

© Vicente José García

P.: ¿Qué grado de integración en la sociedad tienen estos pacientes? ¿Qué medidas ha tomado Clece para fomentar esta integración?

R.: Este sector de la población se encuentra con una serie de factores de riesgo vinculados a su propia edad, con determinadas enfermedades que prevalecen, como la demencia o la enfermedad de Alzheimer.

Este grupo se encuentra en riesgo de exclusión por la falta de información y de interés por parte de la sociedad hacia este tipo de enfermedades. Es por esto que hemos decidido poner en marcha el proyecto para que, de esta manera, solventemos algunas de las carencias que puedan afectar en su desarrollo y, por ello, en su calidad de vida.

Si bien la terapia sería adecuada para cualquier usuario que aparentemente responda de manera positiva a la interacción con el muñeco, es cierto que donde queremos actuar específicamente y donde localizamos una mayor necesidad de intervención es en personas con demencia, ya que se encuentran en constante estado de agitación y angustia y padecen graves problemas de comunicación que desembocan en sentimientos de aislamiento, soledad e incomprensión.

P.: ¿Cree que deberían tomarse medidas para que la integración fuese mayor?

R.: El camino es mucho más largo que lo que acabamos de emprender. No hay que olvidarse de las personas mayores, y mucho menos de las personas con demencia, ya que bastante tienen ellos con ser incapaces de recordar.

Trabajar por ellos podría considerarse una inversión. Podrían ser nuestros abuelos, padres, incluso podríamos ser nosotros mismos el día de mañana. ¿Tú cómo quieres que te traten en un futuro?

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