El ‘burnout’ o desgaste profesional tiene solución

Lunes, 1 de diciembre de 2014

 

Un estudio sobre el desgaste y la forma en que este es visualizado por sus trabajadores en el servicio de salud, se convierte en una importante fuente para reflexionar sobre el trabajo cotidiano, pues al identificar y describir estas cuestiones, los actores comprenden mejor la realidad en la que viven. Además, este tipo de investigaciones ayudan a profundizar más en el conocimiento acerca de los perjuicios que acarrea un servicio con estas características.

El hecho de conocer cómo los enfermeros profesionales perciben el desgaste relacionado con el trabajo en este espacio es clave. La razón es que, entre las categorías profesionales más susceptibles a las enfermedades físicas y a los desórdenes psíquicos debido al entorno laboral, están los trabajadores de la salud, principalmente los que trabajan en un entorno hospitalario, debido a la intensa y estresante dinámica de este tipo de servicio. enfer

En este sentido, aparece lo que en países anglosajones se denomina ‘burnout’ o ‘síndrome del trabajador quemado’. Así, una de las principales características del síndrome es que se produce en profesiones que uno ha elegido libremente, es decir, son más vocacionales que obligatorias. El problema surge cuando los horarios no les permiten solucionar todo lo que quieren o que habían idealizado la profesión y la realidad no se parece en nada a lo que había imaginado que era.

Los salarios bajos, los escasos incentivos profesionales o la pérdida de prestigio social son también factores que propician la aparición del burnout, por ello, de entre todas las profesiones relacionadas con el mundo sanitario, educación o administración pública, suelen ser las que más incidencia reflejan en las estadísticas, ya que están en contacto con personas con problemas y suelen ser ellos los que deben solucionar esos problemas.

Posibles soluciones ante la aparición de los factores de riesgo

La frustración se produce cuando los profesionales sanitarios ven que su trabajo no es productivo y sienten que todo lo que hacen no tiene mucho sentido. Según datos recientes, entre el 20% y el 30% de los médicos, enfermeros y profesores padecen este tipo de síntomas.

Pero, a pesar de todo, el burnout tiene cura. Así lo comentó la médico de familia Elena López Parra que se desplazó desde Madrid a Avilés para ofrecer a dieciocho profesionales de Atención Primaria las herramientas necesarias para que se comuniquen con éxito con sus colegas y también con sus pacientes, destacando que los sanitarios con habilidades comunicativas tienen «menos demandas y sufren en menor medida desgaste profesional».

Entre los consejos que Parra dejó, destaca el hecho de recibir al paciente de forma adecuada, con cordialidad, sonriendo y mirándole a los ojos. También recomendó centrar las entrevistas clínicas en el enfermo y en sus circunstancias personales más allá de la patología que presenten, organizar los encuentros, cerrar las entrevistas de forma que el sanitario se quede con un plan de actuación en la cabeza y realizar medicina centrada en el paciente. Médico y enfermera se libran del burnout y el enfermo gana en tranquilidad.

 

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