El Camino de Santiago: la experiencia de peregrinas con cáncer de mama y una de sus enfermeras

Martes, 3 de abril de 2018

El Hospital de Valme, ubicado en Sevilla, organizó, el pasado mes de diciembre, una exposición con 49 instantáneas que Isabel Orta, enfermera del centro y fotógrafa, hizo durante la peregrinación en del Camino de Santiago que mujeres con cáncer de mama emprendieron en verano del pasado año, acompañadas por profesionales sanitarios y familiares.

El hospital sevillano recogió la exposición, denominada «Cuatro+Nueve», con el objetivo de dar a conocer las experiencias de estas mujeres y de su compañía. Hemos hablado con Isabel Orta para conocer de primera mano sus vivencias en este proyecto, nos comenta su exposición y los beneficios que ha implicado el Camino en la salud de las mujeres particpantes. 

Pregunta: Háblenos del proyecto de realizar en Camino de Santiago con mujeres que padecían cáncer de mama.

Respuesta: El proyecto de hacer el Camino de Santiago surgió en mi hospital hace años. Lo iniciaron un grupo de pacientes cardiacos de la mano de otra enfermera, Margarita Reina, que fue la promotora. Se llaman Corazones en Camino y llevan unos 8 años caminando, y apadrinaron a las que yo llamo «mis niñas rosas». El pasado 2017 fue su segundo Camino, y la vida me dio la oportunidad de hacerlo junto a ellas.

Yo soy fotógrafa y escritora, y el Camino de Santiago es un bálsamo para mi alma. Desde que inicié el mismo hace ya unos años en solitario (hice el primitivo: desde Oviedo a Santiago) tenía la idea de captar con mi cámara lo que significa para mí. Y UMAMA, la unidad de mama de mi hospital, me ofreció esa oportunidad. Pude al fin hacer realidad un sueño: fotografiar el Camino mientras caminaba. El planteamiento no era más que captar momentos, esencias, detalles que me sirvieran luego para hacer de ello lo que más tarde fue: una historia contada en imágenes.

En el Camino de Santiago es difícil quedarse con algún momento en concreto, hay muchos. Me quedaría tal vez con las risas de mis niñas rosas, con su fuerza. Fueron las únicas a las que no oí nunca quejarse ni renunciar a seguir. Ellas me enseñaron ese otro Camino. Me enseñaron a luchar sin decirme lucha, a seguir sin decirme sigue a reír. A vivir el ahora.

P.: ¿Cómo surgió la iniciativa? ¿Qué objetivos se plantearon al comenzarla?

R.: La idea no es más que la promoción de la salud de la mano del ejercicio físico, la comunicación con la naturaleza y el sentir al otro a tu lado. Es una gran herramienta para hacernos sentir lo grandes y poderosos que somos. El Camino de Santiago no deja de ser una representación de la vida, con escollos, dudas, obstáculos y risas, muchas risas.

P.: Además de estas mujeres y profesionales sanitarios, ¿quiénes participaron?

R.: El grupo que partió de Sevilla los formábamos 48 peregrinos y nuestro conductor, Jorge: 48+1, 49 en total. Éramos pacientes, familia, amigos y profesionales de la salud que compartimos jornadas, risas, proyectos…

P.: Recientemente, el Hospital de Valme exhibió sus fotografías en la exposición «Cuatro+Nueve», ¿qué supuso esto para usted? ¿Qué propósito tenía el centro con este proyecto?

R.: La exposición consta de 49 fotografías en blanco y negro con sus respectivos haikus (también escritos por mí), que van entrelazadas unas con otras. No es una exposición lineal ni temporal. No se trataba de hacer fotos, sino contar una historia: nuestra historia. Soy una mujer soñadora, o tal vez, sea una niña que sueña y sueña y sueña…

Otro de mis sueños, desde hace años, desde que inicié mi andadura como enfermera, es que los hospitales fueran vistos como un lugar de vida, alegre y no siempre triste y portadores de malas noticias. Y llenar mi hospital de lo que más amo era un sueño.

La exposición ha supuesto ver mi hospital lleno de poesía y fotografías. Y me sentí feliz, muy feliz. La dirección de mi hospital confió en el proyecto desde que lo presenté, me apoyaron y me ayudaron a hacerlo realidad.

Valme, mi hospital, mi casa, se llenó de música, de sentimientos, de luz que se irradió a nuestra ciudadanía. ¿Puede haber mejor regalo que ver en tu hospital un proyecto tan hermoso?

P.: ¿Pudieron observar beneficios en la salud de las mujeres participantes? ¿Cuáles serían los más reseñables?

R.: Mis niñas rosas salieron muy fortalecidas del encuentro, del caminar conjuntamente. De hecho, este 2018 volverán de nuevo a hacerlo, pero esta vez a Covadonga. Yo no podré acompañarlas, pero tengo pensado unirme a Corazones en Camino. Estoy ya considerando ese nuevo proyecto de fotografía, salud y vida. Y también tengo en mente organizar alguno con mis pacientes de Inflamatoria. Lanzarme con ellos al Camino. Lo estoy soñando.

P.: ¿Tienen pensado, en años sucesivos, llevar a cabo una iniciativa como esta?

R.: Después de la exposición, o como consecuencia de la buenísima acogida que ha tenido, y de lo que cuenta, que es lo realmente importante, me siento con muchas ganas de seguir luchando por hacer que los hospitales sean lugares de vida, y que la gente los sienta como tal. Intentaremos que esta exposición sea itinerante y que aquellos centros que lo quieran puedan disfrutar de ella. Así que animo a todos cuantos lo deseen que nos la soliciten para poder compartirla con el máximo de población posible.

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