«El mundo sanitario tiene que ser la voz cantante que dirija al resto para prevenir la obesidad infantil»

Miércoles, 18 de noviembre de 2015

obesidad_infantilLa obesidad infantil continúa aumentando. En el año 2010, según datos de la OMS, aproximadamente 42 millones de niños tenían sobrepeso, por lo que se ha convertido, según dicha organización, en “uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI”. ¿Cómo luchar contra ella? ¿Quiénes deben asumir el reto?

Inés Sánchez Pina, especialista en enfermería pediátrica y autora del blog www.enfermerapediatrica.com, nos ayuda a entender mejor ante qué situación nos enfrentamos y cómo y desde dónde trabajar para mejorarla.

Pregunta-. ¿Cuál es el marco en el que nos encontramos respecto a la obesidad infantil?

Respuesta-. Existen dos grandes estudios de referencia en España que nos aportan información sobre la magnitud del problema y su evolución a lo largo de estos últimos años.

El estudio EnKid (1998-2000) concluyó que la prevalencia de obesidad infantil en España es del 13,9%, y de sobrepeso de un 12,4%. La obesidad es mayor en niños (15,6%) que en niñas (12%), y también el sobrepeso. Por edades, los jóvenes de 6 a 13 años presentan valores más elevados de obesidad. La obesidad es mayor en niveles socioeconómicos y de estudios más bajos, y entre aquellas personas que no desayunan o desayunan mal.

Por otro lado, tenemos el estudio ALADINO (2010-2011), que concluye que tomando como referencia los estándares de la OMS haya un 26,2% de niños (25,7% de las niñas y 26,7% de los niños) con sobrepeso y 18,3% de obesos (15,5% de las niñas y 20,9% de los niños).

La obesidad infantil se ha convertido en un verdadero problema para la salud pública. Es una enfermedad crónica de origen multifactorial y que puede afectar a todos los ámbitos de la persona que la padece y con esto quiero decir que daña la salud física, mental y emocional del niño.

Por todo ello, en 2005 se puso en marcha la Estrategia NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) desde el Ministerio de Sanidad y Consumo. El objetivo es sensibilizar a la población del problema que la obesidad representa para la salud e impulsar iniciativas que consigan lograr que los ciudadanos, y especialmente los niños y los jóvenes, adopten hábitos de vida saludables.

Estas son algunos de los estudios y estrategias que engloban y crean el marco de actuación contra la problemática de la obesidad infantil en España, todas ellas nos aportan datos y recomendaciones que hay que seguir para ayudar a prevenir esta enfermedad.

Pregunta-. Hace poco más de un año Margaret Chan, directora general electa de la Organización Mundial de la Salud, hablaba de “epidemia de la obesidad” y hacía énfasis en el crecimiento que se está produciendo en los países en desarrollo. Pero es un problema que también afecta a los niños españoles y de los países a los que llamamos desarrollados. ¿A qué puede deberse este aumento en el número de niños con obesidad y cómo podría prevenirse?

Respuesta-. Cuando reflexionamos sobre las causas de este aumento de casos es necesario nombrar la gran variedad de factores y marcadores que nos pueden advertir de que un niño se encuentre en situación de padecer en un futuro dicha enfermedad.

Conocer los factores nos darán las claves para empezar a elaborar estrategias de prevención. Es nuestra labor como enfermeras identificarlos y llevar un control sobre ellos para que no actúen sobre el niño y poder prevenir el desarrollo de la obesidad desde edades tempranas.

Algunos de los factores que se nombran en numerosos estudios son los siguientes:

  • Características de los hábitos de alimentación:
    • No realizar desayuno o hacerlo incompleto.
    • Tomar exceso de bebidas azucaradas.
    • Consumo regular de bollería industrial.
    • Comer menos de dos raciones de verdura y fruta al día.
    • Reducir en número de comidas al día.
  • Obesidad de los padres.
  • Nivel socioeconómico bajo.
  • Rebote adiposo antes de los cinco años.
  • Peso elevado al nacimiento.
  • Maduración puberal precoz
  • Sedentarismo e inactividad física.
  • La lactancia materna actúa como protector.

En los últimos años hemos vivido situaciones en España que pueden contribuir a la aparición de dichos factores, la grave crisis ha golpeado en muchos hogares provocando un aumento de familias con dificultades económicas y esto ha llevado a cambios en los estilos de vida como por ejemplo en la alimentación se ha aumentado el consumo de alimentos procesados y menos consumo de alimentos frescos, también muchos hogares han reducido el número de comidas para intentar ahorrar en la compra semanal.

Pregunta-. ¿Cómo puede combatirse la obesidad infantil desde la sanidad?

Respuesta-. El mundo sanitario tiene que ser la voz cantante que dirija al resto de agentes de la sociedad para prevenir esta enfermedad. Los sanitarios tenemos que pedir a los políticos y reclamar recursos para poder llevar a cabo todas las acciones en la población, y los políticos deben ser asesorados por nosotros sobre cómo actuar ante este problema. Si estos dos mundos no van a la par será difícil sacar adelante estrategias eficaces a largo plazo.

Pongo un ejemplo práctico. Un grupo de enfermeras de atención primaria y especializada se ponen en contacto para intentar crear un programa para inculcar hábitos de vida saludables en la población infantil con obesidad, ellas elaboran el programa, crean las acciones y las actividades y se empieza a implantar en la unidad. El programa tiene buenos resultados. Cuando deciden querer implantar el mismo programa en otras unidades se encuentran con el problema de que en el resto de unidades no cuentan con los mimos recursos y que es imposible la implantación. La equidad y la igualdad en nuestro sistema sanitario es un principio fundamental que está contemplado en todos los programas políticos, sin embargo, en la práctica real nos encontramos con grandes desigualdades y este principio no es real. Será difícil mantener un programa de estas características si nuestros políticos no son capaces ni de asegurarnos los principios básicos de nuestro sistema nacional.

Pregunta-. ¿Qué consecuencias tiene la obesidad para la salud de un niño?

Respuesta-. Las consecuencias de padecer obesidad infantil son múltiples y no solo afectan al estado físico del paciente sino que también lo hacen en el psicológico. Entre ellas podemos encontrar la predisposición a padecer enfermedades cardiovasculares, metabólicas, del aparato locomotor, respiratorias y psicológicas, a corto y largo plazo.

Entre las enfermedades cardiovasculares muchos estudios relacionan la obesidad infantil con cifras elevadas de la tensión arterial. También se ha relacionado la obesidad infantil con alteraciones del metabolismo de la glucosa y con la predisposición a padecer diabetes mellitus tipo 1. Aunque existe menos investigación, se ha intentado relacionar con el asma infantil y problemas del aparato locomotor sin llegar a ninguna conclusión sólida, pero lo cierto es que existen muchos casos que sugieren que hay que seguir investigando esta posible relación. También, hay que prestar especialmente atención a la relación entre la salud mental de los niños y la obesidad infantil, algunos estudios han identificado mayor frecuencia de trastornos depresivos y ansiosos, insatisfacción con su imagen corporal y baja autoestima en niños obesos.

La obesidad infantil es un factor de riesgo que hay que controlar y que debemos tener presente si aparecen algunas de las enfermedades con las que se relaciona. Las enfermeras somos las encargadas de advertir a la población sobre los riesgos que puede llevar esta enfermedad y debemos explicarlos e incluirlos en todos los programas, acciones y actividades dirigidas a pacientes con obesidad infantil, ellos y sus familias deben conocer que consecuencias puede tener la no actuación ante el problema.

Pregunta-. ¿Este problema debe solucionarse desde la familia, desde la sanidad o a través de estrategias políticas?

Respuesta-. La realidad es que las acciones para prevenir y tratar la obesidad infantil desde el ámbito sanitario no podrían salir adelante ni ser efectivas si no están respaldadas desde el mundo político, y mucho menos si los familiares no son conscientes de la enfermedad de su hijo.

En el ámbito de la pediatría todas las acciones para prevenir o restablecer la salud deben ser dirigidas y diseñadas para tratar automáticamente al paciente y su familia.

Un ejemplo de esto es la dependencia que tiene un niño respecto a sus familiares, esto hace que no sea autónomo para determinadas acciones como puede ser la elección del tipo de alimentación, por lo tanto, por mucho que le expliquemos al niño los tipos de alimentos que existen no servirá de nada si los padres no saben distinguirlos porque al final los que elaboran el menú semanal son ellos.

Por otro lado, a nivel político creo que hemos podido ver a lo largo de estos últimos años como las decisiones de nuestros políticos influyen, y mucho, en el desarrollo de nuestras actividades como personal sanitario y en los hogares de los españoles. Por poner algunos ejemplos de ello, podríamos hablar de políticas tan diversas que van desde la regulación de la normativa del etiquetado de productos de alimentación infantil hasta los recortes en sanidad y educación. Los macro ambientes clave en los que deben influir las decisiones políticas son el sector de infraestructuras y transporte, los medios de comunicación y el sector de alimentación.

Pregunta-. ¿Qué papel juega el personal sanitario, y el de enfermería en particular, en la reducción y la prevención de la obesidad infantil?

Respuesta-. El papel fundamental del personal sanitario es la prevención de la obesidad infantil y, una vez desarrollada la enfermedad, el rol de los profesionales sanitarios consiste en desarrollar programas y estrategias para volver a restablecer la salud del niño. Dentro de los profesionales sanitarios, el papel de enfermería es uno de los principales agentes de todo el proceso. Nuestras competencias apuntan directamente hacia la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud y la obesidad infantil es una enfermedad que se puede prevenir con estrategias muy sencillas pero efectivas.

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