“En cuanto decaen las coberturas vacunales, las enfermedades no erradicadas resurgen”

Miércoles, 24 de octubre de 2018

El pasado mes de septiembre, el Consejo de Enfermería de la Comunidad Valenciana (CECOVA) organizó el congreso “Programas de vacunación: dosis de vida”, una serie de conferencias con las que pretendían poner de manifiesto la importancia de las vacunas como método de control de las enfermedades. Noelia Rodríguez, matrona del Centro de Salud Doctor Sapena, en Elche, en la provincia de Alicante, formó parte de este ciclo.

Rodríguez nos atiende para hablar de su ponencia “Vacunación en embarazadas, triple protección: madre, feto y lactante”, del papel de los profesionales enfermeros en este ámbito, ahora que comienza la campaña de vacunación contra la gripe y se ha aprobado oficialmente la prescripción enfermera, y de la importancia de informarse adecuadamente para no caer en bulos que fomentan creencias falsas sobre este campo.

Pregunta: El CECOVA organizó recientemente el congreso “Programas de vacunación: dosis de vida”, dentro de la Reunión de Enfermería y Vacunas 2018, ¿con qué propósito se llevó a cabo esta iniciativa? ¿Qué valor tienen este tipo de conferencias como punto de encuentro de profesionales especializados en vacunas?

Respuesta: La vacunación es, hoy por hoy, la medida preventiva más eficaz para el control de la enfermedad, y los profesionales que velamos por la salud no podemos pasar esto por alto. El mundo es hoy en día más global, las enfermedades evolucionan y, por tanto, debemos trabajar para asegurar esta protección.

En este proceso de cambio, los profesionales necesitamos estar actualizados para adaptarnos al cambio generado no solo por los propios agentes infecciosos, sino por la susceptibilidad del receptor. El problema nos lo encontramos porque tanto la inmunidad conferida al pasar la enfermedad como la proporcionada por las vacunas va disminuyendo con el paso del tiempo y los individuos se vuelven de nuevo susceptibles a la dolencia.

Conferencias y reuniones como la celebrada por los tres colegios de enfermería de la Comunidad Valenciana nos permiten compartir experiencias y nuevas evidencias para que podamos dar respuesta a los nuevos retos.

P.: Usted participó en el mismo con la conferencia “Vacunación en embarazadas, triple protección: madre, feto y lactante”. ¿Qué importancia tienen las vacunas en esta época, tanto para las madres como para los hijos? ¿Qué funciones tienen los enfermeros en este ámbito?

R.: La vacunación antes, durante y después de la gestación aporta protección a las madres y a los hijos. La inmunización correcta y completa de la mujer, junto con el registro de su historia de vacunaciones, preparará el camino para una crianza más segura. Las vacunas maternas adquieren una gran importancia, ya que representan una nueva oportunidad y tienen la capacidad de conferir mayor protección a la población.

Esto es así debido a la respuesta que se genera en el organismo de la mujer gestante que recibe una vacuna, que es capaz de de transferir, a través de la placenta y la lactancia a su descendencia, los anticuerpos maternos, es decir IgG e IgA, que serán calves para su protección en esta etapa de enorme vulnerabilidad.

Existen, de esta forma, vacunas indicadas de forma previa al embarazo, prescritas durante el proceso, como son la gripe y la tos ferina, y prescritas en el postparto, tras la evaluación individualizada de cada gestante. Las matronas y los profesionales enfermeros tienen un rol clave en la consecución de adecuadas coberturas vacunales en mujeres en edad fértil. Estos trabajadores llevan a cabo, normalmente, tareas de consejo, administración, dispensación y registro de dichas vacunas.

P.: En los últimos tiempos están surgiendo movimientos antivacunas, especialmente en Internet. Desde su punto de vista, ¿a qué cree que se debe este fenómeno, cómo es posible que, a pesar de la evidencia científica que sustenta a las vacunas, haya todavía una parte de la población que se posiciona en su contra?

R.: La mejor prueba del poder de las vacunas en el control de las enfermedades infecciosas es que, en cuanto decaen las coberturas vacunales, las enfermedades no erradicadas resurgen. Es vital que se mejoren las políticas en salud, para que vigilen y controlen que dichas coberturas no descienden, y que enfermedades como el sarampión, que tenía poca incidencia en Occidente, no vuelvan a desarrollar brotes, como está ocurriendo en la actualidad.

Los movimientos antivaciunas se alimentan de rumores y afirmaciones sin relación causa-raíz, y, sinceramente, no creo que en España hoy en día este sea un problema, ya que las mujeres de los 20 a los 40 años han recibido todas las vacunas durante su infancia y se muestran favorables a la vacunación, en su gran mayoría, por la buena experiencia con estas.

P.: ¿A qué riesgos se expone la ciudadanía si decide no vacunar a la población infantil? ¿Cuál sería el sector más vulnerable?

R.: El riesgo más importante de no vacunar es, en primer lugar, la mayor probabilidad de contraer enfermedades evitables, que, además, pueden afectar de manera más grave a la población más vulnerable, como menores de un año, inmunodeprimidos, enfermos crónicos o mujeres embarazadas; en segundo lugar, el desarrollo de resistencias a los antibióticos, que se presentan como un problema importante para la salud pública.

Hoy en día las vacunas pueden suponer una reducción de las enfermedades de origen y también de las secundarias, que suelen requerir tratamientos antibióticos, haciendo disminuir el uso de los mismos.

P.: ¿Qué papel juegan los profesionales enfermeros, en la educación para la salud, para evitar que estas ideas antivacunas se extiendan?

R.: Los profesionales deben aportar información según la evidencia, adaptada a las necesidades e individualidades de cada paciente. Si se producen efectos no deseados tras la vacunación, hay que averiguar si existe causa-raíz, así como registrar todas las incidencias para su estudio e investigación posteriores.

P.: Según su experiencia, ¿cuáles son las herramientas de concienciación más eficaces para ello?

R.: La información debe ser fiable, de calidad y pertinente. Debemos responder a las necesidades que se plantean en cada momento, y hacerlo tantas veces y por tantos cauces como sean necesarios para que llegue a todos.

P.: ¿Está relacionado este auge con los bulos sobre vacunas? ¿Influyen en las campañas de vacunación?

R.: Creo que el movimiento antivacunas y las pseudociencias que hoy en día están sacudiendo muchos foros de debate y discusión se alimentan de lo mismo: creencias no comprobadas que, a mi parecer, no son corrientes desestabilizadoras de la sanidad en España.

Las campañas de vacunación se realizan de forma seria y con todas las garantías, al igual que las campañas de prevención contra el cáncer, o de riesgos laborales; son intervenciones que logran por sí mismas una vida más larga y saludable.

P.: ¿Cómo se pueden prevenir dichos bulos? ¿Qué recomendaciones daría a las personas que busquen información en Internet sobre vacunas?

R.: Los bulos no se pueden prevenir, para cualquier hecho en la vida. Puede haber muchas teorías, algunas con base verídica y otras sustentadas en falsedades o creencias. Internet es hoy en día una potente herramienta para la difusión de información y conocimiento a la población, muy útil para llegar a todos los individuos. El problema nos lo encontramos cuando las fuentes no están basadas en la evidencia científica y tienen un origen poco confiable.

Por esto es importante que esta información sea facilitada por los profesionales, para que la toma de decisiones sobre la salud de un individuo esté basada en información veraz. Los profesionales interactúan, cada vez más, con los pacientes a través de las nuevas tecnologías. Un ejemplo claro fue la creación de la web Paritorios online, en la que tuve la suerte de participar, que lleva más de 5 años en funcionamiento; aunque los profesionales también lo hacen a través de Twitter, Facebook y canales de comunicación a través de grupos de WhatsApp en los centros de salud con las matronas de área.

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