La educación sanitaria mejora la actitud del paciente con cáncer

Jueves, 18 de octubre de 2012

© Aviño

Las enfermeras tienen un papel fundamental en el caso de los paciente que reciben tratamientos oncológicos y aunque existen enfermeras dedicadas a tareas muy específicas, como son la preparación de quimioterapia, administración de quimioterapia, enfermeras de planta, en ensayos clínicos, nutricionistas, etc., la educación sanitaria es una de las labores que la enfermera realiza continuamente dentro de las unidades de oncología y que la diferencia como un profesional que debe actualizar sus conocimientos de forma regular.

Los efectos secundarios producidos por los diferentes tratamientos son diferentes en función de de distintos tratamientos y factores, como son la cirugía, radioterapia, quimioterapia, tipo de fármacos utilizados, la dieta, etc., además de las características de cada paciente. «Este tipo de efectos no se pueden generalizar, hay que matizar porque podemos encontrarnos con un gran número de supuestos y por lo tanto, es clave que la atención a ese proceso sea individualizada». Así lo explica Concha Vila, enfermera del área de oncología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y miembro del Comité Asesor de Europacolon España.

La consulta de “educación sanitaria” que llevan a cabo las enfermeras del área de oncología del Clínico de San Carlos de Madrid, según relata Concha Vila, sigue un modelo que existe aún en pocos hospitales de España y que se basa «en informar al paciente oncológico, de forma individualizada y con intimidad, de en qué consiste ese tratamiento en cada momento, qué efectos secundarios puede tener y cómo los puede manejar. Es una consulta centrada en el paciente y en la familia que siempre lo acompaña en estas sesiones».

La primera cita de esta consulta es larga por ser un paciente nuevo que comienza su tratamiento y al que hay que explicarle todo lo que le está sucediendo de forma detallada y detenidamente. Asimismo, se le entrega documentación por escrito del proceso donde se incluye cuál es su tratamiento, cómo lo debe manejar y se le facilita el teléfono de la enfermera para realizar consultas puntuales cuando lo estime necesario por esta vía o bien a través de cita previa, según la evolución de cada paciente.

En cuanto al estado emocional del paciente, «hay que ser cautos porque, aunque puede contribuir a una posible mejoría, si se hace mucho hincapié en ello, llega un momento en que puede sentirse culpable si no observa resultados positivos y llegar a pensar que hay algo que está haciendo mal. Simplemente las cosas no van bien a veces porque biológicamente no funcionan y ante eso el paciente no tiene recursos propios. De hecho, la actitud de los que les cuidamos también importa», añade Vila.

 

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