La enfermería entre dos mundos

Miércoles, 6 de febrero de 2019

Despertador puesto a las 4:20 h de la mañana. Un día cualquiera para comenzar un turno de mañana como enfermero en Alemania. Después de coger el transporte público y llegar a la unidad, la compañera de noche se queja porque he llegado dos minutos tarde, según su reloj. Ves el tuyo y son las 6 en punto.

Con sueño, intentas obviar el tema, y con el café aguado calentísimo todavía en tu estómago, agudizas tus cinco sentidos para recoger la información de tu colega cascarrabias. Va diciendo nombre a nombre, paciente por paciente, hablando rapidísimo, lo más importante de cada uno para poder terminar a tiempo: movilización de pacientes, citas, operaciones, consentimientos informados, avisos a celadores, envío de pruebas de heces, orina, sangre o cualquier fluido del cuerpo y mucha, mucha documentación a veces ridícula. Tal es la documentación que, por ejemplo, hay una hoja expresamente para el dolor cuando ya hay otra que contiene un apartado para el dolor que refirió el paciente y la medicación que se le dio para calmarlo.

Tu día a día consiste en ser un todoterreno, pero sin tener apenas autoridad para decidir. Todo lo tiene que ordenar un médico y ha de estar puesto por escrito. El hecho de cambiar un vendaje ya les da algo de respeto a las enfermeras, porque la mayoría no sabe cómo tratar heridas o úlceras por decúbito, a no ser que ponga cómo hacerlo el médico u otro enfermero que haya hecho algún curso específico de formación.

La organización está muy bien estructurada, los horarios se cumplen y las horas extras son pagadas.
Los horarios en los hospitales son de 7,5 horas en el turno de mañana. 8,5 el turno de tarde y 9 el turno de noche, incluida la supuesta pausa que en muchas ocasiones ni tienes. En Alemania hay justicia y honestidad en el tema laboral incluso teniendo unos horarios muy largos y aunque hagas horas de más porque no terminas tu trabajo casi nunca.

En una unidad en turno de mañana hay tres enfermeros en plantilla, la supervisora, una secretaria que trata las admisiones y un auxiliar llamado comúnmente como service. También hay unos cuantos estudiantes que remolonean siempre y tienes que estar la mayoría de las veces detrás de ellos.

En 2007 se quitó la formación profesional de auxiliar de enfermería y lo pusieron como un curso para trabajar las personas en paro de larga duración o extranjeros. Un curso que dura unas 300 horas y ya eres auxiliar. Actualmente se va a empezar de nuevo con la formación reglada por la falta de este personal. De aquí a dos años comenzará una promoción de auxiliares.

De momento, el trabajo de dichas auxiliares lo hacen las enfermeras, junto con sus otras competencias propias como: control de parámetros vitales, papeleo, cuidado psicológico, atención a los familiares y un sinfín de tareas que todos los profesionales enfermeros sabemos de buena mano. Sin embargo, las actividades de enfermería más invasivas, tales como poner vías, hacer electrocardiogramas (ECG), realizar extracciones de sangre, etc., fueron delegadas a los médicos. Solo si el médico te lo consiente y confía en ti puedes llevar a cabo alguna de estas intervenciones. En la mayoría de los casos siempre ceden por la falta de tiempo que ellos también tienen. En Alemania hay una gran falta de personal y parece que cada vez va a peor la situación.

En cambio, en otro mundo muy diferente y lejano, en España, el despertador te lo pones a las 6:30 h y si llegas a las 8:02 h a la unidad tus compañeros no se quejan.

Puedes tomar tus propias decisiones cuando estas sean de tu competencia profesional y ni se te ocurre avisar a un médico para ver cómo se cura una herida o para canalizar una vena, y si no puedes, llamas a otra compañera enfermera para que te ayude.

Hay especialidades oficializadas que te permiten ir a trabajar a puestos específicos y los propios médicos te preguntan cómo hacer un ECG o poner una vía periférica porque ellos no aprenden en la carrera esta técnica.

Es verdad que en España también hay mucha falta de personal, pero a los compañeros se le ve más dispuestos a trabajar y con mucha más dedicación que a los profesionales germanos. En España tenemos mejor formación, más iniciativa y con la mente y la actitud más holística para cuidar al paciente o a las personas que lo necesitan.

Dos mundos distintos, pero con un problema en común: la falta de personal en las unidades. Unos por la falta de personas dispuestas a formarse en salud, otros por falta de dinero y recortes presupuestarios. Dos mundos muy diferentes, pero con un bien común: ayudar a las personas a recuperar su salud o a mantenerla o mejorarla cuando esto sea posible.

Así es como se vive, como yo digo, entre dos mundos, cuando trabajas fuera de tu país.

Salvador Moreno J. La Enfermería entre dos mundos. Metas Enferm nov 2018; 21(9):79-80

Alemania, enfermería

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