La labor enfermera en la Unidad de Fragilidad

Miércoles, 19 de febrero de 2020

Berta Sánchez, enfermera en la Unidad de Fragilidad del Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Móstoles, en la Comunidad de Madrid, forma parte del equipo encargado de tratar a las personas que se incluyen el Programa del Paciente Frágil. Nos atiende para hablar de las acciones que se enmarcan en esta iniciativa, de las necesidades de los afectados y de la importancia de la intervención de los profesionales enfermeros en educación para la salud en este ámbito.

Pregunta. ¿En qué consiste el Programa del Paciente Frágil del hospital?

Respuesta. La fragilidad es un síndrome relacionado con el envejecimiento que se define por tener una reserva funcional disminuida y una mayor vulnerabilidad a situaciones de estrés. El Programa del Paciente Frágil que aplicamos en el Hospital Universitario Rey Juan Carlos consiste en tomar una serie de medidas para evitar la aparición de esta situación en los pacientes ingresados o que ayude a revertirla en caso de que se detecte. El objetivo es evitar la limitación de la movilidad, el deterioro funcional y el cognitivo del paciente anciano frágil asociado al ingreso.

P. ¿Qué pacientes se incluyen en el programa de fragilidad del hospital? ¿Qué requisitos tienen que cumplir y qué características presentan?

R. Los pacientes que se incluyen son mayores de 75 años y presentan un valor en la escala Barthel Basal (situación habitual o basal en domicilio) de entre 30 y 70.

P. ¿Qué procedimiento hay que seguir cuando acude un paciente considerado frágil?

R. La identificación del paciente frágil se lleva a cabo desde el servicio de urgencias por parte de las enfermeras, donde se le realiza la escala Barthel basal y se le coloca una pulsera amarilla. Una vez ingresa en nuestra unidad se le proporcionan unos cuidados individualizados y específicos. Se implica a los familiares o cuidadores, transmitiéndoles la importancia de su colaboración para la mejora del afectado, desde el primer día del ingreso.

P. ¿Qué necesidades suelen presentar este tipo de afectados?

R. Los pacientes ancianos que ingresan en los hospitales son un grupo especialmente vulnerable a la hora de presentar los efectos adversos de la hospitalización, debido a múltiples factores, entre los que se incluyen las enfermedades crónicas, las limitaciones físicas, las alteraciones cognitivas o la polifarmacia.

Uno de los principales efectos adversos es el deterioro funcional asociado a la hospitalización, definido como la pérdida de la autonomía o capacidad en el funcionamiento físico que ocurre durante la estancia en el centro.

Por eso debemos incidir en estas necesidades con medidas específicas que eviten este deterioro y, con ello, la progresión a una situación de dependencia.

P. ¿Cómo dan respuesta los profesionales enfermeros a dichas necesidades?

R. Adaptamos los cuidados de enfermería al bienestar del paciente. Por ejemplo, favorecemos el descanso nocturno, habiendo acordado con el equipo médico la adaptación de la administración de la medicación, la extracción de muestras y la toma de constantes.

P. En este sentido, y de forma general, ¿cuáles son las funciones de las enfermeras en la Unidad de Fragilidad?

R. Realizamos, conjuntamente con el equipo de técnicos en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE), la higiene diaria del paciente en el baño. De esta forma se movilizan de la cama al baño y se asean ellos mismos, con nuestra supervisión o ayuda, en unas instalaciones habilitadas para ello. No hacemos uso de los pañales, acompañándoles al baño cuando lo precisan para evitar la pérdida de continencia.

Efectuamos, asimismo, diariamente la movilidad y les proporcionamos andadores si los necesitan, así como mochilas de oxígeno portátiles si las requieren. Los pasillos están habilitados con barandillas para facilitar la deambulación.

Todas las habitaciones tienen un reloj y una tablet para que los pacientes estén orientados en tiempo y espacio. Nosotros aplicamos la escala CAM (Confusion Assessment Method) en cada turno para ver el nivel de orientación de los afectados y realizar una detección precoz del delirium. Además, aquellos pacientes que el personal médico considere que se beneficiarán de terapia ocupacional acuden en sesiones de 45 minutos para evitar el deterioro cognitivo y la limitación funcional.

P. ¿Qué técnicas o procedimientos de enfermería se aplican con mayor asiduidad dentro de estos servicios?

R. Los procedimientos los realizamos siempre a través de la educación para la salud, y los más habituales son el abordaje básico del paciente, en aspectos como la higiene diaria, la movilización o la prevención de caídas, la inserción, los cuidados y el mantenimiento de vías periféricas, la medición de constantes vitales y la preparación y administración del tratamiento.

P. ¿Hay alguna patología que esté asociada a la fragilidad de los pacientes? ¿Cuáles son las más habituales?

R. Realmente la fragilidad no se asocia a ninguna patología, incluso puede haber pacientes frágiles sin ninguna patología de base. Sin embargo, las personas con fragilidad tienen una mayor predisposición para tener dolencias agudas, como infecciones, caídas y fracturas, cuadros confusionales y más descompensaciones de enfermedades crónicas, si las tuvieran.

P. ¿Qué importancia tiene la educación para la salud en este tipo de pacientes?

R. Hemos vivido con normalidad desde hace tiempo que los pacientes debían adaptarse a las normas de los hospitales, con horarios de comidas que nada tenían que ver con lo que hacían en los domicilios, con más descanso nocturno por la extracción de analíticas de madrugada o la toma de constantes.

Nosotros cambiamos la forma en la que les tratamos, modificando la estructura, poniendo al paciente en el centro del modelo y adaptando la forma en la que trabajamos en nuestra unidad.

P. ¿Existe alguna pauta de autocuidado que puedan desarrollar para mejorar su estado de salud una vez reciben el alta?

R. El día del alta hospitalaria se realiza la escala SPPB (Short Physical Performance Battery), imprescindible para la prescripción de ejercicio físico adaptado al alta. Esta medición valora la marcha, el equilibrio y la movilidad. De esta forma los pacientes pueden hacer una serie de ejercicios que se adaptan de manera individualizada.

Por otra parte, les entregamos una serie de recomendaciones, según las necesidades de cada afectado.

P. ¿Qué papel tienen los profesionales enfermeros en esta educación para la salud?

R. Empoderamos a los pacientes y familiares sobre su proceso de salud y enfermedad, optimizando conocimientos y comportamientos de salud, y les hacemos partícipes de sus cuidados. Nuestra función es fomentar la continencia y la autonomía en el aseo y en el vestido, procurando que coman de forma independiente si así lo hacían previamente, y respetando la intimidad y los valores del paciente. Los familiares o cuidadores forman parte de su entorno y son coprotagonistas en su tratamiento, por ello los animamos a trabajar en equipo con nosotros.

P. El Programa del Paciente Frágil fue premiado en 2018 como práctica de humanización por la Comunidad de Madrid, ¿qué supuso para los profesionales de la unidad este reconocimiento?

R. Desde que se abrió la Unidad de Fragilidad del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, a mediados de diciembre de 2017, todo el equipo ha trabajado con mucha dedicación y entusiasmo para llevar a cabo este proyecto. Recibir este reconocimiento fue gratificante y nos dio a todos una dosis de motivación para continuar con nuestro trabajo y seguir aplicando y mejorando el Programa del Paciente Frágil.

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Una respuesta a “La labor enfermera en la Unidad de Fragilidad”

  1. Una gran lavor. Por el hospitsl y sobre todo por todos los profesionales. Berta eres grande. Te admiro!! Y te deseo mucha suerte en dicho proyecto. Pd. Tk mi niña.

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