“La realidad, la profesionalidad y la evidencia científica es lo que debe imperar en la toma de decisiones”

Lunes, 13 de abril de 2020

La enfermera Rosa Nieto cuenta que «estamos ante un problema globlal que debiera tener soluciones globales. Este virus, como cualquier crisis nos está enseñando muchas cosas, y es que no entiende de fronteras, ni de religiones, ni de políticas ni de políticos. Este bicho nos está enseñando a ser más solidarios, más creativos, más humanos». Dentro de la crisis provocada por la pandemia, nos atiende para hablar de sus vivencias abordando el COVID-19 en la unidad de hemodiálisis y de la situación de sus compañeras, y nos ofrece dos reflexiones finales, reproducidas enteramente con su opinión, sobre distintos temas.

Rosa Nieto. «¡Venceremos!»

Pregunta: Desde su experiencia, ¿cómo es el día a día de una enfermera durante la pandemia de coronavirus?

Respuesta: Llegamos muy temprano a trabajar, es un detalle curioso, tardamos más en organizar la unidad de hemodiálisis, tenemos más controles previos y no queremos que los pacientes esperen más de lo necesario. Las técnicas y procedimientos durante la hemodiálisis son los mismos. Sin embargo, ahora las realizamos con mascarilla quirúrgica, bata, guantes y pantalla de protección (de diseño casero, sin homologar).

Hemos cambiado los protocolos de acogida al paciente para poder realizar una evaluación previa de signos y síntomas, toma de constantes y lavado de manos previo a la sesión de diálisis. Este triaje lo realizan las TCAE (técnico en cuidados auxiliares de enfermería). El objetivo es mantener a la sala libre de COVID-19, es una protección comunitaria y para ello se han intensificado procedimientos de seguridad del paciente.

Intentamos “normalizar la situación” con los pacientes y entre nosotras mismas, reímos, aplaudimos por cualquier motivo, no queremos generar estrés añadido a nuestros pacientes, aunque comentamos las noticias y debatimos la actualidad del virus. Las salas de diálisis permiten mucha familiaridad y no queremos perderla.

Sin embargo, debido a la pandemia hemos perdido: el acompañamiento de las personas cuidadoras, como recomendación de seguridad, los familiares ahora no pueden entrar en la sala de hemodiálisis; las comidas en equipo, ahora comemos por turnos para mantener distancias de seguridad; la música de nuestro querido Sinfonendo, proyecto solidario musical, por ahora no hay música en la sala. A pesar de todo, Sinfonendo sigue a nuestro lado y nos ha enviado un maravilloso video en agradecimiento a los profesionales sanitarios.

P.: ¿Qué técnicas o procedimientos de enfermería se aplican más habitualmente?

R.: La pérdida de un afectado o el paso a una unidad COVID es muy sentida y lamentada por todo el equipo y por todos los pacientes, las relaciones son muy familiares y estas vivencias tendrán costes emocionales.

El principio fue de mucha incertidumbre, en esos momentos fue un acierto que Ruth Molina reactivara la comunicación vía WhatsApp del Proyecto #HemodiálisisBaila, que se reconvirtió en #HemodiálisisCOVID19. Estamos manteniendo comunicación con todos los equipos de hemodiálisis de España y ha servido de mejora de protocolos, de alertas y de apoyo psicológico entre enfermeras.

Ahora lo vivimos con más normalidad, tenemos sensación de más control, aunque no faltan el miedo y el respeto por lo que nos queda por vivir.

Es muy importante también que el equipo se encuentre unido e informado.

También se ha creado un grupo de WhatsApp con todas las profesionales de la unidad para mantener la comunicación actualizada al minuto.

P.: Según su punto de vista, ¿cómo ha evolucionado la situación desde que comenzaron a aumentar los casos positivos? ¿Qué perspectivas de futuro aguardan?

R.: Sin dudarlo, el futuro inmediato pasa por un análisis profundo realizado por profesionales sanitarios y sociosanitarios de nuestras debilidades y fortalezas tanto en el terreno profesional como de recursos. O hacemos una evaluación profunda y realista de qué ha pasado o volveremos a caer en los mismos errores. No bajemos la guardia todavía. Esto es una carrera de fondo.

P.: Según su experiencia, ¿cuál es el estado anímico de las enfermeras en la actualidad?

R.: Por lo que leo en noticias y redes sociales, depende de la persona, del equipo y de la unidad donde estemos cuidando. De hecho, ya se está estudiando el “Trauma Secundario al Coronavirus en profesionales de la salud”.

En mi hospital se ha habilitado un número de teléfono para dar apoyo psicológico a los profesionales.

Cada unidad está adaptándose de forma diferente para afrontar la situación. Nosotras cantamos, hacemos pases de modelos, en #DiálisisFashionWeek, nos reímos todo lo que podemos, tenemos momentos de aplausos y de fotos al final de la sesión. Debemos cuidar la parte emocional porque sabemos que en estos momentos de alta tensión podemos estar más sensibles y podemos caer, dar una respuesta inadecuada, eso es humano, pero no podemos permitírnoslo.

P.: Las noticias sobre el aumento de contagios entre profesionales son constantes, ¿en qué situación se encuentran las enfermeras?

R.: Últimas cifras: 19.400 profesionales un 14,4%, informan desde La Sexta (datos actualizados a día 6 de abril, cuando se completó la entrevista). El Dr. Simón ha admitido que “es una cifra alta en comparación con la registrada en otros países y que esta es una de las preocupaciones importantes de las autoridades sanitarias”, recogen el El Diario.

Si las autoridades sanitarias están preocupadas, nosotras… más.

En mi opinión la alta incidencia de contagios profesionales es una situación lamentable, vergonzosa, inaceptable, me faltan palabras. Nos han amonestado por llevar mascarillas quirúrgicas circulando por el hospital, la FFP2 Y FFP3 son un sueño, los protocolos cambian, las EPI son solo para casos confirmados positivos, llevamos la misma mascarilla quirúrgica todo el día, han registrado taquillas en busca de mascarillas guardadas, nos hemos vestido con bolsas de plástico y hemos normalizado la situación, hemos sido creativas. La ciudadanía nos ha ayudado cosiendo y diseñando, donando EPI, pantallas y mascarillas. ¡Hasta la consejería, colegios de médicos, el CSIC y algunos ciudadanos han pedido donaciones para hacer compras de material y seguir investigando!

Y así, entre limitaciones de recursos y soluciones creativas y solidarias estamos viviendo. Y yo me pregunto: “¿Se podía haber organizado esto de otra forma? ¿Por qué nos hemos contagiado tanto? ¿No necesitábamos mascarillas? ¿No necesitamos EPI, de verdad?”. Y miro las noticias de China con esos trajes de astronautas… ¡No sabemos si estamos ante una persona positiva no sintomática, no sabemos si nosotras lo somos positivas! La OMS recomienda una y otra vez realizar test rápidos, pero ¿dónde están esos test? Me hago muchas preguntas.

Qué sensación de variabilidad en el tema de mascarillas: de no ser necesarias a obligar llevarlas. Me crea desconfianza hacia las autoridades políticas y sanitarias.

P.: ¿Tiene algún mensaje para el resto de profesionales?

R.: Es imprescindible la comunicación y la coordinación profesional, siempre, y en estos momentos más. Sería muy interesante tener contacto con otras enfermeras para ver cómo se están resolviendo los problemas en otras unidades; hay páginas en Facebook o vía WhatsApp que están siendo muy creativas. Recomiendo además de las páginas oficiales del Ministerio de Sanidad, la página de Enfermería Covid19 en Facebook y seguir cuentas de profesionales sanitarios en Twitter.

En el caso de hemodiálisis está siendo muy interesante estar en comunicación por WhatsApp con el resto de unidades y equipos de España. Hemos mejorado muchos protocolos y nos hemos anticipado a situaciones que ya habían resuelto otras unidades.

Recomiendo también la pagina del Proyecto #HumanizaLaUCI por todos los recursos que están aportando en los apartados técnico, psicológico y espiritual.

P.: ¿Cómo se afronta la vuelta a casa, cómo es el reencuentro con la familia después de una jornada de trabajo?

R.: Es un factor estresante muy potente, la sensación es de alerta y de cierto miedo de poder contagiar a nuestras familias. Cada profesional lo está resolviendo como puede. Desde vivir solas y la familia en otros lugares de residencia, a pasar el día entero apartada de la familia en distancias mayores de dos metros, o incluso a vivirlo con normalidad. Cada opción tiene y tendrá una respuesta emocional diferente. ¡Tengo compañeras que llevan sin ver a sus familias tres semanas!

En mi caso, desde que comenzó el confinamiento vivo apartada, duermo en un estudio que hemos adaptado y con cuarto de baño independiente. Al llegar, rutina de limpieza, zapatos con lejía, cambio de ropa y ducha. Lavadora con ropa independiente y mascarilla quirúrgica todo el día. Como sola y siempre intentamos estar a más de dos metros. Pero doy gracias porque estoy en casa con mi familia.

P.: Recientemente la entrevistaron para el New York Times, ¿qué visión cree que se tiene de la situación en España en el extranjero?

R.: Cuando me escribió la periodista del New York Times, a raíz de dar visibilidad en Twitter a las pantallas de protección facial que me había hecho mi familia, también pensé en la imagen y en las políticas geoestratégicas. Pensé que podía hacer daño a nuestro SNS, pensé que podía hacer daño a la imagen de nuestro país si enseñábamos que no teníamos pantallas de protección y que estábamos haciendo trajes con bolsas de plástico. Pero también pensé en el daño que estábamos soportando los profesionales y decidí que no podía mirar a otro lado, que debía mostrar la realidad, y que debía visibilizarla para mejorarla y dar ideas por si alguien quería copiarlas.

Lamento decir que era nuestra realidad, y sí, da muy mala imagen pero no falté a la verdad. Me apenó mucho ver lo que estaba sucediendo en todo el país.

Entiendo que no es fácil la gestión a ningún nivel, porque está llena de tensiones políticas y de imágenes. Pero la realidad, la profesionalidad y la evidencia científica es lo que debe imperar en la toma de decisiones, no la imagen.

Actualmente, mi familia sigue haciendo pantallas a petición de profesionales.

Me hubiera gustado contarle al New York Times proyectos humanistas maravillosos, en los que seguimos trabajando, pero la realidad acaparó y visibilizó nuestra triste situación.

Reflexión final:

Estamos ante un problema global que debiera tener soluciones globales.

Viajamos en un barco que ahora mismo tiene un gran agujero, el COVID-19, no es normal que cada pasajero intente tapar el agujero del barco a su manera, no es normal que unos pasajeros crean que como el agujero está en proa y ellos viajan en popa no les va a afectar, y tampoco es normal que cada día se tapen los agujeros de diferente forma. A veces creo que el agujero lo tapan aficionados, no “técnicos en agujeros de barcos”.

Este virus, como cualquier crisis, nos está enseñando muchas cosas, y es que no entiende de fronteras, ni de religiones, ni de políticas, ni de políticos. Este bicho nos está enseñando a ser más solidarios, más creativos, más humanos. Es la solidaridad en tiempos del coronavirus: hay un ejército de costureras, empresas y personas intentando ayudar a mejorar la situación.

Y después de esta crisis sanitaria los profesionales sanitarios y sociosanitarios tendremos que realizar una evaluación profunda y realista de nuestras debilidades y fortalezas tanto en lo profesional como de recursos para no volver a caer en los mismos errores.

Es mejor ser humildes y pedir ayuda, “el pueblo salva al pueblo” es una frase que digo todos los días agradeciendo todas las ayudas que nos llegan.

Me preocupa mucho la ecología y ya debiéramos estar buscando tejidos que sean reutilizables y ecológicos, ¡esas bolsas de plástico me matan!

Mi agradecimiento a toda la ciudadanía y a los profesionales que están dando lo mejor de sí en estos momentos tan difíciles.

Nota al margen para responsables y políticos varios:

No quiero mentiras piadosas para no generar alarma social. Exijo trasparencia y honradez. Una vez identificado el problema lo primero que hay que hacer es pedir disculpas a los profesionales y a la ciudadanía, informar de que no hay suficiente material de protección, pedir ayuda y organización y dar las gracias.

¡Estamos formados y leemos documentos internacionales!

Ahora estamos trabajando, después evaluaremos y pediremos responsabilidades.

COVID-19, enfermera, hemodiálisis

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