“Los sanitarios conocemos mejor que nadie los problemas de la salud, por tanto, somos los más cualificados para resolverlos”

Martes, 29 de enero de 2019

Francisco López, enfermero del Hospital Río Hortega, en Valladolid, fue el ganador de la primera edición del concurso Ideas en Sanidad de Castilla y León Sacylinnova por su proyecto “Dispositivo de apertura de los fluidos endovenosos (DAFE)”. Nos atiendo para hablar de esta herramienta, pensada para prevenir diversos tipos de patologías en los profesionales enfermeros, sobre la importancia de la innovación en el ámbito de la sanidad y sobre futuros proyectos.

Pregunta: Explíquenos en qué consiste su proyecto “Dispositivo de apertura de los fluidos endovenosos (DAFE)”. ¿Cómo funciona?

Respuesta: El DAFE es una herramienta de trabajo que se enmarca en la prevención de riesgos laborales y promoción de la salud en el trabajo, que permite abrir las bolsas de sueros, hemoderivados o fármacos de forma fácil, cómoda y libre de futuras lesiones en mano, muñeca o codo.

Su mecánica es sencilla: estos sellos presentan cierta resistencia a la hora de abrirse, para ello, hasta ahora, era necesario usar solo dos dedos, sujetarlo con firmeza y girar la mano. Este gesto, a priori inocuo, cuando se repite cientos de veces todos los días, puede provocar lesiones a nivel tendinoso, nervioso, vascular o articular. Para evitarlas, el DAFE desplaza toda la fuerza que se aplicaba con los dedos a toda la mano y antebrazo, evitando, por ejemplo, patologías como el síndrome del túnel carpiano.

Minimiza la fuera necesaria para romper los sellos, utilizando la ley de la palanca, al tener mayor superficie de apoyo. Al disminuir el esfuerzo requerido, la afectación en muñeca y codo es insignificante. Su uso es sencillo y el dispositivo, al ser ligero, se puede llevar en el uniforme y usarlo cada vez que sea necesario.

P.: ¿Por qué se planteó llevar a cabo un proyecto de este tipo, cómo surgió la posibilidad de hacerlo? ¿Cómo lo desarrolló?

R.: Todo se inició con una conversación en la que me comentaron las lesiones que estaban teniendo personal de enfermería en la mano, en servicios en los que tenían que administrar mucha medicación. Estos profesionales, debido a patologías tan incapacitantes, que provocan incluso la pérdida de la fuerza en la mano o en el antebrazo, se ven obligados a ser reubicados en servicios donde no realicen estas técnicas.

Cuando se convocó en marzo el concurso de Ideas Sacylinnova, comencé a desarrollar el dispositivo. Comencé con la búsqueda bibliográfica sobre las patologías por movimientos repetitivos, y, a continuación, empecé a darle forma al dispositivo. Creé modelos de prueba a base de fibra de vidrio, de carbono mezclados con resina. Cuando tuve el dispositivo con las medidas óptimas y probé su eficacia, le di una forma ergonómica.

Luego precisé la ayuda de un arquitecto para trasladar lo que había fabricado a un diseño plasmado a un programa informático. Cuando lo finalizamos, a través de una impresora 3D, fabriqué los primeros modelos para presentarlos a la fase final del concurso.

P.: ¿Cómo mejora la calidad de la asistencia que reciben los pacientes?

R.: Es un dispositivo destinado a la prevención. Evita que los profesionales acabemos como pacientes por nuestra actividad laboral. Esto va a repercutir en una disminución del gasto sanitario, en recursos humanos y en la salud física y psíquica del profesional.

No es una idea que repercuta directamente al paciente, pero sí de forma indirecta; al final ellos van a percibir mejor trato, porque el personal que le atiendo está en mejor estado de salud. Los recursos económicos que se destinaban a cubrir bajas laborales, a la contratación de personal de sustitución, a sufragar los gastos de diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de estas patologías profesionales se podrán gestionar hacia otros problemas de salud. Todo ello en su conjunto nos beneficia a toda la comunidad de la salud, tanto a los profesionales como a pacientes.

P.: El proyecto resultó ganador de la primera edición del concurso Ideas en Sanidad de Castilla y León Sacylinnova, ¿qué supuso esto para usted? ¿Qué importancia tienen estos certámenes para fomentar la innovación sanitaria?

R.: Sinceramente no esperaba, una vez que fue seleccionada entre las diez mejores ideas para la final, tras la valoración de más de 350 proyectos, realizados por más de 1000 profesionales (51% médicos, 35% enfermeros y el resto fisioterapeutas, farmacéuticos…), que mi propuesta fuese a ganar.

El nivel era altísimo, competía con jefes de servicio con un equipo médico enorme, con universidades y empresas que estaban apoyando sus proyectos. Yo partía de la nada, trabajando solo, fuera de mi horario laboral tan con la ayuda de un arquitecto a la hora de trasladar el proyecto a un programa informático y la posterior impresión 3D.

No faltaron los consejos de mi mujer, Sonia del Olmo, que es una líder en enfermería y sin duda de las mejores profesionales que conozco. Confiaba en que era una buena idea, una solución muy sencilla a un gran problema, y podría estar entre las mejores pero las posibilidades de ganar eran muy pocas. La fase final fue en las Cortes de Castilla y León, ante el Consejero de Sanidad y un jurado de expertos seleccionados de toda España tanto de la sanidad pública, como empresas de I+D+i.

La presión en la final fue enorme, teníamos 5 minutos para exponer el proyecto y luego responder a las preguntas que el jurado creyese oportunas. Mucho público y muy cualificado, creo que ha sido la competición más dura a la que me he enfrentado. Las pulsaciones estaban disparadas y había que mantener el control de la voz, gestos, etc. Había estado ensayando delante del espejo la presentación durante los últimos 15 días, dos o tres veces al día, corrigiendo el texto… Creo que me fue bien, visto el resultado.

El jurado se fue a deliberar y cuando se falló el veredicto, la emoción fue enorme, no podía casi ni hablar y solo sabía decir gracias. Fue una alegría increíble, una victoria de David contra Goliat.

Respecto la importancia de estos certámenes, al menos en mi caso es una manera de descubrir este campo, desconocía que existiera un departamento de innovación en sanidad, conocía el de investigación, que hay en muchos hospitales. Desde luego es la mejor manera de presentar una tormenta de ideas para solucionar las problemáticas de nuestra sanidad. Muchas veces las soluciones las tenemos ahí delante, solo tienes que pararte a pensar  “¿que haría para solucionarlo?”.

Si en esta primera edición de los Sacylinnova fueron más de 350 proyectos, que se preparen para la segunda edición; se van a multiplicar las propuestas, la repercusión ha sido enorme.

P.: Desde su experiencia, ¿qué valor tiene la innovación en el ámbito de la sanidad?

R.: Antes pensaba que la innovación era cosa de científicos detrás de un matraz, o de ingenieros o informáticos, pero he comprobado que ellos son herramientas para desarrollar nuestras ideas. Los sanitarios conocemos mejor que nadie los problemas de la salud, por tanto, somos los más cualificados para resolverlos.

P.: ¿Qué papel tienen los profesionales enfermeros en la innovación?

R.: Aprendido este campo, creo que nuestra función en la innovación es enorme. Debemos romper las barreras que tiene nuestra profesión y reivindicar la necesidad no solo de investigar, sino de innovar. Ahora mismo, al menos en mi caso, todas mis jornadas laborales son asistenciales y todo el desarrollo del proyecto lo realicé en mi tiempo libre.

Cuando se publicó que fui finalista, tampoco tuve jornadas liberadas para poder preparar mejor mi presentación. Es más, se dio la paradoja de que no me concedieron el día libra para acudir a la final, y cuando finalizaron el concurso y la comida de trabajo tuve que ir a trabajar al hospital. Consideraron que representar a la profesión enfermera y a mi centro de trabajo no era jornada laboral.

Espero que este premio sirva para reclamar y defender que necesitamos jornadas laborales dedicadas a la I+D+i, igual que en otras categorías profesionales. Hemos demostrado con estos premios que la enfermería es un referente en estas tres facetas, y que es una marea que no pueden detener.

P.: ¿Tiene pensado emprender algún otro proyecto de investigación? De ser así, ¿qué abordaría?

R.: Siempre he estado buscando soluciones a complicaciones cotidianas que me surgían en el día a día, tipo bricolaje, mecánica, electrónica o informática, y los resolvía de forma autodidacta. Ahora, como el día de aquella conversación en la que se me encendió la bombilla, estoy muchos días dando vueltas a posibles soluciones a problemas en el trabajo.

Ya tengo en mente un par de buenas ideas, una relacionada con la optimización del trabajo y otra destinada, también, a la prevención. Pero voy paso a paso, y mi gran ilusión es que mi actual proyecto se pueda expandir a toda España, y luego a nivel internacional. Sería un gran sueño que persona de enfermería de todo el mundo usara mi dispositivo, y espero que pronto todos tengan un DAFE que haga la jornada laboral más fácil y libre de futuras lesiones. El premio obtenido irá destinado al desarrollo de mi proyecto, a lograr su expansión y a hacer un estudio de investigación relacionado con los beneficios de su uso.

Enfermero, Fluidos endovenosos, premio

¿Quieres comentar la noticia?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*