“Nuestra propuesta es simple: que los sistemas de administración estén etiquetados de antemano, en origen”

Lunes, 16 de diciembre de 2019

Mónica Rubio y María Cristina Fernández, enfermeras del Hospital de La Fuenfría, ubicado en Cercedilla, en la Comunidad de Madrid, han ideado un sistema de etiquetado de los fármacos que permite una mayor seguridad tanto para pacientes como para profesionales. Nos atienden para comentar su proyecto, sus objetivos y las medidas más significativas referentes a la seguridad en el ámbito de asistencial.

Pregunta: ¿En qué consiste su proyecto? Háblennos de él.

Respuesta: Nuestro proyecto tiene su origen en el trabajo, como respuesta a una necesidad que detectamos de un nuevo protocolo de identificación y etiquetado de las vías de administración, establecido para los centros sanitarios de la Comunidad de Madrid mediante pegatinas.

P.: ¿Cómo lo desarrollaron? ¿Qué objetivo se plantearon al iniciarlo?

R.: El nuevo protocolo supone una mejora en la seguridad del paciente, pero vimos que implica mayor inversión de tiempo y espacio, algo que en el día a día de nuestro ámbito profesional es escaso. Estuvimos pensando cómo implementar un modelo de utilidad que supusiera una mejora que permitiera ahorrar tiempo para destinarlo a otras tareas, ampliar el espacio en el carro de medicación y evitar problemas como pegatinas en guantes, etc.

P.: ¿Cómo mejora al método implantado a la actualidad?

R.: Nuestra propuesta es simple: que los sistemas de administración estén etiquetados de antemano, en origen, para que el profesional sanitario ahorre tiempo, lo que facilita una mayor dedicación al paciente y mejorar la calidad de la atención. Pensamos añadir a este sistema otros modos de identificación, como pueden ser colores, códigos o serigrafías.

P.: ¿Qué beneficios para los pacientes se pueden derivar de su proyecto? ¿Y para los propios profesionales?

R.: Para los pacientes supone una mayor seguridad, al minimizar el riesgo de error, y aportaría más tiempo disponible y una mejora en la calidad de la atención; para los profesionales, asimismo, mayor seguridad al reducir dicho riesgo, permitiría doble screening y una mejor organización del área de trabajo.

P.: ¿Podría extenderse el empleo de su método a otros niveles asistenciales o a otras técnicas?

R.: Es aplicable en todos los ámbitos asistenciales y técnicas que requieran la administración de sustancias parenterales en cualquier etapa del proceso.

P.: De forma general, ¿qué papel tienen los profesionales enfermeros en la promoción de la seguridad del paciente?

R.: La seguridad del paciente es un dogma de los profesionales sanitarios y debe considerarse parte integral de su formación. Los errores son potencialmente graves y cometerlos puede suponer consecuencias personales, familiares y económicas de difícil o imposible solución. Los profesionales enfermeros, en concreto, se encuentran en primera línea de atención directa al paciente, con una amplia variedad y número de intervenciones, por lo que la formación y el entrenamiento son esenciales para evitar riesgos.

En los últimos 15 años su relevancia es creciente, ya que es un problema que requiere un abordaje multidisciplinar, en el que el papel de la enfermera es fundamental para reducir al máximo las equivocaciones, y en caso de que se produjeran que no llegaran a tener consecuencias negativas o irreversibles para los pacientes.

P.: ¿Qué otras labores o procedimientos se pueden aplicar para la potenciación de la seguridad del paciente, más allá del etiquetado de fábrica?

R.: Las acciones deberían ir encaminadas a la homogenización de los protocolos de trabajo en los distintos centros sanitarios, lo que mejoraría la percepción del paciente en relación a la calidad asistencial, al disminuir la variabilidad de la actuación de los distintos profesionales.

Si incidimos más en lo relacionado con nuestro proyecto, y teniendo en cuenta que los estudios revelan que los errores de medicación son evitables en un 35%, es cierto que hay condiciones básicas que influyen directamente en una mejora de la línea de trabajo, como podrían ser una buena gestión de la historia clínica informatizada, con lo que se evitarían duplicidades, letra ilegible o errores de interpretación; una guía farmacoterapéutica del centro donde exista menos variedad de formatos para un mismo producto; protocolos de preparación y administración de medicación de manera visual y física; establecer zonas libres de interrupción o despistes a la hora de preparar la medicación; o regular la ratio de pacientes por enfermera, de manera que la atención sea sostenible y la calidad no se vea afectada.

P.: Desde su experiencia, ¿qué medidas tomarían para mejorar la seguridad de los pacientes durante la asistencia? ¿Qué áreas de mejora, además de su proyecto, han podido observar durante su trabajo?

R.: Básicamente, las anteriores. Además, podemos mencionar la importancia de fomentar una buena comunicación y coordinación entre los profesionales sanitarios que, en funcionamiento, proyecta una mejora directa en la calidad de la atención y los resultados con el paciente.

P.: Y, por el contrario, ¿cuáles son los puntos fuertes con los que cuenta la asistencia sanitaria en España en cuanto a la seguridad del paciente?

R.: La preocupación por la seguridad del paciente es real y evidente, con la intención de disminuir los errores que se puedan producir los gobiernos y las sociedades científicas trabajan en líneas de actuación conjunta con estudios basados en la evidencia para formalizar las directrices que se han de seguir.

Diversos estudios de la OMS, ISMP SEFH, IOM o NQF, entre otras instituciones, reflejan la elevada incidencia de MAE o errores en la administración y preparación de medicamentos en el sistema. Existen, además, estimaciones de que el no cumplimiento de la seguridad conlleva un 6% del gasto sanitario total, por lo que las prácticas seguras, además de revertir el coste reducen la cronicidad de los pacientes.

En nuestro país se han desarrollado numerosas actuaciones que instan a la implicación y participación de los profesionales y los otros pacientes, con reevaluaciones continuas. Además, tenemos la capacidad de aprender de nuestras equivocaciones y, por ello, debemos implementar todas las mejores necesarias para garantizar la seguridad del paciente y fomentar la investigación.

Los planes estratégicos de las comunidades autónomas están dando resultados positivos en las prácticas seguras, tales como higiene de manos, úlceras por presión, prevención de caídas, conciliación de la medicación, evitar duplicidades, informes de continuidad asistencial, correcta identificación del paciente, notificaciones y boletines a través de los portales… Pero cabe decir que, como buen aprendizaje, nunca es suficiente.

enfermeras, Etiquetado de fármacos, Seguridad del paciente

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