Premiado un trabajo sobre el uso de la ecografía en la introducción de catéteres

Martes, 18 de junio de 2013

© E. Herrera

Los enfermeros de la Unidad de Cuidados Intensivos del Complejo Hospitalario de Toledo han sido premiados durante la IV Jornada de Seguridad del Paciente, celebrado recientemente en Talavera de la Reina, por un trabajo sobre la utilización de la ecografía como guía en la introducción de catéteres centrales de inserción periférica.

«Utilidad del ecógrafo para la canalización de catéteres centrales de inserción periférica en pacientes críticos. Estudio experimental aleatorio» es el título del trabajo galardonado, cuyos autores han sido los enfermeros José María Pedroche, Raúl Susaño, Patricia Giménez, Rosario Llamazares, Sagrario López, José Angel Jiménez, Ana Belén Tojero, Dolores Castro y Carlos Navarrete, todos de la UCI del centro sanitario toledano.

Según ha señaldo José María Pedroche, “en pacientes graves es preciso disponer de vías de acceso intravenoso con diámetro suficiente que permitan la administración rápida de un importante caudal de sueros y medicación. Para ello, se introducen catéteres que llegan cerca del corazón, lo que se denomina vía central. El acceso habitual se realiza pinchando venas de grueso calibre, como son la subclavia o yugular interna, en la parte superior del tórax o en el cuello, con técnicas de rigurosa asepsia. Aunque las complicaciones son poco frecuentes, existen, al tratarse de una punción a ciegas en un territorio delicado, pudiendo llegar a ser graves en ocasiones”.

A través de esta comunicación, los enfermeros de la UCI han mostrado la utilidad del ecógrafo para realizar esta técnica en unas condiciones de mayor seguridad, garantizándose así un correcto acceso al corazón desde una localización periférica, habitual, en el brazo, con un catéter de calibre equivalente a las vías centrales, y con disminuyendo también molestias y complicaciones al paciente.

Asimismo, este grupo de enfermeros ha explicado que al tratarse de un catéter de mayor calibre y debido al estado del paciente crítico, la dificultad de canalización es mayor, conllevando numerosos pinchazos, con lo que el uso del ecógrafo es de gran ayuda al guiarles en el recorrido de la vena a pinchar. El ecógrafo detecta el flujo sanguíneo con total precisión y reproduce a través de una imagen el camino que sigue la vena, con lo que el lugar de punción y el trayecto a seguir es más seguro.

Los resultados demuestran que la realización con éxito de dicha técnica es de un 45% con la técnica tradicional, mientras que con la técnica ecoguiada es de un 82% y, en concreto, de un 46% en el primer intento. La media de pinchazos mediante el método tradicional es de 3,7, mientras que con ecografía es de 2,4.

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