¿Qué importancia tiene el control de las infecciones en el ámbito sanitario?

Martes, 3 de septiembre de 2019

Las infecciones nosocomiales son un problema de salud pública que deriva en prolongación de la estancia hospitalaria, efectos adversos para los pacientes y aumento de los costes sanitarios. La Junta de la Asociación Catalana de Enfermeras para el Control de las Infecciones, compuesta por Esther Moreno, presidenta, Cristina González, vicepresidenta, Charo Porrón, vocal, Roser Ferrer, secretaria, Josep Farguell, tesorero, y Elena Vidal, vocal, nos atiende para hablar de la entidad, de la prevalencia de estas complicaciones y del funcionamiento de los equipos responsables de su abordaje y prevención.

Pregunta: ¿Qué es la Asociación Catalana de Enfermeras para el Control de las Infecciones?

Reportaje: La ACICI es una asociación profesional independiente, de carácter no lucrativo. El ámbito territorial es Cataluña, pero tiene asociados repartidos por todo el territorio nacional. Se constituyó en 1984, en régimen asociativo para todos los profesionales que trabajan en el campo de la medicina preventiva, higiene hospitalaria y control de la infección hospitalaria. En el año 1997, la entidad definió la labor de la enfermera responsable del control de las infecciones.

P.: ¿Cómo surgió? ¿Qué objetivos se plantea?

R.: En 1984, un grupo de enfermeras de Cataluña se reunió para compartir experiencias e información que recibían de hospitales tanto nacionales como internacionales, con el objetivo de unificar criterios sobre la prevención de las infecciones; así se creó ACICI.

Sus propósitos pasan por la promoción, el fomento y la difusión del estudio y la investigación de la prevención, el control de infecciones y la higiene hospitalaria (PCIHH); la unificación de criterios, conocimientos y facilitar la interrelación y la ayuda entre los asociados; la difusión y la comunicación a otros profesionales sanitarios de los programas en los estudios de la PCIHH; el asesoramiento y la colaboración con los organismos sanitarios asistenciales y de investigación; la divulgación entre los asociados de la información bibliográfica donde se recogen los avances de la PCIHH.

P.: ¿Qué importancia tiene el control de las infecciones en la salud pública?

R.: La primera definición de las infecciones nosocomiales hacía referencia a aquellas que se adquirían durante la estancia en un centro hospitalario y no estaban presentes en el momento del ingreso del paciente ni en periodo de incubación. Actualmente, se ha ampliado el término a infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria, que incluye las que se producen en relación con el sistema (IRAS), en todos sus recursos: Atención Primaria, hospitalaria, sociosanitaria, etc.

Según el Programa de Vigilancia de la Infección Nosocomial en Cataluña (VINCat), se estima que la prevalencia es del 7%; esto representa unos 10.000 casos anuales, con una mortalidad atribuida que rona el 1%. Se calcula que el 70% de estas infecciones se podría prevenir mediante programas de vigilancia y control que están relacionados con el manejo de dispositivos invasivos que los pacientes necesitan para tratar sus enfermedades, como las sondas, los catéteres vasculares, la ventilación mecánica, las intervenciones quirúrgicas, prótesis o procedimientos diagnósticos.

Una gran parte de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria está provocada por bacterias resistentes a múltiples antibióticos, en muchos casos, debido al uso inadecuado de los mismos, como por abuso o automedicación. Las IRAS provocan un incremento de la duración de la estancia hospitalaria, así como un aumento de los costes de salud para los pacientes y familias y el sistema sanitario. Se estima que en Cataluña el coste económico de estas infecciones representa unos treinta millones de euros cada año. Las bacetiremias de catéter venoso central y las infecciones de localización quirúrgica en la cirugía colorrectal son las que comportan mayor coste.

P.: ¿Qué pautas hay que seguir para llevar a cabo un adecuado control de las infecciones? ¿Existe algún protocolo establecido?

R.: La meta es disminuir las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria mediante un sistema de vigilancia estandarizado que permita la introducción y aplicación de estrategias preventivas. El Estudio de Prevalencia de la Infección Nosocomial en España (EPINE), que se inicia en 1990, fue creado por la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH). En Cataluña, en 2007, se creó VINCat, cuyos objetivos son promover un sistema estandarizado de vigilancia de la infección nosocomial en los hospitales de la región; obtener datos agregados ajustados por riesgo de infección, que nos permitan la comparación ente centros y con otros sistemas de vigilancia; promover la obtención y utilización de información basada en la evidencia científica para reconocer, prevenir y tratar adecuadamente las infecciones hospitalarias; promover la integración de los programas de vigilancia de la infección hospitalaria en los planes estratégicos y en la mejora de los sistemas de control de infección.

Los proyectos “Tolerancia Zero” en infecciones adquiridas en la UCI se iniciaron en el año 2008, con el diseño y la aplicación de programas como “Bacteriemia Zero”, en 2011, “Neumonía Zero”, en 2012, “Resistencia Zero”, en 2014, y el último, “ITU Zero”, en 2018.

P.: ¿Cuál es la labor de los profesionales enfermeros en el control de las infecciones?

R.: Es importante concretar la diferencia existente entre comisión de infecciones y el equipo de control de la infección. La comisión es un órgano de consulta de la dirección, tiene la responsabilidad delegada de encargarse del control de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria en el ámbito del hospital. Sus competencias incluyen todo lo que está relacionado con la vigilancia y la prevención de las infecciones que se pueden transmitir a los pacientes, a los acompañantes y al personal sanitario.

La composición de la comisión puede variar de un hospital a otro, pero es necesario que incluya miembros de los servicios de medicina interna o enfermedades infecciosas, medicina preventiva, microbiología, medicina intensiva, cirugía y traumatología y farmacia, siempre que sea posible, así como miembros de la división de enfermería y de los servicios de calidad.

Conceptualmente, las funciones de la comisión de infecciones se engloban en cinco grandes apartados, a saber, análisis de los problemas relacionados con las infecciones hospitalarias, tanto endémicas como epidémicas; diseño y aplicación de los sistemas de vigilancia y de las medidas de prevención y seguimiento de los indicadores, los estándares y los objetivos de reducción; coordinación de las políticas de antibióticos, antisépticos y desinfectantes, esterilización e higiene hospitalaria; difusión intramuros de los resultados, relación con otras comisiones y participación en proyectos institucionales.

El equipo de control de infecciones depende de la comisión, es un componente esencial del modelo organizativo. Sus funciones más importantes son realizar actividades de vigilancia epidemiológica acordadas por esta y poner en práctica las medidas adecuadas de prevención. El equipo debe estar conformado por un médico y un enfermero, como mínimo, a dedicación completa. Ha de trabajar coordinado con el servicio de microbiología, con el comité de antibióticos y co los diferentes equipos asistenciales

Sus funciones están encaminadas a prevenir y controlar las IRAS, así como garantizar la seguridad del paciente que recibe los cuidados. La prevención es fundamental para evitar la diseminación de los microorganismos entre los pacientes y los profesionales cuando se prestan los cuidados seguros. Entre sus competencias podemos encontrar cuatro áreas de actuación: vigilancia y control de la infección, sistemas y métodos de prevención y control, calidad, seguridad del paciente, investigación y formación y tecnología de la comunicación.

P.: Según su experiencia como enfermeras, ¿cuáles son los casos de infección más comunes? ¿Qué pasos hay que dar para tratarlas? ¿A qué sector poblacional afectan más y por qué?

R.: Actualmente, la infección de localización quirúrgica es la primera causa de infección nosocomial; se estima que el 60% de estas patologías puede ser evitable. Prolongan la estancia hospitalaria unos diez días de media y suponen un coste adicional. Además, los pacientes que las padecen presentan el doble posibilidades de necesitar cuidados intensivos y cinco veces más de riesgo de reingresar tras el alta; incluso la tasa de mortalidad se duplica cuando se compara con los pacientes que no han contraído ninguna, como refleja la guía para la cirugía segura de la OMS. Tras ellas se encuentran las infecciones respiratorias, las urinarias y, finalmente, las bateriemias e infecciones asociadas a catéteres venosos.

Debido a las modificaciones del sistema inmunitario relacionadas con el envejecimiento, las personas de edad avanzada corren mayores riesgos de sufrir enfermedades infecciosas, cuya semiología es, a menudo, atípica en los ancianos y sus síntomas, menos evidentes que en jóvenes. Esto puede causar demoras en el diagnóstico y tratamiento, lo que agrava el pronóstico de esta población.

P.: ¿Qué incidencia tienen las infecciones nosocomiales? ¿Qué importancia tiene el control de este tipo de infecciones? ¿Cuáles son las más frecuentes?

R.: Son la causa de que 1 de cada 3 muertes en el mundo esté relacionada con procesos infecciosos, siendo un problema importante de salud pública. Según datos del VINCat, las infecciones adquiridas durante la estancia en un centro sanitario afectan a alrededor de un 7% de los pacientes que ingresan. El 70% de estas se puede prevenir mediante programas de control.

En 2015, el Ministerio de Sanidad publicó la Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud, en la que, según el Estudio Nacional de Eventos Adversos Relacionados con la Hospitalización (ENEAS), la incidencia fue del 8,4%, y del total de eventos adversos, el 37,4% de las infecciones nosocomiales representó el 25,3%, en diversas complicaciones. Lo más importante es que el 42,5% de los eventos adversos es evitable, y en estos e basa el control de las infecciones.

Se estima que los costes ocasionados por estos y por las oportunidades perdidas de no hacer lo que se debería suponen un 6,7% adicional del total del gasto sanitario. Los eventos adversos relacionados con la asistencia sanitaria son un problema de salud pública por su magnitud, trascendencia y posibilidad de prevención.

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