SEHT: técnica enfermera que cuestiona las cicatrices como destino inevitable en urgenciasMartes, 3 de marzo de 2026 por Silvia López Criado La experiencia acumulada durante más de tres décadas en un servicio de urgencias llevó al enfermero Jesús Sánchez Garrido a formular una pregunta incómoda: ¿y si muchas cicatrices visibles no fueran inevitables, sino consecuencia de cómo se cierran las heridas? De esa reflexión nace la técnica de Suturas Estéticas en Heridas Traumáticas (SEHT), un enfoque que pone el acento no solo en la correcta cicatrización funcional, sino también en la excelencia estética desde el primer momento de la intervención. Impulsada por la observación clínica, el análisis comparativo y la revisión crítica de prácticas asentadas desde principios del siglo XX, la SEHT propone un cambio de paradigma en el cierre cutáneo en urgencias. Sus primeros resultados, evaluados en un estudio comparativo y pendientes de publicación, apuntan a una mejora significativa tanto en la satisfacción de los pacientes como en la valoración profesional del resultado estético, abriendo el debate sobre la formación, el liderazgo enfermero y el impacto real de una cicatriz en la vida de las personas. Jesús Sánchez Garrido Qué es y cómo nace la técnica SEHT Pregunta.- ¿Cómo nace la técnica de Suturas Estéticas en Heridas Traumáticas (SEHT) en el ámbito de las urgencias? Respuesta.- Como enfermero del Servicio de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) de Ceuta, he dedicado más de treinta años a analizar la evolución y el resultado estético de las heridas traumáticas cerradas en el ámbito urgente. A lo largo de mi trayectoria profesional he observado un patrón constante: aun aplicando una técnica correcta desde el punto de vista quirúrgico, el resultado final solía ser una cicatriz visible y, en muchos casos, poco estética. En 2022, un hecho marcó un punto de inflexión. Tras retirar 55 puntos simples a una amiga intervenida por un cirujano estético, comprobé que la sutura prácticamente no había dejado cicatriz. Aquella experiencia supuso un cuestionamiento profundo: ¿cómo era posible que una técnica aparentemente básica como el punto simple ofreciera un resultado estético casi imperceptible? Impulsado por esa inquietud, revisó su amplio archivo audiovisual con seguimientos de pacientes suturados durante años. Al analizar detalladamente los casos cerrados con técnica intradérmica y monofilamento, detectó un elemento común: el desplazamiento de los nudos de entrada y salida en los extremos de la herida. Ese fenómeno generaba una pérdida de tensión progresiva, favoreciendo la separación de los bordes cutáneos y condicionando la futura cicatriz. Comprendí entonces que todas las heridas traumáticas compartían el mismo problema biomecánico: se destensaban con el tiempo, alterando la correcta coaptación de los bordes. A partir de esa evidencia, comencé a desarrollar y perfeccionar técnicas orientadas a corregir ese defecto estructural, con el objetivo de mantener la tensión adecuada y optimizar el resultado estético final. Ese proceso de observación crítica, análisis y creación técnica fue el germen de un nuevo enfoque en el cierre de heridas traumáticas. P.- Las SEHT han sido evaluadas en un estudio científico comparativo desarrollado en los servicios de urgencias de Ceuta y cuyos resultados están pendientes de publicación. ¿Qué diferencias clínicas y estéticas han observado entre la sutura simple y las SEHT? R.- Las diferencias clínicas y estéticas derivadas de la aplicación de la técnica SEHT frente a la sutura simple han resultado claramente significativas tanto para los pacientes como para los profesionales que las han implementado. En términos de satisfacción, los pacientes tratados con la técnica SEHT han manifestado un mayor grado de conformidad con los resultados obtenidos. Asimismo, desde la perspectiva profesional, la valoración estética objetiva ha evidenciado una mejora notable en los casos suturados con SEHT, en comparación con aquellos en los que se empleó la sutura simple. En conjunto, estos hallazgos sugieren que la técnica SEHT no solo optimiza los resultados clínicos, sino que también ofrece ventajas estéticas relevantes, contribuyendo a una experiencia global más satisfactoria. Evolución en el cierre de heridas P.- Las técnicas de cierre de heridas traumáticas apenas han variado desde principios del siglo XX. ¿Qué aspectos de la sutura convencional considera que han quedado obsoletos? R.- Llevamos décadas cerrando heridas en los servicios de urgencias prácticamente con las mismas técnicas, sin una evolución real en los criterios ni en la calidad del resultado. Con demasiada frecuencia, asumimos como inevitable la presencia de una cicatriz visible, algo que tanto profesionales como pacientes han terminado por normalizar. La incorporación de nuevos dispositivos como los adhesivos tisulares, las tiras de aproximación o las grapas supuso en su momento un avance. Sin embargo, su uso indiscriminado y, en ocasiones, carente de un criterio técnico adecuado, ha contribuido a resultados estéticos claramente mejorables en muchas heridas que podrían haberse cerrado con una sutura. Paralelamente, se ha producido una pérdida progresiva de habilidades en el manejo de técnicas de sutura más precisas, relegando la importancia del resultado estético a un segundo plano. El enfoque ha priorizado la rapidez y la resolución inmediata, en detrimento de la calidad del cierre y del impacto a largo plazo para el paciente. Así, nos encontramos en 2026 con resultados en el cierre de heridas que, en muchos casos, son inferiores a los que se obtenían hace décadas. Es momento de reflexionar, recuperar competencias técnicas y volver a situar la excelencia, funcional y estética, como un objetivo esencial en la atención urgente. P.- ¿Qué supone para la enfermería que una técnica creada en un servicio de urgencias pase ahora al ámbito académico y profesional nacional? R.- Las SEHT surgen como respuesta técnica a una cuestión incómoda para la práctica asistencial habitual: ¿y si muchas cicatrices no fueran inevitables, sino consecuencia de una técnica inadecuada para el tipo de herida tratada? Este planteamiento obliga a replantear la idea, profundamente arraigada, de que la cicatriz es simplemente el desenlace natural de toda herida. Las SEHT introducen un enfoque diferente, en el que no solo se busca el cierre funcional, sino también la optimización del resultado estético desde el primer momento. Su implementación supone un cambio sustancial en el abordaje de las heridas en los Servicios de Urgencias. No se trata únicamente de incorporar una nueva técnica, sino de transformar la cultura del cierre cutáneo: valorar planos anatómicos, tensión tisular, alineación precisa de bordes y estrategias que minimicen la respuesta cicatricial. Este cambio necesariamente plantea una revisión de la formación universitaria y de la capacitación continuada de los profesionales. Resulta pertinente preguntarse si la enseñanza actual en técnicas de cierre está realmente a la altura de la complejidad de muchas heridas traumáticas y, sobre todo, de las expectativas estéticas de los pacientes en la sociedad actual. En definitiva, las SEHT no solo representan una innovación técnica, sino también una invitación a elevar el estándar de calidad asistencial, integrando eficacia clínica y excelencia estética como objetivos inseparables. El papel de la enfermera en el abordaje de heridas complejas P.- ¿Cree que la enfermería está suficientemente reconocida en el campo de la sutura y el abordaje de heridas complejas? ¿Qué retos tiene? R.- La enfermería desempeña un papel fundamental en el cierre de heridas, ya que en un alto porcentaje es el colectivo profesional que ejecuta directamente estos procedimientos en los Servicios de Urgencias. Esta realidad no solo implica una gran responsabilidad técnica, sino también una oportunidad: asumir un liderazgo claro en la calidad estética del resultado final. Deberíamos aspirar a convertirnos en los referentes del cierre cutáneo en urgencias, integrando conocimientos anatómicos, precisión técnica y sensibilidad estética. Las técnicas SEHT abren un horizonte que trasciende el propio ámbito urgente y plantean nuevos escenarios profesionales. Cabe imaginar equipos quirúrgicos y de traumatología en los que enfermeros formados específicamente en SEHT participen en la fase final del procedimiento, encargándose del cierre meticuloso de las capas superficiales de la piel. Su objetivo sería optimizar el resultado estético, minimizando al máximo la cicatriz, frente al uso rutinario y, en ocasiones, excesivo de grapas motivado principalmente por la rapidez. Este enfoque no pretende sustituir la eficacia ni la seguridad, sino complementarlas con un estándar estético más elevado. Apostar por la especialización en cierre cutáneo supondría no solo una mejora en la calidad asistencial, sino también un reconocimiento del potencial técnico y científico de la enfermería en un campo donde el resultado visible forma parte esencial de la experiencia del paciente. P.- ¿Hasta qué punto puede influir una cicatriz visible en la vida física, psicológica o social de una persona? ¿Considera que el sistema sanitario ha infravalorado históricamente el impacto emocional de las cicatrices traumáticas? R.- Una cicatriz visible puede tener un impacto mucho mayor del que tradicionalmente se ha considerado en el ámbito asistencial. Desde el punto de vista físico, puede generar molestias persistentes como tirantez, prurito, dolor o limitación funcional cuando afecta a zonas articulares o de alta movilidad. Sin embargo, más allá de la dimensión orgánica, su repercusión psicológica y social puede ser incluso más significativa. En el plano emocional, una cicatriz, especialmente si se localiza en áreas expuestas como el rostro o las manos, puede alterar la percepción de la propia imagen corporal, afectar a la autoestima e influir en la seguridad personal. En algunos casos, puede actuar como recordatorio permanente de un evento traumático, prolongando el malestar emocional asociado al accidente o a la agresión sufrida. Socialmente, las cicatrices visibles pueden condicionar las relaciones interpersonales, la vida laboral o incluso las oportunidades profesionales en determinados contextos. La persona puede desarrollar conductas de evitación, modificar su forma de vestir o limitar su exposición pública para ocultarla. Históricamente, el sistema sanitario ha tendido a priorizar la resolución funcional y la prevención de complicaciones, considerando la cicatriz como una consecuencia secundaria e inevitable del proceso de curación. Sin embargo, en una sociedad donde la imagen corporal y la salud cutánea tienen un peso creciente, resulta necesario adoptar una visión más integral. La calidad asistencial no debería medirse únicamente por la correcta cicatrización desde el punto de vista biológico, sino también por el impacto que el resultado final tendrá en la calidad de vida del paciente. Reconocer esta dimensión supone avanzar hacia una atención más humana, más completa y más acorde con las expectativas actuales. Ampliación de imagen 10 veces mayor al tamaño real para apreciación de solo trama de piel y sin tejido cicatricial. Solo se observa cambio de pigmentación, un proceso natural de creación piel nueva. Copy JSG Formación especializada en cierre de heridas P.- ¿Qué papel tiene la formación continuada en la profesión enfermera? R.- La formación en nuestra profesión es primordial para una mejor atención a la ciudadanía, con respecto a los cierres de herida se hace más importante, la sutura requiere mucha técnica debido a su dificultad, y eso solo se consigue con una formación continua de calidad, donde el profesional se siente totalmente seguro al enfrentarse a una herida para conseguir el mejor resultado estético posible, que es lo que nos demanda esta sociedad. La formación en nuestra profesión constituye un pilar esencial para garantizar una atención de calidad a la ciudadanía. En el ámbito del cierre de heridas, esta necesidad adquiere aún mayor relevancia. La sutura es un procedimiento que exige precisión, conocimiento anatómico y destreza técnica, ya que su correcta ejecución no solo condiciona la cicatrización, sino también el resultado estético final. Dominar esta técnica requiere una formación continua, estructurada y de alto nivel, que permita al profesional adquirir seguridad, criterio clínico y habilidad manual. Solo a través de un entrenamiento constante y actualizado es posible enfrentarse a cada herida con confianza, valorar adecuadamente sus características y seleccionar la técnica más adecuada para optimizar el resultado. En una sociedad que otorga creciente importancia a la imagen y al cuidado de la piel, los profesionales sanitarios debemos estar preparados para responder a estas expectativas. Ofrecer el mejor resultado estético posible no es una cuestión superficial, sino una expresión de excelencia asistencial y de respeto hacia la calidad de vida de nuestros pacientes. P.- En los próximos meses iniciará una línea de formación especializada. ¿A quién irá dirigida y qué contenidos incluirá? R.- Actualmente tengo planificada la realización de cursos dirigidos a profesionales sanitarios a nivel particular, así como formación específica para estudiantes universitarios de Enfermería de Ceuta y otro curso para el Colegio de Enfermería de Ceuta. Mi objetivo, sin embargo, va más allá del ámbito local. Me gustaría que esta formación pudiera extenderse a más profesionales en toda España. Considero que se trata de una capacitación necesaria y alineada con las demandas actuales de la práctica asistencial, especialmente en lo que respecta a la mejora del cierre estético de heridas. Sería deseable que las entidades responsables, tanto académicas como colegiales y sanitarias, reconocieran la importancia de este enfoque y facilitaran su incorporación tanto en el ámbito universitario como en la formación continuada de los profesionales en ejercicio. Ampliar esta oferta formativa contribuiría a elevar el nivel técnico, mejorar los resultados estéticos y, en definitiva, ofrecer una atención de mayor calidad a los pacientes en todo el territorio nacional. Los contenidos que integran el Curso SEHT responden a un enfoque formativo estructurado y profundamente clínico, concebido como un abordaje integral del paciente que acude a un servicio de urgencias con una herida traumática. La formación parte de una valoración exhaustiva por parte del profesional de enfermería, quien realiza un estudio detallado de la herida teniendo en cuenta todas sus variables: profundidad, localización anatómica, grado de movilidad de la zona afectada, tensión tisular, presencia de hemorragia, edema, contaminación y características individuales del paciente. A partir de esta evaluación minuciosa, el enfermero diseña una estrategia de cierre personalizada, seleccionando y combinando técnicas con el objetivo de optimizar no solo la correcta cicatrización, sino también el mejor resultado estético posible. Este enfoque individualizado constituye uno de los pilares diferenciales de la metodología SEHT. Según informe de Hispaten, empresa especializada en patentes y marcas, estas técnicas representan una novedad a nivel mundial. La formación ha sido diseñada desde sus inicios sobre la base de mi experiencia profesional, mis trabajos previos y la evolución práctica de la técnica. Futuro en el abordaje de heridas traumáticas P.- Y, por último, ¿cree que estamos ante el inicio de un cambio estructural en la forma de abordar las heridas traumáticas en España? R.- Lo más relevante de este cambio no es únicamente la innovación técnica, sino la transformación en la percepción de los propios profesionales que realizan la formación. La valoración global del curso, en todos sus apartados, se sitúa prácticamente en el 100%, lo que refleja no solo satisfacción, sino también convicción respecto a su utilidad y necesidad. El verdadero indicador de impacto es que muchos profesionales comienzan a cuestionarse prácticas que llevan décadas aplicando de forma rutinaria. Este proceso de reflexión crítica es, en sí mismo, un signo de evolución y de madurez profesional. Las técnicas SEHT se asemejan a una bola de nieve en una pendiente descendente: ya han comenzado a moverse. La pregunta ahora no es si generarán cambio, sino hasta dónde llegarán. ¿Se consolidarán únicamente en España o atravesarán fronteras? El futuro está por escribirse, pero todo apunta a que no se trata de una tendencia pasajera, sino de un nuevo enfoque que ha llegado para quedarse. enfermería, heridas traumáticas, SEHT, suturas
Me parece impresionante el cambio de rumbo que se da con esta técnica, a las heridas que se producen de forma traumática. La entrevista es magnífica, pues da a conocer todo el proceso necesario para su consecución. Enhorabuena por la entrevista. Y al inventor de esta técnica, que tanto prestigio da a nuestra ciudad, Ceuta Reply
Muchas gracias por tu comentario, Flor. Nos alegra enormemente que la entrevista te haya resultado interesante y que se valore el impacto que esta técnica puede tener en el tratamiento de heridas traumáticas. Sin duda, el trabajo y la dedicación detrás de este avance son admirables. Desde aquí también queremos agradecer a Jesús Sánchez Garrido que nos haya querido explicar y comentar el origen y los beneficios que aporta esta técnica de sutura. ¡Gracias, Flor, por leernos y por aportar tu reflexión! Reply