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ENERO 2014 N° 1 Volumen 4

Experiencias de la persona adulta hospitalizada respecto al cuidado brindado por la enfermera en el servicio de cirugía del hospital III ESSALUD De Chimbote. Perú

Sección: Originales

Autores

1Ruth Cotos Alva, 2Helen Tejada Rivera

1Maestra en Enfermería. Docente de la Escuela de Enfermería. Universidad Católica los Ángeles. Chimbote (Perú).
2Maestra en Enfermería. Mención salud del adulto y anciano. Docente de la Escuela de Enfermería. Universidad  Cesar Vallejo. Trujillo (Perú).

Contacto:

Email: ruth.cotos@hotmail.com

Resumen

Introducción: el propósito de este trabajo de investigación fue desvelar, a través de una metodología cualitativa de enfoque fenomenológico, las experiencias de la persona adulta hospitalizada respecto al cuidado brindado por la enfermera en el Servicio de Cirugía del Hospital III EsSalud, en Chimbote (Perú).
Método: en la muestra participaron 12 personas adultas de ambos sexos, hospitalizadas. Se utilizó como técnica de recolección de datos la entrevista personalizada, en la cual se aplicó la pregunta orientadora: ¿Cuáles son sus percepciones y sentimientos respecto al cuidado brindado por la enfermera a la persona adulta hospitalizada en el Servicio de Cirugía?, mediante la cual se desveló el fenómeno de estudio; respetando en todo momento los principios éticos.
Resultados: a través de la trayectoria fenomenológica emergieron 87 unidades de significado, sintetizadas en 14 categorías, que fueron agrupadas de acuerdo al fenómeno de estudio en: resonancias del cuidado, disonancias del cuidado, ser cuidado: persona adulta hospitalizada, ser enfermera: persona que brinda cuidados.
Discusión: según el análisis, se puede evidenciar que el cuidado puede ser percibido por la persona hospitalizada como una forma de experimentar un buen cuidado y trato adecuado, atención oportuna a sus necesidades; mientras que las divergencias a estas percepciones como la inoportuna atención de enfermería, experimentado por la deficiente atención, que se ve reflejada en errores en la comunicación e información enfermera-paciente-familia. Como conclusión resulta necesario reflexionar sobre un cuidado de enfermería altamente humanizado, con un sólido componente ético que permita crecer y desarrollar a la enfermería como profesión.

Palabras clave:

Fenomenología; experiencias de la persona adulta hospitalizada cuidado de enfermería

Title:

Adult inpatients experiences on nursing care at the Department of Surgery in Hospital III EsSalud, Chimbote. Peru

Abstract:

Introduction: Our investigation was aimed to reveal, through a phenomenologically-based qualitative method, the adult inpatients experiences on nursing care at the Department of Surgery in Hospital III EsSalud, Chimbote, Peru.
Methods: Twelve adult inpatients (men and women) were included. Data were collected through an individually tailored questionnaire based on a guiding question: Tell me about your perceptions and feelings regarding nursing care for an adult inpatient at the Department of Surgery. Study phenomena were revealed through such a question; ethical principles were consistently followed throughout the study.
Results: Phenomenological path revealed 87 meaning units that could be summarized into 14 categories; such categories could be then grouped according to the phenomena into: care resonances, care dissonances, cared person: adult inpatient, nurse: caring individual.
Discussion: Based on our analysis, care appears to be perceived by inpatients as a way to receive good care and to be appropriately treated and have their needs adequately met; on the other hand, divergences on such perceptions include inappropriate nursing care and can be found in poor care, as reflected in nurse-patient-family communication and information failure. In conclusion, a more human nursing care based on solid ethical principles allowing professional nursing growth and development is clearly needed.

Keywords:

Phenomenology; adult inpatients experiencesnursing care

Portugues

Título:

Experiências de adultos hospitalizados concerne ao atendimento prestado pelo enfermeiro no serviço de cirurgia Hospitade III EsSalud, Chimbote. Peru

Resumo:

Introdução: a intenção deste trabalho da investigação, era revelar com um enfoque qualitativo da aproximação fenomenológica, as experiências da pessoa adulta hospitalizada, com respeito ao cuidado oferecido pela enfermeira no serviço da cirurgia, hospital III EsSalud- Chimbote (Perú).
Método: a amostra foi de 12 pessoas de ambos sexos, hospitalizados; a entrevista personalizada foi usada como a técnica do levantamento de dados, em que a pergunta da orientação aplicada, ¿que são seus percepções e sentimentos com respeito ao cuidado oferecidos pela enfermeira à pessoa hospitalizada do adulto no serviço da cirurgia? respeitando em todo momento os princípios éticos.
Resultados: com o enfoque fenomenológico, 87 unidades emergiram 87 unidades de significado, sintetizadas em 14 categorias, que foram agrupados de acordo com o fenômeno do estudo: resonance do cuidado, dissonances do cuidado, ser cuidado: pessoa hospitalizada, enfermeira: pessoa de que oferece o cuidado benfeito
Discussão: na base da análise, é possível ser demonstrado que o cuidado pode ser percebido pela pessoa hospitalizada como uma forma para experimentar um cuidado bom e um tratamento apropriado, uma atenção oportuna a suas necessidades e as divergências a estas percepções como a atenção inoportuna da enfermaria, experimentada pela atenção deficiente, que é refletida pelas famílias do paciente como um defeito de comunicação e da informação; sendo necessário para refletir em um cuidado da enfermaria altamente humanizado, com um sólido componente ético que reserve para crescer e se tornar à enfermaria como a profissão.

Palavras-chave:

Fenomenologia; pessoa adulta hospitalizadacuidado de enfermagem

INTRODUCCIÓN

En la realidad diaria del trabajo de enfermería se observan las diferentes experiencias vividas por las personas adultas hospitalizadas en el Servicio de Cirugía, que perciben el cuidado de la enfermera de diversas formas; algunos lo ven como algo superficial, debido a que muchas veces no cubren sus expectativas. Esta percepción puede estar influenciada por el comportamiento o actitud de los prestadores de salud o por las condiciones en que acontecen los hechos, que traen como consecuencia un acúmulo de experiencias, tanto positivas como negativas, respecto al cuidado brindado por la enfermera durante la estancia hospitalaria.
La satisfacción de la persona hospitalizada respecto a los cuidados brindados por la enfermera, es un indicador importante de la calidad de los servicios de salud. Si sabemos que el cuidar es un arte y una ciencia que exige una formación formal y el papel de la enfermera es poner al sujeto en las mejores condiciones para que la naturaleza actúe sobre él, es entonces que la persona, al no ver satisfechas sus necesidades, sentirá insatisfacción y disconformidad con los cuidados otorgados. Esta percepción de la calidad del cuidado puede estar influenciada por muchos factores como: demora en acudir cuando se es requerida, cuidado inadecuado e ineficiente, falta de interés e indiferencia por parte del profesional de enfermería, maltrato o inadecuada atención que refieren recibir de la enfermera, reflejado en los actos de insensibilidad ante su estado convaleciente (1).
Un buen cuidado de enfermería se logra desde el primer momento en que se da la relación enfermera-paciente, es decir, desde el primer contacto entre ambos. Por ello,  esta comunicación se logrará a través de una buena armonización y elaboración de diagnósticos precisos, que permitan satisfacer las necesidades de los seres humanos. Nosotros, quienes ejercemos la enfermería, continuamente reflexionamos y quizá redefinimos ¿cuál es el quehacer de nuestra profesión? tratando de dirigir nuestra actuación a ejercer, gestionar, investigar o enseñar el cuidado de enfermería; sin embargo, pocas veces cuestionamos si la verdadera esencia de la enfermería se encuentra presente en cada una de nuestras actividades.
Esta premisa brinda la oportunidad de visualizar el cuidado como algo más que atender las necesidades de los pacientes o comunidades, considerando que la enfermería tiene la oportunidad de compartir los momentos más especiales del ser humano, como el de nacer, crecer, desarrollarse físicamente, reproducirse, sentir sufrimiento físico y emocional o el difícil momento de morir. Por lo tanto, la buena práctica del cuidado de enfermería es fundamental para aliviar las respuestas humanas ante estas situaciones; y se constituye como una práctica privilegiada dentro de todo el ciclo de vida del hombre, percibiendo las respuestas humanas que este tiene. Entonces se considera que el cuidado determina lo que puede ser percibido o conocido por una persona y se dirige hacia la respuesta individual determinada por su mundo vivencial, es decir, los cuidados deben proporcionarse individualmente, tomando en cuenta los factores de condicionamiento básico de cada persona, los cuales incluyen: su historia, su cultura, sus creencias, su espiritualidad y el medio socioeconómico en el que viven. Por tanto practicar el cuidado es entrar al mundo vivencial de cada individuo o cada comunidad (2).
La pregunta que orienta este estudio es: ¿cuáles son las percepciones y sentimientos respecto al cuidado brindado por la enfermera a la persona adulta hospitalizada en el servicio de cirugía?
El objetivo general propuesto: analizar las experiencias de la persona adulta hospitalizada, respecto al cuidado brindado por la enfermera en el Servicio de cirugía del Hospital III EsSalud de Chimbote.
Para obtener el objetivo general se formularon los siguientes objetivos específicos:

  • Describir las experiencias, percepciones y sentimientos de la persona adulta hospitalizada respecto al cuidado brindado por la enfermera en el Servicio de Cirugía.
  • Interpretar y discutir las dimensiones del cuidado de la enfermera, a partir de las experiencias de la persona adulta hospitalizada.

El cuidado y la enfermería siempre han existido en todas las sociedades, observándose gente que ha cuidado de otros. Una actitud de cuidado se trasmite mediante la cultura de la profesión como manera exclusiva de enfrentarse al entorno (3). Las oportunidades de las enfermeras para obtener una educación superior y comprometerse en un análisis de alto nivel de los problemas y preocupaciones en su formación y práctica, han permitido a la enfermería combinar su orientación humanística con la importancia de esta ciencia (4).
De acuerdo a lo antes expuesto sobre la ciencia del cuidado de enfermería, el interés de esta residirá en comprender la salud, la enfermedad y la experiencia humana. Watson (5) establece su teoría basada en la filosofía y la ciencia del cuidado, donde intenta definir un resultado de actividad científica relacionado con los aspectos humanísticos de la vida. Según Watson (6), la enfermería es una profesión que tiene responsabilidades éticas y sociales tanto para con los individuos que cuida como para la sociedad en general. Pone como punto de partida lo afectivo, los sentimientos y las emociones, realizando una perfecta unión entre las creencias tradicionales y las ciencias humanas; para ella el “cuidado humano es un imperativo moral que transciende el acto y va más allá de la acción de una enfermera, produciendo actos colectivos de la profesión de enfermería que tienen consecuencias importantes para la civilización humana”. El cuidado es un fin en sí mismo y la más alta dedicación del ser humano. El acto de mayor cuidado puede ser el no actuar, si ello es determinado por el otro. Afirma que cuidar demanda la incorporación y entrega del profesional hasta el punto de percibir la misma realidad de la persona.
La teoría de Jean Watson se compone de los siguientes elementos:

  • Cuidado. Son las acciones seleccionadas por la enfermera y el individuo, dentro de una experiencia transpersonal, que permiten la apertura y desarrollo de las capacidades humanas.
  • El objetivo del cuidado. Es ayudar a las personas mediante un proceso de transacciones humanas a encontrar un significado a su experiencia, adquirir auto conocimiento, autocontrol y autocuración, para restablecer su armonía, independientemente de las circunstancias externas (7).

El cuidado es una actividad permanente y cotidiana de la vida de los sujetos. Todos o casi todos cuidan y/o se cuidan. El cuidado de enfermería añade a lo cotidiano la profesionalidad. El cuidado hay que situarlo en el contexto del proceso vital, incluyendo en este la muerte. Las demandas de cuidados aparecen por distintas circunstancias que se dan a lo largo de ese proceso, o simplemente para promover una existencia de calidad. Cuando la enfermera coopera con los individuos, proporcionándoles cuidados, sus creencias y valores determinan, en gran medida, las características de la relación terapéutica que se establezca. Junto a ella, el marco de referencia que haya adoptado, su concepción del servicio que presta, hará que sus cuidados tengan una determinada orientación. La enfermería deriva sus principios éticos de aquellos que ha formulado la ética general. Siendo esto así, la ética de enfermería como conocimiento está concebida por teoría, códigos, principios, normas y valores (8).
Larson (9), realizó una investigación sobre la “satisfacción del paciente con el cuidado de las enfermeras durante la hospitalización”, en la que afirma  que para determinar el efecto del cuidado, las enfermeras necesitan enfocarse en el paciente. En el mundo práctico de la enfermería esto se logra midiendo la satisfacción del paciente con el cuidado que ellos experimentan principalmente por parte de las enfermeras durante su hospitalización. En este caso, aquellos pacientes que presentan enfermedades crónicas de origen cardiovascular, razón por la cual requieren de hospitalizaciones frecuentes, y en algunos casos, prolongadas.
Mejía (10) en su tesis “Reflexiones sobre la relación interpersonal enfermera-paciente en el ámbito del cuidado clínico”, presenta a la enfermería como una relación humana entre un paciente y una enfermera, mediante la cual es posible reconocer y responder a la necesidad de ayuda y al problema del paciente. La reflexión de este trabajo está fundamentada en las relaciones interpersonales con los pacientes, donde la enfermera puede acercarse a los significados que estos asignan a la enfermedad, a los comportamientos y a los sentimientos, para incorporarlos al cuidado y ayudarlos a dirigir sus potencialidades hacia formas útiles para sobrellevar sus dolencias. Tanto la propuesta teórica como la experiencia profesional, permiten concluir que si los pacientes no tienen una interrelación eficaz con el entorno y con los enfermeros, se requiere que estos los valoren integralmente para proponer alternativas de cuidado sustentadas en conocimientos científicos sólidos, habilidades prácticas y alto grado de sensibilidad humana para alcanzar la interpretación de la condición del paciente y ayudarlo a satisfacer sus necesidades básicas de bienestar.
En un estudio realizado por Balanza (11), con el propósito de comprender “el significado del cuidado de Enfermería desde la perspectiva de los pacientes hospitalizados”, encontró que para ellos, cuidado de enfermería significaba: ánimo, buen trato, amor y atención; que les agradaba cuando se acompañaba de muestras de cariño y era mal aceptado cuando se percibía como maltrato; también encontró que los pacientes reportaron el cuidado de enfermería como una dimensión de poder, lo que ocurría en relación con la toma de decisiones por parte del enfermero sobre lo cotidiano en la atención cuando ellos están limitados para hacerlo.

SUJETOS Y MÉTODOS

La presente investigación cualitativa se realizó en los pacientes hospitalizados del Servicio de Cirugía del Hospital III Essalud en Chimbote (Perú) y la entrevista fue aplicada en desde noviembre de 2006 a enero de 2007, abarcando un periodo de tres meses. En el presente estudio se utilizó el criterio de saturación tipo bola de nieve, llegando a saturarse la muestra con 12 sujetos entrevistados. El proceso de recolección de los datos se llevó a cabo por la investigadora, utilizando para la técnica de recolección de datos la entrevista personalizada abierta a profundidad. Para tal efecto se les informó del objetivo de la investigación, motivando su participación voluntaria y consentida como sujeto de la misma, se les hizo firmar a los pacientes hospitalizados la hoja de consentimiento informado. Los entrevistados respondieron a las interrogantes verbalmente, registrándose los discursos a través de una grabadora. Posteriormente, los discursos fueron transcritos para su respectiva interpretación y análisis. Finalmente, cada discurso se analizó a través del proceso de análisis de contenido, identificándose temas y subtemas, los que fueron ordenados y agrupados según categorías que surgieron del análisis propiamente dicho.

RESULTADOS

Las categorías obtenidas en el presente trabajo de investigación se agruparon de acuerdo a la presentación del fenómeno del cuidado de enfermería brindado a las personas adultas hospitalizadas en el Servicio de Cirugía. Se obtuvieron 12 discursos, de los cuales transcendieron 87 unidades de significado, que fueron agrupadas en 14 categorías, las mismas que se unieron de acuerdo a la presentación del fenómeno del cuidado en resonancias del cuidado, disonancias del cuidado, ser cuidado (persona adulta hospitalizada) y ser enfermera (persona que brinda cuidados).

Dentro de las Resonancias del cuidado se encontraron las siguientes categorías:
A. Experimentando buen cuidado y trato adecuado.
B. Percibiendo el cuidado como acción oportuna a las necesidades.
C. Reconociendo la capacidad de solución a los problemas de salud.
D. Vivenciando una atención regular.

Como Disonancias del cuidado se hallaron las siguientes categorías:
E. Percibiendo inoportunidad en la atención de enfermería.
F. Experimentando deficiente atención de enfermería.
G. Observando un trabajo sin vocación de servicio al enfermo.
H. Experimentando fallas en la comunicación e información.
I. Percibiendo factores causales de inadecuada atención.
J. Descubriendo alternativas para mejorar calidad del cuidado

Dentro del Ser cuidado (persona adulta hospitalizada) tenemos las siguientes categorías:
K. Experimentando diversas formas de apoyo en la recuperación.
L. Vivenciando las diversas formas de valorar la calidad de la atención de enfermería.
LL. Sentimientos de insatisfacción frente a terapéutica medicamentosa.

En el Ser enfermera (persona que brinda cuidados) se obtuvo la siguiente categoría:
M. Percibiendo valores en la formación de enfermería.

DISCUSIÓN

Partiendo de la premisa que el cuidar es un acto de vida que tiene por objetivo, en primer lugar, y por encima de todo, permitir que la vida continúe y se desarrolle, se ha visto conveniente en la presente investigación analizar las experiencias de la persona adulta hospitalizada respecto al cuidado brindado por la enfermera. Por ello es importante resaltar el sentido genuino del cuidar, que es el de promover la vida. Por ello, la forma cómo vivimos la vida, cómo nos relacionamos con el mundo, con las personas, con la familia, con los amigos, con el trabajo, interfiere en la forma como cuidamos. Si estamos bien con la vida, sentimos placer de estar vivos, y en esas condiciones tenemos un espacio interno para acoger y dar un buen cuidado, naciendo así la primera categoría:

Experimentando buen cuidado y trato adecuado

En esta primera categoría, respecto a las formas de experimentar un buen cuidado y trato adecuado, podemos concluir lo siguiente. Como sabemos el cuidado es una necesidad humana esencial para el completo desarrollo, el mantenimiento de la salud y la supervivencia de los seres humanos en todas las culturas del mundo, lo que constituye la esencia de la enfermería. En tal sentido "el cuidado es la esencia y el campo central, unificado y dominante que caracteriza a la enfermería", de manera que para la enfermera el cuidado es un fin y la más alta dedicación al paciente (12).
El cuidado comprende tanto aspectos afectivos: relativos a la actitud y compromiso, como elementos técnicos: que no pueden ser separados para otorgar cuidados, así como la identificación del significado del cuidado para quien lo otorga y para quien lo recibe. Por lo tanto, la práctica de enfermería transciende el acto de cuidar que une la interacción persona-enfermera (13).

Percibiendo el cuidado como acción oportuna a las necesidades

A pesar de un entorno complejo, la enfermera debe ofrecer un cuidado humanizado, dando prioridad a la persona antes que a las rutinas de la organización del trabajo. Si es necesario modifica el entorno para asegurar un cuidado de calidad y libre de riesgos. Una enfermera que conoce bien a la persona y su contexto de vida puede facilitar las interacciones y decisiones conjuntas con los otros profesionales de la salud y de los servicios con que se cuenta.

Reconociendo la capacidad de solución a los problemas de salud

Ortega (2) menciona que los cuidados de enfermería constituyen una práctica privilegiada dentro de la ciencia de la salud, en donde es sumamente importante el vínculo entre el que cuida y el que es cuidado, con la convicción de que la función de enfermería es cuidar, y que cuidar es ayudar a vivir. La enfermera es percibida y descrita de las más diversas formas, no sólo por la gente común, sino por los mismos profesionales. A la enfermera se la mira como un ser angelical que reparte dones a su paso, como la asistente del médico o como aquella persona que entre otras cosas, baña a los pacientes. Sin embargo, para ejecutar el cuidado, su objeto de conocimiento y razón de ser, requiere de una formación científica, tecnológica y humanística que le permita, en su interacción con los pacientes, realizar acciones que exigen la participación de ambos.

Vivenciando una atención regular

La enfermera como cuidadora incluye en su práctica profesional actividades que protegen la dignidad del individuo, así como también conocimientos y sensibilidad hacia lo que es importante para los pacientes. La enfermera debe apoyar al paciente mediante actitudes y acciones que muestren interés por su bienestar y su aceptación como persona, y no meramente como un ser mecánico. En consecuencia, la enfermera no se puede reducir sólo a técnicas actuando de manera mecanicista, sino que su actuación debe ir más allá: donde se incluya el afecto, la empatía y el respeto al enfermo (14).

Percibiendo inoportunidad en la atención de enfermería

El cuidado de enfermería se sustenta en una relación de interacción humana y social que caracteriza su naturaleza como objeto. La complejidad estructural del cuidado de enfermería radica en su naturaleza humana y social, y en la relación lógica y de interacción recíproca entre el profesional de enfermería y el sujeto cuidado, en la cual se desarrolla un intercambio de procesos de vida y de desa­rrollo humano distintos, con una manera particular de entender la vida, la salud, la enfermedad y la muerte (15).

Experimentando deficiente atención de enfermería

La asistencia de enfermería no solo es necesaria en momentos de enfermedad, sino también para proporcionar el bienestar. En el pasado la atención de enfermería se centró en la asistencia de los enfermos hospitalizados durante las fases agudas o crónicas de su enfermedad y durante la rehabilitación. Sin embargo, en la actualidad, la práctica de la enfermería incluye también la promoción, el mantenimiento de la salud y la asistencia en la muerte (16).

Observando un trabajo sin vocación de servicio

La necesidad de cuidados de enfermería es universal: respeto por la vida, la dignidad y los derechos del ser humano son condiciones esenciales de la enfermería. No se hará distinción alguna fundada en consideraciones de nacionalidad, raza religión, color, edad, sexo, opinión política y posición social (11).
Se hace imprescindible contar con profesionales integrales y con una gran vocación de servicio. “Se debe considerar que el cuidado de enfermería comprende aspectos afectivos y humanistas relativos a la actitud y compromiso con los usuarios, en conjunto con aspectos científicos y técnicos. Así, las personas que opten por esta carrera deben contar con una gran vocación de servicio y con cierto grado de habilidad para las relaciones interpersonales, lo que se refuerza y desarrolla aún más en el transcurso de la carrera”.

Experimentando errores en la comunicación e información

Quizás la habilidad más importante que debería ser enseñada a todas las personas es la capacidad de ver, escuchar y comprender realmente a los otros. La comunicación se da en toda relación humana, ya que el lenguaje es una necesidad vital dentro de cualquier grupo. La comunicación está conformada por todo un conjunto de hábitos y actitudes que la hacen compleja. Esto ha llevado a que las comunicaciones sean estudiadas y practicadas desde antiguas épocas; los filósofos griegos, como Sócrates, consideraban el diálogo como parte importante de sus vidas y gracias a los debates iban adquiriendo conocimientos, los que eran sinónimo de felicidad.

Percibiendo factores causales de inadecuada atención

Los profesionales en enfermería, en su mayoría, reconocen que el cuidado es un servicio susceptible de mejorarse permanentemente. Esta circunstancia debe movilizar las tendencias de la profesión hacia la implementación de estrategias de mejoramiento continuo y satisfacción de las necesidades de los usuarios a costos razonables. La calidad en el cuidado de enfermería implica diversos componentes: la naturaleza de los cuidados, la razón para proporcionarlos, el objetivo que se propone y los medios físicos, financieros, tecnológicos y humanos necesarios (15).

Descubriendo alternativas para mejorar la calidad del cuidado

Menzani (17) considera al estrés relacionado con el trabajo, como un proceso de perturbación que puede afectar al individuo cuando este moviliza excesivamente su energía de adaptación para afrontar solicitudes del medio profesional que sobrepasan sus capacidades físicas y/o psíquicas. Una de las instituciones en que se puede observar el fenómeno de agotamiento de los individuos en función de esa causa es el hospital. En este ambiente se encuentran, con relativa frecuencia, equipos de trabajo indiferentes, apáticos y cansados, quejándose del estrés y la desmotivación, generando, algunas veces, conflictos e insatisfacción en algunos profesionales.

Bibliografía

  1. Ramírez ST, Nájera AP, Nigenda LG. Percepción de la calidad de la atención de los servicios de salud de México: Perspectivas de los usuarios. México: Salud Pública; 1998. p.3-12.
  2. Ortega Vargas MC, Suárez Vázquez MG. Manual de evaluación del servicio de calidad en enfermería. 2ª ed. México: Panamericana; 2009.
  3. Watson J. Aesthetic expressions of caring: private psalms - surrendering to the sacred. Personal professional reflections on caring and healing. International Journal of Human Caring 1999; 3(3):34.
  4. Valdez F. Influencia del pensamiento humanista filosófico en el modo de la actuación profesional de enfermería. Rev Cubana Enfermer 2007; 23(1). [En línea] [fecha de acceso: 15 de enero de 2014]. URL disponible en: http://scielo.sld.cu/ scielo.php?pid=S0864-03192007000100003&script=sci_arttext
  5. Watson J. Assessing and measuring caring in nursing and health sciences: 2nd ed. New York: Springe; 2009.
  6. Watson J. Caring science as sacred science. Philadelphia: FA Davis; 2005.
  7. Watson J. Human Caring Science. 2nd ed. Subdury, MA: Jones & Barlett Leaning; 2011.
  8. Kerouac S. El Pensamiento Enfermero. Barcelona: Masson; 1996.
  9. Larson P, Ferketich S. Patient satisfaction with nurses caring during hospitalitation. Western Journal of Nursing Research 1993; 15(6):690-707.
  10. Mejía ME. Reflexiones sobre la relación interpersonal enfermera-paciente en el ámbito del cuidado clínico (Tesis). Medellín, Colombia: Universidad de Antioquia; 2005.
  11. Balanza G. El significado del cuidado de enfermería en la perspectiva del paciente adulto hospitalizado (Tesis). Concepción, Chile: Universidad de Concepción; 1996.
  12. Kerouac S. op. cit.
  13. Daza R. Cuidado y práctica de enfermería. Línea de Investigación. Bogotá, Colombia: Facultad de Enfermería de la Pontificia Javeriana de Bogotá; 2005.
  14. Guevara G, Mejía M. Hacia un paradigma humanista en enfermería. Revista semestral de enfermería Venezuela 2005; 7(11):1-5.
  15. Duque S. Dimensión del cuidado de enfermería en los colectivos (Tesis). Medellín, Colombia; 1988.
  16. Orrego S, Ortiz A. Calidad del cuidado de enfermería. Revista Investigación y Educación en Enfermería. Universidad de Antioquia 2001; 19(2):78.
  17. Menzani G, Ferraz E. Determinación de los factores de estrés de los enfermeros que actúan en una unidad de internación. Enferm Global 2005; 4(2):1-9. [En línea] [fecha de acceso: 15 de enero de 2014]. URL disponible en: http://revistas.um.es/ eglobal/article/view/461