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SEPTIEMBRE 2011 N° 1 Volumen 1

La colaboración de la ALADEFE en la investigación en América Latina. Los coloquios panamericanos de investigación

Sección: Aladefe

Autores

Teresa I. Micozzi

Universidad de Rosario, Argentina. Vocal segunda de Investigación de la ALADEFE

Introducción
El registro o conocimiento de la aplicación del pensamiento científico se remonta a más de dos siglos y medio atrás cuando se empleaba para describir y explicar la naturaleza. El conocimiento científico no es una entidad abstracta sin anclaje en lo real, está registrado en publicaciones, protocolos, grabaciones, bancos de datos, redes informáticas, etc., y forma parte de la ciencia que es un término de mayor alcance (1).

El concepto de ciencia fue un descubrimiento fundamental del espíritu griego y dio origen a lo que se suele denominar cultura occidental, pero nuestra actual comprensión de lo que es ciencia, en tanto paradigma de verdadero conocimiento, tiene su nacimiento básicamente en la modernidad, con Galileo a la cabeza, que desplazó el antiguo concepto de ciencia hacia otras bases, iniciando una nueva época en la que prevalece el concepto de método (2). Methodos, concepto griego que aludía a “un camino por medio del cual aproximarse a lo que debe conocerse” y en su sentido moderno (sobre todo desde Descartes) adquiere el significado de un concepto unitario que más allá del ámbito estudiado implica la exclusión del error mediante las peculiaridades de verificación y comprobación.

Desde el punto de vista histórico, la investigación en Enfermería se marca en el comienzo de su proceso con Florence Nightingale, que en la guerra de Crimea (1853-1856) utiliza la estadística de forma innovadora para sistematizar la información que obtenía de observar las heridas de los soldados. Trabaja con tres categorías que explicaban el origen de las bajas: 1) muertes por enfermedades “zimóticas prevenibles o mitigables” (cólera, tifus, etc.); 2) muertes por “heridas propias de guerra” y 3) muertes “por otras causas”. Las clasifica durante una misma referencia temporal y las presenta en un novedoso diagrama de frecuencias, llamado “gráfico polar”, llegando a la conclusión de que los soldados morían de otras enfermefotodades que atribuyó -especialmente las tres primeras- a las malas condiciones de higiene, significando las heridas solo la sexta causa de defunción. Lo más importante resultó la aplicación de medidas para mejorar las condiciones de sanidad en concordancia con los resultados, consiguiendo reducir la proporción de muerte de sus pacientes (según datos de los documentos de la época, en febrero de 1855 (3), la tasa de mortalidad había descendido del 60% al 42,7% y en primavera ya era del 2,2%). Ella fue una innovadora en la recolección, tabulación, interpretación y presentación gráfica de las estadísticas descriptivas, mostró cómo la estadística proporciona un marco de organización para controlar y aprender y puede lograr mejoras en las prácticas quirúrgicas y médicas. También desarrolló una Fórmula Modelo de Estadística Hospitalaria para que las instituciones recolectaran y generaran datos y estadísticas consistentes, por lo que es invitada a pertenecer a la Sociedad Estadística Real en 1858 y nombrada miembro honorario de la Asociación Americana de Estadística en 1874.

Es Nightingale quien a mediados del siglo XIX define la Enfermería como una ciencia independiente de la Medicina y con metas propias. Después de Florence Nightingale, según Villalobos, la Enfermería siguió casi setenta años en el oscurantismo conceptual. En el intento de documentar la investigación en Enfermería la Dra. Maricel Manfredi reconoce un período de impulso que se remonta a los años setenta, en los cuales se identifican algunos polos de desarrollo para favorecer la producción científica en algunas instituciones de ámbito universitario de la región. Resalta la figura del Dr. Juan César García (4), un joven profesional nacido en Argentina en 1932, que estudia Medicina, graduándose posteriormente como sociólogo en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en Santiago de Chile y que con solo 31 años de edad es contratado como asistente de investigación en la Universidad de Harvard, ingresando un año más tarde a trabajar en el Programa de Recursos Humanos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), donde realizaría toda su producción intelectual durante 18 años hasta su prematura muerte a los 52 años de edad, fruto de una enfermedad. Es él quien como consecuencia de la reorganización del área de Investigación de la OPS, siendo entonces director de la misma, le da un fuerte impulso a la investigación enfermera.

Como dice Franco (4), “el Dr. Juan César García fue la expresión, a nivel profesional, de una búsqueda existencial e intelectual siempre inconclusa y permanentemente enriquecida”. Originariamente formado en la biomedicina, comprendió rápidamente que sin las herramientas de las ciencias sociales y en particular, la sociología y la historia, no es posible comprender en toda su complejidad el proceso salud-enfermedad-atención. No satisfecho con las respuestas de la ciencia profundizó sus conocimientos y sus enseñanzas con la filosofía y en particular, con la filosofía de la ciencia. Puede decirse que ha sido el fundador de la corriente de pensamiento moderno de la Medicina Social Latinoamericana que hoy tiene fuerte desarrollo académico. Es en este espacio donde reconoce el valor de la Enfermería como profesión y su posicionamiento en el marco de las Ciencias Sociales en salud en América Latina y desde la dirección de Investigación de la OPS el Dr. García decide convocar a un grupo de enfermeras latinoamericanas y escribir un documento señalando los términos de referencia para la investigación en Enfermería que fuera presentado a la comunidad científica de América Latina en el I Coloquio Panamericano de Investiagación en Enfermería llevado a cabo en Bogotá (Colombia).

Este primer coloquio fue desarrollado por la Asociación Colombiana de Facultades de Enfermería (ACOFAEN) bajo la presidencia de la Magister Gilma Camacho de Ospina, quien dirige la junta directiva de la asociación y presenta la idea a la OPS aduciendo la necesidad de tener un foro para que las enfermeras latinoamericanas pudieran presentar, discutir los resultados de sus investigaciones, así como desarrollar proyectos multipaíses. En este primer evento se decide lo que queda como norma para el futuro y que es la realización bianual de estos coloquios y la elección del próximo país anfitrión en la última plenaria del que se esté desarrollando, donde los países interesados fundamenten su candidatura con la presentación de las instituciones profesionales que serán responsables de su concreción.

A partir de este momento inicial, se encomienda a un grupo de enfermeras la realización de un documento base llamado: Lineamentos (*)  generales para la investigación de Enfermería (1983), cuya esencia fue la de diseñar directrices generales para establecer en cada país políticas de investigación en Enfermería y al mismo tiempo que sirviera como telón de fondo para sistematizar e institucionalizar la producción científica a nivel local, regional y nacional, que se presenta en el II Coloquio en México.

Posteriormente se inicia el estudio sobre el impacto de la investigación en Enfermería en los distintos países, que son presentados en Panamá, en el III Coloquio. En el Coloquio desarrollado en 2010 (Foto 1) se le da gran impulso a la necesidad de fortalecer el conocimiento científico en Enfermería y así continuaron durante 25 años. Cada uno de ellos desarrolló un tema central específico (Tabla 1) como hilo conductor del mismo, que permitió profundizar en un área determinada y que se define acorde al avance de la Enfermería y de las Ciencias de la Salud.

La Dra. Ada Sue Hinshaw, profesora y decana de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Michigan, en ese momento directora del Centro de Investigaciones de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), fue una gran impulsora de los coloquios, además de participante de los mismos desde su inicio y es quien presenta una propuesta a las autoridades para otorgar un premio al mejor trabajo presentado en el coloquio, donando una suma de dinero para un período de cuatro años con el fin de apoyar a  jóvenes investigadores.

Este premio quedó instituido posteriormente como premio “Maricel Manfredi”, en homenaje a la doctora en Enfermería que fuera asesora regional de Recursos Humanos en Enfermería de la Organización Panamericana de la Salud durante 25 años y el motor inicial de los mismos. El premio se ha seguido otorgando con recursos donados por los centros colaboradores de Enfermería de WHO/PAHO. El premio fue ganado por investigadores de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, etc.

 


 

Hay que destacar el gran apoyo de la OPS/OMS en la concreción de los coloquios y que ha mantenido una presencia relevante en el desarrollo de la Enfermería de América Latina, desde la creación de la Sección de Enfermería en el año 1947 y plasmado fundamentalmente a través de la Dra. Manfredi como ya se ha mencionado y posteriormente con la Dra. Malvárez (5), consultora regional de Recursos Humanos de Enfermería de la OPS desde 2002 a la fecha. También merecen un reconocimiento especial los centros colaboradores de la OMS en Enfermería, las federaciones, asociaciones y colegios profesionales a nivel nacional e internacional, las universidades y autoridades políticas y de las áreas de salud y educación de cada país de la región, pues sin el aporte de dichas instituciones no hubiera sido posible la realización de los mismos.

Al respecto Malvárez y Castrillón (5) dicen que partir de la mitad de la década de los sesenta y particularmente en la década de los setenta estimulados por recomendaciones de conferencias auspiciadas por la UNESCO y la OEA, diversos países crearon organismos de ciencia y tecnología. En esa época surgió también el interés en buscar la coordinación entre las distintas instituciones de Ciencia y Tecnología que actúan en el campo en la Región. Se expresa así de manera más orgánica la preocupación por promover y fortalecer la capacidad de investigación científica. Organismos estatales son creados con este fin en países como Argentina y Brasil, en respuesta a iniciativas de los científicos. Se comienza a fortalecer la capacidad de la investigación, mediante becas y subvenciones a proyectos, teniendo como preocupación central la calidad científica de los mismos.

Existe además una responsabilidad social de la Enfermería que obliga a quienes la ejercen a superar permanentemente la calidad y efectividad de los cuidados, tarea que se enmarca en el largo camino de la creación y circulación de conocimientos, su interacción con la configuración de sus campos de aplicación y la formación de su propio cuerpo de conocimientos disciplinares (6). La producción científica se incrementa a medida que se va avanzando en la disciplina profesional y en cada coloquio se publican los logros investigativos que determinan el impacto de los mismos hacia el interior de los países y de sus instituciones, sirviendo de guía para futuros desarrollos.

Evolución de la investigación disciplinar
Teniendo en cuenta que el presente artículo surge de una revisión bibliográfica y no de una investigación sobre el tema, se considera oportuno hacer algunas reflexiones y resaltar trabajos de autores que en análisis locales o regionales marcan evolutivamente el recorrido de la investigación en Enfermería.

Con respecto a los coloquios, su periodicidad bianual y sostenida durante casi un cuarto de siglo, la importante cantidad tanto de asistentes y participantes como de trabajos presentados, además de comprobar su valor como encuentro científico, no deja de ser un indicador que refleja la existencia de un sostenido proceso de desarrollo de la investigación en Enfermería en Iberoamérica, que se hace visible a través de producciones y publicaciones.

En la escritura de los lineamientos (1983) se manifiesta la carencia de un marco teórico en las investigaciones que facilite el abordaje del problema y la interpretación científica adecuada de los resultados encontrados. En cuanto a la aplicabilidad de los resultados, se ha visto que son a un nivel limitado ya que los problemas estudiados obedecen más al interés y posibilidades del investigador que a las demandas emanadas de la práctica.

La Dra. Puntel (1985) describe la evolución de la investigación en Enfermería en Brasil dentro de marcos históricos, considerando la importancia de la divulgación del conocimiento producido y las dificultades para su incorporación a la práctica y a la formación de recursos humanos, destacando la función transformadora de la investigación en la “Enfermería como práctica social”.

Para Manfredi (1991) las investigaciones en su gran mayoría fueron de carácter descriptivo, constituyendo la utilización de la metodología descriptiva un área crítica que explica el desa­rrollo inicial en que se encuentra la búsqueda y comprensión del objeto de Enfermería. Señala que investigan sobre su propia práctica con tendencia muy marcada hacia el trabajo individual y que la participación de otros profesionales es minoritaria y ocurre en función de la necesidad de apoyo al proceso, como por ejemplo la estadística.

En el trabajo realizado basado en los resúmenes de las investigaciones de los coloquios (7) durante el período 1988-1998, la autora infiere que son estudios monodisciplinares con enfoque cuantitativo, descriptivos, de colectivos de investigadores sin adscripción a líneas o programas de investigación.

Otros estudios de investigaciones como Espino Villafuerte (8) expresan que la mayoría de las investigaciones son de tipo descriptivo, con influencia positivista, observándose dificultades metodológicas en el diseño de los estudios, mientras que Sanhueza Alvarado (Chile, 2005) opina que en la fundamentación del conocimiento pertinente, la disciplina ha empleado principalmente la orientación positivista, lo que le ha quitado protagonismo e importancia al abordaje cualitativo, cuya principal ventaja es la utilización de las Ciencias Sociales y Humanistas en su base, área que sin duda singulariza a la Enfermería por la concepción de su objeto de estudio, el ser humano.

Prevalece el modelo de investigación cuantitativo y dentro de éste, los estudios observacionales descriptivos. La investigación cualitativa tiene un desarrollo incipiente. En su mayoría los investigadores desarrollan su práctica en centros de formación académicos, sin embargo, los lugares donde se realizan las investigaciones están concentrados principalmente en instituciones hospitalarias, lo que demuestra la preocupación por la práctica profesional.

Sobre España, Díaz Benavente (9) dice que las iniciativas de investigación son relativamente frecuentes, como se refleja en las masivas aportaciones a los congresos y reuniones científicas o en las revistas del ámbito. Aunque aún son escasos los estudios multicéntricos y las líneas de investigaciones continuadas. Los trabajos realizados se caracterizan por ser estudios puntuales, observacionales y unicéntricos. Muchos de estos proyectos con el apoyo adecuado podrían dar lugar a líneas de investigación de calidad.

Con respecto a la producción investigadora la Dra. Villalobos (10) en el X Coloquio Panamericano de Enfermería desarrollado en Argentina, parte de premisas sobre la prácticas del cuidado diciendo: “si aceptamos la noción de que el cuidado es el núcleo de la disciplina (Newman, 1991) y que la Enfermería es una disciplina práctica (Meleis, 2005; Walker y Avant, 2005; Woods y Catanzaro, 1988), Enfermería es una disciplina práctica de cuidado y por lo tanto, es necesario investigar la práctica del cuidado. “Clasifica las investigaciones según: a) clasificación internacional de prácticas de Enfermería; y b) investigaciones sobre prácticas emergentes de cuidado. Con respecto a las primeras, considera que son limitadas como para que expanda y enriquezca con aportes las propuestas de esas taxonomías y resalta la importancia de anotar el papel didáctico que juegan las clasificaciones que se utilizan en contenidos curriculares. Sobre las segundas, considera que se concretan desde abordajes cualitativos y cuantitativos con distintos tipos de diseños: descriptivos interpretativos, fenomenológicos y de teoría fundamentada; cuantitativos (descriptivos y de correlación); propuesta de modalidad de cuidado para cuidadores y solicitud de patente a partir del diseño de una intervención de Enfermería y etnográficos. En “Enfermería: desarrollo teórico e investigativo, Villalobos”, Velandia Mora (11) destaca que “la forma restringida del enfoque teórico positivista no es compatible con la filosofía de la Enfermería o al menos por la que la mayoría de enfermeras abogan. El reduccionismo, la causalidad, el mecanismo, la miniconcentración y objetividad, están en franca contraposición con la conceptualización de la Enfermería, que se caracteriza por la integralidad, el holismo, lo trascendente, lo contextual y lo ecológico con relación al ser humano”. Analiza la historiografía de la Enfermería y hace notar la influencia negativa que sobre ésta tuvo el paradigma médico, el cual se interesa en las ideas relacionadas con el fenómeno médico: signos, síntomas, cirugía, medicamentos, enfermedad. El paradigma médico influyó en que gran parte de la valoración inicial de la Enfermería, fue ensamblada a partir de la identificación de problemas médicos y teniendo como elemento de apoyo las fallas o disfunciones de los sistemas corporales (cardiaco, respiratorio).

Castrillón (12) identifica cuatro procesos en las raíces del paradigma del cuidado: a) los desarrollos teóricos que atribuye fundamentalmente a autoras norteamericanas que generaron, según Kérouac, seis escuelas de pensamiento en Enfermería; b) la investigación científica que parte de comprender que la cuestión del saber científico no gira sobre el tipo de tradición o enfoque científico, sino más bien sobre qué tipo de preguntas se deben hacer sobre el mundo de los cuidados y en qué conceptos se sustentan los problemas de conocimiento en Enfermería; c) la crítica epistemológica al conocimiento que ha dominado la Enfermería, partiendo del modelo médico inspirado en la doctrina racionalista basada en la filosofía positivista, que llevó a asumir la Enfermería como un campo similar al de la Medicina, donde solo es posible el conocimiento objetivo, medible, demostrable y predictivo; d) la crítica al paradigma de la simplicidad aplicado a la noción del cuidado que es polisémica, que denota un fenómeno multidimensional, dinámico y complejo con componentes científico- tecnológicos orientados hacia la dimensión biológica de la persona cuidada y componentes humanísticos hacia la dimensión emocional, intelectual, social, cultural y espiritual de aquella; y e) la práctica sistematizada mediante la investigación y la reflexión sobre las experiencias cuidantes como: Patricia Benner, en Estados Unidos, sobre el saber práctico el tránsito de “novicia a experta” y de la doctora María Cecilia Puntel, en Brasil, que muestra las dimensiones de la Enfermería como trabajo y como práctica social.

En cuanto a la publicación, difusión y transferencia de los resultados se puede decir que la influencia de Internet y las nuevas tecnologías, ha hecho posible superar fronteras favoreciendo el acceso al conocimiento disciplinar y la universalización. Las publicaciones electrónicas (13) promueven cambios en la comunicación científica, permitiendo que las revistas sean accesibles a las partes interesadas en cualquier parte del mundo. Las posibilidades que surjan del libre acceso a los productos a través de Internet han contribuido a la democratización del flujo de información científica. También las revistas en soporte gráfico se fueron incrementando en cantidad y mejorando su calidad, los procesos editoriales y administrativos se fueron perfeccionando, respondiendo así a las exigencias de calidad para periódicos científicos (14), tanto como en rigurosidad, marcada por los integrantes de sus comités asesores, científicos o editores responsables, participación de mediciones de calidad y factor de impacto e indexaciones. Existe también un importante crecimiento de editoriales de libros de Enfermería y espacios como páginas o portales on line, redes informáticas, además de bases de datos que representan un medio importante para difundir el conocimiento producido.

Con respecto a quienes investigan, se puede decir que tanto los autores como la cantidad de trabajos tienen relación directa con algún tipo de requerimiento académico o científico. El mayor número está entre los estudiantes de grado licenciatura, que tienen tesis o tesinas como requisito de egreso, continuando los estudiantes de postgrado, entre los que se encuentran maestrías y doctorados, que incrementaron marcadamente sus ofertas educativas; en cantidad siguen los docentes que por lo general están categorizados en programas de investigación o pertenecen a secretarías de Ciencia y Tecnología o de Investigación según las organizaciones existentes en sus respectivos países tipo CONICET, MCT, CECYT, CONACYT, etc., o en Programas Nacionales de Incentivo Docente Investigador, etc., y en menor cantidad los profesionales que trabajan en servicios asistenciales de todo tipo. Es de suponer que la calidad de la producción se correlaciona con las exigencias de los distintos niveles.

En relación a financiamientos en general no existen muchos programas, instituciones o reparticiones que aporten presupuestos a la investigación en Enfermería específicamente, suelen existir algunos subsidios que en general son insuficientes y la gran mayoría son autofinanciadas. La disponibilidad presupuestaria es fundamental para la producción científica.

Algunas reflexiones
La investigación en Enfermería, posiblemente por lo denominado como influencia negativa del paradigma médico, se inicia en una perspectiva cienticista/cuantitativa (15) que defiende la existencia de un único método (el de las Ciencias Naturales y exactas) general a todas las ciencias, al igual que el principio de causalidad y la formulación de leyes generales en el análisis de la realidad social, el énfasis se pone en la explicación de la contratación empírica y en la medición objetiva de los fenómenos sociales.

Esta influencia afecta también a la falta de identidad profesional o, mejor dicho, se percibe una cierta confusión de identidad con el médico a nivel social. Castrillón considera que la identidad profesional se refiere a la relación que establece el profesional con la sociedad y que ella comprende tanto una propuesta o perfil académico como una respuesta o perfil ocupacional, que plantea en su artículo: “La práctica de Enfermería como objeto de estudio” (1992), tema que merece profundizarse.

El abordaje cuantitativo de los estudios y la coincidente preocupación de todos los autores referenciados nos obliga a reflexionar al respecto revisando a Mercado (16) que se refiere a la investigación cualitativa diciendo “hasta fechas recientes dos paradigmas enfrentados entre sí guiaban la investigación en el campo de las Ciencias Sociales y de la salud en América Latina: el positivismo y el marxismo. Del primero sobresalía la corriente funcionalista y una versión económico-estructuralista del segundo. Sin embargo, sobre sus diferencias, ambos coincidían en su rechazo a las orientaciones interpretativas (interaccionismo simbólico, fenomenología y etnometodología, entre otras) como formas de acercamiento válidas para estudiar los fenómenos sociales y médico-sanitarios. En consecuencia, la investigación, las metodologías y las técnicas cualitativas solían ser ignoradas, rechazadas o minimizadas por parte de la comunidad científica no importando su adscripción teórica, temática o disciplinaria”.

Por otro lado, agrega que la investigación cualitativa, como campo emergente de saberes y prácticas, se difundió y consolidó en latinoamérica desde principios de la década de los ochenta y el campo de la salud no fue la excepción.

Cita en este comentario a Juan César García, considerado hombre verdaderamente dialéctico en su pensamiento y didáctico en su expresión y que tuvo la oportunidad de reflexionar sobre la práctica médica, la educación médica y la investigación en salud, como pocos lo habían hecho hasta entonces, sin dejar de hacer un paralelo con la medicina social y la evolución de los paradigmas de investigación analizando la repercusión o no sobre la misma.

Si bien los cambios paradigmáticos, la influencia de las Ciencias Sociales en la Medicina y lo que Manfredi denomina como período de impulso de la investigación disciplinar, se puede decir que coinciden generacionalmente ya que se ponen en evidencia en la década de los setenta y se plasman en los ochenta, pero a pesar de ello no se refleja la influencia de los mismos en las metodologías aplicadas en los estudios, salvo algunas excepciones. No impactó de la misma forma que en la investigación en salud, por lo menos a partir de la documentación revisada y menos aún si tomamos específicamente las publicaciones de los Coloquios, que son solo un recorte de la investigación y que si bien no han sido lo suficientemente evaluadas se dan en un espacio muy valorado hacia el interior de la profesión.

Kérouac (17) dice que las enfermeras van y vienen entre los diferentes paradigmas y lo hacen a veces sin saberlo, pero que cuando un paradigma ha guiado la comprensión del mundo es difícil reemplazarlo por otra forma de ver. Loewen Wall y Carraro (2009) resaltan que muchos conflictos resultan de choques entre personas que ven la realidad de manera antagónica aportando que es importante ganar flexibilidad intelectual para ser capaz de cambiar de paradigma, analizándolo cuidadosamente, buscando la capacidad para optar, de forma apropiada, por los universos en los cuales actuamos.

Para Villalobos (10) la Enfermería tolera varios enfoques conceptuales y la apertura de posibilidades de utilización de metodologías cualitativas, generadoras de teoría y de metodologías cuantitativas probadoras de la misma, facilita el avance del desarrollo de la ciencia de Enfermería. Es así como las investigadoras de Enfermería incursionan por aquellas sendas de la ciencia que aseguren la coherencia y el soporte filosófico adecuado al cuestionamiento científico, hoy en día se mantienen las discusiones en los contextos académicos sobre la integración de las dos metodologías que reflejan la necesidad de repensar las categorías de construir la divisoria cuantitativo-cualitativo para observar de nuevo la realidad. Sin embargo en cualquiera de las perspectivas, es evidente que toda investigación debe conservar el rigor científico (15) (aún más hacerlo viable) a la utilidad que desee darle el investigador, sobre la base de un marco teórico que dé sustento al objeto de estudio. Se agrega a ello el rigor bioético, considerando la Ética  como el campo de las interferencias transubjetivas entre el profesional y esa comunidad con la cual interactúa (18).

Por otro lado, existe una cierta esperanza o expectativas sobre la generación de conocimientos disciplinares manifestados por la propia comunidad:

  • El avance de los conocimientos en su disciplina lleva a diversificar sus motivos de estudio (1991).
  • Tiene necesidad de una formación científica para utilizar sus conocimientos en forma creativa en beneficio del ser humano basándose en modelos conceptuales (1992).
  • Cuidar significa reconocer sus valores culturales, sus creencias y sus convicciones (1991).
  • El objetivo de la investigación cualitativa en Enfermería es comprender los fenómenos y generar teorías.
  • La Enfermería (2008), puede aumentar su contribución a la ciencia por la capacidad de traslación de conocimientos de la evidencia a modelos explicativos.

Tratando de profundizar en el tema, el sociólogo Jiménez Blanco (2001) sobre las investigaciones sociológicas reconoce que la forma de proceder permite solventar una crítica hacia la enseñanza de la investigación, señalando que “se enseña investigación social investigando, es decir, participando en una investigación real, lo contrario de lo que se hace en nuestras facultades, en que se enseñan técnicas de investigación social casi como ejercicio retórico, en que los ejemplos, cuando se ponen, proceden de investigaciones suecas o inglesas: lo más apartado de la realidad empírica que se pueda”.

Haciendo autocrítica es evidente que hay que trabajar sobre la docencia ya que, como fuera señalado, el mayor número de investigaciones o bien el inicio en ese camino, se realiza dentro de un marco académico. Además hacer énfasis en la imperiosa necesidad de construcción de un cuerpo de conocimiento propio que plantea retos y necesidades de diseñar y desarrollar programas. De definir perspectivas epistémicas y filosóficas que determinen el arco de referencia del objeto de estudio. Claridad acerca de objetivos, propósito, alcances, para poder percibir, indagar, estructurar, validar y crear espacios de seguimiento, evaluación, sistematización e investigación. Lo relevante del abordaje del proceso investigativo (15) es precisamente el requerimiento de un sistema que pueda garantizar una metodología capaz de ofrecer información homogénea y concatenada al objeto del estudio propuesto, por ello al momento de escoger un determinado esquema suele presentarse la dificultad para el investigador del nivel de la conveniencia en la aplicación de las estrategias de la investigación.

Hasta ahora la mirada estuvo puesta en los investigadores, pero las instituciones profesionales deben contribuir al desarrollo investigativo estableciendo acuerdos políticos a nivel latino e iberoamericano, así como establecer, coordinar o fortalecer líneas o programas de investigación.

Muchos son los investigadores destacados en la región con posibilidades de liderar, dirigir y definir campos, líneas, núcleos, proyectos o programas de interés disciplinar, contando con incentivos, auspicios o presupuestos acordes.

La sistematización del conocimiento debe contar como requisito fundamental para la investigación con una plataforma o base de datos que detallen todas las investigaciones de Iberoamérica.

A modo de cierre recordar lo expresado sobre el proceso investigativo por Edgar Morin (19):

  • La mayor contribución del conocimiento del siglo XX fue el conocimiento de los límites del conocimiento.
  • La mayor certeza que nos fue dada es la de la indestructibilidad de las dudas, no solamente en la acción sino también en el conocimiento.
  • El único punto casi seguro en el naufragio (de las antiguas certezas absolutas) es el punto de interrogación.
  • Al final, el conocimiento solo avanza cuando se ponen bajo sospecha las conclusiones ya asumidas como verdaderas.

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