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ENERO 2017 N° 1 Volumen 7

Entrevista a Magister Verónica Behn

Sección: Entrevistas

Autores

Dra. Edith Rivas Riveros

Resumen

Verónica Behn Theune es enfermera, Magister en Enfermería en salud comunitaria y Profesora Titular de la Universidad de Concepción en Chile. Fue Directora del Departamento de Enfermería, Directora Magíster en Enfermería, Directora del Centro de Investigación y Desarrollo de la Clasificación Internacional para la Práctica de Enfermería (CIPE, acreditada por el CIE), de la que es Evaluadora internacional y traductora, Presidenta de la Asociación Chilena de Educación en Enfermería (ACHIEEN), Coordinadora nacional de la Red Enfermería en Salud Infantil (ENSI). Asimismo, es Miembro del Comité Asesor del Consejo Directivo de ALADEFE e integrante del Comité Editorial de varias revistas de Enfermería. Par evaluador externo en procesos de acreditación de carreras de Enfermería en Chile, países integrantes del Sistema de Acreditación Regional de Carreras Universitarias para el MERCOSUR
(ARCU-SUR) y Costa Rica.

Pregunta. Estimada Verónica, usted en su trayectoria profesional ha tenido destacada participación en la formación de estudiantes de pre y posgrado en enfermería. ¿Qué modelos de formación identifica como relevantes para incrementar las habilidades y competencias en ambos niveles de formación y qué competencias cree usted que requieren en el hoy los usuarios para satisfacer sus necesidades?
Respuesta.  El modelo de formación que considero relevante es aquel que comparte las responsabilidades en el proceso enseñanza-aprendizaje entre el equipo docente y el alumno. En esta dinámica se observa un doble esfuerzo de compromiso por lograr las competencias requeridas para el ejercicio profesional inicial. El modelaje en valores del docente, su capacidad de motivación, la empatía generada hacia el estudiante y su sólida formación académica son aspectos que promueven las competencias en los alumnos. Junto al docente está el estudiante, protagonista y responsable de su aprendizaje, interesado en incorporar las competencias del saber que fundamentan su actuar en un marco de altos valores que guían su ser en interacción con los demás. De ello se deriva el cuidado personalizado que todos quisiéramos recibir como usuarios.
A lo anterior se agrega que en la formación de pregrado en Enfermería se requiere de dos pilares fundamentales que deben ser integrados en forma creciente durante el currículo. Por un lado, los fundamentos conceptuales y teóricos que dan el respaldo disciplinario y profesional y, por otro lado, el espacio de aplicación clínica en diversos campos del desempeño profesional de la enfermera. A través de la historia este modelo de integración asistencial-docente ha considerado que la formación debe estar anclada en los requerimientos de cuidado que la población demanda. Ambos espacios se complementan para permitir que el estudiante adquiera las competencias necesarias en el dominio cognitivo, que se refiere al saber conocer, razonar, analizar; en el dominio del ser como persona, que se refiere a las actitudes, valores autorregulados, conducta ética, perseverancia, autoeficacia, creatividad, emprendimiento; en el dominio interpersonal, que se refiere a la capacidad de comunicación oral y escrita, trabajo en equipo, interacción con empatía, respeto a la diversidad cultural; y en el dominio del hacer, que se refiere al manejo de habilidades para ejercer bien los roles profesionales, aplicar su saber.
A diferencia del pregrado, en el ámbito de posgrado se destaca el estudiante por su capacidad de formarse de manera autónoma, con iniciativa, creatividad y, sobre todo, curiosidad para identificar problemas. El rol del docente cambia a una situación de ser mentor, quien comparte su saber y su experiencia, para apoyar y motivar al estudiante en el despliegue de sus capacidades, precisamente para investigar.

P. Continuando con la formación de las enfermeras, ¿cómo considera usted la participación de las ciencias sociales (antropología, filosofía, ética, etc.), en el currículo? ¿Existe déficit?, ¿se cumplen las necesidades?
R.  El estudiante debería traer las bases filosóficas, antropológicas y de ética de su formación previa a la universitaria. Sin embargo, sabemos que esto lamentablemente no ocurre en todos los casos, por lo cual se deberá reforzar en el plan de estudio, especialmente lo referido a la ética-valores que corresponden a las competencias intrapersonales (saber ser) e interpersonales (saber estar). El delicado trabajo del profesional de enfermería con el ser humano, su familia y la comunidad requiere de una formación integral en que se destaca su cuidado humanizado y su conducta recta. Las ciencias sociales que estudian las materias relacionadas con la conducta humana se incluyen en muchos planes de estudio como respuesta a las indicaciones de los comités técnicos de acreditación en enfermería. Es, sin duda, complejo lograr cambios de conducta en los seres humanos, incluyendo a los estudiantes, por lo cual se hace fundamental desarrollar estrategias metodológicas eficientes en las asignaturas que tienen el propósito de desarrollar estas habilidades blandas.

P. Respecto a la acreditación de programas de pre y posgrado, su trayectoria es muy amplia, ¿podría relatarnos cómo cree usted que afecta esta certificación a la calidad de las instituciones y los egresados en ambos niveles de formación?
R. La condición de acreditación de un programa de pregrado o posgrado garantiza la calidad frente a estándares establecidos por el país. Con ello se da fe pública del buen funcionamiento del proyecto educativo y se avala la formación del egresado. Además, es requisito para que los estudiantes obtengan beneficios que apoyen su proceso formativo. También facilita la homologación de títulos en pre y posgrado, y la movilidad de los estudiantes y profesores entre programas acreditados. Estas ventajas aportan directamente al reconocimiento nacional e internacional y permiten el desarrollo de proyectos de investigación multicéntrica que favorecen el desa-rrollo de la disciplina y evidencian cuidados profesionales eficientes.
Es muy ventajoso que los programas de pre y posgrado aseguren una cultura de autoevaluación con los consecuentes planes de mejoramiento respaldados institucionalmente, porque son programas que están respondiendo a las necesidades del país y del mundo globalizado.
Los procesos de acreditación en los Programas de Licenciatura en Enfermería en Chile han tenido una evidente influencia positiva sobre la calidad de los proyectos formativos. Los aspectos analizados en estos procesos han sido: el proyecto educativo institucional, perfil de egreso con su plan de estudios; la organización y gestión de la unidad académica; docentes, estudiantes, administrativos; recursos de infraestructura y presupuesto; y el impacto de los resultados de la formación en el ejercicio profesional de los egresados. Estos aspectos corresponden a las dimensiones aprobadas por la Comisión Nacional de Acreditación: propósitos e institucionalidad de la carrera; condiciones de operación y resultados; y capacidad de autorregulación.
Se observa entonces que los procesos de acreditación y, por tanto, la cultura de la autoevaluación han logrado cambios significativos en la formulación del perfil de egreso, la estructura curricular, el contenido de las asignaturas, las metodologías que favorecen el proceso de enseñanza-aprendizaje, las estrategias de evaluación tanto en la teoría como en la práctica, y los espacios disponibles para el estudio, la investigación y la recreación. En segundo lugar se identifican las efectivas estrategias de apoyo que las universidades ofrecen a los estudiantes que tienen mayores dificultades de rendimiento académico, nivelando su formación previa y resolviendo problemas de salud y socioeconómicos. Finalmente, se ha observado que las iniciativas de las instituciones de educación superior mantienen una benéfica interrelación con el medio y se orientan a mejorar las oportunidades laborales de los egresados y su capacidad de hacer frente con flexibilidad de pensamiento, creatividad y compromiso a los nuevos desafíos que la sociedad les demanda.
Consecuentemente con las autoevaluaciones críticas y reflexivas han mejorado los indicadores académicos de los estudiantes, especialmente las tasas de retención y los años de duración para titularse.

P. Profesora, desde el ámbito de la investigación en enfermería, ¿qué prioridades de investigación en enfermería en América Latina identifica y qué aspectos cree necesario potenciar? ¿Cómo podemos visibilizarnos en el escenario nacional o internacional?
R. Hemos observado un desarrollo enorme de la investigación en enfermería en todos los países. El número de revistas indexadas ha aumentado y la calidad de los trabajos que allí se publican son de alto interés para mejorar la práctica. Si bien un porcentaje mayor corresponde a estudios descriptivos que permiten identificar el diagnóstico del problema planteado, se requiere ahora continuar con la intervención recomendada por los resultados. Desarrollar un mayor número de investigaciones cualitativas. Todas las investigaciones habrán de orientarse en función de la calidad del cuidado con intervenciones basadas en la evidencia.
Otro aspecto que inquieta es la insuficiente lectura de los resultados de las investigaciones en el ámbito de los espacios en que se pudieran aplicar las recomendaciones, para transferirlas a la práctica y lograr un mejor cuidado de enfermería.
Las prioridades de la investigación en enfermería son difíciles de determinar de forma general. Cada país y cada localidad pueden tener problemáticas de salud diferentes que los hacen ser prioritarios. Sin embargo, pienso que en áreas de trabajo en que la enfermería contribuya a una mejor calidad de vida, a través de la humanización del cuidado, encontramos hoy espacios comunes a todas las culturas y ambientes geográficos: adulto mayor, oncología, salud del escolar y adolescente, mujer, salud ocupacional, conductas saludables, enfermedades crónicas, violencia.
Para responder al interrogante de cómo podemos visibilizarnos en el escenario nacional e internacional debo acordarme de Dra. Norma Lang, quien señaló en 1991 en relación al cuidado de enfermería: “… si no podemos nombrarlo, no podemos controlarlo, practicarlo, investigarlo, enseñarlo, financiarlo o incorporarlo en políticas públicas”. Es por ello que es necesario denominar los cuidados con un lenguaje o terminología estandarizado como lo es la Clasificación Internacional para la Práctica de Enfermería (CIPE) o la terminología NANDA. Buenos registros en documentos oficiales y publicaciones referidas a la disciplina y profesión permiten visibilizarnos. La ausencia del registro deja el proceso de enfermería inadvertido y sin valor y la ausencia de publicaciones no puede reflejar la problemática del quehacer de enfermería.
La importancia del lenguaje estandarizado para enfermería se identifica en algunos de los siguientes puntos: la documentación se puede comparar, mejora la comunicación entre el equipo y el paciente, apoya la toma de decisión en gestión, permite desarrollar sistemas de información, permite calcular costos, permite identificar eficiencia; homogeneiza la enseñanza y el cuidado de enfermería, ofrece base de datos para investigaciones y permite discutir resultados de estudios.

P. Profesora, en términos de mejora en la calidad de los servicios, acreditación y seguridad del paciente, ¿cuál es el lugar que le corresponde a la enfermera en la humanización de la atención, como podría empoderarse en este aspecto?
R. La humanización de la atención es la esencia de enfermería, el sello básico y fundamental en el ejercicio profesional, sin distingo de área de trabajo, ni circunstancias, ni contextos, ni características de la persona que demanda la atención. En este sentido se produce una interacción empática, intersubjetiva, según Watson, y responsable, que tiene como propósito lograr el bienestar óptimo de la persona, familia o comunidad. El empoderamiento se deriva de la respuesta que el usuario advierte frente a la atención humanizada de los profesionales de enfermería. Este reconocimiento de la atención humanizada debe motivar a la enfermera para hacerlo valer en sus diferentes actividades, tanto independientes, como dependientes o interdependientes. La calidad y seguridad del ambiente terapéutico no se logra solo a través de la experta técnica en procedimientos, es más, el cuidado integral le ofrece mayor poder al estar incluido en los criterios de acreditación establecidos universalmente.