Desafíos políticos en la actuación de las enfermeras y enfermeros de América Latina e Iberoamérica

Sección: Editorial

Autores

Dra. Olivia Sanhueza Alvarado

Presidenta de ALADEFE

Al reflexionar sobre la contribución de Enfermería en las actuales circunstancias político-sociales y sanitarias que atraviesan actualmente las diversas regiones del mundo y en especial de Latinoamérica, reviste importancia examinar cuál es el papel que le toca desempeñar en la praxis al profesional de enfermería en esta actual coyuntura, considerando que desde la base del quehacer profesional hacia la población es necesario adoptar una perspectiva crítica para evitar y/o aportar a que la situación de salud de la población no se vea mermada o afectada en su calidad de vida, en su salud y bienestar.
Desde esta posición crítica se hace necesario que las/os enfermeros/as realicen un análisis del contexto social, político y sanitario, al estar, como disciplina social y humana, en un sitial privilegiado para entender y reflexionar desde esas perspectivas, respecto a cómo visualizan el impacto que estos movimientos puedan ejercer en la práctica de salud, con resultados en la calidad de vida y la salud de las personas, así como también en los efectos en la profesión y disciplina de Enfermería.
ALADEFE, como organización no gubernamental, surgió hace 33 años bajo los auspicios de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL), a raíz de la iniciativa de un grupo de docentes interesados en el desarrollo de la educación en enfermería, en la cooperación solidaria entre países y en la colaboración entre profesionales de la salud, para contribuir desde la enfermería al bienestar y la salud de los pueblos de las regiones involucradas.
Como organismo que provee directrices para la formación de enfermería, y en el actual contexto sociopolítico tanto de América Latina como en el ámbito global, resultan relevantes tres de sus propósitos, referidos a:
“Constituir un espacio de promoción y desarrollo de iniciativas innovadoras, vinculadas con el avance y proyección de la educación, la investigación y la proyección social, en el campo del cuidado de enfermería”;
“Contribuir a la formación de profesionales de enfermería con comportamientos y actitudes éticas, competentes profesionalmente y social y políticamente responsables” y,
“Promover el respeto a la libertad de cátedra e investigación, la multidisciplinariedad, la transculturalidad y la pluralidad ideológica y democrática” (1).
Propósitos que hoy adquieren preponderancia por los efectos positivos que en la formación, y consecuentemente en la práctica, pueden ejercer en las competencias específicas y globales del profesional de enfermería.
Varias autoras desde algunas décadas a esta parte han enfatizado la importancia de la proyección social de la enfermería, entre ellas Castrillón (2), quien expresa: “En la medida que los desarrollos de la formación, especialmente de la investigación, penetren la práctica social de los y las enfermeras en los diferentes campos de desempeño, el ejercicio profesional se fortalecerá; esto significa una práctica fundada en los valores de la enfermería, en la ética de los cuidados, adecuada al contexto cultural, con sus resultados de investigación aplicados en las políticas sanitarias, es decir, cuando la práctica respete los valores de la profesión y el epicentro del trabajo sea el ser humano” (2).
Lo anterior también requiere y nos desafía a ser una práctica social reconocida como tal por la comunidad. Se la ha reconocido impactada por los cambios sociales y de salud producidos a lo largo de los años, entrelazada de manera estrecha con el desarrollo profesional de Enfermería en la Región (3); y también se la visualiza trabajando en una amplia variedad de roles y en muchos contextos diferentes, y como los primeros y únicos profesionales de la salud que las personas conocen por sus necesidades de cuidado de la salud (4).
Pero quienes vivimos en países con un modelo económico denominado neoliberalismo, aplicado en algunos con mayor o menor sensibilidad social, reconocemos el impacto que produce cuando se gobierna con baja sensibilidad social, tanto en la praxis de enfermería, como también en el entramado social, constatándose dos realidades paralelas en la población: una caracterizada por un notable incremento en la desigualdad del ingreso y el estancamiento o aumento de los trabajadores del sector informal, y por otro, la concentración persistente de la riqueza en el decil superior de la población junto a la rápida expansión de la clase de microempresarios, traduciéndose en una serie de reajustes en las clases medias y bajas; así como en el auge de la violencia en las ciudades, impactando sustancialmente en la prestación de los servicios de salud, haciéndolos menos accesibles para los más necesitados (5).
Es necesario entonces reconocer que es en ese contexto en el que se ha impartido la formación de los futuros profesionales de enfermería, educándolos para una práctica que ha normalizado contextos sanitarios deficientes, a los cuales los usuarios acuden por atención de salud, con variados obstáculos para su obtención, colocando a los futuros enfermeros/as en escenarios donde la infraestructura y los insumos escasean, donde el número de profesionales de enfermería por persona se ha mantenido por debajo de parámetros adecuados y en contextos sanitarios donde existen escasas posibilidades de ejercer liderazgo basado en sus potencialidades y destrezas (6), imprimiendo de esta forma al desarrollo de la praxis de enfermería, un escaso empoderamiento. Este bajo empoderamiento es mediado en parte por una formación donde la mentalidad de los/as enfermeros/as es intrínsecamente subsidiada, docilizada y modelada por las condiciones de trabajo (7).
Como educadores y formadores somos responsables de no haber puesto más énfasis en la formación política-social de los estudiantes, y como enfermeras/os, responsables de no haber sabido proteger ni demandar las mejores prácticas de salud pública (8), junto a mejores condiciones para otorgar un cuidado de calidad y una mejor atención de salud para los usuarios. Tal vez la falta de cuestionamiento y escasa proactividad de las y los enfermeros/as para reclamar el derecho a la salud de las comunidades y a mejores condiciones laborales se puedan asociar a obstáculos estructurales del sistema, que le impedirían ejercer su liderazgo (6); obstáculos que deben ser reconocidos para ser vencidos, siendo algunas de las principales barreras los estereotipos de género, por ser una profesión mayoritariamente de mujeres y ser simbolizada como una ciencia blanda.
Dejo planteado este desafío, que nos reclama a posicionarnos y a ejercer un mayor rol de liderazgo, donde poder influir en las políticas públicas y a defender lo que de alguna manera Florence Nigthingale visualizó para todos y todas las enfermeras y enfermeros del mundo, defensa que también involucrará múltiples cambios de carácter político, legal y administrativo que aún se requiere concretar en los diferentes países, sin perder de vista que la "Enfermería al navegar en un ámbito de transformaciones, pone también en peligro la noción de cuidado" (9).

Bibliografía

  1. Estatutos de la Asociación Latinoamericana de Escuelas y Facultades de Enfermería (ALADEFE), 2017.
  2. Rivas E. Entrevista a Consuelo Castrillón Agudelo. Rev. iberoam. Educ. investi. Enferm. 2015; 5(4):8-13.
  3. Sánchez Herrera B. Identidad y empoderamiento de la profesión de enfermería. Avances en Enfermería [S.l.] ene [internet] 2002 [citado 8 dic 2019]; 20(1):22-32. Disponible en: https://revistas.unal.edu.co/index.php/avenferm/article/view/16310/17242
  4. 2020: Unleashing the full potential of nursing. Editorial. The Lancet 2019; 394.
  5. Portes A, Hoffman K. La estructura de clases en América Latina: composición y cambios durante la era neoliberal. "desarrollo económico” 2003; 43(171):355-87. Doi: 10.2307/3455890
  6. All-Party Parliamentary Group on Global Health: Triple Impact- how developing nursing will improve health, promote gender equality and support economic growth; London, 17 October 2016. [citado 8 dic 2019]. Disponible en: https://www.who.int/hrh/com-heeg/digital-APPG_triple-impact.pdf
  7. Giacomelli Prochnow A, Luzia LJ, Lorenzini Erdmann A, Trevizan MA. O conflito como realidade e desafio cultural no exercício da gerência do enfermeiro. Revista da Escola de Enfermagem da USP [internet]. 2007 [citado 8 dic 2019]; 41(4):542-50. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=361033292002
  8. Rutz Porto A, Buss Thofehrn M. The political empowerment of nurses in hospital practice. Index Enferm [internet]. 2015 Jun [citado 8 dic 2019]; 24(1-2):20-4. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1132-12962015000100005&lng=es
  9. Villalobos MM. Dimensiones sociales, políticas y económicas del cuidado de enfermería. Dimensiones del Cuidado, UNIBIBLOS, Santafé de Bogotá: Universidad Nacional de Colombia;1998.