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OCTUBRE 2012 N° 4 Volumen 2

Conductas de riesgo relacionadas con enfermedades crónicas, depresión y rendimiento escolar en estudiantes universitarios

Sección: Originales

Autores

Refugio Ríos, Dulce María Guillén

Profesoras titulares de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala (México).

Resumen

Las enfermedades crónicas se encuentran asociadas a factores de riesgo relacionados con estilos de vida nocivos para la salud, tales como el uso del tabaco, alcohol, inactividad física, hipertensión arterial, dislipidemias. Estos factores están relacionados con las modificaciones en el estilo de vida derivados de los procesos de modernización. El objetivo de este trabajo fue evaluar las conductas de riesgo e, indicadores depresivos en relación con el rendimiento escolar de estudiantes universitarios.
Metodología: estudio transversal, correlacional con una muestra aleatoria estratificada de 750 estudiantes, de ambos sexos y distintas carreras de la facultad. Las conductas de riesgo se evaluaron mediante el FANTASTIC, de López et ál, adaptado por Ríos y Guillén (2011) y para medir los indicadores depresivos se empleó el CES-D de Casullo 1994 adaptado por Ríos et ál en la población universitaria y el rendimiento escolar fue evaluado a través de la revisión de las historias académicas de los estudiantes.
Resultados: el estilo de vida en la mayoría de los estudiantes es peligroso 86,4%, regular 12,8%, bueno 8% y excelente 0%. Los niveles de depresión encontrados fueron: baja 16,5%, moderada 64,3% y alta 19,2%. Pese a lo reportado por otras investigaciones, no se encontró evidencia para afirmar diferencias de género, aunque sí en las distintas carreras cuyas puntuaciones promedio fueron mayores para los estudiantes de Biología y Psicología, en primer lugar, seguidas de Enfermería, Cirujano dentista y Optometría en segundo lugar y Medicina con la puntuación más baja. No se encontraron diferencias en los estudiantes de las distintas carreras y la relación entre el rendimiento escolar-estilo de vida y depresión fue negativa no significativa.
Conclusiones: se requieren acciones institucionales que favorezcan la aplicación de medidas correctivas y preventivas para modificar las conductas de riesgo y mejorar el estilo de vida así como la disminución de los niveles de depresión en la planta estudiantil de pregrado a fin de favorecer la eficiencia l en condiciones más saludables.

Palabras clave:

enfermedades crónico degenerativas; conductas de riesgo; depresión; rendimiento escolar estudiantes

Title:

Risk behaviors related to chronic diseases, depression and school performance in college students

Abstract:

Chronic diseases are associated with risk factors related to harmful lifestyles to health, such as: use of tobbaco, alcohol, physical inactivity, hypertension, and dyslipidemias. These factors are related to changes in lifestyle resulting from the modernization. The aim of this study was to assess risk behaviors and, depressive indicators regarding the academic performance of college students.
Methodology: cross correlation study with a stratified random sample of 750 college students, of both sexes and different careers. Risk behaviors were assessed by Lopez et al’s FANTASTIC, adapted by Rios and Guillen and to measure depressive indicators used the CES-D 1994 Casullo adapted by Ríos et ál. University and school performance was evaluated through the review of students' academic records.
Results: the lifestyle in most students was dangerous 86,4%, in 12,8% was normal, good in 8% and in 0% excellent. The depression levels found were low in 16,5% of students, moderate in 64,3 % and in 19,2% high, despite what was reported by other studies, we found no evidence to affirm gender differences, but we did find differences according to the studies whose average scores were higher for students of biology and psychology first, followed by nursing, optometry and dental surgeons and being medicine being the lowest score. No differences were found in students of different careers and the relationship between school performance, lifestyle and depression was non significant negative.
Conclusions: institutional actions are required to promote the implementation of corrective and preventive measures to modify risk behaviors and improve lifestyles and lower the levels of depression in undergraduate students in order to promote efficiency with healthier lives.

 

Keywords:

chronic degenerative diseases; risk behavior; depression; school performancestudents

Portugues

Título:

Comportamentos de risco associados a doenças crônicas, depressão e desempenho acadêmico em estudantes universitários

Resumo:

As doenças crônicas estão associadas a fatores de risco relacionados ao estilo de vida prejudiciais à saúde, "tais como:. Uso de rapé, o álcool, inatividade física, hipertensão, dislipidemias. Estes fatores estão relacionados a mudanças no estilo de vida resultantes da modernização. O objetivo deste estudo foi avaliar os comportamentos de risco e, indicadores de depressão em relação ao desempenho escolar de estudantes universitários.
Metodologia: A correlação cruzada com uma amostra aleatória estratificada de 750 estudantes de ambos sexos e raças diferentes estudos. Os comportamentos de risco foram avaliados através do FANTÁSTICO, López et ál, Adaptado por Rios e Guillen (2011) e os indicadores para medir depressão (foi utilizado o MM CES-D Casullo adaptado por Rios et ál) o desempenho a universidade e a escola foi avaliada através da análise de histórias de estudantes acadêmicos.
Resultados: o estilo de vida da maioria dos estudantes é 86,4% perigoso, 12,8% médio, 8% de bons e excelentes níveis de depressão de 0% encontrados são baixos 16,5%, 64,3% moderada e 19,2% de alta, apesar de relatado por outros estudos, não encontramos nenhuma evidência para confirmar as diferenças de gênero, embora em diferentes raças cuja média dos escores foram maiores para os estudantes de biologia e psicologia, em primeiro lugar, seguido de oftalmologia, enfermagem e cirurgião-dentista segundo e medicina com a menor pontuação. Não houve diferenças nos estudantes de raças diferentes ea relação entre estilo de vida desempenho escolar e depressão não foi significativamente negativo.
Conclusões: é necessário ações institucionais que promovam a implementação de medidas corretivas e preventivas para modificar comportamentos de risco e melhorar o estilo de vida e diminuição dos níveis de depressão em que o aluno de graduação do solo, a fim de promover a eficiência l vidas mais saudáveis.

 

Palavras-chave:

doenças crônico-degenerativas; comportamento de risco; depressão; desempenho escolarestudantes

INTRODUCCIÓN

Las enfermedades crónicas constituyen un problema creciente a nivel mundial. Este fenómeno se atribuye a los cambios que han experimentado la mayor parte de los países, entre los que destaca el control de las enfermedades infecciosas, el aumento de las expectativas de vida y la adquisición de hábitos y conductas nocivas para la salud.

La diabetes y la hipertensión son consideradas flagelos en las denominadas “sociedades de la abundancia”. Estas enfermedades están estrechamente relacionadas con los factores de riesgo prevalentes en los países desarrollados, entre los cuales se encuentran el abundante consumo de alimentos con alto contenido de calorías y grasas y la adopción de estilos de vida sedentarios. Aunque existen factores genéticos que predisponen a estas enfermedades, también es innegable el aporte de los factores de riesgo modificables al desarrollo y evolución de éstas, las cuales se han convertido en problemas cada vez más importantes para la salud pública de los países en desarrollo (1). Por otro lado, el hecho de que la diabetes y la hipertensión son contribuyentes significativos a la cardiopatía isquémica y la principal causa de muerte entre la población adulta, ambas patologías requieren una especial atención.

El tema de la disponibilidad de información veraz y oportuna se torna muy sensible cuando la mayoría de los países latinoamericanos están en un período de transición epidemiológica hacia el incremento de la prevalencia y de las muertes por enfermedades crónicas como la diabetes mellitus, las enfermedades cardiovasculares y los factores de riesgo asociados a ellas, tal es el caso de la obesidad, los modos de vida sedentarios, la hipercolesterolemia y otros, que en la actualidad representan las principales enfermedades reportadas en la población adulta.

Del total de tres millones de defunciones anuales en América Latina y el Caribe, el 57% corresponden a enfermedades no transmisibles (ENT). De éstas, el 70% está constituido por enfermedades cardiovasculares (45,4%), neoplasias malignas (19,7%) y diabetes mellitus tipo 2 (4,9%). En la mayoría de los países latinoamericanos se da cada vez más importancia a las enfermedades crónicas y degenerativas.

Según el informe de indicadores básicos de la situación de salud de las Américas (2003) de la Organización Panamericana de la Salud, la tasa de mortalidad por enfermedades transmisibles se estimaba en 71,6 por cada 100,000 habitantes, para las neoplasias malignas era de 90,7, las enfermedades circulatorias alcanzaban 186,6 (2). La génesis de las enfermedades crónicas se encuentran asociadas a factores de riesgo relacionados con estilos de vida nocivos para la salud, tales como el uso del tabaco, consumo de alcohol, inactividad física, alimentación alta en hidratos de carbono y grasas así como a la presencia de hipertensión arterial y dislipidemias. Estos factores de riesgo están relacionados con las costumbres que se introducen concomitantemente con los procesos de modernización y urbanización.

Los avances en la investigación en salud pública han mostrado que una gran parte de la mortalidad e incapacidad causada por las enfermedades crónicas es prevenible a través de un amplio rango de acciones, entre ellas la modificación de los principales factores de riesgo modificables, tales como el consumo de tabaco y alcohol, la dieta inadecuada, la inactividad física, sobrepeso y obesidad. Estudios epidemiológicos han demostrado la relación entre los factores de riesgo y las enfermedades crónicas. Uno de estos factores de riesgo más estudiado es el consumo del tabaco. La relación causal entre fumar y las enfermedades crónicas han sido claramente definidas. El tabaco está asociado a diferentes tumores malignos, siendo el principal el cáncer de pulmón. El tabaco también produce enfermedades pulmonares crónicas y agudas y está entre los tres factores de riesgo para la enfermedad cardiovascular.

Según el Reporte Mundial de Salud 2002 (OMS), siete de los diez principales factores de riesgo identificados para las enfermedades crónicas fueron: presión alta, colesterol alto, obesidad, sedentarismo e insuficiente ingesta de frutas y vegetales y el uso de alcohol y tabaco (3).

Existen muchas investigaciones que demuestran la relación que tiene el estilo de vida con otras enfermedades tales como diabetes, hipertensión, insuficiencia cardiaca, problemas óseos, entre otros. Sin embargo, poco se sabe sobre la relación que se tiene entre el estilo de vida y problemas psicológicos como la depresión y la ansiedad (4).

La depresión es un padecimiento que en la actualidad presenta una prevalencia que va del 15 al 25%, afecta principalmente al grupo de adolescentes y adultos mayores y, aunque se puede presentar en otros grupos de edad, es en estos en los que su prevalencia es mayor con las consiguientes repercusiones biopsicosociales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como el más común de los trastornos mentales, afectando alrededor de 340 millones de personas en todo el mundo.

El Informe Mundial sobre la Salud de 2001 refiere que la prevalencia puntual de depresión en el mundo en los hombres es de 1,9% y de 3,2% en las mujeres; la prevalencia para un período de 12 meses es de 5,8% y 9,5%, respectivamente (5).

En México se han llevado a cabo algunos estudios epidemiológicos para estimar la prevalencia de trastornos mentales, incluidos los trastornos y episodios depresivos, identificando, además, el proceso de búsqueda de ayuda. Los hallazgos de estas investigaciones muestran discrepancias notables debido a diferencias en la definición del trastorno, la clasificación que se ha empleado y la población en la cual se ha desarrollado el estudio (6).

Sin embargo, lo cierto es que la depresión se integra en el conglomerado de trastornos mentales que cada día cobran mayor importancia y se estima que en 2020 será la segunda causa de años de vida saludable perdidos a escala mundial y la primera en países desarrollados. Básicamente, la depresión se caracteriza por un estado de tristeza profunda y una pérdida de interés o placer que perduran durante al menos dos semanas y que están presentes la mayor parte del día (7).

También se ha argumentado que la depresión se presenta en la mujer con una frecuencia que es casi el doble de la del varón (8). La atención del adolescente y del joven en el campo de la salud integral (biológica, psicológica y social) constituye una prioridad y la emergencia de patologías crónicas derivadas de un estilo de vida peligroso aunados a la presencia de la depresión, cuyo padecimiento puede presentarse en todos los grupos de edad, pero que su mayor prevalencia se observa en jóvenes de 15 a 19 años de edad y mayores de 65 años, representan un reto para los profesionales de la salud y el sector salud por considerarlos problemas de salud pública.

Las adolescentes y jóvenes presentan el doble de posibilidades de experimentar depresión; entre los factores de riesgo se encuentran eventos de la vida generadores de estrés, en particular la pérdida de un padre por muerte o por divorcio, abuso infantil, atención inestable, falta de habilidades sociales, enfermedad crónica y antecedentes familiares de depresión (9).

La depresión se clasifica como primaria o secundaria según sea el trastorno principal o consecuencia de un problema médico, depresión mayor o distimia según si cumple con los criterios DSM-IV-TR para el trastorno, endógena o exógena según la causa desencadenante, es multicausal y pueden estar involucrados factores de tipo biológico, genético y psicosociales o ambos.

Los síntomas pueden ser de tipo afectivos, somáticos, psicomotores y psicológicos. Algunos de los síntomas de depresión en los adolescentes son: estado de ánimo depresivo o irritable, tristeza, sentimientos de minusvalía, cambios en los hábitos alimenticios y del sueño, así como también la pérdida de interés, esto provoca conflictos familiares que suelen expresarse como irritabilidad ante los padres, con la consecuente alteración en la relación que se torna disfuncional, generando conflictos académicos que conllevan a una disminución del rendimiento escolar.

El estudio de la relación entre depresión y aprovechamiento escolar en adolescentes no ha sido totalmente valorada, dado que se emplean diferentes instrumentos para la evaluación de la depresión y diversos parámetros para estimar el aprovechamiento. Es importante identificar oportunamente el estilo de vida, las conductas de riesgo e indicadores depresivos y su relación con el rendimiento escolar en los adolescentes y jóvenes para favorecer la eficiencia terminal de los estudios en esta población.

OBJETIVO
Evaluar con fines preventivos, las conductas de riesgo, indicadores depresivos y el rendimiento escolar en estudiantes universitarios.

MÉTODO
En un estudio transversal, correlacional con una muestra alea­toria estratificada y proporcional se evaluaron 750 estudiantes de ambos sexos (202 hombres y 543 mujeres) de primer ingreso de las seis carreras que se imparten en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala (FESI) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) (Médico cirujano 286, Psicología 137, Optometría 66, Cirujano dentista 160, Biología 15 y Enfermería 82). La edad promedio de18,9 años y una DE de 2,46. Solo se analizaron 744 ya que seis casos se eliminaron por no haber sido contestados.

INSTRUMENTOS DE MEDIDA
Para evaluar las conductas de riesgo se utilizó el FANTASTIC (10). Es un inventario de 25 ítems con escala tipo Lickert que evalúa cinco tipos de estilo de vida: en peligro ( 0 a 20), malo (21-40), regular (41-60), bueno (61-70) y excelente (81-100). La puntuación máxima refleja mejor estilo de vida y las propiedades psicométricas fueron satisfactorias para población de estudiantes universitarios (media de 27,19 y DE de 11,5) (11).

Para evaluar los indicadores depresivos se utilizó el CES-D de MM Casullo (1994) en versión adaptada para población universitaria mexicana (12). Contiene 20 ítems y escala tipo Lickert que va de 0 a 3 puntos, mide cuatro niveles de depresión baja (de 0 a una puntuación de 14), leve (puntuación entre 15 y 29), moderada (puntuación entre 30 y 44) y severa (puntuación mayor a 45).

El rendimiento escolar fue evaluado a través de la revisión de las historias académicas de los estudiantes.

PROCEDIMIENTO
Se tomaron muestras aleatorias proporcionales de cada una de las seis carreras que se imparten en la FESI UNAM. Solo se evaluaron aquellos estudiantes que dieron su consentimiento informado y por escrito o el de sus padres o tutores en los casos de menores de 18 años. Las evaluaciones fueron realizadas de manera grupal en salas reservadas ex profeso para esta investigación. Un evaluador leía en voz alta las instrucciones mientras que los estudiantes lo hicieron en voz baja, se aclararon todas las dudas antes de contestar los instrumentos de medida. Previamente se seleccionó y capacitó al personal de salud que colaboró en la aplicación de los instrumentos de medida o como instructores.

RESULTADOS
Los resultados se muestran en tres apartados: en primer lugar, las conductas de riesgo; en segundo lugar, los indicadores depresivos; y en tercer lugar, la relación y significación de las diferencias entre estos dos constructos con el rendimiento escolar y el género.

Conductas de riesgo relacionadas con enfermedades crónicas
En el Gráfico 1 se presentan las conductas de riesgo reportadas por el alumnado, obsérvese que en el caso del ejercicio con duración de 30 minutos, los resultados mostraron que 90 estudiantes (12%) nunca hacen ejercicio, 92 (12,3%) rara vez, 163 (21,7%) dos veces por semana, 336 personas (44,8%) tres veces por semana, 69 (9,2%) cuatro veces o más por semana. Aspecto que hace suponer que buena parte del alumnado de este nivel lleva una vida sedentaria lo que representa un factor de riesgo para convertirse en obesos, aunque habría que indagar si la carga académica es una variable que influya para la no realización de ejercicio físico.

De manera semejante, en la alimentación equilibrada se encontró que 157 estudiantes (20,9%) reportaron que casi nunca llevan una alimentación equilibrada, 242 (32,3%) rara vez lo hacen, 233 (31,1%) comentaron que solamente algunas veces lo hacen, 82 (10,9%) reportaron que frecuentemente; 36 (4,8 %) dijeron que casi siempre llevan una alimentación equilibrada. Puede apreciarse también en este gráfico que es mayor el porcentaje de estudiantes que carecen de un estilo alimentario saludable lo que coadyuva al desarrollo de patologías crónicas comenzando por la obesidad y, al mismo tiempo, se multiplican los riesgos inherentes a ésta última.

En la conducta de consumo de tabaco se encontró que 436 estudiantes (58,1%) fuman más de 10 cigarros a la semana; 35 (4,7%) de 1 a 10 cigarros a la semana; 74 (9,9%) ninguno en los últimos seis meses; 169 (22,5%) ninguno en el último año; 36 (4,8%) ninguno en los últimos cinco años. Estos resultados mostraron que más de la mitad del alumnado evaluado son fumadores, aún sin considerar situaciones estresantes como los períodos de exámenes y trabajos finales donde presumiblemente se incremente el porcentaje tanto de cigarrillos consumidos como de alumnos que fuman, aspecto que puede incrementar el riesgo de problemas respiratorios y pulmonares.

Más alarmante aún sucedió con el consumo de alcohol donde los resultados mostraron que 689 estudiantes (91,9%) ingieren más de 15 copas a la semana; 33 (4,4%) de 12 a 15 copas a la semana; 18 (2,4%) de 8 a 11 copas a la semana; 8 (1,1%) de 4 a 7 copas a la semana; 2 (3%) de 0 a tres copas a la semana. Aspecto alarmante dado que en su mayoría la muestra evaluada reportó la ingesta de alcohol como conducta misma que habría que considerar conjuntamente con el consumo de tabaco como un posible modo de afrontar las demandas académicas, aunque habría que corroborarlo con futuras investigaciones.

En cuanto a la costumbre de dormir de siete a ocho horas diarias, los resultados permitieron identificar a 137 estudiantes (18,3%) quienes reportaron que casi nunca las duermen; 105 (14%) rara vez; 185 (24,7%) algunas veces, 165 (22,0%) frecuentemente, 158 (21,1%) casi siempre. Se conoce que el sueño es indispensable para la recuperación integral del organismo y que el no dormir afecta a la salud de las personas en cualquier etapa de la vida, más aun tratándose de jóvenes en pleno proceso de desarrollo psicosocial y del proyecto de vida y carrera en cuyo caso puede verse truncado por la falta de horas de sueño aunado a la calidad del mismo.

Finalmente, en un análisis global del estilo de vida (EV) se encontró que en la mayoría de los estudiantes éste es peligroso (92%), malo (6,7%), regular, bueno y excelente (0,9%); esto concuerda con muchas investigaciones realizadas en varios países donde mencionan que el estilo de vida de las personas principalmente de los adolescentes y jóvenes estudiantes es inadecuado. Aspecto que requiere de vigilancia continuada dentro de los planteles educativos y del abordaje de los profesionales de la salud para prevenir y modificar las conductas de riesgo conducentes hacia un estilo de vida peligroso.

En relación al sexo se encontraron puntuaciones mayores para las mujeres en todos los factores y la puntuación total del estilo de vida no fue significativa estadísticamente (media mujeres 17,75 y DE de 9,78; media hombres de 16,65 y DE de 9,41; t= 1.375, gl 742 y p > 0,17), lo que hace suponer que probablemente éstas lleven un estilo de vida más saludable que los varones.

Con respecto a los estudiantes de las seis carreras, el estilo de vida en peligro fue mayor en los estudiantes de Medicina (35,4%), Odontología (19,2%) y Psicología (17%) en relación con los de las demás carreras y solo se encontró una diferencia significativa (p < 0,05) entre la carrera de Médico cirujano, Psicología y Biología; una prueba de Shaffé mostró que dichas diferencias fueron altamente significativas (p < 0,001) entre los estudiantes de las carreras de Psicología, Biología y Enfermería cuyas puntuaciones fueron mayores que las de los estudiantes de Médico cirujano (Tabla 1).

Llama la atención que precisamente los estudiantes que han de ser promotores de la salud como el caso de los médicos cirujanos y psicólogos son precisamente los que en su proceso de formación presentaron puntajes que los ubican con un EV malo y en peligro en todos los factores componentes de este constructor, aspecto que da la pauta para profundizar más en este tema desde el enfoque cualitativo.

Indicadores depresivos
Los resultados permitieron identificar niveles bajos de depresión en 124 casos de los 744 analizados (16,5%), 481 estudiantes (64,3%) con niveles medios y 144 (19,2%) estudiantes con niveles altos de depresión. En el Gráfico 2 pueden apreciarse los resultados encontrados en los estudiantes de cada una de las seis carreras. Puede verse que 57 de Médico cirujano, 27 de Psicología, 12 de Optometría, 30 de Cirujano dentista, 4 de Biología y 13 de Enfermería presentaron puntuaciones altas de depresión.

Resulta necesario destacar la importancia de estos hallazgos, dado que si bien es cierto fueron pocos los casos identificados, sí se considera que estos resultaron de una muestra proporcional es muy probable que haya más casos con puntuaciones elevadas de este trastorno, aspecto que habrá de considerarse para el diseño urgente de estrategias correctivas y preventivas aunado a estudios que den cuenta de los factores involucrados en esta patología en los estudiantes.

Estilo de vida
En el caso del estilo de vida de los estudiantes de las seis carreras los resultados mostraron la mayor frecuencia de casos con EV en peligro en los estudiantes de Médico cirujano (249), Cirujano dentista (139), Psicología (118), Enfermería (71), Optometría (56) y Biología (13). Puede apreciarse también que son escasos los estudiantes con un EV bueno (Gráfico 3). Es preocupante la situación del alumnado de esta generación, sobre todo porque las carreras profesionales que se imparten en la FESI están orientadas hacia áreas de la salud y los profesionales que emergen de ella, han de ser promotores de la salud, en cuyo caso valdría la pena preguntarse: ¿cuánto  tiempo de vida con calidad tienen estos profesionales?

Depresión y estilos de vida
Al analizar la relación entre estilo de vida y depresión los resultados mostraron evidencia estadísticamente altamente significativa (p < 0,01) entre estos dos constructos. Mientras que en los indicadores depresivos y el EV con el rendimiento escolar no se encontró evidencia de que estos constructos se encuentren relacionados (Tabla 2) lo cual nos ha permitido visualizar que cada uno de ellos es independiente uno del otro. Sin embargo, los problemas están presentes y habrá que buscar los factores involucrados en su emergencia para esta población, además de discutir acerca de la importancia de aplicar programas de intervención preventiva y correctiva tanto para modificar los estilos de vida de riesgo como para reducir los niveles de depresión en esta población sobre todo por su relación estrecha con el comportamiento suicida.

Diferencias por carrera y sexo
Un análisis de significación de las diferencias por medio del ANOVA unidireccional permitió comprobar que las diferencias de puntuaciones de depresión entre los estudiantes de las distintas carreras es altamente significativa (Tabla 1), donde se muestran dichos análisis para los dos constructos (depresión y estilo de vida), mientras que en el caso del EV la diferencia no fue estadísticamente significativa.

Un post hoc permitió identificar la dirección de tales diferencias de depresión hacia los estudiantes de Biología quiénes obtuvieron las puntuaciones promedio más altas de depresión y en orden decreciente estuvieron los de Psicología, Enfermería, Cirujano dentista, Optometría y Médico cirujano, respectivamente.

Al analizar las diferencias por sexo en las puntuaciones de depresión y EV los resultados no mostraron diferencias significativas en los promedios obtenidos de estos dos constructos, tales resultados pueden apreciarse en la Tabla 3.

Si bien es cierto que, contrario a lo esperado y a lo reportado por otros investigadores, respecto a que las mujeres presentan mayores niveles de depresión que los varones, en esta muestra no se encontraron tales diferencias. Esto podría ser explicado por el proceso de transformación en los roles de género donde tanto varones como mujeres cada vez con mayor frecuencia se enfrentan por igual a las múltiples demandas familiares y sociales, aspecto que probablemente pueda relacionarse con la presencia de niveles depresivos en ambos sexos.

Por otra parte, habrá que ocuparse más por la prevención y modificación de los estilos de vida en riesgo de esta población, sobre todo por el aumento cada vez mayor de patologías crónico degenerativas a menor edad.

Se analizó también la relación entre los estilos de vida y los niveles de depresión encontrando que los estudiantes con estilo de vida en peligro fueron también los que más casos de depresión presentaron, situación que resulta alarmante, por lo que se discute acerca de los resultados encontrados y de la importancia de aplicar programas de rehabilitación que infieran en el bienestar de esta población.

Por otro lado, en la mayoría de la literatura se menciona el hábito alimenticio con alto contenido de grasas saturadas e hidratos de carbono, sedentarismo, pocas horas de sueño y niveles elevados de estrés, como componentes de un estilo de vida nocivo para la salud por su relación con patologías crónico degenerativas y trastornos emocionales derivados. Sin embargo, no se señala la importancia del apoyo emocional necesario para cualquier persona y, en especial, para los adolescentes y jóvenes por encontrarse en proceso de transición hacia la vida adulta. Los resultados de este estudio mostraron frecuencias elevadas en estos aspectos: recibir apoyo emocional: casi nunca 353 estudiantes (47,1%); rara vez 230 (30,7%); algunas veces 129 (17,2%); frecuentemente 28 (3,7%); casi siempre 10 (1,3%). Comunicación con los demás: casi nunca 404 estudiantes (54%); rara vez 267 (35,6%); algunas veces 61 (8,1%); frecuentemente 11 (1,5%); casi siempre 7 (9%). Dar y recibir afecto: casi nunca 410 estudiantes (54,7%); rara vez 243 (32,4%); algunas veces 76 (10,1%); frecuentemente 16 (2,1%); casi siempre 5 (7%). Relajación y disfrute de tiempo libre: casi nunca 165 estudiantes (22%); una vez a la semana 128 (17,1%); dos a tres veces por semana 251 (33,5%); de cuatro a cinco veces por semana 150 (20%); casi diario 56 (7,5%).

De acuerdo con estos resultados se observa que es de gran relevancia realizar otras investigaciones con el fin de fundamentar más estos datos que se consideran importantes, ya que el aspecto psicosocial en el estilo de vida no ha sido lo suficientemente investigado.

CONCLUSIONES
Finalmente se puede concluir que el objetivo de este trabajo se alcanzó en su totalidad dado que pudieron identificarse tanto los estilos de vida en riesgo, como los indicadores de depresión y la relación de estos constructos, así como las diferencias entre los estudiantes de las distintas carreras y de sexo. Con lo cuál se ha podido identificar la necesidad de abundar más entorno al estilo de vida de los estudiantes con fines preventivos y correctivos.

Aunado a lo anterior, dentro del estilo de vida se pudieron identificar también conductas de riesgo específicas tales como: tabaquismo, alcoholismo, pocas horas de sueño y sedentarismo.

También se pudo detectar que los estudiantes de carreras como las que se imparten en la FESI, que están relacionadas salud y cuyo objetivo es la prevención y cuidado de la misma, se presentaron las frecuencias de casos más altos en EV y niveles altos de depresión.

Además se evidenció la presencia de otros factores de riego que no han sido considerados por la literatura como parte del EV y que también representan un riesgo para la salud de estos jóvenes como son la falta de comunicación, de afecto, apoyo emocional y disfrute de tiempo libre.

Los indicadores depresivos fueron bajos en esta generación, sin embargo, es importante desarrollar acciones preventivas y correctivas, aunadas a la identificación de los casos de depresión severa, que principalmente se localizaron en la carrera de Medicina.

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